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Fecha: 14-May-18 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Marcos y familia II

paralaalegria
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Después de pasar unos de mis mejores veranos con mi madre, volvimos a la vida cotidiana, bueno muy cotidiana no podía ser pues estar follando con tu madre durante dos meses Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Después de pasar unos de mis mejores veranos con mi madre, volvimos a la vida cotidiana, bueno cotidiana no podía ser pues estar follando con tu madre durante dos meses, no es precisamente cotidiano, pero vaya, yo empecé con la selectividad y la verdad es que me costó centrarme después de aquel verano, había hecho trizas mis miedos, mi vergüenza con las mujeres exploto como un globo y las palabras de mi hermano se convirtieron en más que unas simples frases, a partir de entonces fueron como una doctrina, "si tú le pones huevos la mayoría de las mujeres pueden caer ante ti, simplemente créetelo", esas palabras se grabaron en mi mente, era como una haka que me repetía cada mañana cuando me cepillaba los dientes, por lo que se refiere a mi madre, esta se convirtió en otra mujer, me costaba reconocerla, había pasado de un estado catatónico a despertar como las margaritas en primavera, renovó su armario por completo, hasta ahora si tuviéramos que poner un color a su ropa diríamos que estaba entre negros y grises, pues ahora hablamos de azules y rojos, era como si su cuerpo saliera de un gran letargo, como la hierba después de un duro invierno, últimamente su sonrisa se había descongelado y eso me hacía feliz pues sabía que yo había sido el artífice de ese cambio, pero no fui el único que se dio cuenta, mi padre descubrió en mi madre algo que hacía tiempo que estaba escondido, tanto así que dejó de beber y sus partidas de poker fueron distanciándose las unas de las otras hasta que quedaron en el olvido, las sobremesas se alargaron dando pie a conversaciones que hasta ahora habían quedado reducidas a simples monosilábicos, desde hacía tiempo no escuchaba reír juntos a mis padres como últimamente, ( sé que igual esto a ciertas personas les parecerá cursi pero creo que es necesario) en un principio yo era feliz, de tanto en tanto tuve sexo con mi madre, pero este se volvió más escaso, la razón es que mi padre pasaba más tiempo en casa, su cama volvió a hacer ruido por las noches, sus cenas por la noche con amigos olvidados se hicieron habituales, con lo cual me sentí un poco al margen, mi carácter se endureció por celos, supongo que habrá quien piense que mi madre lo único que hacía era estar con su marido, pero después de pasar ese verano lleno de placer a estar en vela, pues no es que sea muy fácil.

Estaba estudiando en mi cuarto para unos exámenes, oí que mi madre me llamaba desde la cocina, ese día estaba enfadado con todo, con mi madre, mi padre hasta conmigo por haberme permitido perder a mi madre, volvió a llamar, hice que no la escuche y seguí con lo mío, otra vez la oí esta vez más fuerte, continúe no quería ni verla, hoy no estaba para hablar con nadie. La puerta se abrió y apareció con un gesto de preocupación.

-¿Se puede saber qué mosca te ha picado?

-Ninguna, ¿por qué?

-¿Cómo que porque? Llevas una temporada rarito, y lo sabes. ¿Me puedes decir que te pasa?

-Ósea ¿No sabes lo que pasa? Conteste levantando la voz.

-Haber, me gustaría saber si yo soy la culpable de este cambio de comportamiento. Dijo entrando en mi habitación y sentándose en la cama.

-Que quieres que diga, que me gustaría pasar más tiempo contigo, ya sabes.. Pues sí, pero no sé a lo que jugaste conmigo. Le conteste de mala manera.

-Mira no me arrepiento de lo que hicimos, sacaste algo de mí que hacía mucho tiempo que estaba oculto, la relación con tu padre es maravillosa, piensa una cosa, es tu padre y yo siempre lo he querido, si no fuera así no hubiera aguantado muchas cosas, pero gracias a ti lo he recuperado. Su voz sonó suave.

-Ósea, ¿te pone los cuernos con putas y tu lo perdonas? Así de fácil. No lo entiendo. Esta vez levante la voz con cierta ira.

-No es tan fácil, en cierta manera tengo algo de culpa en el comportamiento de tu padre.

-¿Cómo? Dije incrédulo. No me lo esperaba.

-Lo que te voy a decir es algo de lo que no me siento orgullosa, pero si vale para que quizás tengas otra visión de tu padre, pues quizás valga la pena.

-Cuéntame. Dije con cierta entre cierto enfado y una parte de curiosidad.

-Pues fue en una despedida de soltera de una prima tu tía y yo después de beber mucho acabamos follando con un stripper, la verdad es que no se cómo ocurrió, pero la cuestión es que tu padre se enteró, erais pequeños y en cierta manera me perdonó pues no quería que vosotros salierais perjudicados, por supuesto que le pedí perdón, en cierta manera me perdonó, a la vez que me fue arrinconando hasta olvidarme, supongo que el tiempo fue pasando y nos habituamos a vivir como dos desconocidos, desde entonces no volví a serle infiel, hasta este verano y precisamente con sus hijos. Así que si has de culpar a alguien que sepas que tu madre también tiene cierta culpa. Dijo a la vez que se levantaba y frotaba mis mejillas con las manos, vi que había lágrimas en sus ojos, me dio un beso en los labios dio media vuelta y salió de la habitación dejándome perplejo de lo que acababa de oír, no sé si mi hermano sabía algo de todo esto, pero mi mente empezó a trabajar en la imagen de follarme a las dos hermanas como el stripper, note como mi verga aceptaba esa nueva misión.

Mi tía tenía dos años más que mi madre, o sea cuarenta años pero al revés que mi madre el hecho de follarse a un stripper no le causo ningún daño colateral que yo supiera, la verdad es que nunca me había fijado en ella, pero supongo que el morbo de verla junto a mi madre comiéndole la polla a un tío hizo que la repasara mentalmente, era morena más alta que mi madre sobre uno setenta, pechos más o menos como los de mi madre una talla noventa pero un culo impresionante eso sí, me preguntaba como es que nunca pensé en ella, pero bueno ya he dicho que mi antiguo yo era un cero a la izquierda en cuestión de mujeres, bastante tenía con intentar ligar alguna chica de mi edad con nula suerte como para intentarlo con una madura como mi tía, pero las cosas habían cambiado y yo no era el mismo. Acababa de crear mi próximo objetivo, quería una foto de las dos hermanas arrodilladas delante de mi polla, solo de pensarlo se me puso dura, salí de mi cuarto y fui a buscar a mi madre, en ese momento estaba en el cuarto de plancha separando la ropa, últimamente iba con bata y con tanga, como he dicho cambió su manera de vestir, mi madre me daba la espalda y al oírme giro la cabeza.

-Vaya, veo que a alguien se le a pasado el enfado. Dijo viéndome la cara y sobre todo el bulto en mis pantalones.

-Perdóname, no quería chillarte, no volverá a pasar. Le decía a la vez que la abrazaba buscando su cuello para besarlo, había descubierto que eso a mi madre la ponía muy cachonda eso y mi paquete sobándole su entrepierna.

Pase de su cuello a sus labios consiguiendo introducir mi lengua la cual encontró la suya y se fundieron en un juego. Mis manos fueron bajando por su espalda hasta llegar a sus nalgas, mientras mi madre ya había localizado mi polla y la empezaba a masturbar despacio, realizando el trayecto entero, mis manos se dividieron una en su nalga apretándola como si se fuera a escapar y la otra introduciéndose por el interior de la bata ya abierta buscando su tanga, empecé a tocar su coño por fuera como si quisiera cerciorarme de que no me había equivocado, notaba cierta humedad y los labios de mi madre comenzaban a estar medio abiertos igual que su mirada, esa mirada que descubrí este verano en la playa, era una mirada de placer y de vicio, le saque la mano de mi polla porque estaba a punto de correrme, y apartando su tanga me arrodille para comenzar a lamer sus labios hinchados haciendo que su humedad se juntara con mi lengua, absorbiendo todo aquel manjar de los dioses, ella apretaba tan fuerte mi cabeza que casi no me dejaba margen de maniobra. Me levanté y cogiéndola de la mano la lleve a mi cuarto, una vez allí se quito la bata dejando sus tetas expuestas, me separé un poco para poder admirarlas con perspectiva, aguantándome las ganas de echarme sobre ella, ella continuo martirizándome bajando su tanga despacio como queriendo que el momento se hiciera eterno, cuando de golpe se paro y mirándome con cara ya de zorra.

-Dime la verdad, -¿eso se te ha puesto por mi o por lo que te he contado de tu tía y yo con el stripper? Preguntó con una sonrisa y dirigiendo su mirada a mi polla tiesa como un mástil.

-Jajá. Quizás ambas cosas.

Mi madre acabó de sacarse el tanga y tumbándose en la cama me dijo.

-Primero acábate lo que tienes en casa, luego ya pensaremos en eso.

Me quite mis pantalones y me lance a comerme esa fruta madura, la besé y llevando mis dedos a su coño empecé a introducir dos dedos encontrándome el campo regado, comencé un mete saca haciendo que mi madre se retorciera de placer, a la vez que ella mantenía mi mástil izado sin dejar de masturbarme, le puntee con mi polla y poco a poco fui introduciendo despacio saboreando el momento, ella paso sus manos y apoyándolas en mi culo me empujaba para que la introdujera por completo, cosa que hice para empezar el bombeo primero despacio para aumentar la velocidad a máxima potencia, pasando sus pierna y cruzándolas por mi espalda como si de una llave de yudo se tratara mi madre me apretaba contra ella, estuvimos así durante unos diez minutos hasta sentir que me corría en ese momento me apretó fuertemente.

-Córrete dentro, quiero sentirme llena de tu leche. Dijo mi madre. Y así lo hice, empecé a echar chorros de leche llenándola por completo. Ella se había corrido con lo cual nos quedamos tumbados fundidos en un abrazo.

-Si llega el momento yo estaría dispuesta, y ahora déjame que tengo cosas que hacer antes que venga tu padre. Se levantó, se puso su tanga y su bata, iba a salir de la habitación cuando se giró y mirándome con cara sería.

-Marcos eres un hombre, no quiero comportamientos de un niño. ¿Me oíste? No mas celos, yo me follo a tu padre cuando quiera y donde quiera ¿Lo has entendido?

-Si mama. Entendido. Le dije, cuando se marchaba se paró en seco y girándose.

-Por cierto, tu tío no sabe nada de lo que ocurrió aquella noche así que procura que no se enteré por tu culpa. Soltó guiñándome un ojo. No entendí si lo dijo como advertencia o dándome una idea.

Dio media vuelta y salió de la habitación.

Empecé a trazar el plan, mi madre me había dejado claro que ella estaba dispuesta, tenía el cincuenta por ciento ganados, ahora solo hacía falta los otros cincuenta.

Tendría que hacerle una visita para tantear el terreno, mi tía al contrario que mi madre no dejo de trabajar cuando tuvo a mi prima, era abogada y tenía su propio bufet junto a mi tío pues compartían profesión, mi prima contaba con veintidós años,ya era independientehacia un año que vivía en su piso propio , nuestras familias se veían a menudo y ese día entendí por que mi padre se mostraba huraño con mi tía, intentaba no coincidir con ella a no ser que fuera inevitable, yo creía que era simplemente porque no le caía bien, pero en verdad era porque cuando la veía le venía a la mente el día que ella junto a su mujer le pusieron los cuernos, y en cierta manera le culpaba de los problemas en su matrimonio.

Decidí llamar a mi hermano, para intentar sacarle información pues seguro que sabría algo que me pudiera ayudar, esa misma noche lo llame por skype, no le comente nada sobre la relación con mi madre, le deje caer que me ponía nuestra tía en un tono de broma, eso hizo que me comentara que nuestra tía le iba la marcha, había coincidido en algunos locales del centro pues se aprovechaba que Maite su novia o bueno con la ultima chica que iba era promotora de los locales de ocio y siempre le salían gratis las consumiciones, pues esta conocía a todos los porteros y camareros, que mi tía solía ir sobre todo los Jueves y que normalmente acudía con amigos pero nunca con nuestro tío, le pregunté si había tenido algo con ella, me contestó que algunos arrimones entre tía y sobrino pero nunca pasaron de eso, así que decidí salir de noche, cosa que no estaba acostumbrado pues era un estudiante excelente y nunca salía de marcha, cosa que iba siendo hora de cambiar.

El único inconveniente era mi edad, acababa de cumplir diecisiete años, y a pesar de mi metro ochenta no me era permitido entrar en esos locales, estuve por dejarlo y buscar otra manera de acercarme a mi tía, pero la verdad es que no se me ocurría nada, decidí ir, total lo peor que podía pasar es que me volviera a casa con las orejas gachas, busque en mi armario pero lo que vi no era para esa noche, otra cosa que tenía que cambiar era mi armario, mi hermano todavía tenía ropa en su armario, así que decidí embargar la ropa, total a él no le importaría, al tener más o menos la misma talla pude encontrar unos vaqueros y una camisa idéales para esa noche.

Llego el día D, le había pedido la moto a Manuel el cual cada vez entendía menos lo que estaba pasando, pase de ser un empollón y solo estar por los libros, a salir de noche, pedirle su moto y pedirle que me cubriera con mis padres, pues para poder salir de noche tuve que inventarme un trabajo muy importante que me llevaría a estudiar muchas horas, y por supuesto tenía que estudiar en casa de Manuel, total que llegue al local que en teoría tenía que estar mi tía, deje la moto a una distancia prudencial para evitar ser visto, a medida que me iba acercando notaba que mi plan hacia agua, en la puerta había un negro que hacía dos armarios de ancho y uno de alto, a medida que me acercaba lo veía más grande, llegue a la puerta e hice como si estuviera esperando a alguien a la vez que miraba de reojo al portero, veía que a muchachos que aparentaban más edad que yo les pedía el carnet, y a la vez me daba miedo que llegara mi tía y me pillara en la puerta, pues desconocía si estaba ya adentro o aún no había llegado, decidí abortar y volverme para mi casa, pero supongo que la suerte a veces se presenta sin llamarla..

-¿Marcos? Oí mi nombre y al girarme vi a Maite.

-Hola Maite ¿Qué haces por aquí? Pregunté sabiendo la respuesta.

-Trabajando, soy promotora de los locales de copas, pero no me digas que quieres entrar.

-Bueno pues sí. Pero no sabía que la edad mínima eran los dieciocho. Y... He quedado con una chica .. Dije poniendo cara de pena.

-¿Dentro? Pregunto, esto pasaba a un tercer grado.

-Bueno, pues si ,ella es mayor que yo.. Uf no voy a quedar muy bien, ¿No?

-¿Pero ella sabe tu edad? Ahora sí que me estaba obligando a inventar una historia sobre la marcha.

-Si te digo la verdad ¿no te reirás? Decía a la vez que mi mente trabajaba a toda máquina intentando encontrar una respuesta convincente.

-Te lo prometo. Se le notaba cada vez más intrigada.

-Le dije que tenía diecinueve. Solté la única respuesta que pude inventar en tampoco tiempo.

-Vaya con Marquitos, desde luego que te pareces a tu hermano. Por cierto ¿Esa camisa no es igual que la de tu hermano? Dijo eso pasándome la mano por mi camisa como si me la estuviera planchándome.

-Pues no lo sé. Volví a mentir.

-Venga, dijo cogiendo mi mano me llevo delante del portero, y sin esperármelo me dio un beso en los labios y.

-Sansón, este es Marcos mi novio. Le dijo a la mole, este estiró su mano en la cual cabría mi cabeza, se la estreche y entramos al local.

-Lo del beso ha sido para que se fijara en ti, estoy segura que si vienes podrás entrar sin problemas, pero si los tienes simplemente me llamas, dijo esto y me volvió a besar en los labios.

-Y este ha sido porque llevo mucho tiempo sin ver a tu hermano y tú eres lo más cercano. Dijo y dando media vuelta desapareció entre la gente. La verdad es que ese beso despertó un calentón, decidí hacer una visual al local, no la vi con lo cual me situé en la barra con la vista puesta en la puerta para poder ver entrar a mi tía, esa noche no tuve suerte y después de dos horas decidí dar por concluida la noche.

Al segundo Jueves volví sin problemas con Sansón, al revés fue el que me saludo y me invitó a entrar, volví a hacer una visual y otra vez mi suerte me había olvidado, me senté en la barra y pedí un ron con cola, cuando ya estaba por irme la vi entrar, me oculte entre la gente, quería observarla sin ser visto, ver su comportamiento, desde luego que se parecía a mí madre, creo que hasta ese día nunca me había fijado en ella más allá de que era mi tía, llevaba un traje chaqueta azul marino con zapatos de tacón, por la ropa deduje que venía del despacho, iba con un grupo de dos hombres y tres mujeres todos de la misma edad, se sentaron en una mesa, cuando la vi no pude dejar de imaginármela con mi madre follando con el stripper, joder se me estaba poniendo dura, decidí pasar de los cubatas a una simple cola sin alcohol pues quería estar sereno y ya me había tomado dos cubatas, demasiado para alguien que no está acostumbrado a beber, pude ver que mantenían una conversación de amigos no vi signos que indicaran nada más allá de amistad, comencé a pensar que no sacaría nada esa noche que pudiera aprovechar, me di un Jueves más y si no pasaba nada cambiaría mis planes, lo que me extrañaba era mi tío Decidí que el próximo jueves le pediría la moto a Manuel y esperaría en la puerta del bufet de mis tíos para seguirla desde allí, por lo menos me ahorraría ir de local en local buscándola. Llegue a casa sobre las cuatro de la mañana un poco decepcionado, al entrar en casa me dirigí a mi habitación cuando escuche ruido en la cocina, supuse que sería mi padre o mi madre que se habrían levantado para beber agua, decidí también beber pues los cubatas me habían dejado una boca áspera y con un vaso de leche me limpiaría un poco el estomago, la luz estaba apagada pero podía ver ayudado por la luz que entraba de las farolas de la calle a mi padre de pie con las piernas abiertas, mientras mi madre estaba arrodillada comiéndole la polla, estaba tan pendiente agarrándole la cabeza a la vez que le follaba la boca, que no se dio cuenta de mi presencia, supongo que no me esperaban, mi madre mamaba con fuerza, la sacaba y masturbaba sin dejar de mirar a los ojos de mi padre.

-Así, así sigue joder oh por dios como la chupas cariño. Aullaba mi padre.

-Te gusta, te gusta cómo te la como ¿mejor que esas putas? Verdad.

-Si joder, me corro, me corro. Joder.

Se estiraba apretando la cabeza de mi madre para descargar todo directamente en el estomago de esta, decidí irme a mi habitación antes que fuera descubierto, esa noche me tocaría hacerme una paja para poder dormir.

La semana transcurrió deprisa, la verdad que la selectividad me ayudaba a despejar un poco la cabeza, llego el jueves y puse otra vez mi plan en marcha, estuve esperando en la puerta del bufet a que mi tía saliera, sobre las nueve vi que se iba mi tío, por supuesto que no me podían ver pues me coloque de manera que era imposible que me descubrieran, al cabo de una hora por fin salió mi tía, me puse el casco y la seguí, llego a la parada de taxis y se dirigió a un local de copas, pero esta vez no iba acompañada de ningún amigo, se sentó en la barra y pidió un whisky sin hielo, joder empezaba fuerte la noche, como la miel a las moscas empezaron a rondarle mocosos y ella se los iba quitando, al cabo de una hora vi que miro su reloj y negando con la cabeza se levantó y abandonó el local, parecía como si la hubieran dejado plantada. Salí detrás de ella ahora ya sin moto pues los locales están concentrados en una misma zona cosa que permite ir andando de uno a otro, esta vez entro en un local de copas pero que tenía pista de baile, tuve suerte y no me pidieron el carnet, así que la seguí e hizo el mismo ritual, barra y whisky. Pero esta vez no se quedo dio un trago, dejo el vaso en la barra y fue directamente a la pista a bailar, sonaba música de los noventa supongo que eso la ánimo. Me di cuenta que un moscón se le acercaba demasiado cosa que a ella en un principio no le molesto, pero a medida que las manos del hombre sobrepasaban la frontera del baile ya leempezó a disgustar pues. Mi tía le pego un empujón y se fue a la barra en busca de su whisky, pero el fulano no se dio por vencido, se acercó otra vez intentando que esta saliera a bailar, me acerque más para poder oír la conversación.

-Haber, que te he dicho que no vengo sola, porque no te pierdes. Decía mi tía, la típica excusa para sacarse los moscones.

-No me mientas venga, la última, venga preciosa, no seas mala. Le decía arrastrando las palabras por el efecto del alcohol.

No sé como lo hice pero son esas cosas que si las piensas no lo haces, supongo que los dos cubatas ayudaron, me acerque note como mi tía se me quedo mirando como el que ve un espejismo.

-Hola cariño. Le dije justo antes de lanzarme a sus labios y meterle la lengua, supongo que la pillé desprevenida, no forcejeo más bien dejo su boca muerta, me separé y mirándola.

-Nos vamos cariño. Dije a la vez que miraba al tipo, este tenía cara de ir muy bebido.

-Si vamos. Fue lo único que salió de la boca de mi tía con una voz entrecortada sin acabar de asimilar lo que acababa de pasar.

Nada más cruzar la puerta de salida mi tía se paró en seco y mirándome.

-¿Estoy soñando? O me has besado hace diez segundos. Y ¿Qué haces aquí Marcos? Y..

-Muchas preguntas tía. Dije sin dejarle terminar.

-No estás soñando, lo del beso fue lo único que se me ocurrió para librarte de ese borracho. Perdona si te molestó. Dije poniendo la mejor cara de niño bueno.

-Hombre, no me ha molestado. Ha sido muy caballeroso. Y bueno veo que sabes besar aunque podía haber sido sin lengua. En ese momento nos pusimos a reír.

_Tenía que ser convincente.

-¿Y qué haces aquí? Tú no puedes entrar a locales como este ¿Sabe algo de esto tu madre?

-Por favor, que sea un secreto. Había quedado con una chica, pero veo que me dio plantón. Y tu ¿Que hacías sola sin mi tío?.

-Huy.. si no le doy explicaciones a mi marido ¿ te las voy a dar a ti?. Pero no respondas con otra pregunta muchachito. ¿Con quién has quedado? Tiene que ser mayor para poder venir a este local, que pasa ¿te gustan las maduritas? Me dijo riéndose.

-Pues sí, me gustan maduritas. Qué le vamos a hacer. Le dije intentando mantenerle la mirada.

-

-Bueno yo me voy para casa, ¿Cómo has venido? Me pregunto.

-Tranquila vine en moto. ¿Te llevo? Le dije imaginándomela agarrada a mí con sus tetas apoyadas en mi espalda.

-Ni loca, a saber cuántos cubatas llevas, ya cojo un taxi. Y dándome dos besos uno por mejilla se fue caminando.

Esa noche volví a casa con la sensación de que había ganado mi primera batalla, por lo menos el morreo no me lo quitaba nadie. Llegue a casa relativamente pronto, esa noche no hubo función de mis padres supongo que se daban un descanso así que me dormí pronto no sin volver a ver esa fotografía en mi mente de las dos hermanas arrodilladas ante mí.

Al siguiente Jueves volví, ya no tenía problemas para entrar, hice el ritual de dirigirme a la barra y pedir una cola, pase de los cubatas quería estar sereno y no perder los papeles, observe cuando mi tía entró con unos amigos y vi que seguían los mismos pasos, se sentaban y dos de los hombres se encargaban de ir a buscar las bebidas mientras que ellas se quedaban chismorreando, seguramente de hombres, me sentía un espía, en eso estaba cuando apareció Maite.

-Hombre dos jueves seguidos. Me sorprendió pues no la vi venir.

-Hola Maite, no te había visto.

-¿Cómo está mi cuñado? Dijo a la vez que me abrazaba y me daba dos besos, esta vez en mis mejillas, notando sus tetas debajo de la camisa la cual le faltaban dos botones por abrochar dejando una visual de su bra negro.

-He venido a distraerme un poco, últimamente voy muy liado con la selectividad, necesitaba liberarme un poco. Dije intentando ser convincente.

De filón vi que mi tía me había descubierto y venía hacia mi.

-Sígueme la corriente por favor luego te lo explico. Le dije de golpe a Maite, cogiéndola por la cabeza le bese en los labios, y sin darme cuenta esta abrió su boca entregándome su lengua, no entendí nada pero su lengua hizo un baile juntando la mía que me provocó un gran placer. Al separarme vi que mi tía estaba plantada delante de mí con los brazos en jarra y una sonrisa de oreja a oreja.

-Hombre, por fin voy a conocer a la chica de mi sobrino. Dijo mirando a Maite, esta mantuvo el silencio esperando que fuera yo el que hablara.

-Hola tía

-Hola ¿cómo está? Dijo Maite siguiendo el juego.

-Tía está es Maite

-Maite está es mi tía.

Mi tía le dio dos besos a Maite y mirándola fijamente.

-¿Cuántos años tienes Maite? Empezó el interrogatorio.

-Tía por favor ahora no. Dije mirándolo con cara de pena.

-Bueno, os dejo, pero cuida bien de Marcos, es un buen chaval y lo quiero mucho. Dijo mientras me pellizcaba mis mejillas como a un niño chico, se dio media vuelta y volvió con sus amigos.

-¿Me vas a contar lo que pasa? Me dijo Maite con cara de sorpresa.

La cogí de la mano y la estire para salir del local y podérselo explicar, ya me seguía sin decir nada, salimos y fui aún lugar más apartado, me la quedé mirando y no pude resistirme a besar sus labios, solo sus labios como tentando el terreno, vi que ella no puso resistencia pero cuando volví para darle otro entonces poniendo sus manos en mi pecho para frenarme.

-Tú estás loco, estoy con tu hermano¿ lo sabes.

-Sí que lo sé, pero tú beso de ahí dentro no era falso y tú lo sabes, mira no sé que te pasa, pero no fui yo quien empezó esto, los besitos del otro día ¿También fui yo?

-Eso fu..

No la deje terminar, la calle dándole un morreo y esta vez no fue para disimular, nuestras lenguas se juntaron bailando un perfecto vals y la música la marcaba mi corazón latiendo a marchas forzadas, nos separamos y nuestras miradas se encontraron la cogí de la mano para llevarla a un sitio más tranquilo mientras ella intentaba sin mucho empeño volver.

-Esto no puede ser Marcos.

-¿El qué? ¡No puede ser! tú quieres y yo quiero, que hay de malo, somos mayores y libres para decidir qué puede ser y que no. Dije entrando en un callejón en el cual estaba lleno de coches aparcados, la sitúe en medio de una furgoneta y un coche.

-Mira, supongo que es culpa mía, pues desde que tu hermano se fue, he estado muy sola, lo único que he hecho ha sido trabajar, y supongo que verte..Pues no sé.. me he acordado de él, uf no sé si me entiendes, no me entiendo ni yo. Decía Maite mientras mis manos la sujetaban por la cintura quedando uno enfrente del otro y nuestras bocas separadas apenas por milímetros, sentía sus pezones tiesos e intentaba con sus manos separarme,pero yo sabía que la tenía y no la iba a dejar escapar, la volví a besar, por fin cedió y su boca ya participaba buscando mi lengua, mis manos se relajaron buscando sus nalgas, eran duras y podía notar que debajo de esa falda encontraría un tanga, me tenía cogido por el cuello apretando su boca contra la mía, mis manos sortearon la falda y echando al lado su tanga encontraron su culo, ese culo que muchas veces habría estado cogido por la polla de mi hermano, pasando mi mano por debajo de sus piernas empecé a palpar su coño húmedo, la guarra estaba caliente. Me separé y empujándola de los hombros se arrodilló sin dejar de mirarme, y como buena puta empezó a desabrochar mi pantalón mientras le desabrochaba su camisa y abriéndola para que aparecieran sus maravillosas tetas, aquellas que vi en la casa de campo mientras se la follaba mi hermano, ella había conseguido sacar mi polla y empezó chupando mis huevos moviendo su lengua igual que una serpiente, fue subiendo hasta llegar a mi capullo, yo le cogí la cabeza para metérsela entera en su boca, empecé despacio quería recrearme la vista viendo desaparecer mi polla en aquella boca, le agarre un pezón estirándolo y empecé a bombear a la vez que le decía.

-Así chupa, eres una zorra, chupa sácame la leche guarra, ¿cuántas pollas te has comido desde que se fue mi hermano? Pues si no quieres que se entere me la vas a comer más de un día ¿me oyes? Le pregunté. Ella movió la cabeza en señal de afirmación sin sacarse mi polla de la boca, la cogí por los pelos y la levante morreandola ella me entregaba la lengua, la apoye sobre el maletero de un coche y empujándola para que me diera el culo le levante la falda me agaché y apartando su tanga empecé a comerle el ano, la verdad es que no me reconocía pero supongo que las clases particulares con mi madre dieron resultado, me gustaba el sabor agridulce, mientras le comía el culo le metí dos dedos en su mojadisímo coño, mis dedos la follaban sin parar, notaba que se venía y sin dudar la penetre por su coño sin pasión, lo había conseguido yo solo follarme a una tía sin la ayuda de mi hermano, no me lo creía, la follé con todas mis ganas.

-¿Tomas anticonceptivos? Le pregunté.

-Siii. Fue lo único que salió de su boca mezclado con jadeos.

Noté como me corría llenándola toda. Me quede apoyado en su espalda escuchando como nuestros corazones volvían a la normalidad.

Una vez separados y.

-Por favor no le digas a Daniel Landa.

-Tranquila, no pasa nada, de mi boca no saldrá ni una palabra, te lo prometo.

-¿Te sabría mal si lo dejamos aquí? tengo que ir a trabajar, te prometo que un día quedamos y hablamos. Me dijo mientras regresaba arreglándose la ropa.

Esa noche mientras volvía iba pensando que había sido un buen día , y por lo menos esa noche por lo menos no necesitaría una paja para dormir.

Al abrir los ojos a la mañana siguiente lo primero que vi fueron los ojos de mi madre, ignoro el tiempo que llevaba esperando, algo me decía que habría bronca.

-Buenos días. Dijo mi madre con cara seria.

-Buenos días. Conteste medio aturdido.

-¿Dónde se supone que has estado los últimos Jueves por la noche? Y no me vigas que con Manuel, hable con su madre y sé que no tenias ningún trabajo. Su cara cada vez estaba más seria.

-Salgo de fiesta, pero no te preocupes, no me olvido de los estudios. Me sincere, no me gustaba mentir y ya había excedido mis límites en el último mes.

-Espero que sea verdad, si no olvídate de esto. Dijo mientras su mano se metió por debajo de la sabana en busca de mi polla la cual no tardó en ponerse en pie de guerra. Empezó a masturbarme mirándome con cara de vicio.

-Por cierto, me gustaría comprarme algo de ropa. Le dije mirando como su mano subía y bajaba por mi polla.

-Te estoy haciendo una paja, ¿crees que este es el momento de hablar de ese tema? Sus palabras tenían un tono de zorra buscando polla.

-Tienes razón, necesito una mamada. Dije acompañando su cabeza a mi polla.

Aquello era increíble, no me lo podía creer, ayer por la noche follando a Maite y por la mañana despertando con una mamada de mi madre, no se podía más, allí estaba chupando como si tuviera hambre, la cogí de las piernas para quedar en un sesenta y nueve, todavía llevaba la bata, aparte su braguitas y bese sus labios vaginales suavemente, la chupe saboreando cada rincón de ese coño que ya me era familiar, mi madre seguía dándome fuerte estaba apunto de correrme pero aguante, quería correrme con ella, le metí dos dedos y empecé a follarla a la vez que le mordía su clítoris, no aguantaba más, mi madre empezó a mover las caderas y sacaba de la boca mi polla para gemir, señal que estaba cerca, al cabo de un minuto note que me bañaba la cara y entonces solté y me corrí llenando la boca de mi madre que continuó exprimiendo mi polla hasta dejarme seco.

Una vez que nos habíamos duchado juntos, que aprovechamos para volver a follar, nos dirigimos al centro comercial para comprarme ropa, al llegar pronto el parking estaba vacío y se me pasó por la mente una fantasía, supongo que al ser novato en el sexo me daba la oportunidad de descubrir cosas y hacer realidad las fantasías de un adolescente de diecisiete años con una madura buenísima como era mi madre, y tenía una en mente.

Mi madre llevaba una falda tejana, un chaleco sin mangas blanco, con unas sandalias de tacón, la deje caminar delante para ver su figura, conocedora de ello mi madre aún movía más sus caderas haciendo que su culo bailara una danza que aturdía, por supuesto que en público guardábamos la compostura, escogí unos tejanos y camisas, al entrar en el probador vi que mi madre entro conmigo, y mirándome.

-Pruébatelos, haber como te quedan. Me vino a la cabeza la última vez que estuvimos comprando ropa juntos y mi polla empezó a ponerse otra vez dura, al sacarme los pantalones mi madre se dio cuenta.

-Uf hijo, ¿pero no has tenido suficiente? No dijo nada más se arrodilló y que os voy a contar.. Total que salí con ropa nueva y una sonrisa de oreja a oreja


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