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Fecha: 10-Sep-18 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Seduciendo a mi profesora del colegio 3

Suleiman
Accesos: 15.603
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Tiempo estimado de lectura: [ 22 min. ]
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Continúa lo noche donde me follo a mi profesora de secundaria, aprovechando que en su casa ha pasado bastante tiempo sin recibir una buena polla. Los deseos sexuales más íntimos de ella salen a relucir con mi polla dentro de su jugoso coño. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

((Para entender este relatos, recomiendo ller antes Seduciendo a mi profesora y Seduciendo a mi profesora 2. Sin más que mencionar, disfruten de esta nueva entrega , dejen sus comentarios positivos o negativos me ayudarían mucho))

 

(...)

 

Disfrutaba el espectáculo que tenía entre mi ingle. En pocos minutos mi polla estuvo de nuevo dura y gruesa como a ella le gustaba. Notaba la suavidad y la humedad de su lengua recorriendo todo el trayecto de mi pene. Su cabeza subía y bajaba frenéticamente. En sus ojos se notaba la excitación y la lujuria que ella tenía al mamar mi polla. Después de la botella de cerveza, estaba listo para el segundo round de la noche.

-          Licenciada párese, es momento de continuar follando. Mi polla está lista para usted.

Enseguida se incorporó, dándome la espalda, tomó mi polla con su mano y abriéndose de piernas, la colocó a la entrada de su coño. No necesité hacer ningún movimiento, pues ella lentamente iba bajando sus caderas hasta que por fin, la tenía nuevamente bien clavada en lo más profundo de su vagina. Era increíble la cantidad de jugos que emanaba desde su interior. A penas sentí chocar su culo con mi pubis, sentí lo caliente de sus líquidos deslizándose por mi ingle. En aquella posición, podía coger a manos llenas sus senos y apretarlos como viniera en gana. Empezó a subir y bajar sus caderas, ella hacía todo el trabajo.

-          Oh! Siii mi amoooor! Que rico se siente. Aaaah!

La habitación se llenaba de los sonidos de nuestros cuerpos chocando en cada embestida. Tuve que tapar su boca porque gritaba como una verdadera gata en celo. En la misma posición ella cerró sus piernas, lo cual hacía que las paredes vaginales apretaran todavía más mi polla. Se inclinó hacia adelante y me dejó ver la entrada de su culo. Tenía puesto sus ojos en él desde hace rato y quería follármelo como un loco. Aún no era tiempo pero lo iba hacer. Ella colocó sus manos en el suelo, e inclinó todavía más su cuerpo. En esa posición, la visión de cómo su coño se comía mi polla era increíble. Mi pene como gran campeón se abría paso en ese increíble pequeño agujero de su coñito. Dejé de manosear sus senos y ahora tomé su cintura, con ello tenía el control de la velocidad con que subía y bajaba. Pocos minutos después de estar en esa posición, cogí de su cabello y jalé hacia atrás, su espalda se encorvo y su cabeza quedó junto a la mía. En esa posición, con mi mano derecha podía masturbar su clítoris al mismo tiempo que seguía follándomela. Ella empezó a mover sus caderas en círculos, estaba a punto de correrse otra vez. No me imaginaba que una mujer así en una sola noche se hubiera corrido tantas veces, o era de las mujeres multiorgásmicas o se estaba desahogando de los tantos años que no había tenido sexo con su marido.

-          Aaaah ¡!! Pablito! Me cooorro de nuevoooo!

Aceleré todavía más mis movimientos, su coño apretaba muy fuerte mi pene, estaba a punto de llegar al clímax

-          Aaaaah ¡!!! Aaah ¡!!! Aaaah!!! Me corroooo!! Me corrooo!! Te amoooooooooooooooooo!

Sus piernas temblaron ante tal orgasmo que acababa de tener y cayó desfallecida en mi cuerpo. Ella me miraba como mira una adolescente a su primer amor. Ese “Te Amo” me hizo pensar que podría quedarme con ella, como su novio, amante, esposo o lo que fuera; al fin y al cabo, a ¿quién no le gustaría tener una mujer así en su cama? Pero no era el momento de pensar en niñerías como esas, la llevé a mi departamento para follármela y eso era lo que precisamente iba hacer, seguírmela follando hasta que su cuerpo ya no aguante de tanta polla. Me recosté a lo largo del sofá, ella se dio la vuelta para quedar junto a mí, con sus piernas entrelazadas con las mías y sus manos alrededor de mi cuello. Estiré mi brazo para que su cabeza quede reposado en él y mi mano derecha recorría su cintura. Un momento de romance ante tanto sexo, no cambiaba nada la situación.

-          Pablito, eres muy bueno en el sexo. No entiendo cómo no puedes tener novia.

-          Licenciada, no es que no quiera tener novia. No ha llegado la indicada.

-          Sin duda quien te tenga Pablito, va a disfrutar de los mejores orgasmos de su vida. Así como me lo estás haciendo disfrutar a mí.

-          Yo no entiendo cómo su esposo es tan ciego que no la hace sentir mujer, si tiene todo lo que un hombre desearía. Es hermosa, tiene un cuerpo de infarto, unas tetas grandes, un culo perfecto y unas piernas bien torneadas. Yo de su esposo todas las noches la hiciera mía.

-          Ni me lo menciones a ese mal parido, es un maricón. Más importante es su trabajo que su mujer.

-          Pues ha sido una fortuna que  nos hayamos vuelto a encontrar. Nos la estamos pasando de lo mejor. ¿Le confieso algo licenciada?

-          Claro dime Pablito, ¿qué cosa?

-          No se moleste por lo que le voy a decir Licenciada; pero, desde el colegio soñé con tenerla así conmigo, poder follarla como lo he hecho hasta hoy. No se imagina cómo deseaba su cuerpo, acariciar sus piernas, tomar de sus caderas y besar esos labios.

-          Jajaja Pablito, que cosas dices, me haces sonrojar.

-          Es la verdad Licenciada, usted es la mujer de mis sueños y ahora, no me lo creo todavía que esté usted así conmigo, desnuda, teniendo sexo como dos adolescentes.

-          Pablito, déjame confesar que no había sido infiel a mi esposo nunca. Pero contigo no sé qué me pasó y en verdad me has hecho gozar como nunca, me has hecho sentir mujer de nuevo, deseada. No me acuerdo cuándo fue la última vez que tuve un orgasmo; pero de seguro esta noche no me voy a olvidar, porque contigo me he venido más veces que en mis cinco años de matrimonio.

-          Y lo que falta por venirse, licenciada. Aún no hemos terminado

-          Oh! Pablito eso me gusta. Sin duda la energía de los jóvenes es interminable. Yo ya no doy más; pero, tenerte cerca y con esta herramienta que tienes me haces desear seguir siendo tuya.

Su mano empezó a masturbar mi pene. Así como estábamos nos dimos un beso mientras con mi mano colocaba mi polla en la entrada de su coño. De un empujón la metí por completo.

-          Siii…!!! Que rico! Mi amor! Quiero que me folles!

Empecé a meter y sacar mi polla  de ella mientras cogía de su culo para tener más agarre. Qué delicia era tenerla follando así. Tomaba de mi cuello, me abrazaba, me besaba como si fuera yo su esposo. Y yo me sentía como su esposo, como su macho. Ella movía sus caderas, tenía su pierna levantada y eso me daba más libertad de meter mi verga hasta el fondo.

-          Oooh! Sí, mi amor, dame más!!! Follame!!! Que ricooo sentir tu pedazo de verga dentro de mi!!! Aaaaaaaaaaaah!!! Aaaaaaaah!!! Aaaaaah!!

La cordura de ser licenciada la perdía con mi polla, decía cosas que no me imaginaba que podía decir; pero esas cosas, a mí me encendían más. Me situé detrás de su cuerpo, ella hacía todo lo que fuera para poder besar mis labios. A mí no me importaba si la besaba o no, yo estaba concentrado en su coño y de darle completa satisfacción a su cuerpo. Yo detrás de ella, podía nuevamente masturbar su clítoris  coger sus tetas, mientras la follaba. Es una posición que me encanta porque puedes disfrutar completamente del cuerpo de una mujer. Además puedes moverte a voluntad.

-          Aaaaaaah!!! Aaaaah!!!! Cógemeee por dios, cógemeeee!!!

-          Le gustaa así licenciada, le gusta que la cojan asi de fuerte, ¿verdad?

-          Siii miii amoooor!!!

-          ¡Dime que eres mía! Que este coño es mío!

-          Soy tuyaaaa mi amooor!!! Mi coñooo es tuyo cuando quieraaaaaaaaaas!!!!!!

Seguía metiendo y sacando mi pene a gran velocidad y mi mano derecha masturbaba su clítoris. Tan duro y mojado que ella se retorcía de placer, me pedía más y más.

-          Eres mi putaaa!!! Te puedo coger cuando yoo quieraaa!!!

-          Siiii soy tu putaa amor… ¡!! Solo cógeme, hazme sentir mujeeeer!! Aaaaaah!!!! Aaaaaah!!! Dame fuerteeee!!!

Ya no podía más, estaba a punto de correrme…

-          Licenciada me voy a correr dentro de usted!!!!!!

-          No! Pablo! No lo hagas! Por favor!

Ya no podía aguantar más, su vagina estaba que ahorcaba mi pene. Y tampoco notaba que ella quería desapartarse de mí, porque sus caderas siguieron moviéndose.

-          Licenciadaaaa me vooooy a correeeeer!!!!

-          Nooooo Pabloooo!!!! Aaaaah!!! Aaaaah ¡!!!

-          Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah li-cen-ciaaaaa-daaaaaaaaa!!!!

Me corrí dentro de ella. Había faltado lo que le había prometido no hacer, pero estaba tan excitado que no pensaba claramente.

-          Pablo, te dije que no lo hicieras, que estaba en mis días más fértiles!

-          Perdón licenciada, no pude controlarme. Su cuerpo es demasiado para mí.

-          Pablo!! Era lo único que te pedí que no lo hicieras, que pasaría si quedo em…

 No lo pensé dos veces y la besé, ella quiso quitarme pero ante mis movimientos de cadera, con mi pene aun dentro y mis manos rodeando su cintura fue imposible que lograra su cometido. Ella al final cedió y mi beso fue correspondido. De inmediato tomé su pierna y la levanté, seguí taladrando ese coño de la forma que a ella le gustaba, rápido, fuerte, hasta lo más fondo de su ser.

-          Aaaaaaaaaaa!! Paraa Pablitooo!!! Queee meee desmayooo!!

No podía dejar de follarla, su cuerpo, su culo, sus tetas y sobre todo su coño, me encantaba, quería darle caña toda la noche hasta el amanecer

-          Oh! Dios!!!! Queeee ricooooo!!!

-          Entonces, ¿está enojada por correrme dentro?

Le pregunté mientras daba golpecitos con la palma de mi mano en su clítoris

-          Aaaaaaah ¡!!! Aaaahhh!!!!!

-          Entonces que??!! ¿Se enojó por correrme dentro?

-          Noooo aaa-m-oor, nooo eees-tooy eee-noo-jaaa… Aaaaaah! Aaaah!!! Aaah!!!!

Su cuerpo era tan manejable y liviano, que no me costó levantarla y colocar su espalda con el espaldar del respaldo del sofá. Doblé sus piernas para que su coño, chorreante de semen de mi corrida anterior, esté visible ante mi verga que ya estaba en posición de entrada. Me la follé tan salvajemente que dudo que alguien más en su vida la vuelva a follar así. Quería que su coño quede tan abierto de mis pollazos, que si algún día su esposo quiera coger, su pequeña polla quede nadando en el agujero que le iba a dejar. Ella quería que mi pene permanezca en lo más fondo de su vagina, por lo que sus piernas abrazaron mi cintura y así permanecimos un buen rato. La misma posición daba para besarnos sin ninguna complicación, sin dejar de lado el acto sexual. Su sonrisa picaresca no desaparecía de su rostro

-          Entonces le gusta licenciada?

-          Aaaaaaah ¡!! Aaaah!!!!!! oooH!! Siiiii, mee encantaaaaa!!!

-          Suplíqueme que la folle!!!

-          Follaameeeeeeeee!!! Foollameeeeee!!

-          ¿Quién es el dueño de tu puto coño?!!!!!!

-          Tuuuuuuuuuuuuu!!!!! Aaaaaaaah!! Aaaaaah!!!

Cambiamos de posición. Ella encima de mí. Pero era yo quien controlaba los movimientos. La tenía cogida por su cintura y su culo. Mi pene entraba y salía a toda velocidad, mis bolas chocaban con su culo y ella gritaba a más no poder. Había perdido completamente la cabeza, lo notaba en su rostro.

-          Aaaaaaaaaaaaaaah! Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! Mmmmmmmmmmmm!! Mmmmmmmm!

Me puse de nuevo encima de ella, similar a la posición de perrito, pero mucho mejor. Su culo quedaba mirando al cielo y su rostro en el cojín. Tomándola por sus caderas metía y sacaba mi polla, realmente era muy excitante tenerla sometida de esa manera. Si hubiera tenido una cámara para grabar ese momento, hubiera ganado el premio a la mejor película porno casera. Sus tetas botando, casi golpeando la barbilla de su rostro por los movimientos fuertes que daba al meter mi verga. Su culo a completa disposición, rojo por los tantos choques y cachetadas que le di esa noche, su coño chorreante de sus líquidos y sus labios vaginales rodeando mi tremenda polla. Sin duda era una imagen de no perderse. Qué cuerpo, qué coño, qué culo, qué mujer me estaba follando. No se compara con ninguna otra chica que había estado antes.  Era una delicia cogerme a un coño maduro, cerrado como una adolescente y sediento de polla. Creo que la posición favorita, independientemente si es hombre o mujer es la que estábamos con mi licenciada. Porque para el hombre tiene la facilidad de coger a voluntad, llevando el ritmo de la follada desde la cintura de la mujer. Y levanta el ego, porque se siente ser el que domina la situación. Por el contrario todas las mujeres les gusta ser sometidas, aunque lo nieguen, en el fondo ser dominadas les encanta. Y mi licenciada era de esas mujeres que le gustaba ser dominada, sometida ante mis fuertes embestidas. Disfrutaba con cada centímetro de mi polla dentro de su vagina.

-          Vaya coño tragón que tiene licenciada. Su coño ya se ha adaptado muy bien a mi polla y se la está comiendo por completa.

-          Aaaaaaaaah ¡! Aaaaah!! Paaa-blii-too.. que dii-cees aaaaah!!

-          Que me encanta follarla licenciada

-          A mii aaaaaah!! Me encanta aaaaah! Quee me aah!!! Folles!!!!

Su cuerpo no daba más, se estremecía, se retorcía, hacía movimientos que declaraba excitación.

-          Oh! Dios ¡!! oh dioos!!! Follaaameeeeeeeeeeeeeeee!!

-          Mmmm siiii licenciadaaa!!!!! Tomeee!!!! tomeeeee!!!

Nos fuimos al suelo a seguir follando. Con mi polla en su coño, le daba golpes y eso a ella le encantaba. En la posición de misionero con las piernas bien abiertas seguía follándomela

-          Licenciaaadaaaa quiero corrermeeee de nuevooo en su coño!!!

-          Aaaaaah! Aaaaaah!!!!!

-          Me voy a correr dentroooo de usteeeed ¡!!!

-          Aaaaaaaaaaaah!!!! Si amoooor dame tu lecheeeee, quiero sentirla dentroooooo!!!!

-          Te voy a llenar el coño de mi lecheeeee!!!

-          Siiiiii papiiiiiiiiiiiiii dameeeeee que me vengo yo también ¡!!!!

-          Aaaaaaaaaah ¡ Tomaaaaaaa peeeeerrrrraaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaa!!!!!!!!

-          Aaaaaaah!!!!! Que riiicoooo mi amor ummmmm  aaaaah!!!

La idea de dejarla preñaba me excitaba, y ahora con el permiso de ella, me corrí con gusto. Saqué mi pene de su vagina y observaba cómo el semen salía de su coño, se deslizaba hasta su culo y caía en la alfombra. Ella aún estaba con las contracciones de su orgasmo. Su mano izquierda fue a su coño, ahí ella sintió la mezcla de sus jugos vaginales con mi semen, tocó su clítoris y con su dedo índice dio círculos alrededor de él. Metía su dedo en el hueco de su vagina, quería saber qué tanto me había corrido dentro de ella

-          Pablito, me has llenado el coño completamente.

Seguía recorriendo su vagina con su dedo, hilos de semen observaba cómo se quedada impregnado en su mano. A continuación, llevó su mano hasta su boca y cerrando sus ojos, se metió un dedo…. Dos dedos, los que tenían más cantidad de mi semen. Los chupó como si fuera un dulce, los dejó limpios, relucientes. Mi pene aún seguía parado, un poco flácido pero no lo suficientemente duro para volverla a penetrar.  Así lo hice, sacándole un gemido y que se encorvara su cuerpo. Notaba el calor de su interior y la humedad de toda una mezcla de placer de la noche. Saqué mi pene el cual estaba todo empapado de sus jugos y de mi semen. Luego, me dirigí hasta su boca y ella entendió perfectamente lo que anhelada. Sin dudarlo, ni pensarlo dos veces, abrió su boca, esperando que mi polla entre en su interior. Ella chupó con fuerte, como si deseara querer sacar hasta la última gota de semen que quedaba en el interior de mí. Mi pene se estaba poniéndose flácido, lo que facilitó para ella metérselo por completo y sin que se atranque. Tomé mis bolas y una a una fui metiendo en su boca, era una imagen graciosa y excitante a la vez. En su boca le cabía todo mi sexo, notaba cómo su lengua jugaba con mis bolas y mi pene en el interior de su boca.

-          Pablito, tienes unas ideas muy interesantes, me excita todo lo que me haces.

-          Y eso no es todo licenciada, ahora va a ver lo que es bueno…

Me dirigí a mi habitación en busca de un frasco de lubricante. Había follado su boca, le había destapado el coño y me había corrido dentro de ella dos veces. Era el momento de que su culo sea mío, por primera vez iba a tener una polla dentro de su culo virgen, y yo sería quien lo vaya a destrozar.

-          Mire licenciada lo que traje para su satisfacción.

-          ¿Qué es eso Pablito?

-          Es un lubricante licenciada, para que no le duela tanto

-          Pero Pablito, por mi vagina corre ríos de flujos, no creo que sea necesario un lubricante extra.

-          No me entiende licenciada. El lubricante no es para su vagina.

-          ¿No?, entonces ¿para qué es?

-          ¡Para su culo!

(plas!) le di una nalgada, seguida de un manoseo bestial a su culo mientras la besaba apasionadamente.

-          ¡Pablo, espera!, soy virgen por ahí

Se apartó de mí, sus ojos estaban exaltados, en parte de miedo porque era virgen de culo y se imaginaba lo doloroso que sería con mi pedazo de polla rompiendo su esfínter anal.

-          Por lo mismo licenciada, ya que no fui quien quité la virginidad de su coño, ahora me toca de su culo.

-          No Pablito, me va a doler mucho.

-          Por eso le traje este lubricante licenciada. Le juro que no le va a doler tanto, y le va a quedar gustando.

-          No lo sé Pablito,

-          Me va a negar que no le gustaría la idea de tener mi verga dentro de su culo, abriendo paso en sus entrañas, y su ano comprimiendo este pedazo de carne que la ha hecho disfrutar tanto?

Tomé su mano y dirigí hacia mi polla, ella agarró con fuerza incluido mis bolas.

-          No lo sé Pablito. Me gusta tu pene, me vuelve loca que me hagas tu mujer; pero que entre en mi estrecho y virgen esfínter me asusta.

Le día la vuelta, para que su culo quede pegado a mí. Moviéndome en círculos, hice que mi pene quedara en la línea media de sus dos nalgas.

-          Licenciada, mire como su culo desea tener a mi verga apretada.

-          Mmmm! Pablito, me haces perder la cabeza cuando juegas así.

-          Piense, licenciada. Si no lo hace esto hoy, jamás en su vida volverá a tener una aventura así. Su marido creo que es incapaz de pedirle su culo y se quedará con la inquietud de saber lo que es disfrutar de un buen sexo

-          Ay! Pablito, me haces hacer locuras contigo. Está bien, acepto, pero si me duele mucho, me lo sacas y ahí paramos. ¿Está bien?

-          Claro que sí licenciada, lo que usted me diga.

Desde luego no estaba en mis planes dejarla ir con el culo virgen. Claro, que no. Dicho eso, me dirigí al stand de la cocina para prepararle un trago bien fuerte. A pesar del lubricante extra, sabía que un culo virgen no aguataría mi polla, y la mejor forma de que soporte es que su cuerpo esté medio amortiguado y ese efecto lo podía hacer con marihuana o con alcohol. Como no tenía “hierba” opté por el alcohol. Además, no creo que mi licenciada consuma ese tipo de drogas y podría echarme a perder el plan.

-          Sírvase licenciada, tome un trago cortesía de la casa y en agradecimiento por tanto placer.

-          No muchas gracias Pablito, no quiero amanecer con dolor de cabeza

-          Descuida licenciada, es un solo trago que no le va a causar ninguna molestia. Más bien le va ayudar a que se relaje para lo que se va a venir

-          Mmmm… está bien Pablito, tomaré este trago.

-          Sí, licenciada, así va a sentir menos dolor y más placer cuando mi pene entre en su ano.

-          Está bien, si es para no sentir dolor, lo tomaré.

Hice otro trago, pretendiendo que era para mí; pero, en realidad era para ella. Pretendía darle más tarde cuando el primer trago hiciera algo de efecto en su cuerpo. Como dije, un culo virgen no aguantaría mi polla, era necesario el alcohol. Con la copa en mi mano, tomé de la cintura y acercándola le di un beso. A continuación mi mano fue hacia su culo, con el que le di dos palmaditas y la invité a pasar de nuevo a mi dormitorio.

-          ¿Pablito, puedo ir al baño?

-          Claro licenciada, bien pueda, siga.

Noté que el decirme eso, sus mejillas se ruborizaba, con un tinte de vergüenza. Ella era una mujer muy aseada, lo supe por su piel suave y por su coñito bien cuidado. Así que supuse que quería limpiarse del semen que había corrido por todo lado de su entrepierna. No se demoró mucho y cuando salió, de nuevo una sonrisa en sus labios se dibujó. Caminando sexy, como ella lo hacía, se dirigió a la cama, apenas llegó se tumbó y se colocó a cuatro patas. De mi posición podía ver perfectamente esos dos agujeros, uno bien cerrado y el otro bien abierto. Uno de ellos ya fue mío y el otro lo sería muy pronto. Dejé la copa de trago, en la mesita de noche, y me lancé como un lobo a su presa. Lo que había pensado, se había lavado toda su parte inferior, retirado el semen y el resto de flujos. Así podía nuevamente disfrutar de su coño y sus piernas sin ningún asco. Empecé a pasar mi lengua por la rayita de su coño que se marcaba en esa posición. Ella al notar mi lengua, enseguida empuño las sábanas de mi cama. Mordía delicadamente la piel de sus piernas, y regresaba a su coño, intentaba meter mi lengua dentro, pero no era suficientemente dura como mi polla para vencer la resistencia de esa posición. Poco a  poco me fui dirigiendo a la entrada de su culo, a ese agujero inexplorado por alguien más. Cuando llegué, apunte con la punta de mi lengua e hice una ligera presión sobre este. Noté como inmediatamente se contrajo…

-          Tranquila licenciada, relájese

Volvió a relajar su esfínter, mientras yo me acercaba con mis dos dedos a la entrada de su coño. De un solo movimiento metí mis dedos, y ¡Oh, sorpresa! Ya no apretaba tanto como al principio, estaba tan dilatado que necesité introducir un tercer dedo para llenar el diámetro que había dejado mi polla. Con el tercer dedo dentro, ella empezó a apretar con sus paredes vaginales. Empecé a masturbarla, con un suave mete y saca, al mismo tiempo mi lengua jugaba con la entrada de su culo.

-          Hay Pablito, me estoy volviendo a mojar

-          Usted no se preocupe licenciada, dedíquese a disfrutar de este momento

Dejé de masturbarla, para ir a tomar el frasco de lubricante.

-          Bueno licenciada, ha llegado el momento de ir dilatando ese culito

-          Hazlo despacio por favor. No quiero que me duela.

-          Desde luego licenciada, lo haré con cuidado.

Derramé unas cuantas gotas de lubricante en pleno orificio de su culo. Introduje nuevamente, mis dedos en el coño de ella y con el dedo meñique de mi otra mano empecé a estimular aquel esfínter anal. Di algunos círculos, sintiendo la resistencia que ponía, y al cabo de unos segundos así, logré introducir mi dedo en la intimidad de su ano.

-          Mmmm!...

Un solo gemido escapó de su boca. Realmente su culo era virgen; era el más virgen de todos los culos vírgenes. Apretaba muchísimo, y eso que solo mi dedo meñique estaba dentro, no me imaginaba cómo me apretaría cuando mi polla partiera ese orificio. Mi dedo entraba y salía de su culo, mientras que mis otros dedos lo hacían en su coño. Alternaba esos movimientos hasta que al final ya no sentía resistencia en su culo. Saqué mi dedo y no noté mayor cambio, así que decidí introducir el dedo de la mitad que era más grueso que el meñique.

-          Auch!

Se incomodó un poco, pero no dijo que parara. Mi polla estaba recobrando su tamaño; por lo que me recosté en la cama y le dije que hiciéramos un 69. Ella con todo el gusto del mundo se puso encima de mí y comenzó hacer su trabajo, pasando su lengua desde mis bolas, base de mi pene y hasta llegar al glande. Por mi parte la posición que tenía no era para realizar sexo oral, sino para seguir dilatando ese culo mientras yo recibía la mejor de las mamadas. Así estuvimos un buen tiempo, alternando los dedos en su culo. Cuando había pasado uno a uno de mis cinco dedos por su ano, ya no sentía mucha resistencia, por lo que el próximo paso era intentar dilatar con dos dedos. Tomé más lubricante y con mis dos dedos de la mitad, los introduje, haciendo que ella gritara un poco. Con cuidado metí más y más hasta que los dos quedaron dentro. La presión de su esfínter era muy fuerte, aprisionaba completamente mis dedos. Ya quería meter mi verga, no aguantaba más ese deseo, pero sabía que si lo hacía sin antes dilatar algo le dolería demasiado. Me costó que se adapte a mis dos dedos dentro, pero con el tiempo y el sacar y meter, su ano ya estaba más dilatado.

-          Licenciada, es hora de que mi polla empiece abrirse paso por su ano. Ya está listo para ser follado.

-          No Pablito, no creo que pueda soportar. Tus dos dedos dentro me han hecho doler mucho, y me ha dificultado adaptarme, no creo poder con tu tremenda polla

-          Lo haré despacio, confíe en mí.

-          De acuerdo Pablito, confiaré en ti. Al fin y al cabo, tú solo me has hecho gozar de placer.

-          Ok, licenciada, póngase de nuevo en cuatro, que me la quiero follar ¡Ya!

Coloqué mi polla en la entrada de ese tremendo culo que tenía y…

CONTINUARA---


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