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Fecha: 09-Jul-18 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

La ardiente hija de un camionero. (Parte 1)

TrovoDecimo
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Nunca había sentido un atracción tan brutal hacia una mujer, como cuando vi a mi hija desnuda en la cabina del camión... aquello trastocó todos los pilares de mi sentimientos hacia mi cría. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

El destino te relega a derroteros inimaginables, te da y quita de los placeres a su antojo, te zarandea y te descubre paraísos después del castigo de un largo calvario…Tengo 43 años y llevo trabajando desde los 16…Electricista, delineante, corredor de Merca Murcia y ahora camionero. Me casé y como muchas parejas de hoy en día me divorcié… quedándome prácticamente en la calle, sin casa, sin familia y de la depresión sin trabajo. Me repuse del bajón y cuando me quise incorporar al mercado de trabajo tuve que aceptar un algo que no me apasiona nada. Con esfuerzo y algún enchufe me introduje en la plantilla de una pequeña compañía de logística de Alhama de Murcia…. Ahora soy camionero de profesión, con un camión de la empresa modelo DAF XF-105460, para los entendidos es buena máquina, pero que debido a que mi jefe fue tiene deudas hasta en el carnet de identidad, el mantenimiento de los vehículos se hace a la mínima esencia para pasar al ITV. Este en concreto está destrozado, no funciona el aire acondicionado y el calor es horrible… como no podéis imaginar, tenía unas ganas de jubilarme tremendas. Después de toda una semana de trabajo haciendo horas para llegar a fin de mes y pasar la pensión a mi ex y mi hija, recibo una llamada de Ana, diciéndome que su pareja le ha regalado un viaje romántico y que necesita que me quede con la niña, tócate las narices. No sirvió de nada quejarme, al fin y al cabo es mi hija no tiene la culpa. Una hija es responsabilidad de sus padres desde que nace hasta el final de los días, se quiera o no. Tuve que hablar con la cría para explicarle que tenía que hacer una ruta de varios días, y no podía cancelarla con tan poco tiempo y mucho menos con el apremio de ganar dinero para mantenerme cada mes. La pobre lo comprendió enseguida, y encantada dijo que me acompañaría el viaje. La verdad me llenó de orgullo su iniciativa, y me alegró oírlo pues mataba dos pájaros de un tiro. De camino para recoger el camión, paré a comprar unas pastillas para el mareo porque ella no está acostumbrada al vaivén de la cabina de un camión y vomita enseguida… Tras la llamada me organicé avivadamente, y aquella tarde me dispuse a recoger a mi ángel en casa de mi ex, me maqueé para darle la mejor de las impresiones a Alicia y de paso a Ana, su madre, para que viera lo bien que me iba en la vida sin ella… aparqué enfrente del dúplex que tanto esfuerzo me costó pagar y ahora disfrutaba con ese novio de tres al cuarto sin oficio ni beneficio. Salí del vehículo y la esperé recostado en el lateral de “Hyundai cupé” al estilo “James Dean” en Gigante…. Al cabo de un rato apareció mi PRINCESA. 

Por mi cuenta decidí darle un par de biodraminas para asegurarme e iniciamos el camino una tarde-noche muy calurosa, más aún para un camión sin aire acondicionado. Yo estoy acostumbrado, pero ella la pobre, se estaba asando. Pensé que no lo soportaría pero afortunadamente le empezó a hacer efecto las pastillas amodorrándola en un tibio sueño; le dije que se subiera a la cama, estaba acostumbrado a conducir solo y ella en parte sintiéndose culpable aceptó por la nauseas que sentía. Desapareció subiendo a la cabina, recostándose en la cama. A mí me gustaba poner la música alta para no oír el ruido del camión pero ahora con ella, por no despertarla me lo impedía, joder vaya semanita. A la hora y media necesitaba tomarme un refresco y decidí parar aunque no me hacía falta repostar. Estacioné, subí a la cabina a despertar a mi hija para que aprovechara a ir al baño o beber algo fresco, al entrar en la cama me quedé sorprendido… la primera reacción fue bajar de la cabina pero no tardé más de cinco segundos en subir de nuevo. Allí estaba mi hija completamente desnuda cubierta tan solo por el tanga y sudada tumbada sobre la cama que suelo usar yo ¡¡Aún no me quito esa primera visión al cerrar los ojos!! Aprovecho para describirla. Alicia acaba de cumplir 18 años hace unos meses. Es delgadita pequeña y siempre ha aparentado menos edad con su cara inocente un tanto aniñada, pero al verla así con su cuerpo desnudo, sus pechos no tan pequeños pero duros y redondos me hizo cambiar la forma de verla, nunca la imaginé así de hermosa de curvas perfectas. Volví a bajar, pensé compulsivamente no debe saber que la he visto así… ¡¡Madre mía como está ya mi niña!! Por otro lado mi mala conciencia y la falta de sexo tan prolongada me llevaban no atender razonablemente. La cabeza de mi polla me exigía… No seas tonto aprovecha y mírala, despiértala y que tome algo fresco,…se me venían todas las ideas juntas sería el calor…, pero ganó el segundo escrutinio…, volver a subir a contemplarla.

Me animé, con cierto miedo a que me descubriera. Al subir de nuevo sin hacer ruido y empecé a llamarla, ¡¿Alicia, Alicia?! Pero seguía dormida y empecé a acompañar mi voz con un movimiento de su brazo a ver si despertaba pero sólo conseguí ver sus pechos moverse al ritmo de mis movimientos… ¿Qué me estaba pasando? La estaba mirando de arriba a abajo, sus piernas delgadas… El tanga se hallaba un poco desplazado hacia un lado dejando ver su coñito sin un solo vello, su tripa plana envidia de cualquier mujer y sus tetas tan hermosas... encima estaba morenita por tanta playa y piscina aunque sudada estaba preciosa. No recuerdo que se me pasó por la cabeza en el momento en el que puse mi mano en su muslo y empecé a acariciarlo pero ya no quise separar mis manos de su cuerpo, recorriendo sus muslos sus piernas su cintura, su tripita, sus tetitas, todo suavemente y firme. El corazón se me puso a mil con miedo a ser descubierto, sin embargo se disipó tal miedo haciéndome atrevido al sentirla roncar ligeramente, ¡¡Benditas pastillas!! Inconscientemente empecé a tocarme la polla mientras la acariciaba, me la estaba poniendo bien dura y comencé a meneármela dentro del pantalón hasta que se me hizo molesto. Me desabroché, me bajé el bóxer…  entonces mi verga salió como un resorte y comencé a masturbarme incisivamente controlado sus movimientos, observando su cuerpo de ensueño. Estaba medio sentado o medio de rodillas junto a la cama mirándola, tocándola a ratos y pajeándome…. Quise que durara una eternidad pero fue pasar mis dedos por su coñito sudado imaginándome que estaba mojado deseosa de ser penetrada. En nada me empecé a correr desaforadamente; me pilló más bien de sorpresa concentrándome en su coñito cuando acabé corriéndome sobre ella, sobre su tripa y sus tetas, hasta un chorreón le cayó en su cara. Fue una corrida intensa muy morbosa, una de esas de las suelo tener bien copiosas... y aún después de correrme tenía ganas de más pero reconozco que me costó reaccionar. Si en ese momento se hubiera despertado me vería junto a ella con todo el cuerpo salpicado de semen, así que la acaricié mezclando su sudor con mi leche por todo el cuerpo como si de crema se tratara hasta que no se notaba nada, quizás más pegajoso pero lo suficientemente disimulado que no se apreciaba lo ocurrido.

El caso es que empecé a sentirme mal por lo que había hecho, en la misma media que también estaba arrepentido de no haberle comido el coñito en ese momento aprovechando el calentón. No sé por qué reaccioné bajando a la cabina para poner la música bien alta con el fin de despertarla…funcionó. Bajó con el vestido puesto. Le dije de tomar algo cosa que agradeció, se sentía sudada y tan sedienta que no podía ni debía negarle un refrigerio a mi niña, mi princesa…. La verdad entrar en la cafetería fue como ingresar en otro mundo, fresquito y con música tranquila, pero yo no lo cambiaba por el rato calenturiento con Alicia desnuda “dejándose” tocar. Pedimos un par de refrescos de cola, ella se sentó en el taburete girando su cuerpo de un lado a otro con sus muslos semi descubiertos sabiendo que ese cuerpo perfecto había estado desnudo ante mí, y ahora se encontraba embadurnado con mi esperma sin tener conciencia de ello. Eso me volvió a excitar y aunque quería que ella fuera al baño a lavarse la cara quise que mi lefa espesa estuviera impregnando su piel un poco más de tiempo. Al poco volvimos al camión en ruta por la carretera… volvió a quedarse junto a mí en la cabina sin dormirse, cosa que me agradó. Mi cabeza daba vueltas con ganas de saborear su coñito apretado totalmente depilado; incluso llegaba a pensar cómo sería pasarle mi cipote por su boca en una mamada voluptuosa con su lengua apretando contra su paladar hasta correrme de nuevo. Me centré en la conducción sintiendo a mi hija como tal había sido siempre, mi hija…, pero tampoco era mal plan tenerla a mi lado con los muslos al aire con aquel calor sofocante a sabiendas que lo que estuvo en mis testículos dos horas atrás cubría su cuerpo un poco pringoso. No dejé de pensar si se llevaba mojadas las braguitas debajo del vestido o no, pero me calentaba con eso.

Casi llegando me llamó por la radio un compañero, un viejo amigo que fue el que me colocó en la empresa y con el que quedaba a tomar algo cuando coincidíamos en la ruta. Él ya estaba en Valencia… y quería saber si me apetecía tomar algo con él. Le avisé que estaba en la cabina con mi cría (Lo hice porque conozco las burradas que puede contar y quería evitarlo antes de tiempo). Dijo que quería conocerla…. Cómo es la mente, yo también quería que la conociera para faldar de hija…, en un arrebato de flaqueza estuve a punto de comentarle que me había masturbado sobre ella hace unas horas pero no le conté nada aunque una parte de mi sí quería hacerlo, serle sincero. Jamás tuve un secreto con mi niña, en casa nos mostrábamos muy abiertos con nuestros sentimientos, pero todo cambió con la separación y divorcio, se había creado cierta distancia que me hubiera gustado acortar, y mi confesión tal vez ayudara…, o No. Cenamos juntos, la conoció y más aún que antes me gustó verla entre nosotros embarrada de mi semen sobre su dulce piel, sin saber que me había ofrecido su cuerpo inconscientemente. En verdad no es muy normal que se acostara completamente desnuda a excepción de sus braguitas, podía haberlo hecho con su ropa ligera de algodón, no me lo planteé seriamente porque tomaría tal decisión. La tenía delante vestida pero mi mente la imaginaba completamente desnuda. Luego tras la cena, mi compañero siguió su ruta pero nosotros nos fuimos al camión a dormir, esta vez ella con el vestido puesto por supuesto.Si antes quería jubilarme, ahora sé que el camión puede ser mi aliado para quién sabe si volver a ver desnuda o mejor aún desnudarla sin que se entere.

A la mañana siguiente llegamos a mi primer destino, dejé a mi hija en un hostal para que se aseara, mientras yo descargaba el camión y me preparaban una nueva carga a fin de terminar la ruta… No volví a ver a mi hija desnuda pero su compañía me hizo revivir sensaciones antaño perdidas. La complicidad entre ambos se agudizó, retomando sensaciones de cuando éramos una familia unida. Casi en las últimas horas la conversación nos encaminó a la convivencia con su madre, un tanto exhausta proponiéndome ir a vivir conmigo si a mí me parecía bien. A sus 18 años tenía derecho a decidir con quién vivir sin tener que intervenir un juez, dado que no se sentía cómoda con su madre y sus parejas (Se enamoraba cada dos por tres de uno diferente). Ella se vio muy decidida a acompañarme en esta etapa de su vida… Mi princesa me dio una gran alegría, parecía que la vida me estaba dando una nueva oportunidad de ser feliz con el trabajo nuevo y la parte de mi familia que más quería esperándome en casa…. 

Continúa...


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