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Fecha: 09-Ago-18 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Historia 10 El Lunes (Parte 1)

Sarahi
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Tiempo estimado de lectura: [ 9 min. ]
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Miguel va a casa acompañando a mi sobrino. La incertidumbre de no saber que ha sucedido el fin de semana me excita y me pone dispuesta a disfrutar de los acontecimientos de ese Lunes. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

El fin de semana estuve algo ansiosa y obviamente, caliente.

Pensaba en Mario y Miguel. Recordaba por momentos sus miradas, su deseo, sus vergas. Los imaginaba pensando en mí mientras se masturbaban hasta explotar en mi ropa interior.

Ese fin de semana mi esposo dispuso de mí quedando por demás satisfecho. Por mi parte también quede a gusto, aunque la espina o el ansia de saber que sucedería el lunes con Mario y mi ropa interior, seguía latente.

Por fin el lunes llego y la mañana me mantuvo aún más ansiosa, me cambie de ropa en dos ocasiones. Me había puesto unos jeans que termine cambiando por un short, el cual deje de nueva cuenta regresando a los jeans.

Parecía que la mañana transcurría lentamente. El lapso entre la 1:15 y la 1:30 fue eterno.

1:32 y escuche el cancel abrir. Me incorpore rápido del sillón de la sala en que estaba sentada y al pasar por la ventana en dirección a la puerta vi a mi sobrino y a su amigo. Abrí la puerta y los dos me saludaron con un “buenas tardes” al cual respondí soltando la puerta para que ingresaran y poder cerrar.

- Como esta señora? Pregunto Miguel.

- Bien gracias Miguel

- Que bueno, quedo bien lo del lavadero verdad? Ya no tuvo problemas?

- No ya todo bien, muchas gracias, se ve que eres bueno con la herramienta. Respondí lanzándole una mirada coqueta que baje hasta su entrepierna.

Para ese momento mi sobrino ya estaba dejando su mochila al lado del sofá y se acomodaba en el tranquilamente.

Miguel paso a sentarse a un lado de Mario y yo fui a la cocina avisándoles que nada mas llegara mi esposo comíamos y lógico, le pagaría a Miguel por el trabajo del sábado.

Estaba sacando los platos cuando Mario entro a la cocina para ayudarme a colocar la mesa como siempre, preguntándome incluso si quería que fuera por algún refresco a lo que respondí que no que no era necesario.

Mi esposo llego saludando muy alegre y al llegar a la cocina me dio un pequeño beso al momento que me daba un agarrón de nalga, lo que me puso aún más ansiosa.

La comida paso y al terminar mi marido le pago a Miguel lo acordado pidiéndole que si sería posible que le presupuestara el cambio de las llaves del fregadero, así como del lavamanos del baño de nuestra habitación y unas cosas que necesitaban en casa de mi suegra, respondiendo que lo haría con gusto.

Yo me levante y Miguel me ayudo a recoger los platos y llevarlos al fregadero, Mario se unió con los vasos y mi marido fue a la habitación, regresando casi de inmediato y despidiéndose de mí en la cocina porque tenía que irse pero que me encargaba le dijera a Miguel lo que le había encargado. Me beso metiendo su lengua en mi boca al tiempo que me agarraba las nalgas.

Se despidió de los chicos al pasar por la sala y cerró la puerta al salir. Salí de la cocina y alcance a ver que cerraba el cancel.

- Termino de lavar la loza Miguel y te digo lo que hay que cambiar.

- Si está bien, respondió.

- Mientras vamos a ir a la tienda tía, gusta algo? Pregunto Mario

- No gracias.

Termine de lavar la loza y los chicos fueron y regresaron. No sabía qué hacer, hasta ese momento no había momento de poder hablar con Miguel. Por un momento pensé que no traía la ropa. Por otro lado, me venían a la mente imágenes donde veía a los dos, Mario y Miguel acariciando sus vergas con mi ropa interior, o bien pensaba incluso en estarlos acariciando yo.

Las imágenes me ponían ansiosa, caliente, húmeda. No es que no hubiera estado con dos hombres antes.

Salí de mis pensamientos al escuchar el “ya llegamos” que de pronto no supe quien lo había pronunciado, solo alcance a responder “qué bueno”.

Termine de lavar la loza y pase a la sala, “ven Miguel, acompáñame a la habitación” se incorporó del sofá y me siguió, le mostré el lavamanos diciéndole algunas cosas para lo de las llaves, “espéreme tantito” dijo saliendo de la habitación y regresando de la sala con su mochila, la abrió y saco una libreta y una pluma, anoto algunas cosas, metió de nuevo la mano a su mochila y saco una bolsita negra que me entrego “aquí esta lo prometido” me dijo al momento en que volvía a su libreta y anotaba más cosas. Yo tome la bolsa y la coloque sobre el paquete del papel de baño.

Salimos y fuimos a la cocina, le di algunas indicaciones y tomo algunas notas y lo conduje después al medio baño de la sala para que de una vez cambiara también el lavamanos de ahí, solo que al momento en que me di la vuelta para ir hacia la sala sentí como su mano me acariciaba sobre la unión de mis nalgas, desde la entrepierna hasta la orilla de mis jeans, eso me puso aún más ansiosa.

- Ya terminaron? Pregunto Mario

- Apenas voy empezando, respondió rápidamente Miguel

- Parece que si, dije yo

- Ya para irnos, dijo de nuevo mi sobrino, tengo cosas que hacer, agrego.

- Ya pues, le traigo el presupuesto mañana o quiere que se lo traiga de una vez?, me tardaría como una hora en ir y venir o menos, comento Miguel

Me di cuenta de que esa era mi oportunidad, Mario se iría y podría estar con Miguel “si no es molestia de una vez”

- Te acompaño a la esquina Mario yo voy para otro lado. Dijo Miguel encaminándose a la puerta.

- Bueno, tía gracias hasta mañana, dijo Mario tomando sus cosas y acercándose a la puerta.

- Hasta mañana Mario

Salieron los dos y al llegar al cancel Miguel regreso, yo estaba cerrando la puerta y al darme cuenta la abrí de nuevo “olvide algo” me dijo, Mario seguía en el cancel ya por fuera, del lado de la banqueta, yo quede colocada detrás de la puerta de forma que Mario no podía verme pero Miguel estaba ahí cerca de mí con su libreta abierta y mostrándomela, la tome con una mano y leí lo que estaba escrito:

“Sarahi hoy te ves más buena, tu culo se me antoja, vi varias revistas y videos porno imaginando que eras tu. Quiero llenarte toda con mi leche”

Me sonreí y le entregue la libreta, “ve a ver eso” dije y salió. Cerró el cancel y yo la puerta, vi por la ventana como desaparecían los dos.

La frase me había calentado, y fui al baño de mi habitación a ver el contenido de la bolsa. La abrí y saque las pantis y en bra. Estaba duros de la leche seca en diversas partes. Las pantis en la zona de la vagina y el bra justo donde quedan mis pezones.

Acerque ambas prendas a mi cara y percibí un olor dulce en la zona vaginal de las pantis y también en el bra. Sentí que mi vagina se ponía aún más húmeda y mis pezones se endurecían un poco.

Me saque la blusa y el bra y monte sobre mis pechos el bra con el semen de Miguel. Mis pezones sentían lo duro de la tela del sostén con la leche de Miguel. Apreté mis senos un poco, mi respiración se agito, tome el bra con mis manos colocando mis dedos en la parte dura que Miguel había dejado y comencé a acariciar la punta de mis pezones, el roce me excitaba, vinieron a mi mente de nuevo las imágenes de Mario masturbándose en mi ropa interior, imagine que era la verga de Mario la que rozaba mis pezones.

Un ruido me trajo de nuevo a la habitación y note que tocaban la puerta. Tome rápido mi sostén y la blusa vistiéndome en lo que salía de la habitación y llegaba a la puerta. Me asome por la ventanita lateral ya que se me hizo extraño que fuera precisamente la puerta de madera y no el cancel el que estaban tocando. Abrí.

- Mario que paso?

- Nada tía, me dio flojera irme y mejor me quedo otro rato si no le molesta

- No para nada, dije al momento en que abría la puerta y Mario entraba

No dejaba de mirarme a los ojos. Cerré la puerta.

- Pasa algo tía?

- No nada, porque lo dices, dije yo mientras caminaba hacia la sala

- Es que se ve rara, la mirada se le ve rara

Estaba segura de que el sabía cuál era esa rareza

- Rara? Pregunte

- Si, diferente pues, así rara, como pues así

- No te entiendo, dije, dime como

- Como caliente pues

- Ah, dije sonriendo un poco, pues si

El silencio inundo el espacio, me di cuenta en ese momento de lo caliente y pervertida, me había estado tocando con el semen de uno mientras pensaba en otro. La humedad de mi entrepierna se hizo presente de nuevo, acompañada de un calor, me sentía como hembra en celo. Los ojos de Mario bajaron recorriendo mi cuerpo, sentí su mirada como si me despojara de toda ropa, por un momento me hizo sentir que estaba desnuda ante él.

Vi como su pecho se elevaba con una profunda respiración. Dio un paso firme hacia mí. Su mirada no se despegaba de la mía. Dio otro paso acercándose más. Yo permanecía en el mismo lugar, mi respiración la sentía caliente.

Extendió sus manos hacia mis caderas tomándolas con decisión. Me jalo hacia él y nuestros cuerpos se unieron. Le ofrecí mis labios y poso los suyos en ellos. Apenas abrí la boca cuando el lancetazo de su lengua entro en ella encontrándose con mi lengua. Bailaron juntas, sentí que su verga se endurecía. Sus manos fueron hacia mis nalgas agarrándolas con fuerza. Separándolas incluso. Cada mano se llenaba de mis nalgas y se unían al llegar a mi entrepierna. No dejaba de besarme y de meter y sacar su lengua en mi boca. Abrí mis piernas y se colocó entre ellas, quedando se verga en mi vagina. Aunque estábamos parados y la posición no era de las más cómodas, no dejaba de agarrar mis nalgas ahora con una mano mientras que la otra subía por debajo de mi blusa acariciando mi espalda, para dirigirse hábilmente hacia uno de mis senos. Mi mano fue hacia su verga, sentí su dureza debajo del pantalón.

De pronto la imagen de Miguel aparecía en mi mente y no supe porque me despegue de Mario. Nos soltamos un momento. Respire un poco y mire alrededor. Se acercó de nuevo y ante de que llegara a mi mano lo detuvo agarrándole la verga. Se la apreté fuerte, cerró sus ojos y lanzo un gemido de placer.

Su mano se acercó a mi vagina metiéndose entre mis piernas. Mi respiración estaba muy agitada, separe mis piernas para facilitar sus caricias. Se acercó más y al hacerlo me di la vuelta quedando de espaldas a el, mis nalgas pegaban en su verga pero mi mano la seguía apretando. Le ofrecí la parte baja de la parte trasera de mi cuello, sentí su aliento caliente excitándome aún más, su mano seguía tocando mi vagina y la otra podía tocar más libremente mis senos.

- Muérdeme el cuello, dije

Sentí sus dientes clavarse en la parte trasera de mi cuello, justo donde nacen mis cabellos negros. Sentí una descarga eléctrica, un gemido salió de mi boca. Solté su verga y la apretó fuerte contra mis nalgas.

- Que ricas nalgas tienes tía

Mi respiración aumentaba su ritmo, mis manos fueron hacia mi pantalón soltando el botón y bajando el cierre, rápidamente su mano se metió en mi pantalón y mis jeans cedieron bajándose un poco. Su mano completa frotaba sobre mis pantis mi raja, mojada, caliente, deseosa mientras la otra liberaba mis senos del sostén.

- Muérdeme mas, dije suplicante

Sus dientes se clavaron de nuevo más al centro de mu cuello, después hacia la izquierda, a la derecha, al centro de nuevo, mi respiración subía de intensidad y mi calor también.

De pronto sentí ambas manos bajando mis pantis, yo tenía los ojos cerrados, sus dos manos estaban sobre mi vagina, sentía sus dedos abriéndome la raja y tocar mi clítoris.

- Si así, ahí dale alcance a balbucear

Mis manos fueron hacia su verga tratando de sacarla de su pantalón, baje el cierre al momento en que sentía sus dedos bajar más por mi raja, buscando la entrada.

- Si, mételos

Los dedos de su mano la encontraron y entraron en ella con facilidad, no hubo resistencia, su otra mano sobaba mi raja en lo que sus dedos entraban y salían de mi vagina. Ya no pude buscar su verga, una descarga se apodero de mí, sus dedos entraban y salían a placer, con fuerza, los sacaba completamente y los volvía a meter, una vez adentro buscaba la forma de meterlos aún más, sentí espasmos recorrer mi cuerpo, el sudor se hizo presente, me encorve, gemí, sentía como me mordía el cuello y como mi mandíbula se apretaba, la contracción de la parte baja de mi abdomen a cada espasmo era increíble, apenas tuve fuerza para que mi mano se posara en su brazo y un silencioso “ya” saliera de mi garganta.

Sus dedos se quedaron adentro de mí ya sin moverse, la fuerza de mis piernas se iba, mi boca estaba seca, recuperaba el aire, sentí sus dedos salir.

Apenas alcance el sofá. Mis jeans seguían abajo al igual que mis pantis y mi vagina expuesta, aunque bien era cierto no podía abrir las piernas porque los jeans lo impedían. Me quede así un instante. Nos miramos.

- Sácatela, voy a hacerte terminar

- Termine hace rato, respondió con cierta vergüenza.

- Déjame ver

Abrió sus pantalones y en sus trusas vi una gran mancha de humedad, los bajo dejando su verga expuesta, estaba brillosa, flácida, los vellos húmedos, brillosos y pegajosos, su semen lo llenaba por completo.

Respire profundo y me levante. Acomode mi pantis y los jeans, el sostén y la blusa.

- Voy a darme un baño, va a regresar Miguel

- Está bien, yo me voy de una vez

- Pasa al baño y límpiate, ahí está la toalla de las manos, para que no se te manche el pantalón

Se levantó y entró y salió rápido.

- Hasta mañana

- Hasta mañana

Cerro la puerta, escuche el cancel y lo vi irse por la ventana. Me metí a la habitación, guarde la ropa interior que Miguel me había traído en la bolsa negra y la puse dentro de mi cajón.

Me desnude y me vi en el espejo, mi vagina aún estaba brillosa. Mis pantis tenían la marca de mis jugos y mi olor.

Las deje sobre la cama con el interior expuesto. Me metí a bañar de forma rápida, después de todo, Miguel estaba por llegar.

 


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