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Fecha: 16-Feb-19 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Ella mi hermana, yo su confidente

pedez
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Al fin y al cabo mi hermana no podria ser para mi ¿O si? Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Tenía 8 años cuando mi padre y mi supuesta madre me explicaron en el consultorio de un psicólogo que aquella mujer a la que le llamaba madre no era tal. Me explicaron que mi madre había tenido un inconveniente (preeclampsia) y que había fallecido una semana después de haberme concebido. Claudia (mi madrastra y una gran amiga de la infancia de mi padre) fue quien lo consoló y le ayudo con mi crianza hasta que se enamoraron y decidieron formar una familia. Mi nombre es Andre y fue puesto en honor a mi madre fallecida, Andrea.

Desde que tengo la capacidad de recordar, Claudia siempre estuvo conmigo desde mi primer día de clases en el kínder y hasta esa horrible fractura de pierna a los 6. Siempre le llame Madre porque siempre me amó y me cuido como su propio hijo, y ahora no iba a dejar de hacerlo. Tanto mi padre como Claudia siempre me inculcaron el amor por la familia e incluso por mi madre fallecida.

Pero mi historia no es con ella, sino con la hermosa hermana que mi padre y mi madrastra me regalaron. Mi hermana Angelica nace cuando yo tenía 4 años y siempre nos quisimos muchísimo y jugábamos juntos. Ella es pálida como la nieve; su cabello es café pero bajo del sol se ve un tanto rubio; es delgada pero para nada flacucha, tiene unos senos muy acorde a sus 18 años, son notorios pero no son su mejor atributo; en cambio su trasero es prominente, lo que no tuvo en pecho lo tiene en nalgas, redondas y muy firmes; aunque ella hace ejercicio su abdomen no está marcado pero si está definido con esa sensual forma de guitarra que solo la mujer nos puede regalar; ella es muy alegre y extrovertida.

Yo apenas un poco más alto que ella, yo mido 1.70 cm y ella apenas llega a los 1.60; mi cuerpo es un poco relleno sin llegar a ser gordo, solo hinchado por las rutinas amateur que me impuse en el gimnasio; soy blanco pero no tanto como mi hermana, soy algo bronceado. Por otra parte mi personalidad es cariñosa con ella pero un tanto seria con el exterior.

Nosotros desde pequeños dormíamos juntos. Ella a veces venía a mi habitación o yo iba a la de ella. Mis padres nunca se opusieron y nos dejaban convivir. Recuerdo que cuando éramos chicos y ella tenía miedo por los truenos o no podía dormir me pedía le acariciara su cabello y le diera un pequeño masaje por su espalda. Incluso cuando crecimos me lo seguía pidiendo mientras veíamos películas en la sala o cuando me pedía fuera a acompañarla a su habitación para que pudiera dormir.

El pasar la mayor parte del tiempo conviviendo y jugando entre nosotros, dio entrada a que desde muy pequeños conociéramos esos toqueteos de la infancia que obviamente no relatare aquí por la cuestión de edades y porque respeto las reglas de nuestra página, solo les diré que fue desde pequeños. Es por esto que nunca le extrañaba cuando de repente yo acariciaba una de sus piernas, su abdomen o masajeaba sus pies.

Transcurrieron los años y pese a que nosotros empezamos a conocer amistades nuevas e incluso hasta tener parejas cada uno, seguíamos pasando el tiempo juntos. Cierto, era más limitado pero a veces cuando alguno necesitaba un consejo siempre acudíamos el uno al otro para obtenerlo. E incluso a veces continuábamos esos juegos de contacto, ya más disimulados porque ya éramos conscientes de lo que representaba y de que no era bien visto por los demás. También le llegue a contar de mis primeros fajes y como fue mi primera vez, y ella al igual me platico de su primer faje y su primera vez que ya les contare un poco más adelante.

Todo empezó a cambiar un poco cuando ella a los 18 conoció a un chico del cual se enamoró. Pero el tipo era un imbécil, y no hablo con los celos de hermano mayor, era en verdad un completo idiota. Él era hijo de un matrimonio dueño de una cadena de restaurantes muy famosa localmente y era el típico junior hijo de papi que todo le compraban y con una actitud arrogante.

Pese a que mi familia económicamente está más que bien, siempre nos enseñaron a ganarnos las cosas con nuestro esfuerzo. Mi auto lo había adquirido con mi propio dinero, afortunadamente con las becas y ahorros pude comprar ese auto. Es un neón del 95 que fui reconstruyendo de a poco, pero estaba en muy buenas condiciones cuando lo adquirí y más de una vez lo corrí contra otros juniors a los que les gustaba presumir los autitos regalados por papi y mami.

En fin, por esta ideología que nos inculcaron siempre choque con él, por eso y porque siempre me restregaba su camioneta, una Dodge RAM del año que era de su padre, pero que el conducía la mayor parte del tiempo, y por si se lo preguntan, si… esa camioneta también siempre se comió las luces traseras de mi neon, por eso creo que me odiaba más.

Recuerdo la primera vez que mi hermana me hablo de él llena de ilusión, cuando se habían conocido, también me conto cuando por fin se hicieron novios, de sus pleitos y por infortuna para mi me conto cuando él le había propuesto su primera vez.

Recuerdo que iban a cumplir el año de noviazgo cuando él se lo propuso. Me dijo que ese día faltaría a clases, irían a almorzar y después irían a casa de el para concretar el acto. Yo le advertí de los riesgos intentándola persuadir de eso, pero ella estaba muy enamorada y ni dios iba a impedir que eso pasara. Con pena y decepción le pedí tuviera cuidado y que solo si ella deseaba hacerlo lo hiciera, le recalque que nadie la debía presionar, al fin sabía que mi hermana no podría ser para mi… ¿o sí?

Se llegó la fecha, y ese día también decidí no entrar a clases, pero si fui  la universidad, solo que me pase toda la mañana en el gimnasio golpeando con furia un costal de box mientras imaginaba como otro, como ese pedazo de mierda tocaba la piel de mi hermana, la iba recorriendo con su boca y la hacía suya.

Por su puesto dudas mezcladas con furia e incertidumbre me inundaron… ¿Y si queda embarazada y se tienen que casar y tengo que verle la cara a ese tipo para el resto de mis días? ¿Y si el solo juega con ella y después desaparece? ¿Sería capaz yo de matarlo si él se burla de ella? ¿Qué me pasa, son celos de hermano? ¿Estoy enamorado de mi hermana? Y justo al pasar esta última pregunta por mi cabeza una fuerte punzada en mi muñeca me regreso a la realidad, había golpeado mal el costal y la había lastimado.

Fui a vendarme la mano para calmar el dolor y salí a comer algo. Pase el resto del día en los jardines de la universidad evitando el contacto con los de mi grupo. No quería preguntas ni ver a nadie.

Llegue a mi casa a eso de las 5 pm, tome un baño y tome algo de pastillas para calmar el dolor que era fuerte y eso me hizo dormir sin percatarme si mi hermana había llegado o no. Cuando me recosté traía una playera desgastada que uso para andar en casa y un short sin usar calzoncillos. Me quede dormido, como muerto.

-si Andre, yo también te deseo- escuchaba decir a mi hermana entre sueños.

-no tan fuerte Andre- nuevamente escuche la voz de mi hermana.

-Me voy a correr otra vez- de nuevo la voz de Angelica.

-Andre.. Andre despierta… Estas sudando mucho- Me despertó mi hermana.

-Que pasa?- dije un poco exaltado mientras despertaba.

-Estabas teniendo una pesadilla- dijo mi hermana limpiándome el sudor de mi rostro.

-y mi playera?- dije cubriéndome el torax.

-Te la retire porque empezaste a sudar mucho ¿Estas bien?

-Si si no te preocupes, solo era un sueño. Pero dime, a ti como te fue.

-Podemos hablar mañana?- Dijo mi hermana mientras se metía a mi cama.

-¿Está todo bien?- Dije un poco preocupado.

-Si, solo quiero dormir hoy contigo y algo de silencio ¿Puedo quedarme aquí?

-Si claro.

Ella se terminó de meter a mi cama y me pidió el mismo masaje de siempre. Ella se recostó de modo que me dio la espalda y pude acariciar su cabello. Ella inundo de inmediato mis ropas de cama con su aroma dulce de noche y el aroma de ese shampoo delicioso se apodero de mis almohadas. Ella solo vestía una pequeña blusa que llegaba apenas a cubrir su ombligo y un short que utilizaba siempre para dormir. Ya más de una vez me había deleitado con esas ropas, pero ahora me sentía aún más atraído de lo normal. Sus nalgas blancas parecían querer salir de ese short, pero eran contenidas por la misma prenda. Su espalda con finos bellos rubios femeninos que apenas se alcanzaban a ver con la entrada de la luz de la luna y su columna que se marcaba al estar ella en posición fetal.

Mientras la acariciaba escuche un par de sollozos y no hice más que pegarme a ella y abrazarla por detrás cuidando que mi miembro no hiciera notar su endurecido estado sobre el trasero de mi hermana. Ella al sentir mi abraso soltó un par de suspiros y sollozos más y se repegó demasiado a mí de tal manera que ya no pude disimular más mi erección y la deje ser y sentirse en el trasero de mi hermana. Así estuvimos un buen rato, hasta que mi hermana fue vencida por el sueño y por esa calma que te queda después de llorar. Mi erección seguía al mil y no bajaba. El culo de mi hermana seguía aprisionando mi pene contra mi abdomen. Recordé aquellos jugueteos que hacíamos de niños y empecé a mover mi cadera de tal manera que mi pene se empezó a restregarse en sus nalgas y espalda baja. Saque mi pene de mi short  y empecé a picotear su trasero y note como un poco del líquido preseminal dejaba pequeñas manchas sobre su short. Después coloque mi pene de tal forma que se empezó a picotear con el inicio de sus piernas y sus nalgas. Me atreví un poco más y coloque mi miembro en medio de sus piernas y pude sentir el calor de su vagina, claro, solo lo que el short permitía. Empecé hacer pequeños bombeos simulando la penetración y cuando sentí ganas de venirme me retira y tome un boxer de mi cajonera para poder descargar en él y no provocar un manchadero que de por si el líquido transparente ya había dejado. Mientras seguía descargando mi semen en ese bóxer mi hermana se movió y se acomodó boca abajo volteando su rostro hacia a mí pero sin abrir los ojos. Al parecer ella seguía durmiendo. Levante un poco las sábanas para acomodarme y el aroma del sexo salió de ahí.

Arroje ese bóxer debajo de mi cama y me dedique ahora si a dormir, lo cual lo hice sin problemas en un par de minutos. No había tiempo para la culpa.

A la mañana siguiente cuando desperté, mi hermana ya no estaba en mi cama. Me levante, mire el reloj y vi que eran las 8 am, ya me había perdido las primeras 2 clases del día. Me levante en seguida, me bañe y en minutos ya estaba en camino hacia la universidad. Al llegar a la escuela vi un Whatsapp de mi hermana en mi móvil que decía: “Sé que llegaras tarde, pero no te quise despertar. Gracias por dejarme dormir contigo.”

Ese día entre a un par de clases más pero no podía concentrarme, volvía  dejar las clases y me salí de nuevo a los jardines de la universidad. El remordimiento de lo que había hecho en la noche empezó a llegar a mi mente ¿En qué momentos pase a los toqueteos de niños a casi violar a mi hermana? ¿Por qué me atraía ella?.... Esto no es natural ¿verdad? ¿Es ilegal? ¿Iré preso? De la culpa ni siquiera recordaba que ella había llorado el día de su primera vez.

Ella, según el mensaje no se había dado cuenta de lo que su hermano había hecho con su cuerpo. Ella solo quería pasar un rato y desahogarse con su hermano, pero no, este se aprovechó para tocarla.

Al llegar a casa por la tarde me encontré a mi hermana en la sala y me saludo como siempre.

-Puedo verte en tu habitación ¿Quiero hablar de lo que pasó ayer?- Dijo mientras yo casi tomaba un color pálido ¿Se había dado cuenta de lo que hice? ¿Me iba a reclamar? ¿Perdería su confianza?

-Si claro, de hecho iré para allá que me siento algo cansado- balbucee

-Bien, descansa en un momento voy para charlar.

Al entrar a mi habitación me desplome sobre mi desarreglada cama y me maldecía por haber hecho lo que hice. Aunque ya antes me había rosado con su cuerpo desde pequeños y en la adolescencia, nunca había cruzado los límites como lo hice anoche. Mi cama aún tenía ese dulce aroma de mi hermana.

Paso alrededor de una hora cuando mi hermana entra por mi habitación. Para fortuna mía lo que ella quería hablar era de su experiencia por primera vez con el sexo. Me conto que su novio se había portado muy lindo (lo que hizo el cuestionarme de sus sollozos en la noche). Habían ido a cenar y aprovecharon de que los padres del tipejo este se encontraban en el restaurante para ir a casa de él. Me platicó como su novio había arreglado la habitación con velas, aromas, globos, un collage con fotos de ellos en la cabecera de la cama y pétalos de rosas sobre la cama. El tipillo se había esmerado. Me platico que al momento de concretar el acto su novio fue lindo y lo hizo suave. Me del pequeño dolor que había sentido y el placer al que había llegado después (como se los había mencionado, ella me tenía una gran confianza y siempre nos habíamos platicado de todo). Una ira silenciosa recorría mi cuerpo… celos y envidia de saber que el si la podía tener y yo no. A como me sentía en ese momento hubiera preferido me recriminara lo de anoche, pero tal parece que ni cuenta se dio. Me dijo que no sabía porque se había sentido un poco triste y nostálgica después. Me dijo que se había aguantado el llanto en casa de su novio y que cuando me escuchó llegar no quiso acudir a mí porque estaba llorando en su habitación. Fue entonces en la noche cuando no aguanto más y decidió ir a dormir con migo como si aquellos truenos de esas tormentas que le asustaban le estuvieran acosando. Ella continuo contándome mientras se recostaba a mi lado y se ponía en posición de nuevo para recibir aquel masaje. El cual empecé a hacer hasta quedarnos dormidos ambos.

A partir de ese día todo empieza a cambiar de nuevo. Un sentimiento de culpa por haber hecho eso que hice aquella noche me había poseído. En los días siguientes cada vez que ella me abrazaba o se me repegaba yo trataba de alejar mi cuerpo para que mis instintos no me dominaran. Me había vuelto un poco más osco con ella y en mis relaciones en general. A mí nunca se me había dificultado el tema de las mujeres, pero a partir de eso no volví a tener alguna relación.

También todo fue cambiando para ella, y no me refiero a ella conmigo sino con su novio. Me contaba que se había vuelto muy celoso, incluso una vez el tipo fue a golpear a un compañero de clases de mi hermana por una foto en la que ellos salían juntos y habían subido a redes sociales.

Las noches posteriores cada vez que ella acudía a dormir conmigo por las peleas que tenía con el pedazo de mierda al que llamaba novio yo ya no las disfrutaba. Trataba de limitar el contacto, a veces solo le hacia el masaje y cuando ella me pedía que le abrazara yo padecía un infierno. Tener su cuerpo pálido como la porcelana, sentir su aroma femenino y su calor muy cerca del mío y no poder hacer nada…. rayos, era una tortura.

Lo peor es que esas sesiones aumentaron ya que las peleas con su novio también lo hicieron. Después de cada pelea ella terminaba muy mal y yo ya no era el mismo para consolarla, supongo para ella tampoco fue fácil. Claro que más de una vez me recriminaba el que ya no era como antes pero yo alegaba que solo eran imaginaciones suyas.

Así siguieron las cosas hasta que mi hermana no pudo más y termino su relación con su novio después de un año y ocho meses. Eso fue algo pero que el infierno porque fueron semanas en las que me tocó escucharle llorando, escucharle para hacerla sentir mejor, abrazos que para mí eran un martirio.

Habían pasado 3 meses de la ruptura del noviazgo de mi hermana y yo no tenía fuerzas para soportar más esto, pero cuando la veía llorando por los mensajes que su ex aún le mandaba y confesarse ante mí que aún lo seguía amando… verla débil me daba fuerzas para soportar tener su cuerpo cerca al mío y no poder disfrutarlo… era insoportable….

En la semana siguiente, mis padres anunciaron un viaje que harían para tener algo de privacidad. Esa semana me tocó un castigo más fuerte y estaba a punto de explotar. Eran sesiones dobles para mí en el gimnasio ya que no soportaba estar en casa viendo a mi hermana triste.

Recuerdo que era un miércoles, ese día decidí ir de la universidad al gimnasio directo sin ir a casa, y al ver a mi hermana un poco más animada me dio tranquilidad. Estaba en plena golpiza con el costal de arena cuando una llamada de mi hermana irrumpió mi playList.

-hola… Andree??

-Si, que pasa Angelica- Dije algo molesto.

-Por favor ven a casa ya, te necesito, por favor me siento muy mal- Dijo mi hermana llorando sin control.

-¿Pero qué pasa? ¿Por qué estas así?- Dije mientras me quitaba los guantes y corría al locker para recoger las llaves del auto.

-Ven por favor, Bernardo estuvo aquí y me trato como a una puta.

- Chingada madre… voy para allá- Dije azotando la puerta del locker.

Recuerdo haber conducido como nunca y haber exprimido el motor de mi neon, ni siquiera en los arrancones en que había participado lo había conducido así. Ya no era preocupación lo que tenía, era furia y unas inmensas ganas de arrancarle la cabeza a ese tipo.

Al entrar a casa me encontré con mi hermana totalmente hecha pedazos y desmoronada en el sofá del sillón apenas cubierta con la sábana de su cama y por su ropa interior. Sin dejarla que se levantara me incline hacia ella pera abrazarla y ella se abalanzo a mi completamente dominada por el llanto.

Ella me platicó como había tenido un par de semanas de charlas con su ex y parecía que había cambiado, incluso se habían hecho largas llamadas y parecía que todo apuntaba a una reconciliación. Mi hermana no dudo en darle confianza y ese día ella lo había invitado a comer. Me dijo que él se empezó a poner romántico y cariñoso y eso había provocado que terminaran en su cama, pero cuando terminaron el sexo él se levantó sin decir nada y arrojo 2 mil pesos sobre su cama. Y le dijo que su cuenta estaba saldada y que no quería saber más de ella. No acabo de contarme cuando nuevamente se desbordo en llanto y se aferró a mí. Le aparte los brazos de mi con furia y me dirigí hacia la puerta.

-¿Espera a dónde vas?- Dijo mi hermana tratando de detenerme.

-Voy a matar a ese tipo y más vale que no te pongas en mi camino- Dije estrujándola y tomándola de los brazos.

-No Andre, no hagas una locura- Dijo tratando de abrazarme.

-Quítate Angelica, te juro que lo voy a destrozar- Dije apartándola de nuevo.

-No, no vas a salir así a ninguna parte- Dijo mientras se puso delante de la puerta dejando caer la sabana y mostrándose ante mí en ropa interior.

Esta vez no dije nada solo fui hacia el comedor y lance un golpe a un mueble donde mis padres guardan la bajilla provocando que el cristal de una de las puertas se rompiera.

-Andre tranquilízate- Gritó mientras caía de rodillas llorando de nuevo.

-Deja de llorar maldita sea….

La tome de los brazos y la arroje al sillón de manera brusca.

-Llevo varios meses tratando de animarte, de sacarte adelante y lo estábamos logrando y de pronto este tipo viene y en media hora lo arruina todo ¿Por qué fuiste tan tonta?

-¿Tratando de animarme? ¿Crees que no me he dado cuenta de que ya no me tratas igual? Ya no me abrazas igual, y por las noches ya no me reconfortas como antes, si fui débil fue por tu culpa y cuando charlaba contigo sentía que me ignorabas.

-No me culpes a mí… si ya no te trato como antes es porque…

-¿Porque? ¿Porque ya no me vez igual desde que un hombre me desvirgó? Desde ese día tú cambiaste para siempre… de seguro ya no me ves como tu hermana- Me recriminaba mientras lanzaba pequeños golpes.

-Cállate Angelica- Dije mientras apretaba los dientes y me aguantaba las ganas de soltarle una bofetada.

-Tú ya no me amas desde que otro hombre me desvirgó, tú ya no me vez como tu hermanita… tú me vez como otra puta más como Bernardo.

No soporte más y la tome de los brazos de nuevo estrujándola.

-No te atrevas a compararme con ese imbécil…. No te atrevas a decir que no te amo… No te atrevas a decir que eres una puta….

-Es la verdad tú ya no me amas ya no me ves como tu hermana

No le di más oportunidad, la abrase aprisionándola y le plante un beso en sus labios como desenfrenado.

-Por supuesto que no…. Yo te amo, pero te amo como mujer… te amo demasiado- le plante un beso de nuevo.

Ella no los rechazaba pero tampoco los respondía, su cara parecía trabada… se había quedado con una expresión de susto.

-Eso es lo que querías saber???... Crees que pasar noches a tu lado con tu calor y aroma fue fácil?????....

Tomándola en mis brazos la lleve hasta el sillón donde la recosté boca arriba, arranque sus bragas y separe sus piernas…

-Detenme por favor, porque yo ya no puedo- Dije mientras unas lágrimas salían de mis ojos.

Ella seguía aturdida y sin reacción alguna, solo me miraba con la boca apenas abierta y una mirada fija a la mía pero sin expresión. Me coloque entre sus piernas y levante su pierna izquierda y aparte la derecha para dejar su sexo totalmente expuesto a mí. Mantuve su pierna derecha en el aire tomándola por el chamorro y con mi mano izquierda baje mi short y tome mi pene y lo empecé a embarrar en su húmeda vagina mientras sus labios exteriores se abrían señalando el camino por donde la punta de mi pene había pasado. Ella solo apretó su boca y hecho su cabeza hacia atrás señal de que lo estaba disfrutando. No soporte más y en un solo movimiento de cadera hice entrar todo mi pene de un golpe en su humedecido sexo quien no opuso resistencia al trayecto de mi verga.

-aaaagghh….- Reacciono mi hermana.

Arqueo su espalda y abrió su boca para dejar escapar ese quejido y cerro sus ojos. Quiso con su mano derecha detener mis envestidas poniéndola en mi vientre, pero inmediatamente se retractó y la llevo a su seno derecho para acariciarlo. Con su mano izquierda tomó su cabeza y con su antebrazo cubrió su rostro como intentando ocultar su expresión de gozo. Incline mi cuerpo para acercar mi rostro al de ella y sosteniendo ahora su pierna izquierda con mi hombro seguí con los embates de mi cadera. Acervaba más y más mi rostro al de ella hasta que comencé a sentir su aliento inundando mi olfato y chocando en mi rostro. Mire su rostro y ella tenía sus ojos entre abiertos al igual que su boca que dejaba escapar aquellos excitantes gemidos. De pronto sentí como ella subió su mano derecha recorriendo todo mi brazo hasta llegar a mi cuello y atrayendo mi rostro al de ella me planto un inigualable beso en el que empezó a juguetear y enredar su lengua con la mía. Note como ella tocó mi pecho y bajo su mano hasta llegar a su sexo con el que empezó a masturbar su clítoris. No decía palabra alguna o frase simplemente gemía y disfrutaba de nuestro encuentro. Baje su pierna izquierda por un costado mie y nuevamente incline mi cuerpo al de ella para acercar nuestros rostros y disfrutas de su boca de nuevo. Con las piernas de ella a mi costado ahora si podía sentir directamente el calor de su vientre con el mío y mezclar los sudores que ya recorrían nuestros cuerpos. Seguí con mis movimientos de cadera, pero ya no como poseído, ahora era con rito semilento y disfrutando de cada entrada y salida de mi miembro. Me separe de su boca solo para acomodar mi cuerpo y recostarme aún más sobre ella dejando caer parte de mi peso para sentir su calor. Ladee mi cuerpo un poco para permitirle a mi antebrazo izquierdo tomar su pierna derecha de la corva y así flexionarla hasta permitirle a mi mano izquierda llegar a su cuello y asi sostener su pierna en el aire. Baje mi rostro hasta el de ella de nuevo para comerme sus labios y embarrando mi vientre con el de ella seguí con las embestidas. En cada embestida se paraba mi rostro del de ella para apreciar las hermosas expresiones de gozo que se formaban en su rostro.

-ah.. aahh.. ah.. si- Dejaba escapar de vez en cuando.

Solté su pierna y así flexionándola la lleve a un costado mío para visualizar el castigo que le deba a su sexo. Lleve mi rostro hasta el costado del suyo y empecé a comerle si oreja, después su mejilla hasta bajar a su cuello. Lamí y bese ese cuello por bastante tiempo. Sabía y sentía que la hora de correrme estaba cerca así que empecé a acelerar mis envestidas hasta que los gemidos de Angelica retumbaban en toda la casa, no soporte más y sin poder ni querer contenerme me vacié por completo dentro de la vagina de mi hermana.

-aaaaagh!!!!- Expresó mi hermana mientras recibía mi corrida.

Hundí mi rostro en su cuello y aun con una agonizante erección seguía metiendo y sacando mi pene de sus sexo. Sentí como ella se convulsionaba y tensaba su cuerpo bajo del mío. Mi pene se desinflamo por completo y fue expulsada por esa inundada vagina. Me deje caer exhausto sobre mi hermana y ella abrazó mi cuello. Sentí como nuestros agitados cuerpos empezaban a normalizarse. Me quede sobre ella un rato más sintiendo su sudor, calor y respiración hasta que nos acomodamos recostados en el sofá. Ella se puso de lado y yo tras de ella. Así abrazados, sin energías para la culpa y explicaciones nos quedamos dormidos.

CONTINUARA……


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