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Fecha: 07-Jul-18 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

De cómo me preñaron de mis dos hijos. (Parte 1)

TrovoDecimo
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Mi primer embarazo… por mi suegro en mi aniversario de boda. ¡No te equivoques conmigo, no soy como esas mujeres a las que pagas para follar conti...! Me interrumpió la respuesta plantándome un beso. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Mi primer embarazo…. por mi suegro en mi aniversario de boda. Todo pasó en aquella fiesta donde celebramos nuestro primer año de matrimonio, con la persona que yo menos pensaba, con el padre de mi esposo, un viejo con el que siempre traté de guardar distancias, pues no me gustaba la manera de sus formas machistas… miradas, piropos y ni mucho menos su actitud en general. Sin embargo después de lo que pasó en aquella fiesta no sé si las cosas mejoraron o empeoraron con mi "suegro" (no sé si llamarle así) pero paradójicamente también les comento que lo sucedido aquel día fue lo más excitante que pudo pasar en mi vida hasta ese momento. Estoy de acuerdo que esto que les acabo de decir es muy difícil de entender, así que solo les pido que si quieren entender lo que me ocurrió, le pongan un poquito de imaginación a la historia, pues es todo real…. Lo que les voy a relatar a continuación, no es un acontecimiento muy reciente, acaeció hace un par de años, pero aun rondan por mi cabeza todos los detalles de aquella fiesta, lo recuerdo tanto como si hubiera sido ayer. En aquellos momentos no tenía ni idea de lo que iba a hacer, pues no sabía si contárselo a mi esposo y cómo hacerlo…, a día de hoy, de hecho no quiero confesarle nada pero en realidad existe un motivo de fuerza mayor que es el que me obliga a tomar valor de donde sea necesario y guardar el secreto de lo ocurrido por el bien de nuestro matrimonio….

Bueno primero que todo me presento mi nombre es Gisela tengo 25 años con el cabello castaño largo cae más abajo de los hombros soy muy alta delgada de piel blanca mis senos que son grandes (talla 105C de sujetador) siempre viven desafiando la gravedad por lo firmes y parados, son coronados por un par de pezones rosados inflamados…, se me notan mucho cuando visto prendas de tela delgada porque son duros y tiesos. Desde hace dos años estoy casada con Jairo un apuesto hombre de 29 años que aunque no supera mi estatura tiene un corazón súper cariñoso que lo hace ser muy atractivo, es muy detallista y encantador…. Es el típico hombre con el que toda chica sueña casarse y compartir sus hijos, tanto es así que la estatura fue un detalle que nunca tome en cuenta para fijarme en él, y no quiere decir que él sea pequeño en estatura con 1,70 que es un promedio de estatura normal en un hombre, más bien diría que yo soy muy alta por genética de mis padres que también son muy altos. Yo mido 1,75… siempre era la más alta de mi clase o de mi grupo de amigas, desde que me casé con Jairo, anhelamos ser una familia normal como cualquier otra, mi sueño siempre ha sido ser madre a temprana edad porque pienso que cuanto más joven sea una madre más energía tendrá para participar de los eventos de sus hijos, aparte de eso la cercanía con un hijo o hija en la adolescencia es más amistosa porque los gustos en moda música y demás cosas serán similares puesto que la diferencia de edad es poca.

Bueno en fin esa es mi forma de pensar, respeto aquella persona que piense diferente, el caso es que ya había pasado 1 año desde que nos casamos y aun no sucedía nada, yo no sentía nada ni presentaba ningún síntoma de preñez, nunca consultamos a ningún médico sobre que podía estar pasando así que "yo no sabía de quien podía ser el problema, de mi esposo o quizás el problema fuera mío", una incógnita que ninguno de los dos intentamos de averiguar, quizás por miedo. Debo aclarar también que el sexo ocasional que tenía con mi esposo era otra de las causantes de tal problema, pues confieso que no éramos una pareja que tuviera sexo seguido o diario como ocurre en parejas recién casadas, ese no era nuestro caso, debido a que Jairo es un hombre muy entregado a sus negocios, casi siempre llegaba a casa muy tarde cansado y solo quería descansar…, así que el sexo lo teníamos solo en sus días sabáticos en los que no trabajaba o a veces cuando él llegaba a casa más temprano de lo normal hacíamos el amor durante 10 o 15 minutos que es lo que él se demora en correrse y caer en un sueño profundo, quedando yo sin acabar con un calentón del quince…, pero bueno en fin yo tenía que comprender todo aquello, porque gracias a sus negocios mi esposo me daba una vida muy cómoda con algunos lujos, así que el sexo no era un motivo de desapego marital pese a no ser muy frecuente entre nosotros. Mi esposo siempre trataba de consolarme y me decía que no me preocupara por eso, que con bastante insistencia en el momento menos pensado yo podía quedar embarazada, que teníamos todo una vida por delante… que no me preocupara por ser madre tan joven (pero en el fondo eso era lo que yo quería) que más adelante podíamos hacer una familia, etc…

Antes de casarme con Jairo, yo había sido una chica muy coqueta…, siempre tuve un círculo social muy amplio desde muy temprana edad. Empecé a salir a las mejores discotecas de la ciudad a los 14 años yo entraba a todos los sitios debido a que yo era una chica muy alta pasaba desapercibida en cualquier lugar de estos, a todos los clubes que asistí en ninguno me llegaron a pedir el DNI, en este aspecto mi estatura me ayudó a divertirme bastante, pues todos los guardias de las discotecas daban por hecho que yo era una chica mayor de edad como cualquier otra de las que asistían allí. Tenía muchas amigas que eran las que me invitaban a estos sitios y me presentaban amigos con los que yo bailaba y vacilaba, pero nunca me pasaba con ninguno de ellos en la primera cita, solo les permitía algunos besos, caricias y nunca pasar de ahí. Siempre me educaron con buenos valores y criterios, así que en mi bolso nunca faltó una cajita de condones… esto me permitió follar con muchos chicos diferentes sin que me preñaran, por todo eso, a pesar de ser tan joven sentía que había disfrutado muy bien mi vida. Una vez gozado con multitud de canallas, un día pensé que era el momento de buscar a mi hombre entre los chicos formales y así encontré a Jairo, asenté la cabeza y tocó organizarme la vida conyugal emparejándome de por vida con él… tener un hogar, ser una madre responsable pasar a otra etapa de madurez, dejando atrás los fornicios desmedidos con tanto cabrón de polla brava. Esos tiempos de diversión para mí ya habían culminado, ahora me había casado y estaba muy enamorada de mi esposo, un hombre al que amo… con cero problemas económicos y una vida muy tranquila donde todo marchaba bien hasta que conocí a su padre, Raúl un maduro viudo de 55 años, de piel morena….

Aquel maduaro era de estatura más alta que su hijo… rozando mi misma altura, con canas que se asoman en su pelo demostrando muy bien su edad. Cuando conocí aquel viejo sentí algo que nunca había sentido en mi vida… un sentimiento de repudio interno porque no soportas a una persona. Sí así es, aunque les parezca increíble, pero nunca había sentido aquello por alguien cayéndome tan mal con la cantidad de hombres con los que he fajado. Como bien dije al principio toda mi vida he sido una chica muy sociable y siempre me llevaba muy bien con todas las personas que conocía, incluso mis ex, pero con aquel madurito era diferente puesto que me trataba en cualidad obscena, y en ocasiones sin que mi esposo se diera cuenta me requebraba…, yo nunca le decía nada a Jairo porque ellos llevaban una buena relación padre/hijo, la cual no quería arruinar, ese era el único motivo que no me dejaba hablar con mi esposo a las claras y comentarle la incómoda situación. Guardar silencio fue un gran error, porque tras sus piropos fueron subiendo mucho más de tono viéndose cómodo conmigo en sumisión, sus piropos comenzaron a cruzar la línea roja entre lo normal y lo morboso. Cuando venía a casa, me pillaba sin sujetador…, yo nunca me pongo para ir por casa, por el contrario, uso camisas blancas muy ajustadas con blusas tipo top muy pequeñas, razón por la cual mis tetas quedaban algo expuestas, y los pezones muy visibles a través de la tela. Pero así me gusta estar en mi casa para que mi esposo me vea andar ligera de ropa en casa, pudiendo aumentar su excitación y con ello el aumento de su esperma en nuestros encuentros sexuales. Por obvias razones también aumentar mis posibilidades de quedar preñada. El caso es que como Raúl es el padre de mi esposo entraba con toda confianza en casa, y siempre me pillaba en ese porte. En una ocasión que vino, su hijo en la salita viendo un partido de futbol, Raúl se me acercó en la cocina mirándome de pies a cabeza y detuvo la mirada en mis tetas… con una risa picara me dijo… ¿Sabes que la fruta que más me gusta es la fresa…?

Ese día vestía en mi casa con un pequeño pantaloncito de lycra blanco y una camisa del mismo color que estaba un poco húmeda por las labores caseras, me giré hacia el espejo a mirar mi camisa… mis pezones estaban muy visibles debido a la humedad de la tela, entonces entendí lo que realmente quería decir sobre mis pezones, aquello me molestaba pero por no dañar la relación con su hijo, yo insistía en guardar silencio de lo que pasaba y más bien optaba por evitarlo a toda costa. Me molestaba mucho la presencia del viejo en casa, así que yo trataba en lo posible de no hacerle cara a sus insinuaciones e ignorarlo totalmente. En varias ocasiones le hablé a mi esposo pero sin comentarle aquella incómoda situación…. Le pregunté porque tenía que ir a visitarnos tantas veces seguidas (indirectamente le hacía entender que no me gustaba la presencia de su padre nuestra casa). Jairo me decía que había que comprenderlo, Raúl se sentía muy solo y que el único recuerdo que le quedaba de gloria, era su hijo. Sentía un vacío enorme al haber quedado viudo  tan joven con tan solo 48 años…, según Raúl adoraba y amaba mucho a la madre de mi esposo, esto era lo que él decía, pero los hechos mostraban otra cosa, porque ni para Jairo ni para mí era un secreto la vida libertina y desordenada que ese maduro se montaba en su viudez…. Después de enviudar hace 7 años, bebiendo en los bares de su barrio y pagando prostitutas baratas, esto era algo que a mi esposo le molestaba pero lo justificaba diciendo que mientras estuvo casado con su madre fue todo un ejemplo a seguir y que siempre cumplió con los deberes del hogar, y este era el motivo de que ellos tuvieran una buena relación padre/hijo. Ahora Raúl trataba de llenar ese vacío que le dejó la muerte de Gloria, acostándose con cuanta mujer se le cruzara y que pudiera pagar…, pero bueno la verdad esto no nos importaba mucho, es una persona adulta como para saber qué hacer con su vida y gastar su dinero con la Puta que quiera.

Mi vida cambio el día que Jairo y yo celebramos nuestro primer año de matrimonio, debido al mutuo amor que nos tenemos y también que por esos días yo había acabado de cumplir mis 23 años decidimos celebrar todo en una sola fiesta que realizamos alquilando una gran casa donde habían varios salones de baile a la cual asistieron muchos compañeros de negocio de Jairo y por supuesto su padre también estaba presente. Fueron muchas de mis amigas que debido a mi matrimonio, llevaba mucho tiempo sin ver, para ese día me vestí con una elegante y atrevida blusa roja que podía usar sin necesidad de sujetador…, aquella prenda cubría casi la mitad de mi busto debido al tamaño de mis tetas… parecía que querían salirse. Una pequeña y cómoda falda de estampado muy vaporosa a medio muslo, un bragas de encaje blancas y por ultimo unos botines negros que me hacían ver algo más alta de lo que soy. Ese día quería lucir muy bien especialmente para Jairo, pues según mis cuentas, ya se cumplía un mes sin follar con mi esposo, así que deseaba lucir lo más sexy posible para provocar un encuentro sexual brutal con él una vez terminada la fiesta… que me llevara cargada hasta la cama y hacer el amor como en una segunda luna de miel, y lo mejor es que yo en esos días me encontraba en mi periodo más fértil del mes, así que esa noche era una buena oportunidad para dejarme preñada de una vez por todas. Cuando la mujeres estamos ovulando nos solemos poner cachondas perdidas, por eso ese día yo me sentía sexy de igual forma. Solo esperaba que mis amigas no se quedaran atrás, muchas habían venido vestidas un poco atrevidas y otras con vestidos más decentes bien arregladas pero igual lucían bonitas.

En el transcurso de la fiesta hablando entre mujeres según mis amigas decían que yo me llevaba el mayor número de miradas por parte de los compañeros de Jairo, y esto lo pude comprobar cuando mi esposo me llamó para presentarme… la mayoría de ellos eran hombres muy atractivos también, a simple vista se calculaba que no superaban los 30 años, todos sin excepción hacían alarde de la hermosa esposa que se había conseguido Jairo. Pude sentir la mirada de muchos de ellos de pies a cabeza recorriendo todo mi cuerpo, y varios de ellos se quedaron observando mis largas piernas blancas que hacían un excelente contraste con la mis botines negros que lucía ese día. Otros preferían observar mis tetas carnosas a punto de salirse del vestido, aunque los elogios eran para mí, sentí que era mi esposo el que me exponía con orgullo. La fiesta transcurría de forma normal ese día…. hablé y bebí mucho vino con mis amigas a las que llevaba tiempo sin ver, hablamos de muchas cosas, algunas que también se casaron y otras optaron por estudiar una carrera profesional… otras que habían salido de España debido a la puta crisis…, en fin me puse al día con tantas cosas que habían pasado. Mientras esto sucedía Raúl pasaba el tiempo solitario en un rincón bebiendo lo que le ofrecía su hijo, durante casi toda la fiesta Raúl no paraba de mirarme, no me quitaba el ojo de encima pero yo estaba tan entretenida hablando con mis amigas y bebiendo vino que no le preste atención a esto. Yo seguía bebiendo, me servía una copa tras otra poniéndome en ese punto alegre controlado, aunque mis amigas decían lo mucho que me ponía bebiendo muy deprisa… no les hacía caso, más aun por el contrario les ofrecía más vino a ellas también. El ambiente en la fiesta se puso divertido cuando varios de los compañeros de mi esposo se llenaron de valor acercándose a ligar a mis amigas…, vi la intención de varios de ellos en sacarme a bailar, pero por respeto a su compañero ninguno lo hizo, entonces yo aproveché para ir a la mesa por más vino y esperar que mi esposo viniera de manera educada a pedirme que bailara con él como en los viejos tiempos cuando apenas éramos novios…, sirviéndome una copa noté a alguien llegando por detrás, diciéndome de manera cortes… Bella dama, ¡¿me concedes un par de bailes…?! De inmediato puse la botella y la copa en la mesa con la gran ilusión de que lo que había pensado se cumplió de inmediato, pero más grande fue mi sorpresa que la persona que me estaba solicitando no era otra más que su padre…, inmediatamente lo miré frunciendo el ceño dándole a entender lo atrevido que había sido, pues ninguno de los compañeros de Jairo se tomó el suficiente atrevimiento y porque ha de hacerlo ese viejo maduro….

Raúl entendió lo que trataba de decirle gestualmente antes de darle una respuesta negativa… ¡Ya he pedido permiso a mi hijo para bailar contigo! Miré a mi esposo que estaba hablando con uno de sus socios y Jairo con una copa en la mano y con un gesto de aprobación me indico que el permiso estaba concedido. No sé porque mi esposo aprobaba esto, quizás le parecía una buena idea para que su padre y yo alcanzáramos una mayor confianza pues sabía que la presencia del viejo en nuestra casa no me agradaba mucho… tal vez lo aprobó con alguna buena intención para arreglar las cosas, además Jairo como buen anfitrión estaba entretenido socializando con todos, en especial con su socio, así que no era muy probable que en ese momento yo fuera a bailar con él…. Raúl no me vio convencida del todo, e intentando persuadirme volvió a insistir… ¡Anda Gisela, solo quiero bailar un poco, mira como está el ambiente, prometo ser muy cortes contigo! Todas mis amigas bailaban con los amigos de Jairo, eso me recordó que el ambiente en la fiesta estaba divertido y esto fue cambiando mi semblante, además las copas bebidas me subieron el nivel de interactividad y esto no me permite estar quieta… lo mejor era bailar para calmar esa ansiedad, y teniendo en cuenta la aprobación de mi esposo poco a poco fui olvidando quién era Raúl para mi mis adentros y lo impertinente que había sido con sus insinuaciones hasta ese momento. Sin mostrarme convencida del todo le extendí mi mano en señal de aceptación, vi en su cara una alegría inmensa y pude notar que respiró un aire de triunfo inmediatamente tomó mi mano. En la sala donde nos encontrábamos, ya habían muchas parejas bailando y quedaba poco espacio libre, así que Raúl tomando mi mano me condujo a otra sala contigua, en la parte trasera de la casa donde no había nadie y sí suficiente espacio libre. Empezamos a bailar allí, yo pensaba que iba a ser un momento incomodo bailando con este viejo madurito morboso, pero no, estaba equivocada en pensar eso, me asombré al ver que este hombre, a pesar de su edad sabia bailar muy bien.

Desde que comenzamos a bailar supo llevarme el ritmo de los pasos, este fue un aspecto que me sorprendió, empezó hablarme de manera muy cortes y a decirme lo divertida de la fiesta… ¡Estoy verdaderamente feliz porque al fin puedo conversar contigo de manera distendida! Me comentaba cosas de ese estilo que me hacían olvidar todo lo malo vivido con él, me estaba haciendo reír mucho llevándome en volandas con el baile… me empecé a sentir más tranquila y a gusto bailando con ese viejo verde que resultó ser un seductor incansable… bailaba bien. Su voz profunda y varonil atronaba en mi mente como un huracán haciéndome sentir la mujer más hermosa y deseada de la fiesta o del mundo… entre paso y paso me susurraba al oído que estaba preciosa y que el conjunto me quedaba muy bien…, le gustaba verme sonreír. Todos aquellos piropos obscenos de otras veces, ahora se transformaron en bellas galanterías adecuadas… de hecho me gustaban tanto que solo le contestaba con una sonrisa…. Raúl creaba un formidable estado de confort en aquel momento bailando conmigo, como solo consiguen los auténticos aduladores… los insaciables canallas que te envuelven con sus lisonjas en tus instantes bajos, para entrar a saco en los más recónditos lugares de la lascivia de una mujer y derrumbar, todas las barreras construidas durante años para evitar caer en las más desestimadas tentaciones carnales con alguien inadecuado…. A estos hombres los conocía muy, pues me había tirado a muchos antes de casarme….

Así duramos un buen rato bailando, conversando y haciéndome reír… había hecho olvidarme todo lo pasado con él, no sé cuánto tiempo pasó, pero ya bailábamos y conversábamos de manera más amistosa y sensual de lo recordado en toda mi vida… nos reíamos con mucha confianza. Él decía que le daba mucho gusto que las cosas se arreglaran entre nosotros, y yo le decía que me estaba haciendo pasar un rato agradable… ¡Estoy muy a gusto bailando contigo…! Ya llevábamos un largo rato bailando cuando puso sus dos manos sobre mi cintura y me dijo que le pasara mis brazos por su cuello… Así bailaremos mucho mejor, me insinuó cayendo en su juego sutil. A diferencia de mi esposo, Raúl tiene una estatura adecuada para una mujer, pero los botines que esa noche lucía me hacían verle a su misma estatura. En las varias lentas bailadas, nos habíamos divertido haciéndome sentir mujer deseada debido a la confianza adquirida, para ello ayudó mucho que aquella estancia solo era para nosotros, un lugar donde nadie podía observarnos, así que a mí no me pareció mala idea lo que él me proponía…. Sin ninguna señal de descontento pasé mis manos por su recio cuello varonil envolviéndome en la nebulosa que toda hembra siente ante la seguridad que le da un macho de tal afer… efectivamente el baile se tornó mucho más cómodo y sensual…, lo abracé por su cuello, del mismo modo como él también me había abrazado por la cintura. No, no sé si eran las copas bebidas por mi parte o que me sucedía, pero aquel viejo que tanto repudiaba unas horas antes, ahora me parecía agradable estar bailando así con él, e incluso me sentía cautivada después de abrazarlo. Noté sus manos apretando un poco mi cintura y mis tetas se apretujaron contra su pecho clavándoles los pezones erguidos que debió notar…, y comenzamos a bailar más pegados. Debido a nuestra igualdad de estatura nuestros rostros quedaron a una distancia muy cercana. Mirándome fijamente a los ojos con una sonrisa picarona me pregunto… ¿Qué, te parece bailar conmigo…? Me sentí ruborizar con aquella pregunta y con su mirada tan penetrante, pero gracias a la penumbra del lugar no pudo notar de pronto mis cachetes se sonrojados…, yo solamente sonreí y le respondí con una sola palabra… bien. Raúl se sintió más seguro de sí mismo así que al poco rato de estar bailando tan pegados percibiendo mis tetas apretujadas contra su pecho, también empecé a sentir el bulto de su entrepierna sobre mi barriga por encima de la fina tela.

Yo cada vez estaba más convencida que el alcohol me habían empezado hacer efecto, porque sus apretones no me disgustaron para nada… antes al contrario, pensaba cosas que estando sobria jamás pasarían por mi mente sobre aquel hombre…, y un raro pensamiento cruzó por mi cabeza sobre lo bien dotado que parecía estar el macho con quien me sobaba sin enojo. Por lo menos yo sí notaba que lo que me frotaba de su entrepierna era muy grande…, no sé si fue por las mismas copas que ya tenía sobre la cabeza o por alguna razón que desconozco, pero ese roce me provocó un toque de excitación extrema que me electrificaba todo el cuerpo… no le demostré nada de cuanto sentía mi cuerpo y continúe bailando normal. Luego sus manos fueron bajando disimuladamente de mi cintura hasta mis caderas, yo fingía no darme cuenta que ya me estaba agarrando de mis nalgas y aprovechando los movimientos del baile me apretó suavemente hacia él, y ahí sí sentí en toda su plenitud sobre mi vientre, el increíble miembro viril tan bien desarrollado. Advertí que estaba erecto, y con toda su dureza comenzó a restregar su duro cipote contra mí. No sabía que me estaba pasando en ese momento, me sentía algo mareada por las copas aumentada por la excitación de esos días donde las hormonas están predispuestas a recibir a cualquier macho…, así que sin decirle nada fingiendo estar concentrada en el baile, le dejé continuar. Aprovechaba el vaivén del baile para mover su pelvis de derecha a izquierda, mientras me sujetaba de las caderas y me atraía hacia su falo haciéndomelo notar bien firme. Luego flexionaba su pelvis y me lo frotaba de arriba hacia abajo muy levemente, rozándome contundentemente me sentía en plena efervescencia de mi borrachera y lo peor era que esta iba en aumento pese a continuar disimulando estar concentrada en los pasos de baile.

Según mis cálculos por cuanto percibía, pensaba que este macho podría tener un falo más grande que su hijo…, así que el hecho de pensar en una polla de mayor tamaño que la de Jairo me provocó mucho más ardor en mis entresijos… pero yo continuaba sin decir nada velando que nada estaba pasando por mi cabeza… solo continuábamos bailando. Entonces su avance se hizo evidente metiendo su mano por debajo de la falda. Me acaricio el culo por encima de las bragas de tela transparente, haciéndome pequeños círculos. Luego siguiendo el contorno de mis nalgas desde la cintura hasta el enlace de mis muslos, y entonces hacía el movimiento inverso de abajo hacia arriba…, me apretaba las nalgas suavemente por encima de las braguitas y seguidamente me atraía fuertemente hacia él para clavarme el bulto energizado de su verga inhiesta de tamaño brutal…, esto lo hacía con delicadeza mientras yo me regocijaba en su duro mástil. Él no cejaba de acariciar mis caderas, en este momento ya era muy notorio lo que ocurría entre los dos, por ello no podía disimular por más tiempo lo que estaba pasando, porque aquello si era muy evidente. Así que tenía que armarme de valor reclamándole al orden por todo aquello que estaba haciendo conmigo… ¡¿Raúl por favor qué estás haciendo?! Ya te estás pasando mucho metiéndome mano…, pero mi tono de voz me traicionó y aquello sonó diferente a mi intención, mi subconsciente habló por mí dado que por lo nerviosa que estaba, pareció más un reclamo de hembra ovulando pidiendo aparearse, que un exabrupto que pudiera alejar las intenciones de dicho macho de consumar dicha cópula. Raúl se dio cuenta de esto y mostrándose más seguro sobre sí mismo, puso su mano sobre mi vulva mullida en extremo caliente…, hecho esto yo puse una cara entre sorprendida y excitada pues no me esperaba que hiciera tal gesto llegando a ese extremo, pero la culpa era mía por dejarle avanzar demasiado… ya me había mojado tanto que se notaba en la fina tela de las bragas. Su mano en mi coñito lo notó "ipso facto" por lo muy mojada que me hallaba…, y seguro de sí mismo me dijo… Es cierto que me estoy pasando con mi querida nuera, pero sé que te gusta. Yo tratando de defender mi dignidad de mujer fiel y casada le dije… ¡No te equivoques conmigo, no soy como esas mujeres a las que pagas para follar conti...! Me interrumpió la respuesta plantándome un beso. Estábamos bailando muy pegados y obviamente por nuestra igualdad de estatura nuestros rostros estaban muy cerca, así no tuvo que hacer mucho esfuerzo para besarme, pues no pude zafarme con una cobra. Aquellas palabras las pronuncié entrecortadamente en un gemido, y esto le dio la suficiente seguridad para hacer conmigo lo que quiso…, mis palabras fueron inútiles, abrió mis labios con su lengua y buscando la mía nos fundimos en un largo y mojado beso obsceno cargado de lascivia, la lujuria se hizo cargo de mis necesidades, y yo correspondí instintivamente facilitándole el contacto y el fulgor de nuestras lenguas. Mientras tanto sus manos perpetuaban su trabajo allí abajo….

Continúa...


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