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Fecha: 09-Mar-12 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Hace tiempo que me puso los cuernos .- iª parte

cornoturga
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Mi mujer me cuenta como me puso los cuernos por primera vez sin enterarme, con un camionero extremeño, en la cabina de su camión donde durante 4 horas hicieron el amor por todos lados y formas. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Como todos sabéis, quiero que mi mujer se emputezca y me ponga los cuernos más grandes del mundo. El problema es que no soy capaz de convencerla. Pues bien sin saberlo y hace tiempo ya me puso los cuernos, me lo contó tras mi insistencia el otro día cuando hacíamos el amor. ¿Sera verdad o se lo habrá inventado para contentarme?.

Cuando estábamos a tope y yo la insistía que me gustaría verla hacer el amor con otro y como me gustaría, que tenía muchas ganas, etc. Me soltó que ya lo había hecho en una de las salidas mías por motivo de trabajo, hacía mucho tiempo, pero que no me había dicho nada porque se encuentra muy arrepentida de ello y no quiere volver, pues se siente muy mal.

Entonces yo la dije cuéntame, quiero saber cómo fue. Y esta es su historia:

En una ocasión de las muchas que te tienes que ausentar por tú trabajo, una noche que habían echado en la televisión unas películas de esas subidas un poco de tono, me puse tan caliente que me empecé a tocar y masturbar, pensando en lo que había visto en la película. Para distraerme encendí el ordenador y empecé a mirar diferentes temas, pero sin saber cómo al cabo del tiempo estaba en un foro en el que hombres se ofrecían a hacer pasar un buen rato a mujeres. Uno de esos anuncios era de nuestra ciudad, era de un hombre que tenía un camión y que venía de una ciudad de Extremadura, para descargar una carga de cerdos en el matadero de nuestra ciudad, pero había llegado tarde y al estar cerrado tenía que esperar hasta el día siguiente, decía que tenía el camión parado en una calle junto al matadero donde se encontraba la puerta trasera y de entrada de cargas del mismo, y daba un número de teléfono600 376..., que quien se animara llamara.

No se porque, un impulso me hizo marcar el teléfono (quizás lo caliente que estaba y el no poder saciar mi calentura al no estar tú cerca), al descolgarlo sonó la voz de un hombre, yo me quede callada un rato a la vez que él decía dígame, aló, ya la tercera o cuarta vez pude articular palabra y preguntar si era el señor que había puesto un anuncio diciendo que se encontraba en Col… …. Con su camión y que buscaba compañía. Al oír mis palabras cambio de forma de hablar, me empezó a decir que no tuviera miedo que verá que bien lo íbamos a pasar, que me iba hacer disfrutar como nadie lo había hecho, etc., que como me llamaba. Yo muy nerviosa le dije que era una mujer casada, que mi marido estaba ausente y….que iba a colgar que era una tontuna el haber llamado, que era porque me había sentido en un momento sola, no sé que más le dije pero que no que no iría que era una equivocación, y colgué.

Mi número debió quedar, como es normal en su móvil, pues al cabo de un ratito llamo él, pero esta vez me dijo que me animará que no fuera tonta, que no se enteraría nadie,  yo me quedé como petrificada sin decir palabra, el me dijo que si estaba oyéndole, le dije que sí pero que estaba muy nerviosa y caliente. Entonces al decirle lo de caliente comenzó hacer más comentarios esta vez más obscenos y subidos de tono como: no dudes más cariño, tengo una polla que te hará las delicias, no es normal es una XXL y está esperando entrar en tu boquita y tu coño. Soy de larga duración puedo aguantar sin correrme dos o incluso tres horas  y echarte 4 o 5 polvos sin sacártela, todo depende de cómo tú te portes, no seas tonta ven y no te arrepentirás, no me olvidarás en tu vida. Yo le conteste, por favor no me agobie, estoy luchando con migo misma por favor no siga, voy a colgar, por favor, colgué y me volví a tocar mis tetas por encima de mi suéter y con la otra mano mi entrepierna.

A los 5 minutos volvió a sonar el teléfono, de nuevo era él, vamos no seas mala y ven, me encuentro en la calle trasera del matadero, soy de los dos camiones que hay en la calle el de la cabina roja, te espero, verás lo que disfrutas, si te gustan bien gordas, quiero reventarte de gusto, ven acercarte,  y probaras algo verdaderamente bueno que no olvidarás, vas a salir como nueva y relajada de mi camión te haré dejar esa tensión que ahora sientes. Entonces le corte y le dije, no sigas lo has conseguido dentro de 5 a 10 minutos estoy ahí mi coche es un….., por favor está pendiente aparcaré delante de tú camión para que quede tapado y nadie me vea, por favor no quiero que se entere nadie, por favor, ya voy. Y colgué.

Me puse un abrigo encima de la poca ropa que llevaba, cogí el coche y me encaminé hacia el matadero.

Por el camino iba nerviosa y a la vez con ganas de llegar, eran las 12, 15 de la noche, había dejado a nuestro hijo dormido, no había nadie por las calles. Cuando llegue al coger la calle vi dos camiones uno con corderos la cabina oscura creo que azul y delante estaba el camión con los cerdos y la cabina roja, le adelante y aparque delante apagando rápidamente las luces.

Al poco tiempo apareció ante mí, dando un toque con los nudillos de la mano en la ventanilla, un hombre de unos 40 ó 45  años, alto fuerte aunque no muy agraciado de cara. Cogió del tirador de la puerta y la abrió, al sentir el aire note que en la parte de abajo que con las prisas no me había puesto nada, solamente llevaba la pequeña combinación con la que estaba en casa que me llegaba un poco más arriba de medio muslo y mis bragas debajo, en la parte de arriba si tenía el suéter y por encima puesto un pequeño abrigo. Me dijo bienvenida preciosa, vamos a disfrutar mucho, ven a la cabina del camión estaremos más cómodo.

De pronto pensé, debo estar loca haber venido hasta aquí, pero es que no sé que me pasaba una fuerza extraña y unas ganas locas de gozar me empujaban hacía él, como sonámbula me baje del coche el me cogió de la mano y nos dirigimos hacía la cabina del camión, pensé que era ahora o nunca.

El aspecto de mi futuro amante en cualquier otra ocasión lo hubiera rechazado, pero mi calentura era muy grande, no era guapo de cara y estaba sin afeitar por lo menos de dos o tres días, olía mal pues estaba impregnado del olor que tenía todo el camión de cerdos, llevaba un pantalón  vaquero ajustado en el que se le notaba un buen bulto en su entrepierna  y una camisa de franela tipo leñador que se le marcaban sus músculos de hombre fuerte y rudo.

Al llegar abrió la puerta y cogiéndome por mi cintura me ayudó a subir y aprovecho para pasar su mano por mi culo diciéndome ummm, como estas cariño estas para comerte, ya pensé que no venías verás que bien lo vamos a pasar, mi nombre es Carlos y el tuyo, le dije mi nombre y al seguir con su mano en mi culo noto (por el grosor de la ropa) que no llevaba mucha ropa debajo y vi en su cara una sonrisa picara y de deseo.

Entre y me senté y a continuación entró el por la otra puerta, corrió las cortinas de la cabina y no hacía (mientras esto hacía), más que alabar mi cuerpo, me preguntaba si es que tú me tenias abandonada sexualmente, que nos lo íbamos a pasar de miedo con sus palabras de “puta madre”, esta forma grosera de hablar hacia que me excitara aún más si esto era posible.

Cuando acabo de cerrar las cortinas encendió la luz de la cabina, yo le dije que la apagará no fuera a ser que nos viera alguien desde fuera. El me contesto que estuviera tranquila que cerraban todo y era imposible ver nada desde el exterior, según me decía esto se acercó a mí y acercando su cara me dio un beso en mi cara cerca de la comisura de mis labios.

Después me dijo, ponte cómoda, estas un poco tensa, venga quítate el abrigo estará mejor, aquí no hace, cuando me dijiste que venias he tenido encendido el camión con la calefacción hasta que he visto que te acercabas con el coche.

Me le quite quedando solo con el suéter puesto encima de la corta combinación, al darme cuenta de cómo iba quise taparme un poco pues me dio vergüenza. Entonces él me dijo , joder vienes ya prácticamente preparada, ni te has puesto falda y subió un poco la combinación hasta ver si llevaba bragas, bueno las bragas si las lleva , pero será por poco tiempo , je, je, je, y hecho una pequeña carcajada. Yo le conteste es que con las prisas y los nervios se me olvido ponerme la falda y salí de casa corriendo como estaba, pero… yo no sé que me paso para no darme cuenta de cómo venia. El entonces me dijo acercándose no te preocupes, no pasa nada, es más, me excitas mas y me pones más cachondo y salido.

El olor de él mezclado con el de los cerdos del camión, era fuerte, el olía a sudor de no haberse duchado, todo esto en vez de repelerme me excitaba al pensar que me estaba entregando a alguien que no conocía, sucio, feo y me ponía más a cien. El comenzó a besarme apasionadamente y morbosamente, podía sentir su lengua sobre la mía, su sabor fuerte a no haberse lavado, que intentaba explorar con ella toda mi boca. Mientras el trataba de meter la mano debajo del suéter para tocar mis pechos por encima de la combinación. Esto me ponía a cien, estaba entrando en una nube, cuando de pronto me dejo de besar y tocar y me dijo, venga quítate el suéter, así no puedo hacer nada. Yo me cogí este por la zona baja y subiendo mis brazo me le quite por mi cabeza, dejando ver en esta posición mis axilas con pelos , pues hacía un tiempo que al ser invierno no me las depilaba, esto le puso más cachondo y se tiró de nuevo sobre mí besándome lascivamente y tratando de meter una de sus manos por el escote para sobar mis senos , no era capaz de llegar donde él quería, así que agarrando la combinación por el escote, en vez de bajar los tirantes, dio un tirón y me la rajo de arriba abajo, dejándome prácticamente en bragas y sujetador.  De nuevo me comenzó a besar y sobar mis hombros, metiendo sus manos bajo mis axilas llegó con sus manos a mi espalda y llegando al broche del sujetador me lo soltó. Ni siquiera me enteré de que lo había abierto dado que al instante tiró de mi sostén hasta quedarse en una de sus manos con él y con la otra tocándome mis pechos ya desnudo  y al verme así me dijo: ¡joder so puta, que par de tetas tienes! , son buenas si señor y duras para tú edad.

Cada vez me ponía más cachonda su forma de hablar, era la primera vez que alguien me trataba de puta, nunca me lo habían dicho y este no solo me lo decía sino que al final me trataría como una puta y esto …..me empezaba a gustar sentirme una de esas mujeres. Sus manos no dejaban de sobar mi s tetas, de amasarlas, sin dejar de hablarme con palabras soases, me día : “que pitones , que tetones tienes cariño, vaya par de peras si no parecen pera son más bien pequeños melones de lo grande que los tienes, menudas tetazas tienes”, me parecía mentira como me excitaban sus palabras cada vez más y más . Sin dejar de sobarlas y manosearlas acerco su  boca a uno de mis pezones y empezó a succionarlo, este ya estaba erecto de la situación, su chupada y caricia me estaban sacando de mí, (como tú sabes el que me toquen mis pecho y juegues con mis pezones son una de las cosas que más me excita), no sabía ni me importaba donde estaba comenzaba  a gozar. Le oía decir “joder, están firmes y duras, sino las tienes caídas con la edad tuya sería normal que estuvieran un poco blandas, joder como me gustan, parece increíble”.

Dejaba un pezón y comenzaba con el otro pecho, yo ya no pude más y me deje llevar, estaba totalmente entregada recostada sobre el reposacabezas del asiento, el succionaba, chupabas y mordisqueaba mis pechos mientras decía, joder que buenos están que ricos, joder si tuvieran leche serían la hostia, que rico joder como están.

Me los chupaba fuerte jugaba con su lengua alrededor de todo mi pezón acariciándolos, era un artista, me ponía a cien, me hacía llegar al séptimo cielo, joder que tío, con lo guarro y sucio que era. De pronto paró y volvió a coger mis pechos con sus rudas manos, juntándolos y apretándolos para contemplarlos de nuevo, me decía joder que ubres gastas, que buenas están, yo era incapaz de hacer nada  y me retorcía de placer según él me manoseaba sentía una sensación embriagadora me estaba volviendo loca, lo único que yo hacía era acariciar su espalda, brazos mirándole como ida, mostrándole mi aceptación y placer.

Cuando más hipnotizada estaba, el muy cabrón comenzó, noté que una de sus manos me tocaba y ascendía por la cara interior de mis muslos hasta llegar a tocar el triangulo de mis bragas que estaban totalmente empapadas de los jugos que me encontraba soltando, a su vez me acercó su cara besando mis ojos, bajando luego con su lengua por toda mi cara y cuello hasta llegar de nuevo con su boca a mis tetas metiéndose otra vez mis pezones y chupándolos y succionándolos como si quisiera sacarme leche de ellos.

Dudé si cerrar mis piernas pero cuando quise reaccionar ya había apartado a un lado parte de las bragas y uno de sus dedos empezaba a explorar mi sexo. Carlos sabía preparar bien a una mujer. Yo no podía más y empecé a gemir, no sé cómo pero mi mano se deslizo sobre la parte de su pantalón en la que se notaba su bulto y comencé a sobar su bragueta. El dándose cuenta de lo excitada que estaba aprovechó para meter su lengua de nuevo en mi boca y buscar la mía, joder cariño como sabía besar el cabrón. Su lengua recorría la totalidad de mi boca, mientras que con su mano ahora con dos dedos seguía dándome placer en mi sexo, haciéndome gemí de nuevo. M e decía al oído no temas , no tengas tanta prisa, despacio que te va a gustar , aguanta que vas a tener tiempo de correrte muchas veces, cuando acabe contigo va a ser el día que más hayas gozado y más veces te hayas corrido, te va a gustar putita.

Entonces me dijo pasa atrás a la cama de la cabina y siéntate en ella. Hice lo que me decía , entonces él se arrodilló frente a  mí y me dijo “abre las piernas y déjame ver que tienes aquí”, comenzando a tirar de mis bragas hacía abajo, no sé que me pasó alce mi culo y cuando le volví a mirar ya tenía mi prenda más intima en sus manos, llevándosela  a su nariz y mirándome la olía y me dijo “joder tía como me gusta tú olor, están totalmente mojadas, estas me las quedo para mí de recuerdo” y cogió las arrugó y se las metió en uno de los bolsillos de su pantalón. Después se inclino hacía mi sexo, no tardando en notar la humedad de su lengua en mi sexo, yo no podía más y separé más  todo  lo que pude mis piernas dejándome llevar.

Mientras con su lengua lentamente me chupaba desde atrás de la parte superior de mi ano hasta la entrada de mi vagina y pararse para darme una buena lamida de clítoris, esta operación la repetía una y otra vez , cada vez se paraba más tiempo en la lamida de mi clítoris , mientras con sus manos no paraba de sobarme mis tetas, me estaba poniendo al borde del éxtasis cuando de pronto note como la humedad de su lengua se introducía en mi vagina, notando como penetraba mi sexo con su lengua como la paseaba por las paredes de mi vagina , lo que hacía que yo segregara abundantes flujos los cuales no dudaba en tragarse y parecía que le gustaba. Yo abrí mis piernas más colocándolas sobre el respaldo de los dos asientos delanteros, el entonces dejo mis pechos (continuando con su labor de lamida en mi vagina) y comenzó a acariciarme mis muslos desnudos, diciéndome ponte cómoda putita que aún queda un buen rato para acabar de prepararte tu chochito, me encanta es estupendo todo un manjar.

Cuando tras decir estas palabras volvió a hundirse en mi sexo, inconscientemente lleve mis manos a su cabeza para facilitarle su trabajo. De pronto comencé un inmenso placer entre mis muslos, era el preámbulo del éxtasis, el lo notó e incremento el ritmo para hacerme llegar al séptimo cielo, joder como sabía tratar y hacer llegar este hombre a una mujer, la llegada de un intenso orgasmos me hizo abrir los ojos como platos y mirando al techo del camión comencé a gemir descontrolada e intensamente, mientras él sin dejar de lamer mi almeja hacía que mi orgasmo se prolongase alcanzando una serie de orgasmos todos seguidos a cual más intenso. Podía  notar mi sexo completamente húmedo, derramando flujos que él devoraba y hacía lo posible porque no se cayeran fuera de su boca, mientras me decía “venga perrita, si, cariño córrete, que almeja más rica tienes” y volvió nuevamente a darle una lamida como limpiándolo y continuaba diciendo” ya lo tienes preparado, lo vamos a gozar a tope, la función aún no ha comenzado, te voy a reventar por completo, te va a gustar tanto que acabarás siendo mi putita y tu marido el mayor cornudo de la tierra”.

Se separó un poco de mí, dándome un respiro y poniéndose casi de pie, se quitó la camisa, apareciendo al descubierto un torso lleno de pelos, en el que se marcaban sus fuertes músculos y brazos y unos abdominales bien marcados. Al ir reponiéndome un poco me vino de nuevo un fuerte olor a cerdo mezclado con sudor y el olor de mi corrida. Esto hizo que de nuevo se empezara a despertar de nuevo algo dentro de  mí que me hacía desear  que acabara pronto para continuar siendo suya. Pude ver que empezaba a desabrocharse el cinturón de los vaqueros, para a continuación bajarse los pantalones apareciendo unas musculosas, gruesas y peludas piernas. Dentro de su aspecto sucio y su olor desagradable era realmente sexi, me estaba excitando, su ajustado calzoncillo marcaba un buen bulto, dándome una idea de la hermosura que se guardaba bajo él.

Venga échate a un lado y hazme un  hueco, subiéndose a la litera. Verás como ahora disfrutas más que en tú casa con tú marido. Al oír esto y verme desnuda, con un extraño en un camión (donde era la primera vez que iba hacer el amor), ver los ojos de lujuria de él , en el que se transmitía las ganas locas que tenía de poseerme, me excitaba muchísimo y me transmitía pura lujuria y deseo.

El se acomodó quitándose el calzoncillo, apareciendo una hermosura de polla tiesa y armada al máximo , no era menor de 28 cm de larga y 5 de gruesa, no, no, no exagero como luego más tarde comprobaría.

“Ummmm, que buena y maciza estás E…., estas hecha para comerte, eres una verdadera tentación, no me extraña que si algunos pudieran los hicieras pecar”, le oía decir mientras me contemplaba allí tendida. Quítate el resto que te queda de esa combinación, que ya para nada te vale, me tienes a mil.

Si, dije sin poder quitar la mirada de esa gran polla que apuntaba hacía mi y que me daba un poco miedo por su tamaño y grosor. Vas a gozar zorra como nunca, anda ven p´aca que te voy a arreglar , estoy deseando que la pruebes …no te preocupe que esta noche es toda para ti, cógela y chúpamela, hazme una mamada , estas deseándolo, so puta venga a que esperas. Yo como una autómata se la cogí empezando a acariciar aquella inmensa y gran polla, y el cogiéndome de la barbilla me dijo “chúpala, lamela, vera que rico chupa chupa tienes en tus manos, si eres buena y me la pones a tono con tu boca no te arrepentirás, pues después vas a saber lo que es ser bien follada, no como te lo debe hacer tu marido, que te deja tan salida “

Acerque mi lengua a su polla y empecé a lamer aquel palo de arriba abajo, entreteniéndome en su frenillo y prepucio, el me decía “así, cariño, así… ahora ve metiéndotela poco a poco y chupa, chupa…ah , ah, ah”, apenas me cogía en mi boca me la llenaba toda, el se fue calentando y cogiendo mi cabeza me empezó a mover estaba entrando y sacando su polla de mi boca, como si me follara por ella, haciéndomela llegar hasta la garganta, me atragantaba, aquella inmensidad no  me dejaba respirar, me la volvía a entrar y sacar , así bastantes ve ces, hasta que mi boca se acostumbro a su grosor y largura , la succionaba, quería extraerle la última gota de su semen , me volví loca chupándosela, el me decía” así , así, me voy a correr en tu boca y te la vas a tragar toda , no quiero que se desperdicie nada de leche esta noche , cuando salgas hoy de aquí vas a ser una bamba rellena de leche, te va a salir por todos tus agujeros , por las orejas, nariz , chocho, boca , so puta ….ah, ah, ah, que bien lo haces , que gusto me das mamona”, yo seguía con mi calentura y ponía el máximo interés en la mamada, de pronto noté como se tensaba y dando un grito “ah, ah, ah, …me corro , trágatela, trágatela, no desperdicies nada” me inundo toda mi boca, haciéndome tragar toda su leche, no cogiéndome ni siendo capaz de tragar toda empezó a salirme por las comisuras de mis labios, él me la sacó de la boca y dio dos o tres meneos más a su polla, saliendo más semen que me saltó a mi cara, ojos y pecho. No me dejo quitármelo diciéndome “quiero que los lleves encima y no te limpies nada hasta que estés en tú casa, me gustan las putas guarras y tú desde ahora eres eso una puta guarra”.

No sé que me pasaba, yo una señora educada, decente, que siempre he odiado la ordinariez, estaba allí oyendo esos insultos , tratada como una puta y lo que más me asombraba era que me gustaba que me dijera y usara ese lenguaje tan soez y me tratara de esa forma, esto me ponía aún más caliente.

Pensé que se echaría un rato a mi lado a descansar después de su corrida pero no fue así,  me cogió me tendió en la cama boca arriba y apuntando su polla hacía mi sexo se dirigía a clavarme, entonces en un reflejo de lucidez me tape mi coño y le dije que sin condón no, que aunque había acabado la semana pasada la regla no quería correr riesgos. Bueno, eso son tontunas, anda no seas tonta. Le dije que si quería joderme sería con condón que si no me marchaba. Me contestó que bueno se lo pondría, pero que ya vería como dentro de un rato era yo misma la que le decía que se lo quitara, que me veía muy caliente para que aguantara cuando empezáramos a follar con el condón y no deseara sentir su herramienta al natural. Dicho esto sacó de la guantera del camión una caja de condones que pude leer tamaño extra grandes y gruesos, se lo fue a colocar pero se detuvo, no mejor me lo pones tú con tu boquita. Me lo dio y me dijo métetelo en tu boca y me lo vas colocando, así seguro que la poca dureza que ha perdido al notar el calor de tú boca hace que se me empiece a endurecer de nuevo. Así lo hice sujete con mis manos esa gran masa de carne, que para mis adentros pensé si está bien grande como es posible que crezca más, y fui deslizándola dentro de mi boca a medida que extendía sobre ella el condón. Acariciándome la cara me dijo muy bien cariño, ahora va a comenzar lo bueno.

Se colocó tendido en la cama boca arriba y me, dijo ponte a cuatro patas sobre mi cuerpo vamos hacer un sesenta y nueve, le hice caso y cogiendo su pene se lo empecé a masturbar con mi mano y me lo lleve a mi boca empezándole a dar una de las mejores mamadas que he hecho en mi vida. El me agarro del culo , apretándome hacía abajo hasta que mi coño quedó a la altura de su lengua y empezó una espectacular lamida que me hacía transportar al cielo, a su vez separaba los cachetes de mi culo y con mis jugos jugaba con uno de sus dedos en mi ano, subía y bajaba su lengua, su nariz al bajar me daba en mi clítoris y al subir en mi abundante pubis, entonces sentí que me metía un dedo en mi culo y despacio me lo empezaba a entrar y sacar ( me hacía un poco de daño, pues tú sabes que contigo por ahí solo lo hemos hecho recién casados y una o dos veces no más), no sé si eran las caricias que sentía en mi sexo el caso es que comencé a sentir un gusto increíble incrementado por el dedo metido en el culo, no podía más tuve que dejar de mamársela , me corría gritaba, no pares , sigue sii, siii , sigue , me corro, me corro. El no me hacía caso y siguió un rato más haciéndome correr de nuevo dos veces más. No pudiendo más caí sobre su cara, me separó y me dijo descansa un minuto y prepárate, ponte boca arriba que ahora si te voy a joder bien jodida.

Abriéndome bien mis piernas acercó su inmensa polla a mi sexo y comenzó a paseármelo de abajo arriba durante un tiempo. Yo comencé a soltar flujos de lo caliente y deseosa que estaba que me la metiera. El se tomaba su tiempo, me lo flotaba una y otra vez , de vez en cuando introducía la puntita lo mantenía un breve tiempo dentro de mi entrada y de nuevo lo sacaba y vuelta a empezar, la espera se me hacía larguísima yo no deseaba más que acabara y me poseyera , cuando yo creía que volvería a sacarla hizo todo lo contrario la fue introduciendo despacio, tomándose su tiempo, era muy gorda y la verdad es que sentía un poco de daño, cuando pude sentir sus huevos contra mis nalgas me sentí toda llena y él comenzó a follarme con todas sus fuerzas, su polla gorda y larga me la metía hasta el fondo me llegaba hasta la barriga, sentía un fuerte dolor que enseguida se convertía en un placer intenso. Mientras esto hacía metía la lengua en mi boca y mientras me besaba no paraba de chuparme y lamerme con sus labios y su lengua, me decía sabes bien, sabes a guarra salida, como a mí me gustan. Su aliento a tabaco, su saliva mezclado con el olor fuerte de su sudor y el de los cerdos me excitaba aún más.

El seguía bombeándome, no paraba de moverse sobre mí. Me apretaba mi culo y mis tetas con sus manos, estaba fallándome con un ímpetu increíble, me apretaba fuerte como consecuencia de su deseo y del placer que sentía, me decía que era una golfa y que para la edad que tenía estaba muy bueno. Yo estaba a tope y le decía sigue, sigue no pares. Él viendo que estaba excitadísima y a punto de correrme, el muy cabrón, la sacó de pronto y le dije sigue cabrón, no te pares ahora, sigue no me dejes así, por favor. El muy cabrón se reía, entonces me dijo “ si quieres que siga , pídeme que me quite el condón, sino te quedas con la calentura , porque no te la voy a meter yo siempre me corro dentro de la mujer, me gusta que mi leche se quede dentro de ti y que te la lleves a casa y si lo haces con tu marido este cuando te la meta sienta mi semen, y si quieres seguir disfrutando y corres peligro de quedar preñada tendrás que correr el riesgo, sino ya sabes hemos acabado.

Yo le contestaba, no por favor, no me dejes así, no me hagas esto. El seguía diciendo ya sabes lo que tienes que decir para que siga. Mi calentura era tal y me tenía en tal estado de excitación que no era yo, y pude oír mi propia voz que le decía “ por favor quítate ya el condón y fóllame sin él, pero date prisa si me quedo preñada mala suerte ya pensaré luego en las consecuencias”.

El con una sonrisa llevo su mano a su esplendida polla y se sacó el condón, tirándolo a un lado de la cabina. Me volvió acercar su instrumento a mi chocha y sin preámbulo me penetro comenzando un mete saca que me volvía loca, en menos de un minuto conseguí un orgasmo y él seguía sin parar, yo enlazaba uno tras otro orgasmo, era magnifico. De pronto se tenso y se estuvo parado pegándose más a mí, quedando su larga polla toda dentro llegando al fondo de mi vagina y me dijo me voy a correr prepárate a recibir mi leche, me inundó de la cantidad que me hecho, yo la notaba en mi interior y me decía como me gusta correrme dentro de una madurita tan buena como tú y que aún se pueda quedar preñada. Yo pensé que tras su corrida se saldría y descansaría, pero no fue así se estuvo un ratito sobre mi y de nuevo comenzó a besarme y a sobar todas las partes de mi cuerpo, me apretaba mi culo, mis tetas succionaba mis pezones, como queriendo sacar leche de ellos, yo notaba que su pene no se había aflojado, y de nuevo comencé a calentarme, le pasaba mi mano por su espalda y le acariciaba hasta su culo. Esto se conoce que le gustaba que de nuevo comenzó con su mete y saca , despacio, más pausado que antes pero con fuerza, así estuvo un rato y yo ya estaba de nuevo a cien , volvían a mi mis orgasmo, que barbaridad que tío, como follaba. Paro  de pronto y sin sacarla me dijo , con cuidado date la vuelta y ponte de rodilla a cuatro patas, le hice caso y cuando estaba colocada comenzó de nuevo su movimiento de mete y saca . Llevo sus manos a mis pechos, sobándomelos, apretándolos, decía “ joder tía que tetas tienes , me vuelven loco, te voy a joder en todas las posturas, voy a sacar de dentro de ti lo puta que eres y que llevas escondida” y a todo esto su ritmo de follada iba aumentando, soltó uno de mis pecho y aprovecho con esa mano para darme palmadas en mi trasero, me dolía pero mi estado era de tal calentura que no le decía nada para que no parará en su follada, yo ya había dejado de contar las veces que me había corrido. De pronto noté que se corría en mi interior, notaba su leche caliente, que maravilla me había subido al séptimo cielo.

Con mucho cuidado y sin sacarla me fue dando la vuelta y de nuevo me puso de espalda sobre la litera, me colocó de lado y el también y frente a frente nuestros cuerpos, sin sacarla, la notaba dura aún dentro de mí, de nuevo me acariciaba mi cuerpo, mi culo, el interior de mis muslo, subía hasta mi monte de Venus  y acariciaba mi pelambrera toda mojada, con su boca cogía mis pezones que chupaba con fuerza casi produciéndome dolor. Todo esto mientras se recuperaba. A mi  aunque agotada seguía produciéndome un estado de placer y ganas de seguí que me parecía imposible, yo nunca había sido tan caliente, si yo con un polvo y una corrida tenía bastante ¿Qué me estaba pasado? Este hombre era como una droga, mejor dicho su polla era lo que era la droga, que ímpetu y que aguante. De vez en cuando hacía algún movimiento con su pelvis que me daban unos calambrazo de placer, estos movimientos fueron haciéndose cada vez más seguidos, cuando vio mi estado de excitación y como él se había recuperado, se tumbo encima de mí, no apoyo sus manos sino que  puso su prominente barriga de camionero sobre mí me aplastaba a cada envite pero no me importaba , al fin se apoyo sobre sus codos y comenzó agarrándome fuerte de mi culo otra vez un rápido mete y saca que como las veces anteriores me hicieron enlazar una serie de orgasmo mi placer era inmenso , nunca había estado tan bien y disfrutado tanto. El seguía dale que te pego a mi coñito no paraba , esta vez tardaba más en correrse aunque por la rapidez de sus embestida yo adivinara que buscaba con ganas su corrida al fin note de nuevo su leche caliente en mi interior  y sacándola de mi vagina se sacudió su maravillosa polla unas cuantas de veces llenándome todo mi cuerpo de su leche, no sé cómo podía tener tanta , ya era la 4ª vez que se corría ( una con mi boca y las otras tres  jodiéndome sin sacarla), unos chorros cayeron sobre mi cara dándome en los ojos y boca, otros chorros sobre mis pechos y barriga, él no me dejó como la vez anterior limpiarme , solo dejó que me quitará la corrida que había caído en mis ojos y que le limpiara con mi boca su polla a medida que iba perdiendo no mucha dureza pues aunque un poco más floja aún presentaba una seria dureza.

Cuando acabó me dijo de nuevo que él siempre se corre dentro de la mujer y que esta vez me había llenado bien, pues hacía varios días que no se corría. Estuvimos hablando un rato, me preguntó si me había gustado y si me gustaría volver a repetir. Le dije que sí, que me lo había pasado bien y había disfrutado como nunca y que no recordaba haber tenido nunca tantos orgasmos seguidos.

El siguió diciéndome “tienes un cuerpo muy bonito para tu edad, a mi me gustan las putas maduritas, y como te he dicho antes, me excita aún más metérselas si aun se pueden quedar preñadas”. Bueno vamos a seguir divirtiéndonos, voy a darte por el culo (habían pasados unos 15 minutos desde que se corrió la última vez), yo le dije que “no que me daba miedo, pues mi marido (tú) y yo no solíamos hacerlo, no podré resistir tu polla en mi culo la tienes muy gorda y larga y me va a doler mucho”. El se rió y me dio una fuerte palmada en el culo. Y después otra más fuerte. “No seas tonta las putas zorras como tú lo resistís todo, no obstante con esto, sacó de la guantera del camión  un tubo de vaselina, y me lo dio no te enterarás”.

De nuevo como una autómata lo cogí y abriéndolo apreté sacando un poco, cuando me lo iba a poner en mi pequeño agujero del culo me dijo, no tú no te lo pongas a ti ya te prepararé yo , eso úntame a mí la polla , empieza por mi punta y después por todo lo largo de ella. A medida que se lo iba tocando de nuevo iba tomando dureza y adquiriendo su máximo esplendor. Cuando yo acabe me dijo “dame el tubo y ponte a cuatro patas zorrita” , cogiendo un poco de vaselina paso uno de sus dedos por mi ano y poco a poco fue untando todo alrededor de mi agujero, después metió despacio su dedo, el bestia me hizo un poco de daño con su uña pues no las tenía cortadas, me decía “ tranquila , tranquila, que solo tienes uno , eso no es nada”, con la otra mano comenzó a masturbar mi clítoris y a pasar su mano por mi coño todo mojado de su semen y mis orgasmo. Esta caricia me fue aliviando el dolor de mi ano, y cuando me quise dar cuenta ya empezaba de nuevo a gozar, me empezaba a entrar otra vez la calentura- la verdad es que este hombre , no sé cómo me sacaba de mis casillas y conseguía ponerme con una calentura de a cien. Mientras esto hacía, ya había conseguido meter dos de su gordos dedos en mi ano y hacía con ellos los movimientos de mete y saca, era una sensación extraña pero placentera, al final consiguió meter un tercero y así estuvo un rato preparando mi agujerito para la penetración, la verdad es que yo aunque temía la penetración anal con su polla tan  monstruosa, también estaba tan caliente que estaba a punto de pedírsela a gritos.

El entonces dijo” ya es suficiente “ y colocándose detrás de mí  con su polla a la altura de mi ano , (yo giré mi cabeza y al ver aquel monstruo de pene me entró un poco de miedo, pero el me tranquilizo) diciéndome “no temas estas bien preparada y veras que bien lo pasamos” arrimo su capullo a la entrada de mi ano y haciendo un poquito de fuerza entró su capullo con más facilidad que lo que yo pensaba (él me había preparado bien y había puesto gran cantidad de vaselina), al ver esto sentí alivio ya que el dolor (aunque si lo sentía) no había sido tan grande como yo esperaba. El fue empujando poco a poco para irse introduciendo, yo lo iba notando, todo dentro de mi recto, pasó una de sus manos por debajo de mi barriga y comenzó a masturbar mi clítoris y manosea mi sexo. Yo aunque en la gloria, no dejaba de sentir un poco de dolor, esa polla era gordísima, el dolor me hizo  dar un grito y me saltaron algunas lagrimas. Me había metido todos sus 28 centímetros de largo y 5 de ancho en mi culo. En esto sentí un dolor insoportable, me acaba de romper el culo (como más tarde comprobé, por la herida que me hizo), el coloco la otra mano en mis caderas y dio ya un fuerte empujón para hacer llegar su polla al fondo de mis entrañas, con la mano que me masturbaba me hacía sentir un poco de placer y mitigar parte de mi dolor. Mira putita ya la tengo toda dentro, ese dolor que notas pronto será placer, aguanta un poco. Yo con lagrimas en mis ojos le decía que sí. El comenzó a sacar un poco su miembro aproximadamente la mitad y después dando un empujón sobre mis nalgas lo volvió a meter del todo y comenzó a repetir esto sin parar, me estaba follando sin piedad por el culo, a la vez que me decía, te voy a reventar ese culito, cada vez eres más zorra y puta, como sabía yo que sacaría la puta que llevabas dentro, no hay quién se me resista”. Comenzó a moverse más rápidamente y yo comencé a sentir un placer nuevo, nunca sentido que de nuevo me subía al cielo, cada vez que recibía en mi culo una nueva embestida me sentía mejor, ya disfrutaba de lleno que placer, que felicidad, yo le decía “sigue, sigue , no pares, quiero que me partas en dos , sigue hasta que me la saques por la boca, no pares cabrón”. Y él me contestaba” ves so zorra , putita ya comienzas a pasártelo bien, mira como disfrutas so perra, eres cojonuda, quien te pudiera tener de mujer, si fueras mía te haría la mayor puta del mundo, nos íbamos hacer de oro con tu coño, pero que tía más caliente”, siguió dale que te pego , yo de nuevo comencé a correrme y a enlazar orgasmos tras orgasmo, de pronto el dio un grito y note su descarga caliente en todo mi recto, lo fue sacando poco a poco para no hacerme daño , yo agotada me deje caer sobre la cama y el encima de mi acabó de correrse en mi espalda. Yo notaba como se salía de mi ano toda su leche y como sabía que no me dejaría limpiarme deje que me escurriera todo su semen por mis piernas.

El me dio la vuelta y a horcajadas sobre mi pecho acerco su polla a mi boca y me dijo límpiamela, prueba por primera vez el sabor de mi leche y tu mierda, estoy seguro que te gusta. Esta vez me dio un poco de asco, pero le hice caso y le limpie su largo y gordo miembro que ya empezaba a ponerse blando.

Le pregunté qué hora era y él me contestó son las 4,10  de la mañana, no lo podía creer había estado con este hombre extraño que no conocía cerca de 4 horas , la verdad es que nunca en mi vida había y me habían hecho disfrutar tanto, Carlos era todo un experto, sabía tratar y hacer disfrutar a cualquier mujer.

Estuvo un rato sobre mi besándome y acariciándome, al cabo de un rato se levanto de encima de mí encendió un cigarro y comenzó a vestirse. Me dijo si te ha gustado podemos repetir cuando tú quieras yo ahora estoy subiendo de Extremadura cada semana o cada quince días, como tengo tú teléfono un día o dos antes de venir te doy una llamada y si estas libre y el cornudo de tú  marido no está podemos quedar, veras que sorpresas te esperan si tú quieres. Si tú quieres te voy a emputecer al máximo y vas a disfrutar a tope, después será difícil que no estés deseando que vuelva a venir.

Al irme a vestir fue cuando me di cuenta que me había rajado la poca ropa que llevaba, que solamente me quedaba mi sujetador, las bragas no las tenía porque se las había guardado de recuerdo, mi suéter y el abrigo. Al ir a ponerme el sujetador me dijo” no el sostén también me le quedo de recuerdo, me gusta guardar algún trofeo de las putitas que me tiro”, entonces lo cogió y también se lo guardó. Me puse mi suéter que apenas me tapaba mi barriga, me calce los zapatos y me puse encima el abrigo, que en realidad era lo único que me tapaba algo (un poco más arriba de media pierna. Al ir a abrir me cogió de la mano y me dijo “ no me has contestado a mi pregunta de si quieres que sigamos viéndonos” no sé qué fue lo que me pasó que le dije que sí , entonces me cogió de la cara y metiéndome toda su lengua en mi boca me dio un beso que me dejo atontada y me dijo, entonces hasta la próxima que te voy a tener alguna sorpresa, no hace falta que traigas mucha ropa , pues al final te irás igual o con menos que hoy.

Al bajar me fije en mí, estaba despeinada, llena todo mi cuerpo de semen, olía a sudor, estaba en realidad hecha una guarra, me dirigí a mi coche, entré en él y me peine un poco mi pelo con el cepillo que siempre llevo en la guantera, me quite un poco los restos de semen que me quedaban en la cara, cogí un pañuelo de papel, lo hice una bola y me lo puse en mi coño como si fuera un tapón, no quería que me resbalaran restos de su semen por mis piernas, lo quería tener el mayor tiempo posible dentro de mí, una vez que me lo puse y vi que no salía nada  arranque el auto hacía mi casa. Al llegar aparque el coche en el garaje y subí a mi casa, al ir abrir la puerta abrió la suya el vecino de enfrente, un hombre separado y muy educado, me preguntó si pasaba algo y le contesté que no, que es que me había sentido un poco mal y había ido a urgencias y venía de allí. Me dijo si era algo grave y le conteste que no, que no se preocupara que ya estaba mejor.

Entré en casa, me fui a mi cuarto me quite la poca ropa que traía y me metí tal como estaba bajo las sabanas. No hacía más que darle vuelta a como podía haberme comportado así, ¿Qué me había pasado?, como era posible que tuviera esa calentura que incluso me había dejado follar a pelo por un desconocido, y si me había quedado embarazada, no podía ponerme ahora a pensar, estaba agotadísima del ejercicio y puterio realizado, me excitaba sentir su semen dentro de mis entrañas (de mi vagina y culo)  no me di cuenta cuando me quede dormida.

Al levantarme aún quedaban restos de su semen en mi cuerpo y dentro de mis orificios, como el me dijo, te vas a ir a casa que vas a parecer una bamba rellena de mi leche.

Me dirigí a la ducha,  me saque el tapón que me había puesto con el pañuelo de papel cayendo a lo largo de mi pierna un liquido espeso y viscoso que me hizo recordar la noche pasada, encendí  el grifo y me di una ducha que me quitó todo rastro de mi falta, después levanté a nuestro hijo, le preparé el desayuno y cuando se fue al colegio, de nuevo me metí en la cama estaba toda dolorida, sobre todo mi ano, me le había roto y tenía una pequeña herida, que con mucho cuidado me cure.

Los siguientes días no deje de dar vuelta a la cabeza y temer si me había quedado preñada, ¿Qué haría? ¿Cómo te lo diría?, pero también me venían los recuerdos de mi aventura y me ponía a cien. Así que pensé, si me he quedado preñada ya veré la forma de hacerle ve a P… que es suyo.

Eso fue todo, pero la historia con Carlos el camionero extremeño, no acaba aquí querido, hubo alguna ocasión más que ya te contaré.

Continuará.

Cornoturga

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