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Fecha: 13-Oct-11 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

ENSEÑAME MAMA ll

eva
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Solo hacia unos días que me había iniciado en el sexo y mi cabeza solo pensaba en cómo conseguir un orgasmo, aunque toda mi experiencia se limitaba a unas pajas con mi madre y mi hermana, yo ya no vivía para otra cosa que no fuera disfrutar de mi cuerpo. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

ENSEÑAME MAMA  ll

Continuación de enséñame mama l

Solo hacia unos días  que me había iniciado en el sexo y mi cabeza solo pensaba en cómo conseguir un orgasmo, aunque toda mi experiencia se limitaba a unas pajas con mi madre y mi hermana, yo ya no vivía para otra cosa que no fuera disfrutar de mi cuerpo.

A  los dos días de iniciarme lo único que esperaba era el momento de quedarme sola en casa para buscar en el tesoro que escondía mi hermana Raquel.

Esa mañana llego, un Sábado en la que mi hermana se había quedado a dormir con una amiga y mis papas habían salido a tomar unos cortos por el barrio, normalmente les acompañaba, pero esa mañana cuando me dijo mi mama, prepárate Eva que nos vamos a tomar algo por ahí, conteste, no tengo ganas mama, además tengo que preparar unos cuadernos para el Lunes.

Pero qué responsable se está haciendo mi niña, contesto mi madre, mientras me sonreía cómplice.

Una vez que salieron de casa al oír cerrar la puerta ya tenía el corazón disparado de excitación, me fui casi volando a la habitación de Raquel busque su caja de placer y allí estaba, la abrí,  mi desilusión fue enorme, solo había un pequeño vibrador de cómo 4 ó 5 centímetros, mi coñito y yo que ya nos habíamos hecho  ilusiones quedamos compuestos y sin polla, aunque fuera de plástico.

Busque de nuevo y nada, en el armario de Raquel encontré algo que me llamo la atención, era una especie de silla de montar con un soporte en el centro, por mucho que pensé no podía darle un significado a aquella cosa.

De todos modos y aprovechando que estaba muy caliente fui a mi habitación con el pequeño juguete que había encontrado, me tumbe en la cama, abrí  las piernas,  eche las braguitas a un lado y comencé a darme placer con aquella maravilla que  estaba haciéndome  correr de gusto, cuando ya me había corrido varias veces, me di cuenta que me faltaba algo que necesitaba ser penetrada, taladrada, por algo duro y gordo.

Al mirarme al espejo de mi tocador, de reojo me vi con las piernas abiertas, me excite aun más, me vi una mujer  que debía de disfrutar de una polla, absorta en mi calentura me di cuenta que el mango de mi cepillo del pelo podía suplir aquello que necesitaba.

Cogí en mis manos el cepillo, e instintivamente lo lamí de arriba abajo, cada vez más me sentía mojada y excitada, abrí bien las piernas para que el mango de mi cepillo solo  encontrase facilidad para realizar su labor, lo puse a la entrada de mi vagina y lo empuje un poco, note una cierta tensión dentro de mi coño que se convirtió en un ligero dolor, en ese momento se abrió la puerta de la calle, oí los pasos de mama que se dirigían a mi habitación, casi no me dio tiempo a reaccionar,  se abrió la puerta,  yo con el cepillo en la mano y muy abierta, mi madre me miro, estaba allí delante mío con cara seria y me pregunto. ¿En qué quedamos Eva?

Mama necesito ser penetrada, follada, quiero sentirme una mujer que disfruta de la polla de un hombre o por lo menos de un consolador, quiero sentir  como te vi sentir el otro día  con papa,

¿Dónde está papa?

Quedo con los vecinos tomando algo en la terraza de abajo, yo subí porque sabía que ibas  romper tu palabra.

¿Mama cuando podre tener una de verdad?, pronto hija antes de lo que te imaginas, antes de eso quiero que  sepas lo que es el sexo en toda su dimensión, ¿podrás obedecerme hija?

Si mama.

Ahora enciérrate en tu habitación y veras algo que te pondrá muy caliente.

Cuando oigas subir a alguien esperas un rato y luego mira en mi habitación.

No podía imaginar lo que me tenía preparado mi madre, pero seguro que era algo morboso y que me pondría aun más caliente.

Cerré mi habitación,  al momento pude oír la puerta de la calle, y a mi madre charlando con otra mujer, ¡!!!Pero si era Marta la vecina!!! Una rubia espectacular  que tiene un marido muy simpático.

No podía saber imaginar que pasaría,  esperaba ver a mi mama, follando con mi papa de nuevo.

Entraron riéndose en la habitación de mis padres yo deje pasar un minuto, no mas, vi que mi madre había dejado la puerta entreabierta, como la otra noche.

Cuando asome  casi me caigo al suelo por lo que vi, mi mama estaba chupando los pechos  grandes y redondos de  Marta, ella se acariciaba el coño mi madre hacia lo propio con el suyo, de repente se giraron y comenzaron a lamerse el coño una a la otra, sus gritos me estaban poniendo a mil, de nuevo vi como mi mirada se cruzaba con la de mi madre en el espejo del armario ropero, me lanzo un guiño que me arranco una sonrisa cómplice.

Yo ya no podía más me baje las bragas hasta los tobillos y comencé a acariciarme me metí dos dedos en el coño, creí que me iba a desmayar, mis piernas temblaban de tantas veces que me había corrido.

De pronto oí como se abría  la puerta de la calle,  no sabía  qué hacer, me metí otra vez en mi habitación y cerré la puerta, mi madre  salió al pasillo a recibir las visitas, eran mi padre y al marido de Marta, de nuevo  deje pasar un rato y volví a mi atalaya.

Marta estaba chupando la polla a mi padre, y mi madre estaba siendo saboreada por  Manuel, el marido de Marta, era todo tan excitante, entonces Manuel se quito el pantalón  y saco una polla inmensa, que me hizo pensar seriamente si ser penetrada por esa polla sería posible.

Puso a mi madre a 4 patas y se la hundió entera en el coño, mi padre comenzó a hacer lo propio con Marta, en ese momento mi madre se puso de forma que yo pudiera ver como entraba y salía Manuel de dentro de ella.

Yo no podía mas necesitaba algo para mi coño  en ese momento ya no aguantaba más, pero no quedaron ahí mis sorpresas, mientras  Marta y mi padre follaban como locos, mi madre le dijo a Manuel,  métemela por el culo, casi me caigo al suelo del susto.

¿Por el culo? casi entro en la habitación y digo, No mama, no hagas eso, mama siguió en la misma posición en la que la estaba follando, Manuel saco la polla y la puso en la entrada del culo de mi madre y de dos o tres embestidas  se la metió entera, la cara de mi madre era todo vicio, se notaba que estaba disfrutando,  vi por sus convulsiones como se corrió varias veces, mientras Manuel la rompía el culo ella se acariciaba el clítoris ,  se corrió tantas veces que  no las pude contar.

Al rato y  después de probar en varias posturas, Manuel y mi padre se corrieron en las tetas de las dos hembras de las que habían gozado, las dos se lamieron una a la otra la leche que sus machos las habían dejado encima.

Siguieron besándose un rato los 4 juntos, yo me metí en mi habitación y al rato les oí salir.

Cuando salieron, yo me tumbe en la cama,  ya no tenía fuerzas para correrme más veces, note una respiración en mi oreja, abrí los ojos y vi a mi madre que me miraba y me dijo al oído, ves mi niña, el sexo tiene  muchas caras y casi todas placenteras, me giro abrió mis piernas y comenzó a lamer mi coñito, que según me decía estaba delicioso.

¿A qué sabe mama?

A frambuesa, fresa a miel, tu coño sabe a miel.

Quiero una polla, quiero que algo me penetre, que se hunda en mis entrañas, no puedo seguir así.

Ya sabía yo que e estabas haciendo una mujer y que mujer.

¿Mi papa sabía que estaba mirando verdad?

Claro, Marta y Manuel también, tu papa el otro día vio como nos corríamos  juntas en el salón, me dijo que le pusimos muy caliente.

Que polla tan grande la de Manuel, Marta estará encantada, ¿verdad?

Si mi niña estamos encantadas las tres, Marta Raquel y yo, a tu hermanita también le encantan las pollas grandes.

Qué suerte la de mi hermana.

Eva levántate  tienes que ir al cole.

 Ya voy mama.

Mi madre ya estaba vestida para ir a trabajar, llevaba una blusa de florecillas un poco amplia, pero que marcaba bien sus hermosos y grandes pechos, una falda muy fina le caía por las caderas  además de unos zapatos de tacón que me hicieron desearla.

¿Donde está Raquel?

Ya se ha ido,  hoy tenía que madrugar para un examen.

Me asome a su habitación y pude ver aquella extraña silla de montar a un lado, pero esta vez tenia acoplada una gran polla en medio.

¿Y esto mama?

Mi  zorrilla quiere saber que es, no quería que lo vieras tan pronto, pero bueno ya que lo has visto.

¿Cómo se usa? Dímelo.

Sonriente, sin decir ni palabra entro en la habitación de Raquel, se levanto la falda,  vi que no llevaba bragas y con una especie de mando a distancia puso en marcha ese aparato de placer, que a mí en principio me parecía de tortura, comenzó  a emitir un ruido parecido al de un vibrador pero más potente, se puso en cuclillas y se metió aquella polla vibrante y poderosa dentro, comenzo a gemir de inmediato, en unos segundos se corrió, se puso en pie, bajo la falda se recompuso un poco y me dijo, ya lo has visto, esto te encantara cuando estés muy caliente, además no se cansa como los hombres.

¿No te lavas mama?

No, hoy quiero sentirme muy guarra,  sucia, quiero que los hombres huelan,  mi calentura.

Al llegar al cole vi todo distinto, Mari mi amiga me dijo, qué sonriente estas.

Te voy a contar una casa que me ha pasado,  he aprendido a correrme como me decíais y  he visto a mis padres follar, llevo muy cachonda desde hace unos días.

¿Sabes Eva? Yo me acaricio muchas veces pensando en ti, me encantaría besar tus pezones y lamerte el coño.

A Eva, se le paso por la cabeza la imagen de su madre y Marta la vecina,

Y lo único que se le ocurrió decir a Mari,  ¿a qué sabe tu coño?

Salado  tu ¿nunca te lo has probado?

No, pero lo hare ahora, se llevo la mano debajo de la falda metió dos dedos y los lamio como si en ello le fuera la vida, Ummm que rico, mi coño sabe a miel y a frambuesa pruébalo, volvió a llevarse los dedos al coño y se lo dio a probar a Mari.

Qué bien sabes, pero me gustaría algún día saborearte con mi lengua.

¿A que sabes tú?

Y sin darle tiempo a reaccionar metió la mano dentro de la falda de su amiga le aparto las braguitas le acaricio por un momento y se llevo los dedos llenos de jugos a la boca.

Me encanta tu sabor.

Se miraron  sonrieron y como si se hubieran puesto de acuerdo se dirigieron a los baños  del cole, a Eva se le habían endurecido los pezones mientras caminaban, se le marcaban por encima de la blusa blanca que ahora llevaba con dos botones sueltos, la faldita tableada de cuadros recién planchada le hacía aun más deseable.

Entraron en un baño y cerraron por dentro, entonces comenzaron a besarse los labios a acariciarse por encima de la ropa Eva metió la mano por debajo del polo de Mari y le acaricio los pezones por encima del sujetador,   Mari se desabrocho de inmediato para dejar campo libre a su amante, Eva le levanto la ropa y pudo observar unos pezones sonrosados y duros que estaban a punto de explotar, bajo la mano y la metió dentro de la falda de Mari,  le hizo a un lado las braguitas y con dos dedos se aventuro en el coño de su amiga que parecía una piscina de jugos y placer, Mari se corrió casi sin un suspiro, solo con unas convulsiones parecidas a un tic nervioso,  Eva le lamio el cuello  y le beso los labios.

Su amiga le desabrocho la blusa, le soltó el sujetador y lamio sus pezones como si fuera lo único que iba a comer ese día, al levantarle la falda Mari se sorprendió de que su amiga no llevara braguitas, toda la humedad le corría por los muslos,  Eva quería  emular a su madre, también quería sentirse sucia, deseada, que los hombres olieran su feminidad, Eva se corrió dos, tres veces quizás,  se notaba que su amiga era experta en el tema.

Al volver a casa, se encontró a Raquel, en su habitación recogida y limpia.

Hola Raquel, ¿dónde has estado?  Ya dos días que no te veo.

Con unos amigos, no veas que fin de semana hemos pasado, estoy agotada.

¿Habéis follado mucho?

Anda con la enana que curiosa es.

Cuéntame hermanita porfa.

Raquel se rio a carcajadas, joder con la principianta,  ¿a ver hermanita eres capaz de pensar en otra cosa que no sea una polla?

Si, en el coño de una mujer, mama dice que el mío sabe a frambuesa y a miel, hoy nos hemos pajeado mi amiga Mari y yo. ¿Te ha contado mama lo de los vecinos?

No, pero me lo imagino, he estado con ellos como la quinta persona,  no sabes que placer se siente mientras te follan  el coño y el culo a la vez.

No me digas que te han follado los dos a la vez.

Marta asintió con la cabeza

 Ya estoy poniéndome  caliente ufff.

Eva, te voy a contar un secreto, esta noche Marta y Manuel cenan en casa.

UN BESITO

EVA

 

Eva es un nombre ficticio, me llamo Fernando, tengo 45 años, chicos por favor no me mandéis invitaciones al Messenger, solo mujeres.

Gracias


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