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Fecha: 14-Abr-19 « Anterior | Siguiente » en Gays

1. El baby; ¿cómo acabaré con él?

peke01
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Descubro a alguien por una aplicación gay para ligar, y… la verdad es que no se cómo acabaré con él. Descubridlo conmigo. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Me presento un poco, para que me vayáis conociendo. Me llamo Santi, mido 1,78, ojos marrones, pelo negro y rizado, delgado; bueno más bien normalito, culo y polla normalitas también, y aunque me he acostumbrado a ello, no veo; soy ciego desde nacimiento. Veo luces y sombras, lo que me ayuda y me complica a la vez. Siempre he pensado que me quita el poco atractivo que tengo, pero lo acepto y lo llevo muy bien. En fin, hay que aprender a vivir con lo que hay, o eso es lo que dicen. También os digo que no todos somos iguales, ya lo iréis descubriendo en la serie. Dicen que soy muy risueño, no me lo considero; o bueno en ciertas ocasiones. Simpático, abierto, soy una de esas personas con la que puedes hablar de cualquier tema.

Soy gay, y aunque fue hace casi 6 años ya, tengo muchísima experiencia para un chaval de mi edad. No me gusta presumir, la verdad es que perder la virginidad a los 18 no es una cosa que eligiese por mi voluntad. No os asustéis, no fue forzado ni nada parecido, simplemente que no me llamaba la atención… el chico me folló y punto, ni me gustó ni me disgustó. Fue un folleteo, simplemente un folleteo por su parte. La verdad es que le doy las gracias en parte, porque me ayudó a descubrir algo real, lo que de verdad me gustaba; los chicos. Y aunque parezca que estoy un poco obsesionado con ellos, no es así. Es que si alguno me llama la atención lo digo y me da igual con quien y dónde esté, es una cosa que me sale muy natural, bueno excepto cuando estoy con mi madre y mis hermanos, los cuales no aceptan que sea gay. En fin, que tengo una vida un poco complicada para lo que sería la de un chaval de mi edad. No suelo salir de fiesta, por ejemplo. Y no porque no me guste, si no porque sigo pensando que es un poco peligroso por mi condición visual. Jajaja, no pienses que no bebo, me pillo los dobles ciegos que solemos decir, pero con amigos de toda la vida.

Bueno, hechas las presentaciones vamos allá. Un día, estaba en Grindr, la app de ligue gay buscando a ver que podía pillar. No vi ningún perfil interesante, muy mayores, alguno que pasó de mí anteriormente, o sin foto de perfil… Iva a cerrarla cuando de repente me abrió un chaval, bueno o eso es lo que pensé al principio. Se llamaba Aronmonreal, en la foto salía guapete. (Os estaréis preguntando, cómo lo puede decir. Soy ciego, pero aún me apaño bien y en esto de las fotos suelo ser bastante intuitivo, y bastante acertado). 1,72, inter y buscaba amigos, chat, citas… y la edad seguía sin saberla. Lo típico:

--Hola.

-Hola.

--¿Qué tal?

-Bien y tú?

--Bien, en casa nene. Que me cuentas.

-Pues nada, igual. ¿Qué te gusta?

--Las cosas que se hacen despacito salen más rico.

-Jajaja, tienes razón.

Me quedé un poco rayado la verdad, porque no me volvió a hablar hasta 2 días después. Yo seguí con mi vida normal, yendo a clase y tal. Estudio Grado Medio de Administrativo, por cierto. Me escribió un martes y el jueves, mientras estaba en clase me volvió a hablar.

--Hola nene, ¿qué tal, que haces?

-Hola papi, pues nada en clase y tú?

--Aquí en el trabajo nene. Qué me cuentas?

-Nada que me aburro jaja.

--¿Me puedes hablar por WhatsApp, que así salgo de esta aplicación?

-Sí claro papi, pásame tu número y al llegar a casa te hablo.

Os puedo decir que al principio tanto nene, bebé, papi, nem… me daba cierto miedo, porque no sabía lo que me podría encontrar. Soy muy de analizar palabras para saber cómo pueden ser. A ver, no soy literario, pero u mínimo tengo y por lo que escriben las personas puedo saber cómo son, más o menos, o cómo te reaccionan en situaciones distintas. El día pasó sin mayor atención que el guaperas de mi clase, por el que todas estaban detrás, incluido yo. Llegó la tarde en mi casa, y me acordé de agregarle en el was. Le abrí y me contestó de la misma forma, que si hola nene, que si en el trabajo baby, que me has caído muy bien papi… no se, ese trato tan guay la verdad que no lo había tenido con nadie. Y os digo que me dio un poco de miedo al principio, pero me gustó desde que me abrió el martes. Si no, no lo hubiese agregado; no soy tan fácil. Lo suelo ser, pero no tanto.

Confieso que me gustaba, de verdad, que no lo veía sólo para un polvo. No lo entendía, porque en grindr hay de todo, pero la gran mayoría es eso, un polvo y fuera. Como había funcionado ahora yo, hazme lo que quieras hoy, que mañana no me ves. Aron no, contra más hablase con él mejor, y todas las conversaciones eran como os he dicho. NO sé si él lo hacía por cariño real, o porque era su manera de hablar natural. E sentía muy bien con él, la semana fue intensa, y nada más conocerme ya me estaba diciendo: “Nene, vente conmigo el finde, estamos los dos juntitos en mi casa, y pasamos el finde juntos. Lo que tenga que surgir que surja”.

La idea me encantó, estaba falto de cariño y sabía que Aron me lo podría dar. Y os hablo de cariño real, besos y abrazos, no caña y polla. Le dije que sí, que me encantaría pasar el finde con él, y que si a él no le importaba me encantaría llegar hasta donde quisiera. Llegó el sábado por la mañana, y estaba muy nervioso. Quizá sería él, el que estaba tanto tiempo esperando conocer, con el que no me gustaría echar un polvo y fuera… no sé, y no lo sabría hasta dentro de mucho.

No pude ir. Mi madre me dijo que ni se me ocurriera, que tenía prohibido salir de casa. No aceptaba que me fuese con un chico. Lógicamente no le dije que me iría con Aron, si no que era un compañero de clase, un amigo con el que pasaría un finde para salir de fiesta y eso. No lo aceptó, era un chico y no podía ser. Ni siquiera como amigo. Pensareis: “joder, vete y a tu madre que la den”. No fue así, porque por jodido que suene tengo 17 años; casi 18 pero no son 18 y aún tienes que hacer caso a tu madre. Lo tuve que llamar y contarle la situación. Él estaba a 12 kilómetros de mi casa, y me jodió más a mí decírselo que a él, os lo puedo asegurar. Tuvimos que cancelarlo y esperar al finde siguiente, porque entre semana trabajaba a todas horas y no nos podíamos ver. Vivíamos a media hora de casa. Era mecánico, y era el único taller en bastante trayecto de la carretera por esa zona.

Seguimos hablando, con un accidente de coche suyo de por medio, pero estable, no le pasó gran cosa. La semana pasó con la misma rutina del instituto. Aunque con algo destino, descubrí que tenía 36, a punto de cumplir los 37. Para mí no eran muchos, ni para él pocos los míos, lo hablamos durante el finde. Me encantaban esas llamadas, me contaba cosas suyas, y yo las mías. Lo típico, años, físico, personalidad, aficiones…

Él era simpático, cariñoso, risueño, sensible, nervioso. Tenía 2 perritas muy monas, las cuales conocí bastante después. Fumaba, mejor porque yo también. Le conté lo de mi visión, y no le importó. Por increíble que parezca, no le importó. No sabéis la cantidad de tíos que han dicho que no, que han pasado de mí o que no les he gustado por el simple echo de no ver. No sé por qué, la verdad. Me considero un tío normal, y no una carga o un paquete del que te hagas responsable simplemente para follar. “para follar, no hace falta ver”. No digo que todos los tíos lo hagáis, cada uno que reflexione, pero esa habilidad de carrera cuando os dicen que no vemos, es difícil de superar la verdad.

Bueno, llegó el finde y me dijo que tenía que trabajar el sábado, pero que el domingo estaba libre. A mí no me gustó, porque quería pasar el finde entero con él, lo que nos debíamos la verdad. Bueno, algo es algo y mejor que nada… Quedamos en que yo iría el domingo por la mañana, joder que madrugón: a las 06:30 salía el tren hacia su pueblo. Me recogería en la estación e iríamos a su casa. Dormiríamos lo que quedaba de mañana, hasta las 10.00 o así. Y después, bueno después dijimos que lo que saliera, que no había nada que hacer fuera y que en su habitación se podría estar muy bien.

Llegó el domingo por la mañana, y me desperté a las 06:30 justas. Me jodió mucho no ir, me apetecía conocerlo y no sabéis lo que había esperado. ¿una semana? Os digo que era demasiado. Conseguí ir a las 3 menos diez de la tarde, menos mal. En el tren tenía que hablar con una amiga, la cual me apoyó durante toda la semana: “Que no, que va a ir bien, ya verás. Es un tío normal, y se nota que te tiene cariño. Jodo, por fin alguien normal, no solo de follar. Me alegro por ti, a ver si este es el de verdad tío, que ya es hora”.

Llegué a su pueblo y me estaba esperando en la estación. Al principio, cuando bajé del tren no conseguí reconocerlo, pero cuando me giré y me rodeó con sus brazos diciéndome: “¡eh, eh, que soy yo!” se me cayó el alma a los pies. Noté que todo mi mundo se paraba, y conmigo el suyo también. Creo que estuvimos como 2 o 3 minutos así, quietos y abrazados en medio de aquel andén. Al fin nos separamos, nos cogimos de la mano y me llevó hasta su coche. El camino hasta su casa duró poco, vivía cerca, a unos 4 minutos o así. Llegamos a su casa y tras hablar en el coche del tiempo que llevábamos esperando esto y que nos encantaba estar el uno con el otro, dijo:

--Cuidado con el escalón de la puerta baby, espera.

-Que va, tranky, no te preocupes. Tú relájate.

Y tras mirarle un segundo con una sonrisa que derretía, empecé a subir las escaleras de la casa como si llevase 3 años viviendo allí. Llegamos hasta su habitación, y nos tumbamos en la cama. Nos abrazamos, y nos quedamos como 2 minutos así, sólo abrazándonos y pensando el uno en el otro, sonriendo, acariciándonos con ternura, sintiendo que ese momento era nuestro. Y, si no me equivoco, pensando a la vez que queríamos estar el uno con el otro hasta que el destino decidiera lo contrario; y que, aunque este lo decidiera, estaríamos juntos, él y yo, Aron y Santiago.

--Bb, se me duerme el brazo. Dame un segundo anda.

--Pero baby dímelo antes. Jajaja, anda ben, túmbate bien.

Me quité las zapatillas y con un suave pero decidido gesto me subió con él a la cama. Nos abrazamos y fumando empezamos a besarnos y a decirnos “te quiero” muchas veces. No las suficientes, porque ese momento lo había deseado mucho, muchísimo. Me quería, y yo a él.

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Continuará, siento que el primero sea un poco flojo, pero os prometo que habrá más. También, quiero disculparme por no haber subido antes, pero estaba de exámenes y necesitaba un poco de tiempo. Os prometo que intentaré tardar poco. Gracias por leerme, y gracias por vuestros comentarios. ¡Los espero!



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