En Link World Network S.L. utilizamos cookies de Google Analytics para realizar un análisis del tráfico web que recibimos y para analizar el comportamiento de los visitantes de nuestra web. Si sigues navegando por nuestra web entenderemos que aceptas el uso de estas cookies. Más información sobre las cookies que utilizamos: Política de Cookies.
Usuario:
 Contraseña:
 CREAR CUENTA  Recordar Clave  Ayuda
 6.112 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Cams Porno ] [ Twitter ]  1.465.511 Miembros | 20.950 Autores | 109.621 Relatos 
Fecha: 15-Mar-19 « Anterior | Siguiente » en MicroRelatos

La muerta de la curva

QUIQUE
Accesos: 6.656
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 4 min. ]
 -   + 
-Me voy a correr y aún o sé tu nombre. -Me llamo Eduardo, pero mis conocidos me llaman el Joyero.¡Me voy a correr en tu boca, Eduardo! -Córrete, bonita, córrete Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Era una noche estrellada de verano de 2013. Eduardo iba conduciendo su Mercedes Benz Clase E Coupé por una carretera secundaria de Galicia. A los lados de la carretera proyectaban sombras los eucaliptos y los pinos. En una curva sus luces largas iluminaron a una muchacha vestida con una minifalda, un top y unas botas de caña alta, la ropa y las botas eran de color blanco. La chica estaba haciendo autostop en medio de la nada. A Eduardo le vino a la cabeza la leyenda de la muerta de la curva.

Eduardo, era un joyero, cuarentón, moreno, bajo de estatura, regordete, feote, casado y con tres hijos, dos niñas y un niño.

Decidió ayudar a aquella desvalida, que probablemente había sido abandonada a su suerte por algún desgraciado. Paró el auto un poco más adelante. La chica llegó a su lado, Eduardo, abrió la ventanilla. La chica, le preguntó:

-¿Puede llevarme?

-Sube.

La muchacha tenía el cabello rubio y largo. Andaría en los 20 años, tenía los ojos negros y un cuerpazo. Después de Sentarse en el asiento y poner su bolso blanco sobre el salpicadero, le dijo:

-Gracias.

-De nada. ¿Qué te pasó para acabar aquí?

La muchacha, sonriendo, le dijo esa frase que se usa tanto en las películas de acción:

-Si te lo digo que tendría que matar.

Eduardo, se sobresaltó.

-¡¿No serás la muerta de la curva?!

-Soy. Una vez al año tengo permiso para dar un paseo.

Eduardo estaba cagadito.

-Bromeas.

-Claro que bromeo.

-Si fueras la muerta, la leyenda dice que ahora vas a desaparecer.

La muchacha le echó mano a la cremallera, le sacó la polla y le preguntó:

-¿Me pagarías 50 euros por el servicio?

-Cuenta con ellos.

Eduardo paró el coche, apagó las luces de carretera, encendió la luz del techo, y reclinó el asiento de la rubia. La muchacha quedó con las bragas al aire. Sus piernas eran largas y moldeadas. Le quitó las bragas blancas y le levantó el top. Unas tetas medianas, redondas y duras quedaron al descubierto. Se quitó la camisa. Buscó los labios de la muchacha, que lo recibió echando los brazos a su cuello. Al bersarla, Eduardo, se puso perro, perro, perro. Pasó de aquellas deliciosas tetas y metió su cabeza entre las piernas. La muchacha estaba húmeda. Le comió el coño, que tenía un sabor entre salado y agrio... Sabor a limón con unas arenitas de sal.

La muchacha, con aquella lengua experta follando su vagina, lamiendo sus labios y lamiendo y chupado su clítoris, no tardó en correrse.

-Me voy a correr y aún no sé tu nombre.

-Me llamo Eduardo, pero mis conocidos me llaman el Joyero.

-¡Me voy a correr en tu boca, Eduardo!

-¡Córrete, bonita córrete!

La rubia, haciendo un arco con su cuerpo, exclamó!

-¡¡Me coooooorro!¡

La muchacha, moviendo la pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo, sacudiéndose y gimiendo, le llenó la boca de jugos al Joyero.

Al acabar, fue Eduardo el que se echó en el sillón y la muchacha la que subió encima de él.

Cuando la joven cogió la polla y la metió, en el coño, Eduardo, no se lo creía, la polla entraba tan apretada como si fuera la primera vez que la follaban, y eso que estaba más que lubricada, tan lubricada estaba que el interior de los muslos los tenía mojados. Le preguntó:

-¿Eras virgen?

Follándolo, le contestó:

-No, lo que pasa es que tu polla es la más gorda que entró en mi coño.

A Eduardo se le hinchó el pecho. La puta vanidad masculina. Dijo:

-No es delgada, no.

La muchacha le dio las tetas a mamar y lo folló a su aire... Hasta que vio que se iba a correr. En ese momento, le echó una mano al cuello y apretó, y con otra mano le tapó la nariz. Eduardo, corriéndose dentro de ella, con el placer que sintió y al faltarle el aire, se desmayó.... La rubia lo siguió follando hasta que se corrió ella.

Cuando Eduardo volvió en si, la muchacha ya no estaba, dijo:

-Quieres ver que era la muerta de la curva. ¡Follé con una muerta!

Una semana más tarde, le llegó un paquete a la joyería, en el paquete había un CD. En la trastienda lo visionó y se vio en el coche follando a la rubia.

El paquete traía una nota, que decía:

Manda 100.000 euros a una dirección que te daré por teléfono si no quieres que tu mujer reciba una copia de lo que acabas de ver.

La muerta estaba muy viva. Y el bolso con cámara oculta que pusiera sobre el salpicadero era su modo de ganarse la vida.

Quique.

.


Comunidad de Autores y Lectores de TodoRelatos
Chatea online con webcams!

comunidad.todorelatos.com



© QUIQUE

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradecerán y supondrá una mejora en la calidad general de la web.
 Comentarios sobre este Relato (2)
\"Ver  Perfil y más Relatos de QUIQUE
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« VOLVER A LA PAGINA ANTERIOR IR ARRIBA  ▲
 
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.


CAMS PORNO: 100 MONEDAS GRATIS EN LA COMUNIDAD TODORELATOS