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Fecha: 11-Feb-18 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Mi timidez y mis tías (36)

tauro47
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Dos clientas me regalaron un poder informático, me aproveche bien de él, además ayudé a mi tía con unos problemas administrativos. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Mi madre no me comentó nada sobre los gritos de Encarna, tampoco me dijo nada de la paja que se había hecho Ricardo viéndola claro, pero cuando subimos a casa me trataba con una complicidad especial, yo no sabía a qué se debía, quizá era que esperaba que fuera yo el que iniciara el tema, yo no tenía ningún problema de decírselo, de hecho sabía que nos había visto follar, pero no quería que la conversación derivase a lo que me había contado el  camarero, que se había masturbado con la esquina de una nevera y se había corrido con una botella de cerveza vacía dentro del coño, quizá no era ningún delito, pero no quería ponerlo en evidencia por si acaso.

Por una cosa u otra esa noche Clara estaba melosa, y cuando nos fuimos a dormir se metió en mi cama, al parecer tenía ganas de hablar.

Ya era una costumbre establecida que nuestras manos no estuvieran quietas bajo de la sabana, aún hablando del tiempo que iba a hacer, tanto las mías o las suyas terminaban acariciando la piel del otro, era lo mismo rozar un brazo o la espalda o simplemente pasar la mano por el estomago, pero siempre estábamos sintiéndonos cercanos uno con el otro.

Mi madre mirando al techo me preguntó que me parecía Benito como persona, le dije lo que sentía y con los pocos momentos que había convivido con el aunque muy especiales no eran muy íntimos, pero aún así me caía muy bien y me podía considerar como amigo.

Mi madre se volvió hacia mí y me pasó la mano por el pecho, se rió al notar que no tenía ni un pelo en el pecho, le hizo tanta gracia que siguió pasando la mano hasta llegar al pubis, hizo como un remolino con los dedos y girando la mano en redondo me cogió la polla blanda, la mantuvo cogida mientras notaba entre sus dedos como iba cogiendo volumen y dureza.

Mientras me preguntó si lo veía como algo más que un amigo, claramente le dije que sí, pero me gustaría saber cómo cambiarían algunos aspectos de nuestras vidas, con eso me refería a la libertad que tenía de follar libremente con cualquiera, aunque sabía que mi madre me iba a responder que ella también follaba con total libertad, no hacía falta nombrar a Ricardo o mi tío Jorge o incluso a nosotros mismos, hasta ahora nuestra relación solo era un secreto a voces en el ámbito familiar, mis tías y solo algunas y de una forma velada y mi prima, también con unos supuestos indicios, pero había tanta complicidad entre nosotros que el tema del sexo era un tema totalmente secundario, eran los lazos afectivos tan fuertes que le “pequeño” detalle de que folláramos entre nosotros no era más que una manifestación más de nuestro cariño, pero todo esto a la vista de extraños por muy liberales que fueran de mente no sabíamos que consecuencias podrían tener, pues hay una escala muy grande de relaciones intrafamiliares.

Para no marear a Clara demasiado, solo le insinué que a mí me gustaba como persona pero que me daba miedo los cambios que podía haber entre nosotros y me refería al sexo, se lo dije apretándole una teta para remarcarle a lo que me refería.

Mi madre quiso demostrarme que por ella lo tenía claro, y quería seguir teniéndome con ella en la cama, y lo hizo de una forma inequívoca, bajó su cabeza bajo la sabana y se metió mi polla en la boca lamiéndome hasta que se hizo tan grande que tuvo que sacársela, si no le hubiera cogido de las axilas y la hubiera subido a mi altura seguro que habría estado chupándome la polla hasta hacerme correr en su boca.

La besé cuando su cabeza salió debajo de la sabana, sus labios sabían a mi polla, me la había llenado de saliva y no tuve más que rodar sobre ella para que abriera las piernas y me recibiera dentro, ya no hablamos del tema Benito hasta que nos corrimos los dos, me gustó el saber que lo nuestro era completamente independiente a los cambios que pudieran haber en nuestras vidas.

Para mi madre el tema estaba claro, tenía libertad para orientar su vida y sabía que la mía también cambiaría algún día, pero entre nosotros todo seguiría igual, yo pensaba igual.

Ricardo cumplió lo que me había dicho, me llamó cuando las dos chicas se sentaron a comer, me acerque a su mesa, estaban contentas y me invitaron a sentarme con ellas, a Ricardo también lo invitaron a sentarse pero el declino la invitación y se quedó de pie al lado las chicas, las dos vestían muy elegantes pero con un toque bastante sexi.

Pronto salió el tema de que les gustaría tomar algo alguna tarde juntos, incluso nos contaron que vivían juntas en un piso y que tenían los mismos gustos, después de un rato nos contaron que tenían una habitación reservada a sus reuniones en la que guardaban artículos más o menos eróticos.

Mientras hablábamos me cogían las manos y enredaban sus dedos con los míos, acariciando mis manos con una clara intención sexual, el camarero de pie seguía la conversación introduciendo ciertos matices calientes que las chicas no dejaban pasar, sobre todo cuando bajo de la chaqueta de camarero descubrieron el gran bulto que se alargaba pierna debajo de Ricardo, de vez en cuando alababan el buen tejido del pantalón pasando la mano sobre el bulto duro.

Carmen le dijo a Isa.

-        Creo que Ricardo usa una talla de pantalón un poco pequeña para lo que necesita, le tira aquí mismo.

Lo decía cogiéndole descaradamente la polla, Isa se había descalzado de su zapato de tacón altísimo y me pasaba el pie desnudo entre mis piernas notándome como mi polla no estaba blanda precisamente.

Ricardo protestó diciéndoles que era muy fácil descubrir los secretos de los hombres pues no teníamos donde esconderlos.

Ellas se echaron a reír a carcajadas, ante la cara de bobos que se nos quedó ellas nos quisieron aclarar su risa.

Carmen sacó del bolso su teléfono móvil, lo desbloqueó y abrió una aplicación, le cogió la mano a Ricardo y le puso el dedo índice recto señalando un círculo verde.

-        Ricardo, quieres pulsar el verde?

El camarero pulsó donde decía Carmen, se oyó un leve zumbido y la otra chica dio un salto en su silla, cerrando los ojos.

Isa a su vez sacó el móvil suyo del bolso y me lo enseño a mí también, tenía la misma aplicación y me dijo lo mismo, que apretara el botón verde.

Yo lo hice pero dos o tres veces seguidas, Carmen saltó de su silla varias veces, hasta quedarse de pie.

Sin saber que hacía pulse otras dos veces el botón verde y Carmen se encogió apretándose la entrepierna, al segundo toque se enderezó poniéndose la mano en el culo.

Carmen me quitó de un manotazo el móvil de su amiga para que no volviera a pulsar.

Ni Ricardo ni yo sabíamos lo que había pasado, pero las chicas volvían a reírse de nosotros, el camarero empezó a mosquearse por las burlas de las chicas, por buenas que estaban no nos gustaba que se rieran de nosotros, pero las chicas se dieron cuenta que se habían pasado y pidieron perdón, para compensarnos y explicarnos que pasaba hicieron que nos pusiéramos en la parte que daba a la pared mirándolas a ella, se volvieron hacia nosotros y se levantaron la falda, primero Carmen lo hizo separando las piernas, no llevaba bragas y se le veía a la luz de la ventana los labios del coño claramente, lo llevaba depilado y aunque era bastante moreno, destacaba un tubito rojo que salía de dentro de la vagina, nos agachamos un poco para ver mejor, sin comprender, Isa pulso su móvil e inmediatamente una luz se encendió en el tubito rojo y se oyó un zumbido, al momento Carmen dio un salto, el coño le vibraba claramente, Isa le volvió a pulsar pero más largo y el aparato vibraba sin cesar haciendo volverse loca a Carmen sobre el asiento, cuando se levantó había una mancha en la tapicería de la silla, era blanca y espumosa, de eso ya entendíamos, era flujo vaginal y muy abundante.

Isa también nos enseño que llevaba otro incluso se levantó la falda hasta por detrás, en el culo llevaba otro.

Carmen le dijo algo al oído a Isa, las dos acordaron algo y me pidieron mi móvil.

Yo con cierta desconfianza se lo dejé y ellas con dedos agiles me instalaron la aplicación y me preguntaron qué contraseña le ponía, le dije lo primero que me salió, “puma” ellas les fue indiferente y la marcaron, luego me devolvieron el teléfono, me dijeron que abriera la aplicación y pulse, puma, aparecieron tres botones verdes con las iniciales (I) en dos de ellos y el otro una (C)

-        Prueba Manu, me dijeron.

Pulsé el primero que me vino a la cabeza y Carmen dio un salto en el asiento, los siguientes hicieron saltar a Isa con una mano en el coño y la otra en el culo, un cliente en otra mesa se volvió sorprendido sin saber lo que pasaba.

-        Qué te parece el regalo que te hemos hecho?

Pero con esto tendré que estar sentado aquí a vuestro lado.

-        Nada de eso, funciona con wi-fi, puedes hacerlo desde cualquier lugar del mundo, tienes nuestros coños en tus manos, eres nuestro amo Manu.

Mi madre me llamó al verme en aquella mesa, me excusé les di las gracias y mientras iba hacia la barra pulsé los tres botones, las chicas saltaron de sus sillas a la vez.

Ricardo aún se quedó un rato hablando con ellas, le estaban enseñando otra vez los coños depilados.

Mi madre no me hizo ningún cometario sobre las chicas ni sobre Ricardo, solo me dijo despacio para que solo yo lo oyera.

-        Cuidado Manu, cuidado, piensa solo con la cabeza

Cuando estaba ayudando a Clara cambiando un barril de cerveza pasó mi tía Julia toda mudada, llevaba una carpeta y dijo que se iba un momento al ayuntamiento para ver si solucionaba de una vez sus problemas burocráticos.

Me ofrecí a acompañarla y no le pareció mal.

Fuimos andando, estaba cerca y llegamos pronto, mientras llegábamos me explicó por encima el problema que tenía, simplificándolo era un tema del restaurante, unas licencias de obras, que una sección le pedía unos informes que otra le enviaba a otra sección y esta a la primera, en fin un laberinto de papeles, pero que ya llevaba varios meses y le caducaba el plazo o la multaban.

En el ayuntamiento mi tía se dirigió por enésima vez a la cola donde debían en teoría solventar el problema, pero cuando ya nos iba a tocar, pasó cerca el alcalde, él fue quien me vio primero.

-        Eres tu Manu?

-        Hola señor alcalde, pues si, aquí estoy en la cola para acompañar a mi tía que tiene un problema bastante complicado.

-        Vale, si quieres vente al despacho que quiero agradecerte tu visita a mi casa, estamos encantados desde entonces, ah! Y dile a tu tía que venga también y que me cuente su problema.

Cogí a mi tía del brazo y le hice seguir al alcalde a su despacho. Ya dentro nos acercó unos sillones y él se sentó en su sillón orejudo de piel.

-        Pues como te decía Manu, no sabes cómo te agradezco tu visita, mi mujer esta desconocida, es más amable, no protesta de casi nada, se está curando de las llagas gracias a las instrucciones que le diste a mi hija, incluso tiene ganas de confesar continuamente, no me imagino que pecados pueda tener allí impedida, pero ya sabes manías suyas, si por ella fuera lo haría todos los días, el párroco no protesta, pero imagino que lo tendrá harto, hasta mi hija que era aburrida ahora se pasa el día cantando, no te puedo explicar todo, yo ya como en casa y por la tarde voy a jugar la partida o a las reuniones de doña Francisca, ya sabes. Si te apetece te vienes a casa y meriendas con mi mujer y mi hija, les hará ilusión, sobre todo a mi hija.

-        Gracias señor alcalde, veré si tengo un rato libre, pero vamos a la cola a ver si se nos pasa el turno.

-        Pero qué clase de problemas tiene Julia?

-        Pues que me mandan de una sección a otra pidiéndome informes que unos no me dan y me mandan dando vueltas hasta que llego al principio y así empiezo otra vez.

-        Vamos a ver, me deja ver ese papel?

Cogió el teléfono y llamó.

-        A ver Gómez, me puede traer el expediente del Restaurante Julia?

Al momento un empleado estaba allí con una carpeta.

-        Vale Gómez ya le diré algo. Vamos a ver…

-        Ese es el informe que me piden, dijo mi tía.

-        Vamos a solucionar esto Manu, ya te dije que te debía un favor.

Llamó por teléfono otra vez.

-        Por favor Gómez traiga los sellos de conformidad y autorización.

El empleado trajo unos sellos y una almohadilla.

Estuvo pasando hojas y firmando en las esquinas, después selló en varias páginas hasta que sonriendo de oreja a oreja cerró la carpeta y le dio a mi tía una copia.

-        Gracias Gómez, ya está solucionado, no era tan complicado verdad?

El tal Gómez asintió con la cabeza y desapareció.

Julia no lo podía creer, los papeles sellados y firmados.

-        Bueno Manu ya sabes, cualquier cosa que te haga falta aquí me tienes, ah! Señora julia, me encanta verla por aquí, ha sido un placer solucionarle el tema, era solo una descoordinación entre departamentos.

-        Muchas gracias señor alcalde, permítame invitarle con su señora a cenar en el restaurante como agradecimiento.

-        Pues se lo agradezco, aunque en vez de mi señora me acompañará una asesora de alcaldía... mmm ya veremos cual.

-        Me guiño el ojo al despedirnos.

Mi tía saltaba de alegría cuando salimos a la calle, cuando llegamos al restaurante estaba exultante, me dijo que le siguiera al despacho, cuando entré cerró la puerta, me abrazó y me besó en la boca.

-        Te follaría ahora mismo, si quieres te como la polla aquí, me has salvado la vida casi Manu.

-        Gracias Julia, yo también te follaría aquí, pero ya tendremos tiempo y lugar mejores. Me alegro de haberte ayudado.

-        Ya me contaras que favor le has hecho a la alcaldesa y a su hija.

-        Ya te lo contaré algún día.

-        Me volvió a besar y me apretó la polla sobre el pantalón.

-        Salimos al restaurante, mi tía exhibía el papel como un éxito.

A la noche yo ya estaba acostado cuando mi madre entró, notó que estaba despierto todavía y soltando la toalla de baño que la cubría se coló bajo mi sabana.

-        Me siento feliz de notar tu calor, no sabes el descanso que noto al estar a tu lado, hoy ha sido un día fuerte de trabajo, pero tengo curiosidad por varias cosas.

Ya convencido de que no me iba a dormir pronto me volví cara a mi madre.

-        Dime Clara, que curiosidades tienes?

-        Una es sobre Julia, no sabes cómo ha estado todo el día, a mi me ha dado más de diez besos, cada vez que pasaba por mi lado me besaba y no te cuento cuanto iba al restaurante de clase con Ricardo, se cubrían con las cortinas largas y tardaban en salir a los cinco minutos, el chico con los labios llenos de carmín rojo, ella se arreglaba el vestido y salía sonriente, pero lo que más me ha sorprendido es que cuando me iba a subir y ella seguía arreglando todo para cerrar me ha preguntado si me parecía bien que te fueras esta noche a su habitación, que quería agradecerte algo, conociendo a mi hermana deduzco que quería follar contigo toda la noche.

-        Jajaja, que mujer, Julia es un terremoto, pues te cuento, la tía tenía un problema de gestión bastante difícil en el ayuntamiento, le iban a poner una fuerte multa por no sé qué papeleo, pero ha dado la casualidad de que ha pasado el alcalde por allí y me ha visto, nos ha hecho pasar a su despacho y se lo ha solucionado todo.

-        Pero Julia me ha contado que el alcalde se ha mostrado muy agradecido contigo, de que conoces al alcalde tu?

-        Pues en eso ya entra Benito, tiene muy buenas relaciones y me llama para que le ayude a resolver ciertos casos en los que él solo no podría.

-        Pero no te complicarás en temas médicos que no conoces, verdad?

-        No por supuesto, la mayoría son casos leves pero que se solucionan con un poquito de sicología y otro poquito de mano izquierda.

-        Ya, y me figuro que otro poquito de pierna central, no?

-        Bueno, sabes que no te miento nunca, a veces sí, la mayoría de veces la cura incluye alguna inyección con la aguja gorda.

-        Y curvada, en algunos casos.

-        Jajaja ya veo que la conoces, Clara.

-        Jajaja pues si y mucho, es un poco curiosa pero efectiva jajaja.

-        Dime Manu, de verdad te cae bien Benito?

-        Si mamá, ya te lo he dicho, es un tío estupendo y haríamos una buena cooperación, jajaja.

Se lo dije cogiéndole la muñeca y llevándola a mi polla que estaba semi erecta.

-        Que cabrones sois, o sea que tú con esta polla y el con su plátano, os folláis a la jet set del pueblo.

-        No Clara, administramos soluciones alternativas tanto espirituales como físicas para problemas que otros facultativos no aplican por falta de imaginación.

-        No me lo explique más, lo he entendido, resumiendo, que la que va allí sale con el coño caliente.

-        Resumiendo mucho si, pero habría que añadir que además contentas y curadas.

-        Pues te tengo que decir que me alegra mucho que tengáis esa amistad, me encantáis los dos.

-        Ya lo sé mamá, ya lo sé, se te nota, estás chocha con él.

Clara se volvió de espaldas a mí y se acurrucó contra mi pecho, me pasó mi mano sobre su pecho y la puso sobre su mínima teta, con la otra mano buscó entre sus piernas y encontró mi polla, se la puso entre sus muslos y esperó que fuera creciendo, cuando la notó lo suficientemente dura levantó una pierna y se hizo atrás hasta que se la metió en el coño, nos dormimos uno dentro del otro.

En la comida estaba yo ayudando a Encarna y a Raquel, las dos chicas se llevaban bien y aunque no se habían contado nada entre ellas pero su sexto sentido les decían que tenían algo en común y eso era mi polla y quizá por eso se llevaban tan bien, en el comedor estaba Benito en su mesa de siempre junto a la ventana ojeando la prensa, dos mesas más allá Isa y Carmen que en ese momento estaban tomando la sopa mientras Ricardo les servía vino en las copas, me pareció un momento ideal y desde el móvil les mandé un recadito, las dos saltaron a la vez, se les derramó la sopa de las cucharas y Ricardo casi suelta la botella del susto, se volvieron buscando hasta que me encontraron a la otra esquina del bar, me miraron con cara de enfado y de risa, les guiñe un ojo y ellas me lanzaron un beso al aire, y me prometieron venganza, Benito apenas se dio cuenta de nada.

Como siempre después de comer Benito se sentó en la barra, mi madre ya le estaba preparando el café, noté como al dejarlo en la mesa le acariciaba la mano el recoger el importe de la consumición.

Las chicas se levantaron de la mesa, Ricardo le separó la silla a Carmen, llevaba una falda tan ceñida que no podía apenas separar las piernas, pero todo lo apretada que iba por debajo, por arriba llevaba un escote de vértigo, las dos tetas semi esféricas estaban al límite de la resistencia del sujetador, en equilibrio inestable, lo mismo se le podían salir de momento o mantenerse enseñando dos medio pezones, yo me acerqué a ellas para congraciarme de la broma que les había gastado, aún llegué a tiempo de separar la silla de Isa, esta iba vestida todo lo contrario, la falda ancha y la lusa holgada, por el movimiento que noté bajo de la prenda deduje que no usaba sujetador, lo comprobé o mejor me lo demostró cuando se agacho, quizá demasiado para recoger el bolso de la silla, le habían hecho un trabajo de cirugía perfecto,  por lo menos con lo que pude ver, desde arriba colgaban las tetas uniformes, con un canalillo que no tenía nada que envidiar a otras naturales y los pezones que medio escondidos se marcaban bajo la suave tela.

Isa cuando le quité la silla se acercó a mi lo suficiente para que mi mano quedara entre sus piernas y noté el rabito del vibrador que llevaba puesto en el coño, lo estiré un poco y ella abrió los ojos temiendo que se le saliera de la vagina, nos reímos ante la broma, ella me lo perdonó con una caricia en la mejilla.

Continuará,

Agradeceré sus comentarios.


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