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Fecha: 07-Mar-18 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

La chica de los relatos

juanfran
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Tiempo estimado de lectura: [ 6 min. ]
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Consigo quedar con una chica que conoci en esta pagina y hago que le ponga los cuernos a su marido Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Hola, mi nombre es Juan. Como comenté en mis anteriores relatos, tengo 30 años, estoy casado y tengo una preciosa niña de casi un añito.

Hace un tiempo que no escribo por aquí. Después de publicar mis anteriores relatos, recibí algunos correos de chicas diciéndome que les había gustado mucho mis relatos y que les había servido para aliviar sus ganas en la intimidad. Entre esos correos estaba el de Gloria. Gloria es una mujer casada de 41 años que se siente insatisfecha en su matrimonio. 

Recuerdo que leí su mensaje por la mañana y le contesté dándole las gracias. De paso aproveche para preguntar de donde era. Resulto ser de un pueblo relativamente cerca de donde yo vivo. Recordar que yo soy de una provincia muy bonita de Andalucía, y aunque no éramos de la misma ciudad se podría decir que estaba cerca.

A partir de ahí comenzamos a intercambiar correos y yo por supuesto fui incrementando el nivel de las preguntas. Así fue como me enteré que llevaba casi 20 años casada con su único novio y que era madre de dos preciosas muchachitas.

Pasaban los días y cada vez que abría mi correo sabía que iba a encontrar un mensaje de gloria, el cual yo esperaba con muchas ansias. En estos días, había conseguido que me contara lo infeliz que era su matrimonio, ya que su marido apenas la tocaba y cuando lo hacía solo era en beneficio propio y ella nunca llegaba al clímax. Yo aproveche para ir preguntando por sus gustos, sus fantasías y hasta donde quería llegar.

Ella me confeso que nunca había engañado a su marido, pero que nuestras conversaciones y todo lo que yo le contaba que podríamos hacer la habían puesto muy caliente. Tanto, que muchas noches se tocaba tal y como yo le decía leyendo las fantasías que yo le escribía imaginando a ambos follando en distintos sitios y variables posturas.

Estamos en un punto en el que gloria quería probar todas las cosas nuevas que se había perdido durante su matrimonio y yo quería hacerlas todas realidad. Poco a poco fue perdiendo la timidez y conseguí que me mandara fotos en las que iba quitándose la ropa hasta estar completamente desnuda para mí. Incluso me llego a enviar un video en el que se metía dos dedos dentro de su coño y me decía que quería que la follara fuerte.

Gloria ahora era mía. Yo lo sentía así y ella me pedía hacerla mía. Es por ello que debido a mi trabajo tengo que viajar muchos fines de semana. Entonces le propuse quedar en un hotel de Madrid. a ella le pareció bien y se buscó una excusa para ausentarse de su casa esos días. La única regla que le puse a gloria fue que en el momento que entrara en la habitación tenía que hacer todo lo que yo le ordenara y no podría negarse a nada. Ella gustosa acepto.

Llego el fin de semana deseado y después de mi reunión llegue al hotel donde sabía que gloria me esperaba en la habitación. Después de los besos y la presentación oficial, la invite a cenar, pero debía de llevar un vestido negro que le había comprado. Era un vestido ajustado, con mucho escote y cortito. Era ideal para ella, ya que, a pesar de sus 41 años, era una mujer que le dedicaba horas a cuidarse para intentar salvar un matrimonio que no tenía solución. Además de eso le dije que se colocara un conjunto de encaje semitransparente negro con un tanga que dejaba poco a la imaginación.

Salimos a cenar agarrados del brazo como una pareja más. Al entrar al restaurante todas las miradas eran hacia ella. Eso la puso roja y a la vez se sintió deseada. La cena paso sin más, hasta el momento antes de que sirvieran el postre en el que le ordene que fuera al baño y se metiera en el coño un vibrador con mando a distancia.

Gloria: ¿Qué dices? ¡Estás loco!

Yo: ¡Ese es el juego… ve y hazlo! Veras que divertido.

Cuando regreso se le notaba nerviosa. Yo llame al camarero y le dije a ella que pidiera los postres. En ese momento encendí el vibrador, y aunque era una vibración baja, fue lo suficiente para que ella lo notara y le costara trabajo pensar en los postres. De vez en cuando subía un poco la intensidad y ella cerraba las piernas fuertes para intentar que nadie se diera cuenta, pero no podía disimular mucho su cara de placer. Así seguimos un rato más, en los que usaba el mando y llamaba al camarero para cualquier tontería con la idea de poder seguir disfrutando del espectáculo.

Cuando salimos del restaurante y nos montamos en el coche, toque con mi mano su tanga. Estaba empapado. Se notaba que había disfrutamos mucho.

G: Ha sido una locura, pero me ha puesto muy cachonda…

En ese momento cogió y se quitó el tanga. Pude ver como los labios de su cómo sin pelo y estaban muy mojados. Ella además se pasaba los dedos para seguir humedeciéndolo más. Yo estaba a mil y mi polla estaba tan dura que pedía salir de prisión de tela.

Yo: Quiero que me chupes la polla

G: ¿Aquí? Además, que hace mucho que no chupo una, ya que a mi marido le da asco besarme después y dice que eso es de guarras

Yo: Si, aquí en los aparcamientos es un buen sitio. Además, tu marido tiene razón eso es de guarras y tu hoy eres mi putita. Y no te preocupes si hace mucho que no chupas una, tenemos mucho tiempo para que practiques…

Dicho esto, me baje la cremallera y saque mi polla. Ella puso cara de admiración y bajo con su boca hasta llegar a tocarla. Con una mano me la movía arriba y abajo, abajo y arriba, mientras con la boca iba metiéndola y sacándola consiguiendo darme mucho placer. Al principio le costó coger el ritmo, pero luego supo cómo hacerlo y se notaba que estaba gustando lo que hacía. Yo también hacia lo mío y metía un par dedos en su coño que no necesitaba lubricación de lo mojado que lo tenía con tanto flujo.

Estábamos a lo nuestro y no nos dimos cuenta de que el mismo camarero que nos había atendido había salido a los aparcamientos a fumar un cigarro. Se ve que la situación lo puso contento y empezó a tocarse por encima de los pantalones. En el momento que me di cuenta se lo conté a Gloria. A ella le dio vergüenza, pero la convencí de llamar al chico para que también disfrutara con nosotros.

El camarero no lo dudo y al acercarse se sacó la polla. Gloria la miro, pero se quedó sin saber que hacer…

Yo: ¡Vamos! Chúpasela a él también

La cogió con su mano derecha y poco a poco la fue introduciendo en su boca, mientras su mano izquierda seguía pajeando mi polla. Así estuvimos un buen rato en el que gloria intercambia ambas pollas en su boca e incluso llego a tener las dos a la vez. Por mi parte seguía estimulando su clítoris y metía algunos dedos en empapado coño. No conté las veces que se corrió, pero seguro fueron dos o tres. Se notaba que lo necesitaba y estaba disfrutando con el momento. Además, sentir le lengua del camarero en sus pezones mientras le tocaba las tetas hacía que su calentura aumentara aún más.

Después de ese ratito de placer, nosotros también necesitábamos corrernos.

Yo: Bueno Gloria, después del buen trabajo que nos has hecho te mereces tu recompensa.

Le indique al camarero que se corriera en sus tetas y yo iba a correrme en su baca. No tardo mucho más tiempo en el que el camarero se dio dos sacudidas y baño ambas tetas de gloria con su leche. El chico se subió los pantalones y se fue a seguir trabajando. Mientras gloria seguía chupando mi polla deseosa de hacerme correr.

Yo: ¿Quieres mi leche, putita?

G: Si, dámela toda. Nunca me han dado leche en mi boca y quiero que tú me llenes.

Escuchar eso hizo que no tardara en cumplir su deseo. Me corrí bastante, estaba muy cachondo. Ella intento no dejar escapar nada de su boca, aunque algo salió.

Yo: Trágatelo todo preciosa.

Le costó un poco, pero lo hizo. Luego se limpió el cuerpo y la boca, arreglamos nuestras ropas y nos fuimos derecho al hotel a seguir disfrutando.

Si os ha gustado contare que paso luego en el hotel y lo mucho que nos divertimos. Si alguna chica quiere ponerse en contacto conmigo mi correo es juanfran.valenzuela87@gmail.com.


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© juanfran

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