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Fecha: 15-Abr-19 « Anterior | Siguiente » en No Consentido

Tiempos difíciles para Sandra

yanine10
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Cumpliendo condena perpetua, una esposa y madre inocente, se reencuentra con un hombre al que conoció cuando era joven y que ahora está al mando de una prisión diferente a las anteriores en las que estuvo. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Tiempos difíciles para Sandra

Sus grilletes hacían difícil que Sandra y las otras mujeres bajaran bien de la camioneta que las transportaba… Su descenso se complicó aún más por la cadena que llevaba entre sus tobillos y los grilletes atados a sus muñecas, ambas partes unidas a la cadenas de su vientre.

Los guardias de transporte las vieron bajar del vehículo sin ofrecerles ninguna ayuda... No les importaba si una reclusa, caía o no… Sólo eran cargamentos para recoger, transportar y entregar.

Sandra miró a través de las dos vallas de alambre de pinchos hacia un mundo para ella prohibido... Saboreó esos breves minutos en el estacionamiento, sabiendo que serían los últimos que pasaría tan cerca del Mundo Libre.

La última mujer bajó cuidadosamente de la furgoneta al pavimento.

Un oficial de transporte le entregó un portapapeles al oficial de recepción y le dijo:

- "Necesitamos un cubo y un mocho... Una de las perras estúpidas vomitó en la camioneta."

El hecho de haber pedido repetidamente la reclusa que se detuvieran porque estaba enferma no importaba... Ella sólo era una carga.

Sandra se recreó unos instantes con la luz del sol y el aire fresco, mientras que el oficial de recepción cerraba sus tobillos derechos a una cadena… Luego todas caminaron entrando en la oscuridad relativa de la prisión… Cada paso encadenado la alejó de su esposo e hijas y se adentró en el mundo de soledad, privación y abuso.

Tres fuertes golpes en su puerta rompieron la concentración del capitan Karson... Cerró el dosier que estaba leyendo y gritó:

- "¡Entra!"

- "Lamento molestarlo, Capitán", dijo su subordinado, disculpándose... Todos sabían que al Capitán no le gustaba que lo molestaran cuando su puerta estaba cerrada... Él podría estar con alguien… El sargento le dio una carpeta con archivos a su jefe superior y luego abandonó el despacho.

El capitán Karson sorbió su café tibio y miró el reloj... Las 14,30 h… Faltaban cuatro horas y media para cambiar de turno… Pensó en todo lo que le dijeron sus amigos y familiares acerca de trabajar para la Oficina Federal de Prisiones pero no podía revelar la verdadera razón por la que le gustaba tanto su trabajo.

Abrió la carpeta y hojeó los archivos de las reclusas que habían llegado...

Me encanta la guerra contra las drogas… Proporcionan un suministro constante de mujeres finas y razonablemente limpias’, pensó alegremente.. Claro que algunas de las presas eran bastante desagradables por ser adictas a la droga o criminales peligrosas, pero la mayoría de las mujeres que se convirtieron en sus juguetes eran mujeres normales que cometieron delitos importantes por los que tenían que cumplir sentencias escandalosamente largas sin posibilidad de libertad condicional, que no estaba disponible en el sistema federal... Ellas podrían acumular hasta 54 días por buena conducta cada año pero eso tan solo significaba una reducción del quince por ciento en la sentencia... Así, una sentencia de veinte años significaba al menos diecisiete años encerrada con posibilidad de morir dentro.

El capitán echó un vistazo a sus fotografías y las informaciones de las mujeres en busca de presas, dejando de lado a las que eran demasiado viejas, demasiado feas o demasiado violentas... Encontró cuatro posibles candidatas:

1)   ‘Kentis, Victoria AKA Vikie] - [Caucásica] - [28] - [casada / 2 hijos] - [escuela secundaria] - [ventas] - [primera condena / federal / posesión, no violenta - 10 años]

Ella era una reclusa nueva... Probablemente estaría muy asustada... No había manera de saber cómo reaccionaría a la prisión… Podría ser una buena candidata... A ella podría interesarle alguien como él a su lado para hacer pequeñas cosas por ella... Por otro lado, ella podría asustarse y hacer algo estúpido cuando él comenzase a trabajarla… Algunas reaccionaron de esa manera… Él miró su foto y decidió dejarla aclimatarse por un tiempo antes de ir a por ella.

2)   Peters, Sophia AKA Sofy] - [negra] - [24] - [soltera / 3 hijos] - [GED] - [no hay ocupación en la lista] - [primera condena / Condado de NY / posesión] - [2 años ] - [segunda condena / federal / tráfico / líder + pistola - vida natural - 25 años].

Él estudió su foto... No le importaban mucho las mujeres negras en general pero Sophia le atraía y le gustaría follársela.

3)   Jay, Candy AKA n / a] - [Caucásico] - [39] - [divorciada / 4 hijos] - [universidad] - [maestra] - [primera condena / federal / posesión con intención, no violenta - 25 años]

Esta mujer sería liberada casi a los 60 años de edad sin esperanza de volver a empezar... Probablemente necesitaba mucho más dinero que la paga de la maestra para cuidar a sus hijos y por ello se tiró a al fabricación de drogas sintéticas… En la foto se veía bastante bien conservada aunque habían presas más jóvenes que ella... Podría ser lo suficientemente caliente como para compensar su falta de juventud. Algunos de los mayores trabajan bastante para mantener a sus coños felices… Le gustó la idea de follársela.

4)   Neal, Sandra AKA n / a] - [Caucasico] - [36] - [casada / 2 hijos] - [universidad] - [empresaria] - [primera condena / federal / conspiración para poseer con la intención de distribuir + distribución de cocaína + conspiración para cometer lavado de dinero / líder / empresa criminal continua, no violento] - vida natural - 20 años]

Este es un caso interesante, pensó… La cárcel será un infierno para una mujer blanca educada sin antecedentes… Estudió su foto y la encontró vagamente familiar... Ojos grandes y anchos, pómulos bonitos, nariz recta y delgada y labios atractivos. Una preciosa mujer… Leyó sus Informes de Disciplina, sabiendo lo falsos que probablemente eran: desobedecer órdenes (3), atrapado masturbándose, (7), faltarle el respeto a un oficial (2), contrabando (3). Tres fotos de un hombre desnudo con una erección fueron grapadas en la parte posterior de este cuarto informe de disciplina.

Una pequeña X roja en la parte posterior de la cubierta de su informe explicaba su transferencia a esta prisión…. Indicaba que alguien la consideraba una reclusa con un alto potencial de problemas al quejarse con su familia o la prensa, alentar a los demás internos o agitarse para que le redujeran o anularan su sentencia… Él se encargaría de que ella estuviera mucho más tranquila aquí… La falta de acceso a la prensa, el correo y las llamadas telefónicas estaban totalmente prohibidas y las visitas de sus familiares estrictamente controladas.

El capitán Karson telefoneó a la teniente Grain, que se encargaba del trabajo sucio… Ambos tenían un acuerdo tácito... Él la tapaba mientras ella hacía lo que quería con las mujeres y ella se encargaba de organizarle el acceso privado a las reclusas cuando él se lo pedía.

El teniente entró sin llamar y se sentó en el borde de su escritorio... Él no habría permitido que ninguno de sus otros subordinados hiciera eso, pero necesitaba a la teniente Grain y ella lo sabía.

- "¿Qué sucede, jefe?... Parece que tienes un rollo de monedas en tu bolsillo… ¿Vas a hacer algunas llamadas?", preguntó burlonamente mirando el frente de sus pantalones.

- "Que te follen, zorra negra escuálida", respondió él sin enojo.

"¡Córtatela y me lo meteré!", respondió ella... Ambos se rieron... La teniente era una lesbiana total y ni siquiera una polla recién auto-amputada la atraería.

- "¿Qué puedo hacer por ti, jefe?"

Él le entregó la carpeta de la negra Sophia Peters y ella miró dentro… Luego de leer su contenido, la cerró y se la devolvió.

- "¿La has visto?", preguntó ella con una sonrisa.

- "No… Por qué?", preguntó... No estaba de humor para conversar... Necesitaba enterrar su polla en algo cálido, húmedo y, preferiblemente, no dispuesto para ello... Su pasatiempo favorito era tener relaciones sexuales con reclusas indefensas, especialmente con las casadas ​​que no lo habían tenido en mucho tiempo... Ellas tendían a ser las más cachondos, por su experiencia.

Grain extendió los brazos delante de su vientre.

- "La perra está aquí afuera... No puedo creer que la hayan traído aquí… Parece que va a tener gemelos en cualquier momento... ¿Todavía la quieres?"  

Karson negó con la cabeza y le entregó la carpeta de Sandra Neal.

"Tráemela si ella no está también preñada"... Eran las tres de la madrugada... Le gustaba llamar a las internas en mitad de la noche… Ella tenía que estar despierta.

- "¿Piensas follártela?", le preguntó.

- "No, solo quiero darle una entrevista de admisión", respondió.

La teniente sonrió, le guiñó un ojo, le agarró de la entrepierna y se fue a sacarla de su celda con una excusa para merodear... No se puede saber lo que podría estar sucediendo en esas pequeñas celdas de dos mujeres necesitadas de sexo.

La teniente Grain tiró de la manta de Sandra y la iluminó con una linterna... Sobresaltada y desorientada, parpadeó y se tapó los ojos… Grain le apartó las manos de la cara y le ordenó que se levantara y se vistiera... La compañera de celda de Sandra se sentó en su litera… La teniente le ordenó que se acostara y cerrara los ojos… La mujer obedeció... Ella no sabía lo que estaba pasando, pero sabía que no quería que le sucediera a ella.

La teniente esposó las manos de Sandra detrás de su espalda, le ató los grilletes a los tobillos y la sacó bruscamente de la celda y atravesó el laberinto de puertas de seguridad y pasillos hasta la oficina del capitán Karson... Grain empujó a Sandra dentro del despacho y le preguntó a su jefe si quería que le quitara los grilletes.

- "No, teniente", le respondió Karson… Grain miró a Sandra y se apoyó contra la pared... El capitán Karson le dijo:

- "Te llamaré cuando termine"… Grain se encogió de hombros y se fue… No había entretenimiento esta noche.

Karson señaló una silla de madera con respaldo recto y le ordenó a Sandra que se sentara... Sentarse con los brazos esposados ​​detrás de la espalda y los tobillos encadenados era incómodo, pero cualquier tipo de comodidad era un lujo olvidado hace mucho tiempo.

Ella se acercó y se sentó sin dudar.

- "Revisé tu expediente… Eres una creadora de problemas, ¿verdad?", le dijo… Ella miró al suelo… Sabía que no debía contestar... No era una pregunta… Karson se decepcionó cuando ella no pico el anzuelo... Cogió su carpeta y lo agitó.

- "¿Sabes que todo lo que consta en tu expediente te hará pasar mucho tiempo aquí encerrada… Esto no es un campamento de chicas exploradoras… Esto es una prisión".

Ella se estremeció y su reacción le gustó al capitán que estaba mintiendo sobre su archivo, pero ella no tenía forma de saber qué había en él... Nunca se le permitiría mirar dentro… Y mientras le amenazaba veía un rostro que le resultaba vagamente familiar… Intentó pensar en ello mientras hablaba.

- "Tal vez pueda ayudarte dependiendo de cuán cooperativa seas conmigo", le dijo con una sonrisa magnánima… Ella lo miró alarmada... Había oído hablar de cosas que le sucedían a las mujeres en las cárceles de máxima seguridad... Ella dudaba que fueran rumores infundados y ahora se daba cuenta de ello.

- "Háblame de tu caso", le dijo mientras la miraba tratando de saber de que le resultaba familiar su rostro.

- "Mi esposo y yo éramos dueños de un negocio de importación y exportación… Nuestros socios en el extranjero estaban contrabandeando estupefacientes… No sabíamos nada al respecto... Fuimos condenados a pesar de que no había evidencia directa contra nosotros", respondió.

El capitán Karson le preguntó si eran culpables.

- "No señor, pero eso no importa, ¿verdad?", respondió ella… Él sonrió y le respondió:

- "No… Aquí lo que hacemos es almacenar a las mujeres que nos envían".

Cogió un cigarrillo de su escritorio, lo encendió y se lo ofreció… Sandra se inclinó hacia delante, lo tomó entre sus labios, inhaló y sonrió ante su inesperada amabilidad… Observó cómo se elevaba el humo en una columna delgada y gris, deseando fumar más pero sin atreverse a pedírselo que hiciera lo mismo de nuevo.

- "¿Tu esposo sabía algo del contrabando de drogas?"

- "No, señor... Ninguno de los dos estábamos haciendo algo ilegal... No sabíamos lo que estaba pasando… Nos negamos a mentir y jugar su juego"… Ella respiró hondo.

- "Un descanso difícil para ustedes dos y sus hijos", dijo y le dio otra calada al cigarrillo.

- "¿Qué edad tienen?"… Eso al capitán no le importaba nada pero aparentar preocuparse era una excelente manera de establecer una buena relación... Karson no estaba satisfecho con sólo joder a las presas... Necesitaba joder sus mentes, también.

- "Lena tiene ocho años y Bet tiene seis… Estaba embarazada de Marilyn durante el juicio… No las he visto desde hace más de dos años… Mi prima las adoptó", respondió ella y suspiró… Karson negó con la cabeza y trató de parecer comprensivo.

- "Deberías haberle dado a los fiscales lo que querían... Tal vez podrías haber cerrado un trato por diez o veinte años… Ahora te vas a pudrir para siempre", le dijo.

Ella se mordió el labio y contuvo las lágrimas... Lo primero que aprende un preso es que las demostraciones de emociones son castigadas… Miró su archivo de nuevo.

- "En tu expediente aparece que has sido sorprendida masturbándote ¿es eso cierto?, le pregunto.

Ella se sonrojó y agacho la vista de él... Esperó a que ella volviera a levantar la vista antes de decirle:

- "En algunas prisiones escriben MTB para indicar que te masturbas”. Su sonrojo le dijo que era verdad todo eso.

- "No puedo culparte de hacerlo… Estar enjaulada debe ser traumático después de estar casada y follar con tu marido cada vez que te guste", le dijo con satisfacción mientras ella se sonrojaba.

- "En tu expediente aparecen tres sanciones... ¿Por qué son?... Él sabía la respuesta pero necesitaba mantenerla hablando.

- "Eran fotos de mi marido", respondió... Los sacó del expediente y las puso sobre la mesa frente a ella… Ella respiró hondo.

- "¿Tu marido?" preguntó… Ella asintió sin levantar la vista de ellos.

- "Mi hermana las encontró cuando estaba recogiendo mis cosas y me las envió… Me las confiscaron hace 4 años y me sancionaron por ello"

- "Las fotos de desnudos están en contra de las reglas, sabes", le dijo… Ella asintió.

- "Se las hice cuando estábamos de luna de miel en las Bahamas", dijo mientras las miraba con anhelo.

Se estaba acercando a descubrir que la conocía... Le preguntó a qué Instituto iba y la reconoció tan pronto como ella respondió.

- "¿Tu apellido de soltera era Smitt?…. ¿Tu hermana Jaylen es tres años menor que tú, ¿verdad?", le preguntó.

- "¡Sí!"... "¿Cómo lo supo?", respondió con asombro

- "Salí con ella durante un tiempo… Eras mayor cuando éramos estudiantes de primer curso", respondió él.

- ¿Sandra miró su etiqueta y le preguntó "Harv"?

- "Acertaste… Solía ​​verte jugar al tenis y tomar el sol en la piscina de tu patio trasero… ¡Y pensar en lo bien que te veías!", exclamó… Había pasado mucho tiempo desde que Sandra había visto una cara conocida... Nunca hubiese esperado ver a alguien que conociera tan lejos de su casa, especialmente en la prisión... Ella sonrió, se relajó y le dijo que estaba contenta de verlo de nuevo… Sacudió la cabeza y se encogió de hombros.

- "Has recorrido un largo y duro camino, Sandra"... Se inclinó hacia delante en su silla para ocultar su creciente erección y volvió a ponerle el cigarrillo en sus labios.

- "Tu esposo y tú estáis separados en cárceles diferentes desde hace ya 6 años… Es muy duro para tí, ¿no es así?"

- "Por supuesto que es difícil estar separado... Lo extraño mucho", respondió ella suavemente.

El capitán Karson cogió la foto de su marido masturbándose mientras sonreía a la cámara, la levantó y la miró mientras ella lo miraba... Maldita sea, ella lo necesita, pensó.

El capitán Karson se levantó, caminó detrás de su silla y le puso las manos en los hombros... Ella temblaba.

- "Debes estar muy sola... Tenemos que hacer cumplir las reglas contra la homosexualidad y la masturbación, pero eso no significa que debas estar completamente frustrada aquí", le dijo mientras deslizaba sus manos lentamente por la parte delantera de su camisa y luego le palpó sus pechos… Sandra se puso rígida de miedo pero no se atrevió a alejarse.

- "Es una pena dejar que esto se desperdicie", le dijo en voz baja y continuó palpándola acarició durante varios minutos... Sandra se relajó un poco, pero su alivio duró poco... Él le ordenó que se pusiera de pie y la empujó suavemente hasta llevarla contra la pared.

- "Por favor, no", susurro ella cuando él comenzó a desabotonar su camisa... Él sonrió ante su miedo indefenso y le quitó la camisa de los hombros y la bajó hasta sus muñecas esposadas.

Sandra cerró los ojos mientras Frank la abrazaba y le desabrochaba el sostén… Él no podía quitárselo al llevar ella las manos esposadas, así que se lo levantó hacia su cuello para poder tocárselos bien... Tenía unos pechos bonitos y razonablemente bien formados a pesar de algunas estrías. Sus pezones eran de color marrón oscuro, debido al flujo de hormonas que le produjo el embarazo y la lactancia… Le gustaron mucho.

- "Por el amor de Dios, déjame en paz, Frank", le suplicó en voz baja.

- "Puedo ayudarte a hacer tu estancia más cómoda", le dijo en voz baja… Ella se mordió el labio y negó con la cabeza… Se tocó la cintura con la mano derecha, como si intentara evitar que él le bajara los pantalones pero fue inútil… Él tiró de ellos y de sus bragas blancas de algodón hasta sus tobillos.

Sandra apretó las rodillas con fuerza y ​​sintió miedo, rabia y humillación.

Frank estudió su cuerpo desnudo de manera evaluadora… Sus cesáreas eran apenas visibles… Su vientre estaba ligeramente abombado, pero no tenía celulitis, ni grasa... Su cintura estaba bien marcada y tenía bonitas caderas y una gruesa mata de vello púbico, un poco más oscuro que el rubio miel de su cabeza.

Frank echó un vistazo a las fotos de su marido y se preguntó cuántas veces se habría masturbado pensando en Sandra desde que fueron separaron por la fuerza... Le gustaba que su propio marido nunca pudiera verla o tocarla de nuevo… Ahora ella estaba de pie, desnuda, vulnerable y disponible para él... Esta situación le atraía.

Ella se dio la vuelta cuando él intentó besar sus labios… Karson tomó sus mejillas entre sus manos, movió su cara hacia atrás y la besó… Soltó su cara y la besó de nuevo, esta vez presionando su polla contra su coño.

Sandra no le devolvió el beso, pero no se apartó... Él, la abrazó fuertemente contra él hasta que un pequeño temblor y exhalación le indicaron que estaba relajada... No le gustaba coger lo que quería a la fuerza… Le gustaba más recibirlo como un regalo involuntario.

El capitán Karson siempre se tomaba su tiempo y disfrutaba de lo que podía hacer a una mujer... Era más divertido si ella era sexualmente receptiva en lugar de combativa o llorosa… Disfrutaba especialmente follando cuerpos de mujeres que tuvieran miedo, ira o repulsión.

Mantuvo su brazo izquierdo alrededor de la cintura de Sandra, abrazándola, mientras pasaba su mano derecha arriba y abajo por todo su cuerpo... Le gustaba la sensación de poder que tenía al controlar totalmente a una mujer... Esto hacía que se corriera más a gusto y con más intensidad.

Sandra luchaba para no responderle, pero sus necesidades estaban ganando lentamente sobre su voluntad... Había pasado mucho tiempo desde que había estado con su marido… La presión incesante de la polla de Frank contra su pubis fue enloquecedor… Él deslizó su mano derecha por la parte baja de su espalda y masajeó la carne firme de sus nalgas… Se movió de allí a su ano mientras le metía su rodilla entre las de ella para separarle las piernas.

Sandra cerró los ojos e imaginó las manos de su marido sobre su cuerpo y su boca sobre la de ella... Frank iba a violarla, pero al menos no era violento... Pensó en el viejo dicho de ‘disfruta de la violación si esta es inevitable.

Frank se arrodilló frente a ella y besó su pubis... Él siempre hacía eso para asegurarse de que una interna estuviera limpia antes de proceder a follarla... Sandra olía agradablemente a jabón... Él empujó contra sus muslos internos hasta que ella los separó un poco, puso su cara entre ellos y comenzó a lamerle el coño.

Sandra se quedó sin aliento y se estremeció… Se las arregló para tocar su mejilla con una mano, pero no pudo apartarlo ni defenderse... Él dejó de lamerla y le separó sus tobillos hasta donde le permitían los grilletes y su ropa enredada.

Las rodillas de Sandra se doblaron cuando él le separó sus labios vaginales y lamió su clítoris… Su cuerpo respondió a sus caricias a pesar de que odiaba lo que él le estaba haciendo... Los años de privación de sexo, sólo en parte aliviados por episodios breves de masturbación furtiva hicieron imposible que ella controlara sus necesidades reprimidas… Jadeó y movió sus caderas al ritmo de la lengua que le lamía el coño.

Frank se levantó y la besó en sus labios… Sandra le devolvió el beso con avidez, con los ojos todavía cerrados, en recuerdo de su marido… Él, la levantó, la llevó a su escritorio y le dijo que se inclinara con los pechos pegados en ella y las piernas lo más abiertas posible.

Frank se desabrochó los pantalones, sacó su polla y se la puso en su mano… Sandra apretó y masajeó el duro cilindro de carne mientras miraba las fotos de su esposo... Frank estuvo cerca de correrse por lo que se retiró de su mano para evitar perder la oportunidad de penetrarla.

Fue a su escritorio, abrió un cajón para coger un condón e hizo una mueca de disgusto cuando no encontró ninguno.

Ella lo miró, sabiendo lo que estaba buscando... Él volvió al lado de ella sin llevar el condón, pero aún así, sin querer perder la oportunidad de follarla.

- "Por favor, no me folles sin una goma", suplicó.

- "La sacaré antes de correrme dentro de tu coño", dijo él y la probó con sus dedos… Sus caderas se sacudieron cuando él la penetró… Estaba muy mojada, observó con placer… y sin más demora, puso su polla contra su abertura y empujó suavemente... El parto de sus hijos por cesárea y su largo y forzado celibato desde su arresto la había dejado con el coño muy apretado.

La penetró lentamente, saboreando la sensación de su abertura caliente y húmeda a su alrededor... Ella comenzó a gemir cuando él estaba completamente dentro de ella, su estómago firmemente contra sus nalgas… Frank, con su mano derecha, le masajeó el clítoris mientras con la otra mano le apretaba el pecho izquierdo… Sandra no podía quedarse quieta… Ella giró sus caderas y lo rascó suavemente con sus uñas, como lo hacía cuando su esposo se la follaba por detrás.

Frank se movió dentro y fuera de ella a un ritmo lento y constante para evitar terminar demasiado rápido… Era difícil contenerse… Sandra estaba muy caliente... Su punto G era tan prominente que lo sintió claramente contra el fondo de la cabeza de su polla con cada golpe que le daba con su polla... Se la metió completamente dentro del coño y se mantuvo quieto para contener correrse... Se sentía demasiado bien para apresurarse.

En verdad había intentado retirarse antes de eyacular, pero perdió la oportunidad de hacerlo… La vagina de Sandra se estremecía contra su polla, ordeñándolo con fuerza y así se corrió… Él eyaculó soltando repetidos chorros mientras escuchaba el sonido de la voz ronca de ella susurrando en suplica:

- "¡Por favor, no te corras dentro de mí!"

Él hizo caso omiso y empujó fuerte y rápido su polla mientras chorreaba… Sandra jadeó y se retorció en su orgasmo mientras él la llenaba... Al estar colocado detrás de ella, jugó con su clítoris para hacer que se corriera una y otra vez más y así poder sentir como su coño le agarraba y soltaba su polla hasta que finalmente, se le encogió tanto, que salió... Sandra se quedó donde estaba, sollozando suavemente mientras veía como su marido le sonreía en las fotos.

El capitán Karson no podía soportar ver a una mujer después de haberla follado… Presionó el botón del intercomunicador para llamar a la teniente Grain… Luego abrió una de las muñecas de Sandra y le ordenó que se vistiera.

Ella se levantó lentamente del escritorio, se apartó de él, se ajustó el sostén y se abotonó la camisa... La teniente Grain entró antes de que ella se subiera los pantalones y las bragas… Sandra se quedó de espaldas a las dos y siguió vistiéndose.

- "¿Tienes a esta perra en celo, capitán?... ¡Ella está tirando flujo y semen de su coño sobre tu bonita alfombra!", pregunto la teniente Grain.

El capitán Karson señaló con el pulgar hacia la puerta... La teniente Grain le ordenó a Sandra que terminara rápido de vestirse, luego esposó el puño suelto de su muñeca y la empujó fuera de la oficina.

- "Te voy a vigilar, perra… Me aseguraré de que sigas todas las reglas o haré tu vida un infierno... ¿Lo entiendes?", le amenazo la teniente Grain.

- "Sí, teniente", respondió Sandra con resignación.

- "No cometas el error de pensar que tiene algo con el Capitán… A él le importas un carajo… Sólo sirves para que se desahogue follándote y corriéndose dentro de tu coño, culo o boca", le dijo en la puerta de su celda mientras le quitaba las cadenas.

Luego la empujó dentro de la celda y cerro la puerta… Sandra se volvió de espaldas y ofreció sus muñecas para que Grain pudiera quitarle los esposas... La teniente Grain le ordenó que se diera la vuelta y la escuchara atentamente.

- "Estate preparada para volver de nuevo cuantas veces se te pida y sirve cada vez mejor y con alegría… El capitán no necesita el dolor de una puta como tú… Y cuando él se canse, te vendrás conmigo… Entendido", le dijo.

Y ella asintió con la cabeza en silencio y mirando la suelo.

Cuando la teniente se fue, Sandra se derrumbó silenciosamente sobre su dura litera con lágrimas que corrían por sus mejillas y el semen del capitán Karson salía de su coño.

- "No te preocupes… Pronto se cansará de ti como lo hizo con el resto de nosotras... Luego, como has oído, te dejará en manos de la teniente para que disfrute contigo y también ella se cansará… Será para ti, un duro periodo de aprendizaje muy humillante pero tienes que pasarlo…  Y, por tu bien, procura hacerlo lo mejor que sepas y dales el máximo placer posible.

Luego podrás hacer lo que puedas porque todas nosotras necesitamos desfogarnos y tu también… Así que mejor descansa y deja que el tiempo pase disfrutando lo mejor que puedas… No intentes oponerte porque te baldarán a palizas y al final harás siempre lo que te digan ellos y también nosotras… Hazme caso… De momento eres intocable por nosotras hasta que dejen ellos de utilizarte", le susurró su compañera de celda.

Por suerte Sandra no fue preñada pero el capitán y la teniente disfrutaron muchísimo con su cuerpo porque ella se volcó en satisfacerlos en todo… Y luego, fue carne de sus compañeras, empezando por la que compartía celda y que –para su sorpresa- la cambiaban continuamente para degradarla lo máximo posible.

Así de dura fue su vida en la cárcel.

 

F I N

 


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