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Fecha: 15-May-18 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Eva, la veterinaria

johny1980
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Tiempo estimado de lectura: [ 7 min. ]
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Una estudiante de veterinaria me hace desear cosas que jamás hubiese imaginado. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Hola, mi nombre es Iván, soy un agricultor de 37 años, casado con dos hijos y les voy a relatar lo que me pasó hace dos años durante el verano.

Eva es una chica joven 25 años 8 menos que yo, estudiante de veterinaria que escogió mi granja para hacer las estancias de fin de carrera. Se puso en contacto conmigo por teléfono ofreciéndose para hacer practicas en mi granja, la primera vez que oí su voz ya sentí que tenia algo especial; parecía una chica inteligente, rápida y sincera. Hablamos un poco sobre las características de la explotación y que es lo que ella podría hacer aquí. Le ofrecí estancia en la misma granja en una casa pequeña en la que yo mismo había vivido antes de casarme y tener hijos, a ella le pareció una buena idea y sin conocernos físicamente ya aceptó.

A las tres semanas fui a recogerla a la estación de autobuses de la ciudad, para aquel entonces ya habíamos mantenido muchas conversaciones por whatsapp y habíamos roto el hielo en muchos sentidos. Su personalidad me parecía muy atractiva pero aún no tenia ni idea de como era físicamente. Cuando la vi bajar del autobús en seguida supe que era ella, era delgada con el pelo largo castaño recogido en una coleta, pechos pequeños pero un culo, a falta de otra palabra mejor, perfecto. No es una chica muy guapa pero su expresión y su sonrisa hacen que así lo parezca.

Nada más bajar del autobús me acerqué a ella y nos dimos dos besos, he de decir que da los besos como debe ser; nada de dos besos al aire, besos bien dados en la mejilla que te dejan con ganas de más. Después del saludo de cortesía nos dirigimos al coche y nos fuimos a la granja. Le enseñé la casa donde iba a vivir y le ofrecí venir a mi casa a cenar que queda a unos 10 minutos de camino pero ella prefirió quedarse ya que dijo que estaba algo cansada y prefería deshacer la maleta e irse pronto a la cama.

Al día siguiente le mostré la granja y en que consistiría su trabajo durante sus estancias, era una chica lista y bastante concienzuda en sus tareas y no tuvo ningún problema desde el principio en adaptarse. Según pasaban los días íbamos cogiendo mas y mas confianza, no había nada de lo que no pudiéramos hablar, ella me contaba sus problemas con su novio y yo a ella los míos con mi mujer. Hablábamos mucho sobre sexo, en como lo veíamos nosotros y lo diferente que lo veían nuestras parejas. Los días pasaban pero nunca pasó nada más entre nosotros, hablábamos durante horas y siempre nos despedíamos con un largo abrazo y un beso en la mejilla muy intenso. He de decir que Eva tenía un olor muy especial, un olor que invita al sexo, tremendamente atractivo y que hace que me excite de sobremanera cada vez que nos abrazamos y yo tenga que intentar no juntarme mucho a ella para que no note mi erección.

Un día después de llevar a los niños al colegio le mande un mensaje preguntándole que tal había pasado la noche y me dijo que había dormido genial pero que se había levantado muy excitada y que ojala hubiese tenido a alguien al lado tan cachondo como ella por la mañana. Al oír eso mi imaginación volaba y no podía dejar de pensar en follármela ese mismo día pero tenia muchas dudas en cuanto a intentar algo para que ella no se sintiera incomoda en el caso de que no quisiera que pasase nada entre nosotros.

Como todas las mañanas nos saludamos y nos pusimos a hacer nuestras tareas aunque yo no podía dejar de pensar en la manera de entrarle de una vez y hacerle todo lo que pasaba por mi mente en esos momentos.

Me armé de valor y le pregunté directamente,

-¿puedo darte un beso?

-Vale. Dijo dándome un beso corto en los labios.

-no así, no. Dije yo intentando acercarme a ella otra vez.

-perdona me tengo que ir. Dijo dándose la vuelta y dirigiendose hacia la puerta.

En aquel instante pasó de todo por mi mente, pensé que la había cagado y que como mínimo cogería sus cosas y se iría o que se lo contaría a mi mujer y tendría serios problemas. Así que la cogi del brazo y la detuve antes de que saliera.

-lo siento, ¿te he hecho sentir incomoda?, le dije mientras la sujetaba del brazo

-no, no me siento incomoda, dijo sin mirarme a los ojos.

-entonces dame otro beso, le conteste acercandome otra vez a ella.

En vez de recibir mi beso me abrazó y me dijo

-no hay prisa, sólo abrazame

Así estuvimos durante un largo rato abrazándonos muy fuerte, sólo se oían nuestras respiraciones cada vez más rápidas, entonces ella se separó y comenzó a besarme. Nos besábamos apasionadamente, nuestras lenguas jugaban la una con la otra, le mordía los labios y ella respondía con leves gemidos.

Quedé apoyado sobre la mesa de pie y ella en frente de mí. Metí mis manos por debajo de su sudadera y camiseta acariciando su espalda, su piel es increíblemente suave y su olor cada vez me estaba excitando más. Yo ya tenía mi polla como una piedra luchando por liberarse de su prisión.

Le quité la sudadera y seguimos besandonos, mis manos bajaron hasta su culo que acaricié por encima de los pantalones, ese culo con el que tanto tiempo llevaba soñando estaba entre mis manos y lo estaba disfrutando a lo grande. Subí un poco mi mano y la introduje por dentro del pantalon tocandoselo sin ropa de por medio, creí que me corría solo con sentirlo.

En ese momento ya estaba seguro de que ibamos a follar, los dos estabamos cada vez más calientes y yo metí mi mano por debajo de la camiseta, en seguida me encontre con sus pequeños pechos, tenía los pezones duros y sus tetas aunque pequeñas estaban duras y eran muy apetecibles. Se las acaricié largo rato primero con una mano y luego con la otra pellizcando sus pezones a la vez que con la otra mano manoseaba su culo desesperadamente.

Ella estaba muy excitada, sus gemidos eran constantes y eso a mí me calentaba de sobremanera. Bajó su mano y me desabrochó los pantalones, me los bajó junto con los calzoncillos y empezó a acariciarme la polla suavemente alternando caricias en los huevos que me estaban haciendo ver el cielo, fue entonces cuando me la soltó y se chupó la mano varias veces llenándola bien de saliva y volvió a pajearme esta vez con la mano bien humeda y la sensación fue maravillosa. Fue entonces cuando pensé, esta chica sabe muy bien lo que hace. Me besaba mientras seguía pajeándome y yo intentaba mantenerme de pie por el placer tan intenso que me estaba dando.

No quería correrme tosavía así que le di la vuelta y le quité la camiseta quedando desnuda de cintura para arriba, mi polla estaba pegada a su culo y ella se movía ritmicamente rozando su culo contra ella mientras yo le acariciaba las tetas con desesperación y su mano ya estaba pajeandome otra vez.

Bajé una de mis manos en busca de su sexo y rapidamente sentí el calor y la humedad que despedía, tenía la mano metida por dentro de sus pantalones.

-Así mejor, dijo desabrochándose los pantalones

Y yo aproveche para acariciar con suavidad su clítoris sintiendo lo húmedo que se encontraba todo su sexo. Me sorprendió la cantidad de flujo que echaba ya que mi mujer nunca había lubricado tantísimo y era algo que me encantaba.

-Estás empapada, le dije mientras besaba y mordía su cuello.

-Dentro está mucho más, me dijo mientras acompañaba mi mano más abajo para que le metiera un dedo.

-Dios como estás Eva, le dije. Sus gemidos eran cada vez más fuertes mientras yo seguía acariciando sus pezones y con un dedo entrando y saliendo de su húmedo coño.

-Ese dedo se encuentra muy solo, me dijo dándome a entender que quería que le metiese otro.

No le hice esperar y mi dedo anular acompañó rápidamente a su hermano en un frenético mete saca que hacía que Eva se moviera acompañando mis movimientos, para entonces mi polla se encontraba pegada a su culo con sus pantalones a medio culo y a punto de estallar.

-Necesito que me folles, métemela ya! Me dijo ella fuera de si y casi suplicándome

Yo la empujé contra la mesa y ella apoyó los codos inclinándose hacia delante, le bajé los pantalones hasta las rodillas y acerqué mi polla a la entrada de su coño. La visión era maravillosa, Eva con los codos apoyados en la mesa, los pantalones por las rodillas, ese precioso culo en pompa y una espalda preciosa con el pelo cayendo de lado en una coleta. Empujé poco a poco y mi polla entro con mucha facilidad. Dios, era una sensación increíble estar dentro de ella, su flujo caía por una de sus piernas y mis huevos. Yo empecé un mete saca continuo pero despacito con mis manos en sus hombros y ella giraba su cabeza para mirarme a los ojos mientras se la metía una y otra vez, su cara era de auténtica lujuria y eso me ponía mucho más.

Yo iba incrementando el ritmo poco a poco y ella gemía cada vez más fuerte, le agarraba las tetas con fuerza mientras seguía embistiéndola hasta que note que me estaba empezando a llegar el orgasmo.

-Me corro Eva, ¿dónde lo quieres?

-Córrete dentro, quiero tu leche dentro de mí. Me dijo mientras me miraba con cara de deseo. Yo tengo hecha la vasectomía así que no tendríamos problemas.

Y así lo hice, empece a correrme como un animal. Sentía cada chorro de semen salir de mi polla e inundar su empapado coño, tuve uno de los orgasmos más intensos de mi vida. Ella se incorporó aun con mi polla dentro y nos besamos mientras yo la abrazaba y ella me acariciaba la nuca.

Se la saqué y se dio la vuelta y continuamos besándonos y acariciándonos hasta que me di cuenta de que casi era la hora de ir a recoger a los niños.

-Esta tarde quiero comerte ese coño tan rico que tienes. Le dije subiéndome los pantalones y cogiendo las llaves del coche.

-Estaré encantada de que lo hagas. Me dijo con una sonrisa mientras se ponía la camiseta.

Durante una semana tuvimos innumerables encuentros que seguiré relatando. Es mi primer relato y agradezco sus comentarios para mejorar.


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