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Fecha: 16-Abr-19 « Anterior | Siguiente » en Gays

2. El baby; ¿Cómo acabaré con el?

peke01
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Seguimos adelante con la historia de los dos chicos encontrados por el grindr, ¿seguirán juntos, se enamorarán más el uno del otro? Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

 

Me quité las zapatillas y con un gesto suave pero decidido me subió a la cama con él. Nos abrazamos y fumando empezamos a besarnos y a decirnos te quiero muchas veces. No las suficientes, porque ese momento lo había deseado mucho, muchísimo. Me quería y yo a él.

 

Bien tumbados, metidos en la cama con las sábanas y las mantas tapándonos, nos abrazamos y empezamos a hablar.

 

--Bueno, y que me cuentas, por ejemplo: explícame cómo usas el móvil cuando hablas conmigo.

 

-Es muy sencillo rey, mira.

 

Sacando el móvil se lo empecé a explicar:

 

-Cuando tu deslizas el dedo por la pantalla, él te irá diciendo todo lo que hay en ella, mira. “WhatsApp, pulse dos veces para abrir”. “Mail, 3 mensajes de correo no leídos”.

 

--Bb, pero tú te enteras a esa velocidad? Porque me habrás insultado y yo no he entendido nada cacho cabrón jajaja

 

-Pero si la he bajado, la normal es bastante más rápida. Te acostumbras a la voz.

 

--¿Y con él puedes hacer de todo? En todas las aplicaciones, para internet, YouTube… todo eso.

 

-Sí, lo hago como tú lo harías, simplemente que, con otros gestos de la mano, tú utilizas un dedo y yo varios para varias cosas.

 

--Guau, nene esto me parece fascinante, te admiro mucho y me sorprendes. Pero, me da miedo, no sé qué decir.

 

-¿A qué te refieres cari? ¿Qué quieres decir?

 

--Pues porque tendrás que acostumbrarte a que yo lo haga mal contigo, y a mi modo de hablar, a desplazarnos por ahí, a mi modo de hacer las cosas.

 

-No te preocupes por eso nem, ya has visto antes en las escaleras, soy bastante rápido e intuitivo. Tengo mucha memoria espacial, por ejemplo; lo que quiere decir que me acuerdo de como es cada espacio en el que estoy. Por el modo de hacer las cosas no te preocupes, poco a poco aprenderás tú de mí y yo de ti. Juntos mi amor.

 

Y con esas últimas palabras románticas, las que quedaron selladas por un beso y un abrazo fuerte, me fui colocando encima de él. Le iba besando con más pasión, ya sabéis: morreos con lengua. Me encantaba, tenía dos pierzins en la lengua y uno en el labio que iban jugueteando con mi boca. Él me abrazaba, y yo le correspondía como podía. Os diré, que estar encima de alguien es un poco incómodo. Sí, llevas tú la iniciativa y tal, pero a la hora de tocarte, o de hacerle algo es un poco difícil. A mí personalmente me gusta más estar debajo.

 

Como veía que no reaccionaba mucho, probé lo que me había dicho días atrás por teléfono. Bajé lentamente por el cuello, con besitos cortos, y lamiendo muy despacito, muy sensual a ver si despertaba de una vez. Lo hizo, y vaya que si lo hizo. Porque su beso fue mucho más pasional, nuestras lenguas luchaban, y cuando yo mordía su labio y lo soltaba él hacía lo propio conmigo. Me agarraba fuerte del culo, se ve que le gustaban los besitos por el cuello de verdad, me encantaba. Contra más salvaje se ponía, me molaba más.

 

Como estaba yo encima pensé que ya era hora de pasar a la acción real y total, la de darle placer. Después de darnos un morreo como dios manda, con las lenguas hasta la campanilla, y los labios casi amoratados de morder, empecé a bajar por su cuello. Nos quitamos la ropa rápidamente, él mi camiseta y yo la suya, el su pantalón y yo el mío. En cuanto estuvimos los dos desnudos, aproveché para tocar cada centímetro de su cuerpo. No sabía cuántas veces lo volvería a ver, y quería retener en mi memoria ese cuerpo para siempre.

 

Seguí y me entretuve un rato por sus pezones, que besaba y mordía con bastante saliva; eso os puedo asegurar que da placer, porque nada mas empezar escuché sus primeros gemidos. Si a él le había activado mis besos, lametones y chupetones en el cuello, cuando yo escuché eso no pude estar más cachondo. Seguí chupando y mordiendo un pezón, mientras que el otro era pellizcado por los dedos de mi otra mano untados en saliva para darle más placer.

 

Él empezó a meter poco a poco un dedo en mi culo, algo que me obligó a pegar un gemido de placer que tuvieron que escuchar sus perras, las cuales estaban en la planta de abajo. Seguía metiendo y sacando el dedo y yo seguía con sus pezones. Le dije:

 

-No tienes vecinos no? Porque ufffff

 

--No nene, te vas a enterar.

 

Seguí bajando por su tripa, la llenaba de lametones y chupetones. Me encanta hacer chupetones, es una marca. No de que algo es tuyo, por supuesto que no; si no porque para mí es una marca de que te ha dado placer, o se lo has dado tú a él.

 

Por fin llegué al chándal. De la tela sobresalía un gran bulto que te llamaba a gritos. Lo acaricié un rato por encima de la tela, y pasé varias veces mi cara por él. Me encantaba sentir el placer que esto le daba, los gemidos que tenía que soltar, el “Sí, sí, nene, sigue, por favor, no pares baby, mmmmmm, métetela ya en la boca joder”. Con esto último, le bajé de un tirón el chándal y el slip, descubriendo una polla bastante apetecible. Unos 17Cm y unos 3 de gorda… mmmmmmm. Me encantaba:

 

-Nene, sabes que me vas a reventar con este pollón.

 

--Sobre todo pollón baby, anda. Shshsh, tú tranquilo mi niño. Despacito sale más rico.

 

Me la metí en la boca hasta el final, siempre se me ha dado bien chupar pollas, me encanta y es lo que dicen que mejor hago. Subía y bajaba muy lento, muy rápido, le daba toquecitos con la lengua en la punta, le mamaba fuerte con mis labios. Dios, ese líquido preseminal… era el mejor manjar para mí. Era delicioso, ni muy salado ni muy fuerte ni muy espesito; lo quería. Y sólo para mí. Me la saqué y seguí por el tronco, lamiendo en círculos hacia abajo para seguir con sus huevos. Me los intenté meter a la vez, pero eran bastante gordos y me fue imposible. Uno por uno tendría que ser. Le pajeaba mientras le hacía esto, y me encantaba ver como estaba de brazos abiertos disfrutando y gimiendo. De repente, cuando más bien me lo estaba pasando, porque realmente, bueno depende del momento; pero realmente es lo que más me gusta, chupar, chupar lo que sea: polla, culo, sobacos, pies, morrearle… lo que sea, porque sé que al otro le gusta y que le da placer.

 

Bueno, cuando mejor me lo pasaba y más me recreaba me coge fuertemente de los brazos y me tira sobre él:

 

--Mi amor, para, ¡joder para que me voy a correr y no quiero!

 

-Jajaja así que lo hago bien eh?

 

--¡Eres la ostia, ¡me encanta!

 

Y tal y como estaba: encima de él, con mi culo encima de su polla y los pies encogidos hacia él empezó a intentar metérmela por el culo. Dios, al principio dolía, pero era muy normal. No hice caso y seguí, aunque poco a poco hasta abajo del todo, asta el fondo. Me tumbé y relajé encima de el por completo:

 

--Ben, anda. Shshsh, tranki nene. Ben aquí.

 

Me empezó a abrazar y a acariciar la espalda unos minutos, hasta que dejase de poner caras de dolor. Después, dios; después cuando me empezaba a levantar para otra vez dejarme caer hasta abajo, empezó la follada que se llama. Eran embestidas duras y fuertes, de la punta al fondo. Me encantaba, me azotaba a la vez que me acariciaba. Nos besábamos con locura. Le dije al oído que me gustaba que me llamasen cosas, y así lo hizo. “Buaa nene, que follada. Que follada que te estoy pegando. Me encanta tu culito mi amor, toma cari, toma bb joder, muévete como tu sabes, anda cacho guarro, que sé que lo eres. Pedazo de marrano, dale dale rápido y duro wey, dios mi niño, me encantaaaa, siiiii, jodeeeer, aayyy weey”

 

Estuvimos así hasta que se corrió dentro de mí. Fueron unos 10 minutos, pero fueron intensos. E encantó: la follada que me pegó y que se corriera en mi culo. Normalmente no suelo hacerlo, pero era confianza, era mi pareja y a los dos nos habían hecho análisis reciente.

 

Nos quedamos abrazaditos durante bastante rato. Me encantaba, y yo a él. Después él me dijo que me tumbara a su lado, que, si me apetecía dormir un ratito, que llevaba mucho trabajo encima. Yo le dije que no me importaba, que me encantaría dormir abrazadito a él.

 

Así lo hicimos. Bueno se durmió Aron, lo necesitaba. Trabajaba mucho y me constaba. Me encantaba verle dormidito, tan vulnerable y tan pacífico, como sin problemas en la vida. Yo estaba a su espalda, en la derecha de la cama y tenía mi mano entrelazada por su derecha con mi brazo en su espalda. Os juro que me hubiese encantado tener una foto así, estaba tan tranquilo, tan pacífico, tan estable, tan… feliz.

 

A día de hoy no sé si es porque estaba conmigo o, aunque yo sé que sí. Sonó el primer despertador, y se giró y nos besamos tiernamente en los labios:

 

-Buenos días baby, te quiero.

 

--Buenos días bb, ¿te tienes que ir ya?

 

-Si mi amor, a las 21:40 pasa el tren de vuelta.

 

--Te quiero nene. Esta tarde no la olvidaré.

 

-Y yo rey, te lo prometo.

 

Estuvimos abrazaditos, Aron encima de mi pecho durante diez minutos, hasta que sonó el segundo despertador. Nos vestimos, me limpie un poco, hicimos pis los dos y empezamos a salir de su habitación.

 

Esa habitación, la que encerraría ese recuerdo para siempre, esos tequieros, esa manera de hacer el amor, esos abrazos… todo, todo nosotros.

 

Me acordé de una cosa, un regalito que le había traído. Era una hoja de cartulina, en la que había dibujado su habitación. La había dibujado como yo pensaba que era, y había fallado por poco. Estaba en relieve, le expliqué que, en esa textura, la que sobresalía de cada línea del dibujo era como lo entendíamos nosotros, los que no veíamos. También le di una frase escrita en Braille, con su correspondiente alfabeto Braille para que supiera lo que ponía. Era corta, pero era todo lo que sentía.

 

Me llevó a la estación. El tren salía en un par de minutos, pero la verdad es que no tenía dinero para pagarlo. Él tampoco. Decidimos ir a un cajero, dejarle 20€ de mi tarjeta y que me llevase a mi ciudad. No pudimos, porque la tarjeta daba error. No sé por qué, pero no funcionaba. Así que tuvimos que ir al bar, en el que Aron, amigo de la dueña Mamen, le pidió los 20€. Echó gasolina en el coche y me llevó hasta casa. Al llegar, bajamos del coche y fuimos juntos a mi portal. Nos dimos un abrazo y le dije:

 

-Cariño, te quiero volver a ver, te quiero mucho.

 

--Tranquilo, nos veremos pronto. No te preocupes nene. Yo también te quiero.

 

Con un fuerte abrazo y un beso suyo se fue hacia el coche y yo hacia adentro.

 

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Espero que el segundo no se os halla hecho más largo. Gracias a todos los lectores, gracias a todos los que habéis escrito comentarios. Espero que os esté gustando. Es real, así que me haría mucha ilusión que así fuera. Si tenéis alguna sugerencia, las aceptaré en mi correo electrónico visible. Muchas gracias, un abrazo a todos.

 

 

 

 

 



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