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Fecha: 16-Abr-19 « Anterior | Siguiente » en Grandes Relatos

La semilla del miedo 4

Kalikator
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Si plantas la semilla del miedo y las condiciones son propicias echará raíces y terminara dando sus frutos Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Ella continuo con su relato: Luis me llevo hasta la cala. Esta estaba en medio de un acantilado. El mar se había comido la parte central de la roca y había dejado un agujero que parecía la entrada de un túnel. Debía tener una profundidad de unos 20 metros y se había formado una pequeña playa que penetraba dentro del túnel. Al entrar en el daba la sensación de estar encerrado, pero al girarte y ver el mar y el horizonte te daba una sensación de libertad. Daba la sensación de estar en un sitio exclusivo, aislado, fuera del mundo. Rocas a ambos lados de la entrada solo permitían el acceso por un corredor central y frenaban las olas dejando un mar mas calmado en la parte central, donde había una fina arena con un agua muy transparente que permitían ver pececillos moviéndose libremente en el fondo. Debo reconocer que tenían razón al decirnos que es un sitio precioso.

Luis puso en lugar seguro la moto y descargo unas cajas y unas esterillas colocándolas encima de la arena.

Me sentía como en un paraíso.

Me quite el vestido que llevaba encima del bikini. Luis lo cogió y lo dejo encima de la moto. Penetre dentro del mar hasta que el agua me llego algo por encima de la mitad de mis muslos. Me quede extasiada contemplando el mar. Note que Luis se coloco a mi espalda y abrazándome por debajo de mis senos pego su cuerpo su pecho a mi espalda y me dijo: Verdad que es una cala preciosa.

Yo le conteste: es un paraíso.

El empezó a besarme en los hombros y en el cuello, yo me estremecí y le deje hacer. El se separo, sus manos se deslizaron por mi vientre hasta mi espalda. Desanudo la parte superior del bikini diciendo: aquí estamos totalmente solos y nadie te vera.

Y me lo quito.

 

El volvió a pegar su cuerpo al mio mientras me volvía a abrazar por debajo de mis senos. Note su pene erecto pegado a la parte baja de mi espalda y tuve la sensación que el estaba desnudo. Lleve mis manos hacia atrás acariciando sus muslos y comprobando que estaba desnudo. El deslizo sus manos hasta mis pechos y comenzó a acariciarlos mientras continuaba besándome el cuello. Yo le deje hacer. El volvió a separarse y note como cogía los laterales de la braga del bikini y lo deslizaba suavemente hacia abajo. Cuando note que estaban a mis pies los levante para facilitar que me los quitara. El se volvió a colocar a mi espalda, volvió a pegar su cuerpo al mio, pero esta vez su mano izquierda se deslizo hacia mis pechos y su mano derecha se deslizo hasta mi entrepierna. Yo estaba muy caliente y me encantaba tanto lo que me hacia como de la forma como lo hacia, como si tuviéramos todo el tiempo del mundo. Estuvo acariciando mis pechos con su mano izquierda mientras que con la derecha me acariciaba mi clítoris y mi coño que estaba totalmente mojado. Yo empece a gemir, no podía aguantar mas deseaba que me poseyera. Cuando iba a decírselo, el que supongo noto mi estado, se separo de mi, me giro, me abrazo y pegando su cuerpo al mio me beso. Yo lo abrace acariciando su espalda y le devolví los besos. Nuestras lenguas empezaron a danzar juntas dentro de nuestras bocas. El acariciando mis nalgas pego su cuerpo al mio. Notaba su cuerpo musculoso pegado al mio. El se separo me condujo hasta el punto en que el agua solo llegaba hasta la mitad de mis gemelos y me hizo tender boca arriba en la arena. El agua del mar acariciaba mis piernas y mis nalgas pero sin llegar a mi coño. El se quedo de pie a mis pies unos instantes mirándome. Yo contemple su cuerpo musculado y su pene erguido y desafiante.

 

Ella se detuvo un momento y continuo: No se lo que mediría, pero era mas largo que el tuyo y algo mas grueso. El me dijo que era una mujer preciosa. Se arrodillo a mis pies. Suavemente tomo mis tobillos, yo entendí lo que quería y le facilite que abriera mis piernas y dejara mis piernas flexionadas. Contemplo mi sexo. Me dijo: es precioso.

Se agacho y empezó a lamer mi coño durante unos segundos mientras yo le empece a acariciar sus cabellos. Continuo subiendo hasta llegar a mis pechos y los lamió durante unos segundos. Yo lo abrace acariciando su espalda. Termino de desplazarse hacia arriba y mientras colocaba sus labios sobre los míos note como su pene se colocaba a la entrada de mi coño. Mientras me besaba me fue penetrando despacio. Me sorprendió la facilidad con que me penetro, supongo que era por lo mojada que estaba. Empezó a moverse y tuve mi primer orgasmo. El se detuvo unos instantes y después continuo follándome y aumentando el ritmo de sus penetraciones. Yo mas que gemir gritaba de placer. No era solo el placer que me daba su pene penetrandome, era la sensación del agua del mar acariciando mis nalgas y mi espalda, el salpicar del agua en mis muslos impulsada por sus huevos, el mirar hacia arriba y ver el techo de la cueva y el mirar hacia abajo y ver el horizonte. No se los orgasmos que tuve ni lo que duro la follada, pero parecía que el tiempo se hubiera detenido y que no terminaría nunca. El se puso a gemir mas fuerte, se puso rígido y note como se descargaba dentro de la vagina. Nos quedamos quietos recobrando el aliento.

El se salio de mi y se tumbo a mi lado, cuando vi su pene que aun conservaba parte de su erección sucio de su semen y sus jugos, fui consciente que no habíamos usado protección y se lo dije. El me contesto que tenia píldoras del día después y me daría una cuando volvieramos.

 

Después de descansar unos segundos, Luis se incorporo y limpio su pene en el mar, se acerco a mi que continuaba tendida en la arena y limpio mi coño con agua de mar, me ayudo a levantarme para dirigirnos a las esterillas. Allí cogió una botella de zumo la abrió y me la ofreció, yo bebí un buen trago, estaba sedienta, se la pase a el que también bebió. Entre los dos nos acabamos la botella de 1 litro. Luego me dijo que me tendiera en la esterilla que me pondría protector solar ya que llevábamos demasiado tiempo al sol y que este cada vez estaba mas alto. Me tumbe boca bajo y el empezó a aplicarme el protector, por la espalda, por el culo y por las piernas con un suave masaje. Esto termino de relajarme y durante unos instantes mientras lo hacia, perdí el mundo de vista. Cuando termino se tendió el boca abajo y me pidió que se lo pusiera a el cosa que hice. Permanecimos descansando tomando el sol durante varios minutos. Luego el me pidió que me pusiera boca arriba. Y arrodillándose encima de mi vientre empezó a ponerme protector primero en la cara, luego paso a mis hombros y después a mis pechos acariciando y masajeando mis tetas. Esto me empezó a excitar nuevamente a mi y también a el según me indicaba la erección de su pene. Fue bajando hasta llegar a la parte baja de mi vientre, se levanto y arrodillándose a mis pies paso a aplicarles protector a estos. Y abriendo mis piernas fue progresando por mis gemelos y mis muslos hasta llegar a mi entrepierna. Mientras le aplicaba suavemente protector termine de excitarme soltando algunos gemidos. Cuando el creyó que tenia suficiente protector se tendió a mi lado boca arrima me paso el frasco y me pidió que le pusiera protector. Yo seguí su misma pauta, empece por su cara y fui bajando, mirando que su pene erecto no me tocara. Cuando llegue a la parte baja de su vientre me situé a sus pies y fui subiendo por sus gemelos, por sus muslos hasta llegar a su entrepierna aplicándole protector a sus huevos. No había tocado su pene que estaba erecto y desafiante. Yo estaba muy caliente. Me coloque encima de el, lo encare a mi coño y despacio fui bajando y dejando que me penetrara totalmente. Estuve así unos segundos para adaptarme a su grosor y luego acariciando su pecho empece a subir y bajar, lentamente al principio y aumentando paulatinamente el ritmo,mientras el me acariciaba los muslos. Cerré los ojos y empece a gemir, notaba la proximidad de mi orgasmo. De repente el tomándome de los brazos me atrajo hacia su pecho y me abrazo. Nuestras bocas se juntaron y yo me quede quieta. El empezó a mover sus caderas debajo mio entrando y sacando su pene a un ritmo rápido y yo estalle en un gran orgasmo. El se detuvo y me dejo descansar sobre su pecho. Me di cuenta que el no se había corrido así que me incorpore para hacerle una mamada, el me dejo hacer. Me aviso que se iba a correr y yo continué tragándome su corrida. Luego me tumbe a su lado, bebimos mas zumo y descansamos. Me sentía muy relajada y me quede dormida.

 

Me desperté notando su lengua jugando en mi clítoris,fue una delicia despertar, ver encima la sombra protectora de la roca y mirando hacia abajo verlo agachado comiéndome el coño mientras al fondo se veía el horizonte. Le deje hacer disfrutando de las caricias de su lengua y de sus dedos que jugaban con mis pezones. Empece a gemir de nuevo. Entonces el se detuvo. Se levanto y ayudándome a levantarme me dijo: ven esto te va a gustar. Me llevo hacia el mar y me hizo arrodillar, el agua del mar subía y bajaba mojando mis muslos. Me hizo inclinar hacia delante poniéndome en la posición de perrito. En este punto las olas del mar al subir acariciaban mis pezones. Si miraba hacia abajo veía algunos peces moviéndose por el fondo, sobre la arena y si levantaba la vista veía el mar y el horizonte. El se coloco a mi espalda, encaro su pene y de un golpe de cadera me penetro hasta el fondo. Tomándome de las caderas empezó a bombear. Un cúmulo de sensaciones me invadían, las caricias de las olas en mis pezones, la bajada y subida del mar en mis muslos, su verga entrando y saliendo, el sol calentando mi espalda y frente a mi el mar visto casi a ras de agua que se perdía en el horizonte. Empece a gemir nuevamente, deslizando una mano busco mi clítoris, con solo tocarlo estalle en un nuevo orgasmo. Note como uno de sus dedos empezó a jugar con mi ano. Adivine sus intenciones. Le dije que lo dejara, el continuo presionando para penetrarlo. Note como su dedo empezaba a entrar. Le dije que sin lubricante no lo hiciera. El lo dejo, y tomándome de las caderas empezó a follarme con fuerza, note como mi orgasmo volvía y cuando note como el me llenaba con su leche volvió a explotar en mi un nuevo orgasmo.

 

Los dos sentamos a descansar dentro del mar dejando que las olas llegaran hasta nuestros cuellos. Luis miro su reloj y me dijo que tendríamos que volver. Estuvimos comentando lo hermoso del lugar y también lo mucho que habíamos disfrutado. Luis me dijo que teníamos que repetirlo, pero yo le dije que no y que esperaba que tu me perdonaras y el me dijo que seguramente que me perdonarías ya que seguro que Marta se habría ocupado de ti y no podrías echar me nada en cara.

 

Continuará


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