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Fecha: 10-May-18 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Vacaciones con mi esposo

TIACALIENTEPAM1
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Unas vacaciones con Arturo me ayudan a serle otra vez infiel Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Estaba con mi marido de vacaciones, estábamos en una playa de México, estábamos tomando el sol en la arena, platicábamos de las cosas de nuestras familias, mi esposo me agradecía lo feliz que lo hacía, yo le platicaba que desde que decidimos casarnos sabía que él sería el esposo perfecto.

Mientras platicamos vi que un señor de cómo cincuenta y tantos años no deja de verme, él señor iba a acompañado de una señora como de su edad, la cual al parecer estaba dormida, me veía con mucha insistencia y eso ya me tenía demasiado caliente, mi concha ya estaba mojada, deseaba que una verga entrara en ella, pero la de mi amado Arturo no se me antojaba, aunque nunca se me antoja.

En algún momento mi esposo me dijo que iba a regresar al hotel, quería dormir un rato, pues la noche anterior nos habíamos ido a bailar. El hotel estaba atrás de nosotros, es decir estábamos en la playa del hotel. Cuando se fue volteé a ver al señor que antes me estaba viendo, él me vio, yo le sonreí, él me sonrió.

Cerré los ojos, estaba tratando de aguantar las ganas que tenía de gritar que cualquier macho me diera verga, que mi concha estaba ahí para ser cogida, me puse a pensar en tonterías, solo quería distraerme, pensé en una materia de la universidad que me hubiera gustado demasiado, mientras pensaba en ello, algo me tapó el sol, abrí los ojos era el señor que me había estado viendo, antes de decirle algo volteé hacía donde antes él estaba con la mujer que yo suponía que era su esposa, ella ya no estaba.

R –Hola, me permites invitarte algo de tomar.

P –Sí, gracias.

Yo sabía que mi esposo tardaría en despertar por lo menos tendría unas tres o cuatro horas, así que si se podía me iba a entregar a ese señor.

R -¿Cómo te llamas hermosa?

P –Pamela y tú.

R –Roberto.

P -¿Quién es la señora con las que estabas?

R –Mi esposa, pero fue al spa, ¿el señor con el que estabas es tu esposo?

P –Sí.

Nos llevaron unas bebidas.

R –Hay que brindar.

P -¿Por qué quieres que brindemos?

R –Por la mujer tan hermosa, con la cual estoy teniendo la oportunidad de tomar algo.

P –Gracias.

Terminamos la bebida, me dijo que si quería tomar algo más, le conteste que sí, pero que si podíamos hacerlo en su cuarto, él me sonrió me tomó de la mano y me llevo hasta su cuarto. Cuando entramos comenzamos a besarnos, él bajo sus manos a mis nalgotas.

R -¿Qué nalgotas tienes Pamela.

P –Hago mucho ejercicio para que estén así.

Me comenzó a quitar la ropa, tomó mis tetas, me jaló los pezones, después me los chupó, yo daba suaves gemidos, como pude le quite la playera que llevaba, después le bajé el traje de baño, al ver su verga sentí mi concha mojarse por completo, era tan grande aquella verga, no aguanté y me agaché y se la empecé a mamar, me la metía y me la sacaba, mi lengua iba por todo lo largo, mis labios apretaban aquella enorme verga, él gemía.

R –Que bien mamas puta.

Yo seguí chupándole el pene, sentía como cada vez me llegaba más adentro. Sentí que ya era hora de tener todo eso adentro, me la saqué de la boca.

P –Ya cógeme, quiero sentir esa vergota en mi conchita.

Me fui hacía la cama, abrí completamente mis piernas, él se acercó, tomó su verga y me la metió toda, sentí como mi vagina se abría muchísimo.

P –Que verga tan rica tienes, como me abres.

Él empezó a meter y sacar su pene de mi vagina que ya estaba muy mojada, sentía como su verga estaba muy caliente, se acostó sobre mí, me besaba el cuello mientras me cogía, por momentos me gemía en el oído, yo lo abracé con mis piernas, yo también daba algunos gemidos, él me agarraba las tetas.

P –Vamos mi macho cógeme duro, dame con tu vergota, quiero que mi concha se vaya bien abierta y llena de leche.

Él seguía entrando y saliendo de mi concha, mi vagina era puro placer, sentía como estaba por llegar al orgasmo.

P –Sigue así papi, que rico me estas cogiendo, estoy por venirme en tu vergota.

Él me cogía más rápido.

P –Sí mi amor, macho vergudo, me vengo, que rico me coges.

R –Yo también me voy a venir.

Se paró, se masturbó y se vino en mis tetas, yo sentía como su leche caliente caía por mis tetas, con una mano recogí un poco del semen, me lo metí a la boca, su sabor era un poco feo, así que lo demás me lo embarré bien en las tetas para no verme mal con aquel macho.

Me preguntó que si me quería bañar, le dije que no, que solo me diera un poco de papel para limpiarme.

Me limpie muy bien su leche, y le dije que debía de ir a mi cuarto, él me dijo que buscaría a su esposa, me dio las gracias, yo le sonreí y salí de ahí.

Al llegar a mi cuarto, mi esposo todavía estaba dormido, como media hora después despertó yo le dije que esa noche quería salir otra vez, él me dijo que creía que desvelarse otra vez le haría daño, le dije que entonces solo fuéramos a cenar.

Me metí a bañar y después me arregle me puse una tanga, una minifalda que volaba y un pequeño top, encima llevaba un pequeño saco, me veía muy sexy. Mi esposo me dijo que me veía hermosa, salimos a un restaurante muy bonito, cuando llegamos varios hombres me vieron con mucho deseo, yo buscaba que mi minifalda se subiera al caminar, movía lo más que podía el culo.

Mientras cenábamos el mesero que nos estaba atendiendo cada que podía buscaba verme las tetas, esto me tenía caliente, mis ganas de verga ibas creciendo, apenas hacía unas horas me había cogido, pero ya quería que otro hombre me llenara de su leche.

Cuando terminamos de cenar, regresamos al hotel, mi esposo me dijo que la cena había sido excelente que necesitaba dormir, yo le dije que quería caminar un poco antes de dormir, le dije que si me quería acompañar, me dijo que no, me dio un beso y se fue al cuarto, yo camine por los jardines del hotel.

Iba buscando a un macho que me diera bien duro con su verga, todos iban a acompañados, llevaba como media hora cuando decidí sentarme un rato, estaba en una mesa, revisaba los mensajes de mi celular, uno era de uno de mis tíos, otro de mi suegro, uno de un primo, otros dos de unos amigos, los 5 me decían lo mucho que me deseaban y que cuando les iba a dejar darme una deliciosa cogida, a cada uno les contesté, como siempre mi respuesta más caliente fue para mi suegro.

Cuando me iba a parar se acercó un jovencito, muy nervioso me preguntó.

I –¿Que hace una mujer tan hermosa sola?

Se veía tan inocente, me sacó una sonrisa.

P –Pues nada aburrirme.

Empezamos a platicar, me dijo que se llamaba Iker, que iba con su familia, pero que salió a caminar solo, que ya estaba aburrido, que buscaba a alguna mujer guapa y que me había encontrado a mí. Yo mientras él hablaba, jugaba con mi cabello, le sonreía. Yo le platiqué que iba con mi esposo, que mientras él estaba dormido, yo me tenía que aburrir solita, esto último se lo dije con voz cachonda, seguimos platicando y en algún momento, puse una de mis manos sobre una de sus piernas, cuando hice esto él se puso otra vez nervioso. Platicamos unos minutos más, cuando él prácticamente se me aventó y me besó, yo le respondí el beso haciendo que nuestras lenguas jugaran. Yo corté el beso pues no sabía que tanto tiempo tenía este joven y me lo quería coger.

Le pregunté qué a qué hora tenía que regresar a su cuarto, me dijo que unas dos horas, eso me pareció excelente, aunque pensé en donde podría coger con él, recordé que hay un lugar que solo se usa para desayunar, cerca de los baños de ese lugar había una especie de bodega, pequeña con colchones viejos los cuales podríamos usar. Lo llevé hasta ese lugar, lo volví a besar.

P -¿Eres virgen?

I –No, ya lo he hecho con mi novia.

P –Muy bien, espero que sepas como darme mucho placer.

I –No lo sé, no creas que lo hecho muchas veces.

P –No te preocupes papi.

Ya se le veía bien parada la verga en su pantalón, se lo bajé, al salir vi que era una verga de tamaño normal, la agarré y le pase la lengua, después me la metí en la boca, mi lengua iba por todos lados, él me tomó muy fuerte de la cabeza y comenzó a cogerme la boca.

I –Mámame la verga puta.

Yo movía lo mejor que podía la boca, cuando me la sacó, le dije.

P –Sí, enséñale a tu puta quien manda.

Me la metió otra vez, yo pasé la lengua por todos lados, me la sacó, los dos nos quitamos la ropa, me chupó muy rico las tetas, yo gemía.

P –Más mi macho, chúpame así, lo haces muy bien.

I –Te gusta ser bien puta.

P –Sí, ojala pudiera ser cogida todo el tiempo.

Me puso de perrito, me dio una fuerte nalgada.

P –Sí papi nalguea a tu puta.

Él me volvió a dar una nalgada, me daba mucho placer sentir su mano pegándome en el culo, cuando al parecer ya no tenía ganas de pegarme en el culo, tomó su verga y me la metió oda.

P –Síííííííííííííííííííííííí cógeme, dame duro, soy tu puta.

I –Toma puta, siente como te cojo, eres una mujer muy puta.

P –Sí, soy la más puta que existe.

Su pito salía y entraba, me agarraba la cintura y controlaba el ritmo de la cogida, mi vagina se abría con su verga, yo trataba de seguir el ritmo en el que él me estaba dando esa rica cogida, mis gemidos y los de él no eran fuertes, yo lo quería escuchar gritar así que empecé a moverme más rápido, sus gemidos fueron más altos, yo le decía varias cosas para que lo disfrutara más.

P –Métemela así papi, quiero que te cojas bien a esta puta infiel, mi esposo no sabe coger y tú me estás cogiendo muy bien.

Mientras me cogía me dio varias nalgadas, yo llegué al orgasmo, al sentir como se vino en mi concha.

P –Me vengo mi amor.

I –Yo también.

Cuando me sacó su pene, lo noté muy nervioso, le pregunté que que pasaba, me dijo que se había venido dentro de mí y que podía embarazarme, le dije que yo tomaba pastillas, que no se preocupara.

Salimos de ese lugar, cuando nos despedimos y camine en el lado contrario al que iba él, me dio una muy fuerte nalgada, regresé a mi cuarto, aún sentía su mano en mi culo. Mi esposo estaba dormido, yo lo observe mientras dormía, vi que el cuarto era muy bonito, deseaba que el hombre que estaba en la cama no fuera mi esposo si no alguno de mis amantes, en especial mi suegro, y es que me gusta mucho estar hoteles con él, regresando a México lo buscaría para que me llevara a un hotel y pasar un buen rato los dos, como siempre hacíamos.


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