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Fecha: 08-Jul-18 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

De cómo me preñaron de mis dos hijos. (Parte 2)

TrovoDecimo
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Mis labios vaginales por fin habían decidido ceder al severo capullo y punta de lanza de mi suegro, empezando abrirse paso con aquel soberano miembro viril de proporciones abismales. Todo ello justificaba la gran satisfacción embargada… me sentía llena y plena... a la vez mujer completa y preñada. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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... Su dedo comenzó a frotar mi clítoris, muy duro, muy erecto, muy salido… lo hacía con suaves círculos tan sensual con sus rudos dedos y la lubricación de mi coñito, que abordó mis límites. Él me importunó haciendo lo suyo en mi chochito, hasta que caí presa de mi necesidad furibunda después de semanas en el dique seco con las hormonas a flor de piel, no era dueña de mis deseos e instintivamente respondí a sus intenciones meneando mis caderas al ritmo de sus dedos probando mayor frotación en mí enervada pepitilla. Aquel largo beso en el que todavía estábamos fundidos me impedía gritar o reclamar nada, pero no podía impedir gemir calladamente, ahora caliente y muy excitada, tanto que perdí la razón sin saber lo que hacía fui bajando una de mis manos oteando su varonil cuerpo hasta que le agarré su duro rabo sobre el pantalón…, se lo froté, se lo acaricié a lo largo de toda la extensa longitud viril, alternando las caricias con fuertes apretones en tan grueso ejemplar pudiendo por fin salir de dudas…. ¡¡Raúl se hallaba mucho mejor dotado que mi esposo!! Al ver mi respuesta positivamente a sus manoseos, saco una de sus manos de debajo de mi falda, la trajo a mi pecho y rápidamente me bajo la blusa sacando una de mis tetas, concretamente la derecha. La dura fresita de mi pezón se desperezo irguiéndose fantásticamente y esto daba una clara señal, ¡¡Mi mama deseaba ser succionada!! El madurito semental, como leyéndome el pensamiento de inmediato, se puso hacer una buena labor de lactante…, abordó mi pezón para lamerlo, chupármelo, mamármelo, y succionarme la teta adornándolo con pequeños y suaves mordiscos sobre aquella fresita hinchada que tengo como pezón.

Y así lo hizo el padre de mi esposo lamiendo su fresita que mordió en tanto yo ya había perdido la razón sometida a la desesperada excitación de dejarme someter por tan bravo macho. Por instinto baje el cierre de su pantalón y alcancé a extraer a duras penas su enorme verga de entre sus calzoncillos, la cual podía sin duda tomar con ambas manos y aun sobraba un pedazo de igual tamaño a mi mano. Aquel cipote era tan duro, tan grueso que no pude cerrar mi mano en torno a él, me electricé cuando mis dedos hicieron contacto con su glande que palpitaba completamente despojado del prepucio y muy mojado... con un grosor formidable, ese tipo de cabezas de polla dignas de ser homenajeadas con una mamada pertinente e ininterrumpida hasta lograr su engrudo en mi garganta. Lo comencé a masturbar al mismo ritmo de la mamada que el prodigaba a mi ubre, solo lo pajeaba de su capullo caliente e hinchado como una gran ciruela bermellón hasta sus colosales testículos. Mientras yo lo masturbaba y él me succionaba los pezones de mis tetas, lentamente con sus manos por debajo de la falda, que era fácil de abrir porque era una falda abierta de cómodo acceso a mi prenda interior, intentó bajarme las bragas en clara intención del deseo de mi suegro… en ese momento reaccioné a la vista de estar a punto de cometer una locura. Rápidamente traté de impedirlo abriendo mis piernas, ejerciendo presión con mis muslos sobre las bragas, a fin de impedir bajármelas totalmente…, la prenda íntima solo quedó a medio muslo, al darse cuenta de esto me dijo… ¡Vamos Gisela me estás haciendo una soberana paja! Se nota que quieres mi verga, la necesitas y te voy a dar...

¡¡No Raúl detengamos esto aquí!! Hemos llegado demasiado lejos. No voy a follar con alguien que no sea mi esposo. Hizo caso omiso a mis agitadas palabras, mis bragas a medio muslo dejaba mi depilado coñito muy expuesto (siempre me gusta mantenerlo así bien depilado, más por gusto que por higiene) y me atrajo más hacia él para hacer contacto con su verga, fue entonces cuando sentí su polla dura deslizarse entre mis piernas tratando de penetrarme. Para tratar de impedirlo, cerré las piernas haciendo de su intento un lance fallido, sin embargo su verga golpeo como un ariete de frente a mi clítoris. Con las piernas cerradas ya no había presión que sostuviera las bragas a su altura, y la prenda inmediatamente cayó al suelo…, solo tardo un par de segundos la reacción de mi suegro, cuando rápidamente me asió de mis largas piernas con sus manos enormes y fuertes brazos, dejándome completamente en el aire, así que instintivamente para evitar una caída lo volví a abrazar por el cuello mientras que él caminando y sujetándome de las piernas en volandas me trasbordaba al rincón de la pared, quedando atrapada entre esta y el cuerpo del osado varón que me estremecía. En medio de la oscuridad pude ver mis braguitas blancas posadas sobre el suelo, ya no tenía ninguna prenda por debajo de la falda vaporosa de gran vuelo, resultando más fácil el acceso, sin que nada impidiese cualquier intromisión… mi vagina depilada estaba expuesta, entreabierta por la posición elevada de piernas abiertas semi despatarrada y enfrente su verga erecta amenazante con invadir mi cuerpo…, pero en lo que yo había podido palpar, intuía que ese descomunal badajo era muy grande para mi enjuta vagina, y seguramente no entraría con facilidad si era capaz de incursionar en ella. En verdad me desconsolaba a mí misma diciéndome que en esa posición era muy poco lo que yo podía hacer por impedir la feroz follada con que amenazaba aquella verga de basto tamaño…, en cambio aquel viejo tenía todas las ventajas, pues tenía contra la pared a una joven y bella chica casada abierta de piernas con la libido por la nubes, a la que estaba a punto de follarse, una chica muy diferente a las prostitutas que él estaba acostumbrado a pagar, sobre todo porque esta le saldría gratis follársela….

No tenía intención de ponerse condón, con lo que la sensación de placer en su bálano sería impagable, todo ello añadido a no parar de bombearme con todo el falo hasta descargar su gordos cojones repletos de esperma espeso y fértil en lo más hondo de mi predispuesto útero en plena ovulación… y lo mejor es que él se mostraba muy seguro de lo mucho que me haría gozar. Aquella aventura convertida en una ruleta rusa de mi fecundación, volvía mucho más excitante la situación, tanto para mí como para él sin lugar a dudas. Mi raciocinio dejó de ser correcto para ser práctico, hacía meses de mi búsqueda de la maternidad, y si mi marido no me preñaba, poca diferencia genética podía haber con su propio padre, añadido a lo vertiginoso de la situación con tal cipote empuñado por aquel veterano nunca visto por mí, el cual calculé a malas cuentas, no debía de bajar de los 22 cm de largo y 5 de grosor… un auténtico misil que me inseminaría depositando una ingente cantidad de lefa en las mismas puertas de mis ovarios… ¡Joder qué huevos poseía mi suegro! Esas moles debían producir semen para preñar a diez vacas. En definitiva, la situación me llevó a estar despatarrada ante el mejor sustituto de mi esposo para dejarme bien PREÑADA.

Emparedada contra la pared y ese ejemplar de macho ibérico, hizo más fuerza con sus brazos para levantarme otro poco, al tiempo que se agachó otro tanto acabando de bajar el vestido sin tirante que tenía a medio teta, ahora mis ubres estaban totalmente al desnudas y ofreciéndose a su cara, sosteniéndome de las piernas contra la pared. Se lanzó sobre ellas con su boca como queriendo devorar aquel par de pasteles coronados por un par de fresitas inflamadas de pezones duros, deseosas de ser succionadas. Raúl también se mostraba muy excitado saltando de una teta a otra…, estuvo jugando un largo rato con ambas mamas, besando, lamiendo, chupando, succionándolas y unos suaves mordiscos sobre mis pezones que me hacían perder la razón. Yo ya me hallaba totalmente sometida en aquella situación la fogosidad se había vuelto apoderar de mí, deslizo sus dedos por mi mojada rajita y al poco era la enorme y dura cabeza de su falo erecto el que hizo contacto con mis labios vaginales ¡¡La sensación que sentí en ese momento fue indescriptible!! Allí gemí de una manera intensa mostrándole que todo me iba  gustando mucho. Así que él me aferró de las caderas y las empujó hacia delante para frotar mi pequeña rajita lubricada al extremo…, ahora percibía todo su glande aplastando mis labios vaginales negándole la entrada a aquel falo de tamaño y grosor superior al de mi esposo, no es que este tuviese una polla pequeña, dado que los 17 cm y casi 4 de grosor más de una quisieran para ellas, sino que en comparación con cualquier hombre conocido por mí hasta ese día mi suegro gastaba la tranca más gigantesca que había intimado con follarme. Era evidente que aquel gran pollón, un miembro viril descomunal no sería fácil de insertar en mi pequeña hucha a diferencia de la picha de su hijo Jairo, que entraba con suma facilidad en mi estuche quizás por la costumbre de mi vagina al molde adecuado de polla, con las dimensiones del falo de mi esposo.

Entonces Raúl lo deslizo a lo largo de la longitud de mi raja, agarraba su mástil y me lo pasaba por la vulva entre mis labios vaginales de arriba hacia abajo como quien con una brocha pinta una pared, lo hizo varias veces lentamente y después más rápido y con más firmeza. No sé cómo describir la sensación que estaba sintiendo en ese momento pero de lo que si estoy segura es que jamás en mi vida había sentido algo tan excitante, miedo o temor a algo tan desconocido y monstruoso con intención de partirme en dos, deseo irrefrenable de tenerlo dentro de mi entrañas, un entusiasmo de ser follada que ni siquiera en las tradicionales y ocasionales noches de sexo con mi esposo Jairo tuve nunca. Mi suegro lo hacía moviendo su cadera hacia delante y atrás, una y otra vez frotando mi clítoris enervado y tan duro que me llegaba a doler con el simple roce de su duro glande. El baile que ahora tomamos era el más erótico pensado por mí esa noche, primero lentamente me extenuaba el coño al exceso, y luego al ritmo de la música que sonaba se acrecentaba el ritmo a uno más rápido, mucho más rápido, muy rápido…, yo seguía gimiendo cada vez más y mi respiración ya se tornaba demasiado agitada hiperventilando como una cosaca a la que estuvieran acosando para matarla.

Luego volvió a colocar su vergazo sobre mi rajita y presionó contra ella, y nuevamente mi enjuto coñito le negó el acceso, era como si mi estrecho chochito se quisiera abstener de darle paso a aquel descomunal cipote de cotas sumarias. Estoy segura que si fuera el miembro viril de mi esposo Jairo, hubiera entrado con facilidad en el primer intento debido a sus ideales dimensiones, pero su padre se dio cuenta que no iba a ser fácil introducir su gran pollón en mi pequeña vagina, se percataba de ser un lance de labor muy ardua… ¡Yo seguía convencida que era imposible que entrara!, así que por el momento solo lo usamos como un gigantesco vibrador moviéndolo en cortos y cerrados círculos, y después de arriba abajo era como un beso íntimo entre mis pequeños y rosados labios vaginales y su duro glande hinchado como una gran ciruela madura, aun así yo no lo pude evitar y grité del entusiasmo como si hubiera sido una penetración, apartó su verga de mis labios vaginales y volvía a insistir tratando de metérmela en la pequeña bocana de mi conejito, aun siendo su glande voluptuoso en medio de mi rajita, mis labios vaginales se negaban en abrirle paso a aquel duro mástil que con el simple contacto se notaba que quería penetrarme como diera lugar. Volvió a dar un par de “brochazos” de arriba hacia abajo… entonces se detuvo a la mitad de mi mojadísima raja calenturienta e hirviente presta a la fornicación con mis jugos vaginales lubricado con mucho el conducto angosto, una zanja engrasada que sin duda podía facilitar que aquel gran rabo surcado de inflamadas venas gordas ingresara en mi vagina calenturienta.

Mi maduro suegro volvió a sujetar su enorme tronco con una mano, la otra asía mi culo sobre mis nalgas expuestas a la danza ancestral del apareamiento animal concebido en exclusiva para engendrar. Mientras hacía más presión el glande de su verga contra mi expuesto coñito de raja entreabierta, llevo ambas manos a mis nalgas y empezó a empujar con toda su verga. ¡Umm! Fui notando como su endurecido y tieso rabo se abría paso con dificultad entre mis labios vaginales, y efectivamente por el flujo de espesos jugos vaginales, mis labios por fin habían decidido ceder al severo capullo y punta de lanza de mi suegro, empezando abrirse paso con aquel soberano miembro viril de proporciones abismales. Lentamente con toda delicadeza entre mis gemidos y jadeos se mostraba más abigarrado su tremendo ariete forzando cada vez con mayor apremio, lo que le permitía ir introduciendo el gran tramo de su cipote… Su GLANDE.  Mi posición entregada al fornicio era muy favorable para Raúl, pues contra la pared a su merced haciendo tope con mi espalda y sostenida de las nalgas, abrazada a su cuello con mis piernas rodeando su cintura completamente despatarrada…, el muy macho solo necesitaba ir empujando paulatinamente con su cadera hacia adelante, para alimentar mi conejo de nabo en cada empellón con más verga y así que fuera entrando… hasta que por fin después de varios intentos poco a poco fui sintiendo aquel pollón entrar, todavía con dificultad se habría paso entre mis angostas paredes vaginales e iba introduciendo su glande en el interior de mi vagina que correspondía dilatándose a este acto. El coño se lo iba tragando poco a poco, cm a cm…. Gustosamente se lo engullía, lo succionaba, lo abrazaba, lo apretaba, mi caliente coño le daba con mucho gusto la bienvenida al invasor.

Mi rajita se dilataba a más no poder, estaba llena y pletórica de esa rica verga madura de aquel veterano follador que ingresaba su bastión hacia el interior de mi vagina sin recato alguno…, los delgados y rosados labios estaban tan abiertos como lo pétalos de una flor en íntimo contacto con el rudo badajo de Raúl, ambos francos los imaginaba cual elástico apretando esa enorme verga yo aún no podía creer que fuera entrar en mi párvula vagina. El macho forzó con más energía con sus dos manos que me sostenían de mis nalgas hasta que finalmente su verga me penetró de manera total hasta los mismo huevos… ¡22 cm de duro rabo me empalaban! Probablemente notaba su orondo capullo en la misma boca del estómago…. ¡¡Aaaaaggghhh, oooohhh uuummmmm ricooo!! Ese fue el grito que salió de mí apenas sentí todo su cipotón en mi interior…, no me lo podía creer, aquella verga me penetró de manera total aplastando sus huevazos contra mi coño. Empezó suavemente a entrar y salir desde su glande hasta el último centímetro, por increíble que me pareciera, mi conejito enjuto se había devorado toda esa verga. Lo que creí que iba a ser algo doloroso debido a las dimensiones descomunales del rabo de Raúl, se convirtió en una agradable sensación que me embargaba cada poro de mi ser…, no sé si era por el conjunto de emociones que estaba sintiendo en aquel momento, pero a pesar de la dificultad con la que aquella verga irrumpió en lo más íntimo de mi ser, no sentí ni siquiera una pizca de dolor, todo lo contrario, era una deliciosa y rica sensación hallarme embargada hasta las trancas de carne dura tan enervante… me encontraba fenomenal y su verga, efectivamente era tan grande que la notaba hasta en el estómago. sujetándome de mis largas piernas, finalmente me dejé llevar, me dejé hacer lo que él quisiera, ya no había marcha atrás, así que crucé mis piernas sobre su cadera y mis brazos sobre su cuello quedando yo totalmente entregada a mi amante ocasional para que me penetrara a su gusto en la follada más excitante de mi vida. Cadenciosamente me estaba follando, así de esa manera en donde sus embestidas empezaron aumentar su ritmo, con lo cual sus pesados cojones también se balanceaban con mayor premura consiguiendo que cada vez que su verga entraba hasta la raíz, las pelotas me golpeaban en el ano y el perineo bajo mi coño dándome un extra de placer… después volvía a salir de mi vagina dejándome con las ganas de amarrar ese par de grandes huevos colganderos de semblante majestuoso, y sobarlos a conciencia para produjeran mayor cantidad de leche.

Mi nivel de borrachera subía a marchas forzadas, al punto de superar todos mis límites personales… yo estaba totalmente perdida y con cada embestida ese placer aumentaba en mayor potencia, la presión de su cuerpo contra el mío también me excitaba mucho…, sentir su calor de macho, su aroma a semental y escuchar sus jadeos enterrándome una y otra vez el gran badajo que apuntillaba mi útero, fueron incrementando mucho más mi placer en ese nivel de exaltación que él me estaba dando. Todo se descontrolaba y empecé a mover mis caderas hacia su miembro viril penetrándome yo misma en aquella rica empalada, por primera vez en mi vida estaba colaborando con la follada que me estaban dando…, así que su mete y saca cada vez se hacía más intenso. Era una trampa mortal abrazándolo fuerte sin dejarlo escapar…, lo apretaba duro con mis piernas y  mis brazos sobre su espalda, y ahora era yo quien buscaba su boca y lo besaba abriéndole bien su boca para que mi lengua fuera en busca de la suya y se fundieran en un intenso y largo intercambio de saliva lujurioso a más no poder. Duramos follando un larguísimo rato hasta que mi cuerpo empezó a convulsionar como una vulgar PUTA, me hincaba en su cetro tan erguido, rígido y duro que no me lo podía creer en un veterano como era mi suegro ¡¡Estallé en un rico y delicioso orgasmo!!, pero Raúl continuaba sin correrse, es lo que tiene follar con alguien que ha mojado su polla en mi coños…, es capaz de aguantar al infinito matándote a pollazos antes de eyacular haciéndote notar sus gruesos chorros de leche espesa…, así que él continuo su frenético mete y saca, me comió la boca y la lengua se la mamé, me lamió, me mordió el cuello me chupó al punto de hacerme moratones en mis tetas mamando mis pezones hinchados, y yo todavía sin recuperarme de mi orgasmo era acosaba sin tregua, gozando de la gran follada sin paragón que estaba recibiendo de mi suegro.

Tras mi orgasmo mis gemidos ya se habían convertido en alaridos de placer, pero gracias a la música que sonaba a buen volumen no se oían mis gritos y aullidos de perra vilmente follada sin recato alguno. Pero igual ya no me importaba lo que ocurría a mi alrededor, mi cuerpo convulsionaba mucho más que antes, yo arqueaba mi cuerpo de placer momento que el aprovechaba para besarme y lamerme todo el cuello, ubres y pezones inflamados, los cuales estaban tan erectos y tan duros, que solo deseaban estar dentro de la boca de Raúl para que su lengua los lamiera y su boca como una aspiradora los succionara fuertemente sacándome los quejidos de gozo. Mi suegro leyéndome el pensamiento lo hacía de forma inmediata, sin dejar un instante de hundirme su pollón una y otra vez en mi coño partido en dos, parecía saber lo que una dama como yo exigía en cada momento… como si adivinara lo que mi cuerpo demandaba. Yo no pecaba de ignorancia en esas lides con tan veterano gentil hombre, solo me dejaba llevar por el sonido de la música y el ritmo trepidante de la cadera del macho fornicándome a todo trapo… arqueé varias veces mi cuerpo encontrando una perfecta posición para el acoplamiento total de nuestros genitales y alivio de tan atenazante clavada, al tiempo de darme varios golpes en mi cabeza contra la pared, pero no me importaba ni notar aquellos golpes, yo estaba perdida de placer y perdido mi cuerpo en la sinrazón. Le clavé mis uñas por la espalda a Raúl, nunca creí que yo pudiera sentir tanto placer… aquello era inimaginable, con mi coño expulsando flujo que se convertía en blanquecino por la agitación y empapaba el falo y huevazos de mi curtido fornicador.

Esto no tenía límites, creo que casi me desmayo del frenesí, quedando atrapada entre la pared y el cuerpo de Raúl… más parecía una escena de alguna apasionante película XXX. Estuvimos un largo y delicioso lapso de tiempo follando a todo galope… ¡¿Cuánto?! No tengo ni la más remota idea, porque perdía la noción del tiempo y lugar, mi mente obnubilada se colmaba de dopamina con cada orgasmo, y ya era al menos dos reconocibles, pero de lo que si estaba segura era que ya llevábamos más del triple de lo que aguantaba  normalmente dura la de mi esposo, en el mejor de los casos, yo solo gemía y jadeaba muy fuerte amarrada a su cuello, en su mismo oído le comía la oreja con mi boca y mis jadeos… ¡Aaaaggghhh! Mássss, lo quiero todoooooo ¡Ummmm! Me gusta mucho, me gusta cómo me la metes hasta el fondo ¡¡Joder no te corres cabrón!! ¡¿Cuánto piensas durar follándome antes de correrte dentro de mi coño?! ¡¡Quiero que me llenes con tu esperma, que atiborres de leche mi útero!! ¡¡Vamos hijo de puta fóllame, fóllame duro y PRÉÑAME de una puta vez!! Perdida por completo la razón, pronunciaba aquellas palabras que nunca creí que pudieran salir de mi boca, y menos jodiendo con un viejo como mi suegro al que repudiaba hasta una hora ante, sin embargo ese semental me mataba con sus estacazos, eran tan fuertes que sentía sus huevos golpear contra la parte frontal de mis nalgas, me sacaba todo el largo tallo de 22 cm, y luego lo metía de un solo empujón haciéndome gritar como una zorra. Y llegamos a un punto donde por fin pude sentir que Raúl también alcanzaba al éxtasis, yo gimiendo y jadeando con la boca seca y el coño chorreando, con el diestro semental penetrándome frenéticamente rápido y duro como un gorila… aquello anunciaba su fastuosa corrida… ¡Ummm me corro nena! ¡Aaaaggg! Toma todo lo que pedías.

La clavó a fondo y allí bien alojada en mi útero convulsionaba con pequeños saca mete, cuando su potente verga comenzó a eyacular gruesos y abundantes chorros de leche en recios y grandes chorros de espesa lefa caliente inundando mi vagina. La eyaculación se hizo más intensa al besarme al mismo tiempo que depositaba toda su semilla en mi fondo uterino…. Esta fue otra sensación nueva para mí, sentir esos aldabonazos líquidos inundar mi vagina, algo que nunca había sentido con nadie ni con Jairo, porque aunque mi esposo también se corría dentro con frecuencia, nunca percibí sus chorros de esperma, no obstante ahora con su padre los aprecié claramente y en abundancia. Sorprendida gratamente al notar el surtidor de fértil leche de Raúl, me corrí en un tercer y violento orgasmo mucho más intenso y duradero que los dos anteriores…, me invadió en todo mi ser un anhelante gozo de ser mujer y hembra con el deseo frustrado de ser madre… me estremecí, gemí, jadeé abigarrada cual perra corriéndome con todo mi ánimo. ¡Sentí como si desmayara nuevamente! Le mordí el cuello y fue tan intenso convulsionando de una manera sobresalida, cual loca poseída. Me mantuvo unos segundos más sobre él, acoplados nuestros genitales, comiéndonos, lamiéndonos y chupándonos, él mis tetas y pezones y yo su hombro y cuello en el epílogo de tan ostentosa follada. Tras ello sacó su badajo de mi vagina y finalmente me soltó al suelo. Yo todavía sin recuperarme de mis orgasmos casi caigo derretida al piso si él no me sujeta, las piernas tenían una flojera inédita. Allí frente a mi semental, mi macho y suegro quedé con las piernas entreabiertas…, de mi conejito abierto por tan enorme cipote, resbalaba un pequeño reguero de su semen mezclado con mis jugos que no cupieron en mi fácilmente rellenable útero…, aunque sí en verdad, la mayoría de su esperma quedó dentro, otra parte fue expulsada del paraíso.

Raúl se sentó en el sillón de al lado, aún seguía tratando de recuperarse de su orgasmo. Tras unos minutos se subió el pantalón y recogió mi prenda que estaba tirada sobre el suelo… me la dio diciendo…. Póntelas rápido… allí al fondo hay un baño ve y reposa con más tranquilidad. Vuelve a la fiesta como si nada hubiera pasado lo antes posible. Dicho esto dio media vuelta y se retiró, volvió a la fiesta con normalidad. No obstante seguí sentada en aquel rincón con las piernas abiertas tratando de aliviar el escozor de mi coño que me ardía después de haber pasado por allí tan tremendo Tren de Mercancías, y también recuperarme de mis orgasmos. Aquello había sido demasiado, nunca había sentido algo parecido ni que se acerba… poco a poco fui recuperando la conciencia pensando en mi esposo Jairo y en lo que acababa de hacer poniéndole los cuernos con su padre, una cornamenta por todo lo alto. Ya con más conciencia empezaron aparecer los sentimientos de culpa, yo amaba a mi marido y sentía placer cuando hacia el amor con él, pero nada parecido a la sensación de plenitud que estaba sintiendo en ese momento tras haberme dejado su padre llena y completa.

Me puse de pie, volví a acomodar el vestido sin tirantes, miré al suelo y pude ver una gran mancha blanca de semen que alcanzó mancillar mis zapatos. Me dirigí al baño a echarme agua en mis piernas con rastros de lefa no tan espesa que había salido de mi vagina mezclada con flujo vaginal. También eché un poco de agua a la falda impregnada por el semen de Raúl… y por ultimo mi rajita que estaba muy abierta y todavía la sentía palpitar, roja e irritada con un calenturón del 15. Notaba una sensación seudo dolorosa por cómo había sido partida en dos por aquel vergazo de tamaño regio que tanto placer me había ocasionado. Ahora me estaba dejando secuelas de dolor, pero era una molestia que valía la pena y que se justificaba por la gran satisfacción embargada… me sentía llena y plena, a la vez mujer completa… ni siquiera con Jairo me había sentido así de satisfecha la primera vez que follamos…, finalmente me puse las bragas para volver a la fiesta, tras aliviar el calentón de mi coño con un chorro de agua continuo en el bidé. Al caminar noté que me dolía un poco, no en vano la dura pieza de Raúl había llegado prácticamente a mi estómago dilatándome al máximo mi vulva y todo mi conducto genial… tenía que abrir las piernas levemente para caminar a fin no me rozaran muchos los labios vaginales y las paredes internas sometidas a la presión normal de mis muslos. Disimulando mucho para pasar desapercibida, volví a la fiesta fingiendo que nada había pasado… al parecer nadie se percató de mi ausencia, pues los amigos de Jairo seguían encantados ligándose a mis amigas y mi esposo sentado en una mesa apoyando su cabeza contra la misma mostraba claramente que ya estaba muy embriagado, pues mucho mejor, menos sospechas levantaría.Me entremezclé con la gente que aún quedaba en la fiesta, en especial con la no se hallaba ebria pasando las horas hasta no quedar nadie, ni siquiera mi suegro, el cual no tuvo la delicadeza de despedirse. Bailé con un pesado un par de canciones y pronto me afiancé en un sillón para no moverme más, el ardor de entrepierna me tenía sometida en placer y preocupación por si sufría algún desgarro que no hubiese notado en el clímax del fornicio, en pleno gozo donde la mente no controla la multitud de sensaciones recibidas. No tenía sangre, así que solo era una tremenda vulvovaginitis que en unos días se calmaría. Los síntomas eran de escozor, ardor, o picor en la zona genital, sobre todo entre los labios menores y en la entrada de la vagina, acompañada de rojez con aumento de flujo. Y también molestias al orinar. Estas molestias permanecieron durante todo el día siguiente, sin duda acusadas por haber tenido la animalescas relaciones sexuales con Raúl.

Pasaron varias semanas después de este acontecimiento y la regla no me bajó oportunamente, en los siguientes días comencé a presentar síntomas raros como… mareos, náuseas, fatiga, en fin todos sabemos que quieren decir esos augurios, así que no tuve ninguna necesidad de realizarme la prueba de embarazo ni mucho menos de paternidad, pues ambas cosas era muy obvias para mí, y esto responde a una de las incógnitas que planteé al principio de contar mi relato… "Yo no sabía de quien podía ser el problema, ¿De mi esposo? ¿O quizás el problema fuera mío?" Bueno pues creo que esa duda quedó más que aclarada con lo que acabo de narrar. Yo soy feliz con mi vida, estaba preñada que era lo que buscaba, solo esperé el momento indicado para contarle a mi esposo que me había preñado. Por nada del mundo desvelaré lo sucedido con su padre, mi suegro tampoco se enterará jamás que es el macho que puso la simiente de mi preñez, lo que no voy he podido hacer desde entonces es sentirme con él como antes, ahora lo siento mucho más cálido y familiar. Tuve miedo de ver cómo iría a reaccionar Jairo cuando se enterara que estoy esperando un hijo “suyo”, deseaba que bien, como así sucedió. Cuando se lo contamos a su padre este ante mi presencia se caló de mis lenguaje corporal, pienso que le di demasiadas pistas pero él las obvió dejando correr el agua. Así que mi esposo y padre de mi hija se hizo cargo de mi bebé como no podía ser de otra manera. Necesité unos meses para aclararme y hacerme consciente de la paternidad de Jairo. Bueno solo quería desahogarme contando esta historia y me ha servido de mucho, gracias a todos los que leen esta página, hasta una próxima ocasión en donde narraré como volví a quedarme preñada de mi segundo hijo…. 

Continúa.


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