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Fecha: 13-Ene-18 « Anterior | Siguiente » en Transexuales

La historia de mi viaje por la vida. Segunda parte

PamelaTs
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Tiempo estimado de lectura: [ 31 min. ]
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Por primera vez tuve contacto con el exterior, dicen que las primeras impresiones siempre son las mejores, pues quedé más que satisfecha Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

A la mañana siguiente me desperté con un deseo que nunca antes había tenido, lancé rápidamente la mano a mi entrepierna esperado poder encontrar una erección al 100, y aunque no fue exactamente así, eso no me impidió que el deseo de tocarme siguiera en aumento; voltee a ver si mis hermanas estaban despiertas y por suerte aún dormían, sin embargo no podía hacer nada en el cuarto pues era algo muy expuesto, así que aproveché el silencio total que reinaba en la casa ya que todos aun dormían, para ir al baño y darme una segunda sesión de placer.

Esa mañana llevaba aun la bata de dormir, unas pantis bastante grandes y nada sobre mis insignificantes senos; me retiré la ropa y así desnuda como estaba comencé a acariciarme el vientre bajo, ahora sé que esa es una zona erógena debido a que por allí desciende un cordón que comunica los testículos con el pene.

Mi diminuta pollita se encontraba morcillona, que es cuando está medio flácida y medio erecta al mismo tiempo. Comencé a acariciarlo, y poco a poco fue reaccionando, pero no lo hizo de inmediato así que le di unas pequeñas sacudiditas para ayudarlo a levantarse sin tener mucho éxito.

Intenté desde varias posiciones, con la mano volteada, solo con la puntita de los dedos, solo a la puntita de la cabeza, pero no respondía mucho, pero al cabo de un buen rato de inminente estimulación, y aun con una erección no completa, logré correrme, pero a diferencia de la cantidad de semen que había salido la noche anterior, esta vez apenas y si había salido un chorrito, eso se me hizo rato, además el orgasmo también lo había sentido muchísimo más corto, pero en fin.

-Supongo que una tiene que recargase.

Un poco desilusionada y no tan satisfecha como esperaba decidí que debía continuar con mi día pues ya se estaba haciendo tarde y podía escuchar los pasos de mi familia por la casa, no debían tardar en tocarme la puerta para que me apurara, así que me di un delicioso baño con agua caliente. Por cierto, ¿Qué deliciosos son los baños con agua caliente no? Y más si esta está a una temperatura muy alta.

Los días siguieron pasando como de costumbre, todas las mañanas me complacía a mí misma, me tomaba las pastillas que me habían dado mis padres, salía a cuidar del ganado, regresaba me volvía a dar placer y me dormía profundamente, comprenderán que por la situación de esa comunidad la vida del día a día no cambiaba mucho, a mí me gustaba leer, pero de nuestro viaje solo logré traer unas cuantos libros, y la mayoría ya los llevaba por la tercera vuelta, así que de momento, lo más emocionante de mi día, era llegar a pulir aquello que por tantos años había estado oxidado.

Pero con los días de arduo trabajo también llegaron los días de la cosecha, algunas de las cosas que mi padre cultivaba ya estaban en su punto y decidió que era hora de cegarlas y llevarlas a vender a la ciudad. Esto me emocionó mucho, pues en las ocasiones anteriores en que mi padre había ido a vender, yo no estaba bajo el tratamiento de pausa hormonal, por lo que siempre me había quedado, ya había pasado alrededor de un año desde que pusimos un pie en México y hasta ese día no había conocido ni unas sola ciudad mexicana, exceptuando el puerto que debí ver a medias en la oscuridad el día de nuestra llegada, es más creo que no conocía ni siquiera un mexicano en forma.

Así que podrán imaginarse la emoción que brotaba en mí, revolvía mis intestinos y me hacía perder la cabeza, mis vacas aun no estaban listas para la venta, y de hecho, me intrigaba como habríamos de transportarlas el día que fuéramos a venderlas; pero mi padre nos dijo que ese día podíamos ir, Branko, Nela, él y yo a la venta para que fuéramos conociendo a los compradores y en general como se realizaban las transacciones.

También nos prometió un rato de tiempo libre estando en ciudad después de que concretáramos la venta y hasta nos prometió un poco de dinero para que comprásemos algo que fuera para nosotros. Yo ya sabía que compraría, un libro, o quizá una docena, una nunca sabe cuándo volverán a prosperar las cosas, además, los libros nunca sobran.

Mi padre trajo una camioneta grande, una de las que llaman en México, una camioneta de tres toneladas, que es algo así como un camión fusionado con una pick up, y que por lo general trabajan con motor diésel. Entre toda la familia subimos las cosas, Nela se fue adelante con papá, Branko ni siquiera se molestó en ver si aun había espacio adelante y se un salto subió a la parte trasera.

-Vete adelante kiddo, las chicas casi siempre prefieren ir dentro.

Nela abrió la puerta, se bajó e hizo una señal con la cabeza de que me fuera en medio. Lo pensé por un segundo e imitando fallidamente a mi hermano, di un salto para subirme a la parte de atrás, sin embargo yo no era tan ágil y resbalé, pero Branko estiró su brazo y me sujetó fuerte lográndome subir.

-segura que te vas atrás Darina?- Preguntó mi padre.

-Si papá quiero hacerle compañía a Branko.

-Nela torció los ojos, refunfuñó y se metió a la camioneta azotando la puerta fuertemente.

-¿Si soldaría?- Dijo mi hermano.

Hasta ahora la mayor parte de nuestra comunicación aun sucedía en nuestro idioma natal, pero esa frase que acababa de decir mi hermano la había dicho en español, no logré entenderla, a cuál soldado se refería, todos nos quedamos viendo con cara de comprender lo que había dicho Branko, y el único que atino a sonreír suavemente fue mi padre.

Comenzamos a rodar y por un buen tramo el camino era completamente de terracería, piedras y tierra muy suelta era lo que abundaba, había un patrón extraño en el camino, como si alguien hubiera hecho muchos surcos en él, pero eso era imposible pues estaban separados apenas a algunos 30 o 50 cm, creo que mi cara siempre ha sido muy expresiva y mi hermano debió notarlo.

-¿Ves esos montículos alrededor del camino? ¿Cómo cuando limpiamos la nieve de la banqueta?

-Sí, los veo.

-Eso indica que la tierra acaba de ser removida recientemente, y los surcos que tanto te intrigan, como ya me imagino que sospechas, no pueden ser hechos intencionalmente, solo son consecuencia de la incapacidad de una máquina de emparejar el piso, este terreno es muy rocoso, me asombra que papá pueda cosechar algo en él, es por eso que a pesar de que odio las vacas, prefiero andar cuidándolas.

-Wow, ¿cómo es que sabes todo eso?

-No lo sé, experiencia tal vez, lo de las máquinas me lo explicó papá hace mucho, cuando aún podíamos salir tranquilamente si el temor de la guerra, pero tu apenas eras un bebe.

-Oye y ¿qué fue eso de los soldados?

-¿De cuáles soldados?

-No sé tú, lo que le dijiste hace rato a Nela.

-¡Oh! No dije soldados, dije que si había soldado la puerta.

Mi cara debió ser un gran signo de interrogación pues él soltó una gigante carcajada.

-Sigo sin entender.

-Soldar es como cuando se unen dos metales de distinto corte, a esa unión se le llama soldadura, por eso cuando Nela cerró la puerta tan fuertemente, se puede comparar a que estuviera intentando “soldarla”

-Pero no lo hacía más bien estaba solo enojada ¿no?

-Jaja lo sé, lo sé, pero aquí en México parece que todo mundo hace bromas de todo, son bastante sarcásticos y hay algo a lo que le llaman acarrillar, y lo hacen siempre que alguien esta enojado o para hacerlo enojar, digamos que le quitan el mérito a su enojo, y logran burlarse entre ellos. Ya verás cómo tú también vas aprendiendo, quizá tu Nela y mamá aun no lo capten mucho porque siempre están encerradas en la casa, pero una vez que comiencen a interactuar con el resto de la gente irán viendo como los mexicanos son personas muy agradables, incluso los que se encuentran aislados como los de la comunidad.

Pasamos una caceta de cobro y nos pidieron que nos orilláramos, papá colocó la camioneta sobre un rectángulo amarillo que estaba pintado en el piso y un oficial se le acercó para pedirle algunos documentos.

-¿Podría abrir la caja por favor? Debo corroborar que lo que lleva coincide con lo que dice aquí.

-Por supuesto.

Mi papá abrió la puerta; ese tipo de camionetas tiene los paneles laterales muy altos por lo que aun estando atrás Branko y yo no podíamos ver hacia afuera y obviamente tampoco la gente podía vernos.

-Vaya, vaya pero que lindura, permítame ayudarle a bajar señorita.

Aquel hombre acababa de llamarme señorita, y me había extendido su mano, ese tipo de trato no era común ni siquiera para las chicas en el país de donde veníamos, y él acababa de hacérmelo a mí. Eso me hizo sentirme muy cómoda y segura de mi misma, pues aunque no le decía a nadie, adentro de mi abundaba el terror porque alguien se fuera a dar cuenta de que yo era realmente chico y que todo se callera por los suelos. Pero con el trato recién recibido las dudas habían desaparecido.

Quizá pensarán que estoy exagerando, pero ese trato solo había logrado verlo en las películas de las princesas de Disney. Mi corazón latía fuertemente y casi se salía de su lugar, aunque por otro lado, lo que casi salía de su lugar eran los ojos furiosos de mi hermano, que miraba con rabia al oficial de sanidad.

-Perfecto, todo está en orden, pueden continuar; permítame ayudarla señorita.

-No se preocupe, es mi hermana yo puedo ayudarle.

-No se enoje joven, solo es caballerosidad.

Volteo a verme fija y penetrantemente a los ojos.

-Cuando guste, usted solo pase conmigo y yo le daré un trato excelente.

No logré entender muy bien eso último, pero al parecer mi hermano si lo hacía, por lo que enojado tiró fuertemente de la puerta y la azotó. Pude escuchar una risotada de aquel oficial desde abajo.

-La vas a soldadura.

Le dije a mi hermano esbozando una pequeña sonrisa. Pero sus ojos aun miraban hacia donde estaba aquel hombre aun cuando una puerta bloqueaba su vista. Sonrió lentamente y volteó a ver con una mirada muchísimo más tranquila y risueña, así no es mensilla (me dijo en español).

-¿Qué es mensillas?

-Jaja es un insulto, pero uno bonito, algo así como tontilla (me dijo en nuestro idioma)

-Yo no soy tonta.

-Jajajaja lo sé, lo sé, pero sígueme la corriente, es algo muy mexicano.

Me reí y asentí con la cabeza, realmente me agradaba compartir tiempo con mi hermano, sobre todo si no estaba ocupado, enfadado o chiflando para arrear el ganado.

-Pero entonces ¿cómo se dice?

-Se pregunta: ¿Si soldó?

-Es lo que dije…

-Por supuesto que no, debes decirlo como si todos supiéramos que es un hecho, que esa era mi intención, no advirtiéndome, pues no hay forma de que eso ocurra en realidad. Jaja ya entenderás, ya entenderás.

El viaje siguió su curso, pero por lo menos ya habíamos entrado a una carretera de asfalto, podíamos ir mucho más rápido y el paisaje comenzaba a cambiar a un tono más colorido, aunque el verde era quien invadía el paisaje. Rios, cascadas, llanos, un pequeño bosque en la parte más alta del camino, un despeñadero, un rio tan ancho que tardábamos casi un minuto en cruzar el puente sobre él y al final un valle, donde se encontraba la ciudad a la que íbamos.

Nos fuimos acercado y poco a poco la zona urbanizada comenzó a hacerse presente, al principio solo unas cuantas casas, pero luego zonas residenciales, algunas tiendas, unos supermercados, unos edificios más altos y a lo lejos en el centro se alcanzaban a percibir unos cuantos edificios, nosotros como primero iríamos a vender nuestros productos, debíamos ir a una zona a la que le llaman “Central de abastos” que es algo así como un mercado donde todo se vende y compra al por mayor, esta mucho más barato y donde se pueden encontrar a los productores de primera mano, sin tanto intermediarios.

Por lo general en México las centrales de abastos son zonas de gran tamaño, y la mayoría se encuentra si bien no en la orilla de las ciudades, si en una zona que en algún momento de la historia, fue una de las zonas más armadas del resto de la mancha urbana, pues de esta manera los terrenos son más baratos y se pueden hacer estacionamientos y calles mucho más amplios, para dar cabida a todos los tráiler, camiones y pick ups que transportan los insumos.

Nos estacionamos y mi hermano bajó de un brinco la camioneta, yo intenté imitarlo y esta vez sí tuve suerte en concretar el salto sin caerme, pero al caer escuché unas risas de chicas a lo lejos, era un grupo de  4 muchachas que estaban viéndonos. Iban vestidas muy bonito, yo había visto a gente así, prácticamente solo en la tele, pues en la comunidad no había esa vestimenta y en mi país casi no salía y era demasiado joven para poner atención a eso.

Su vestimenta llamó mucho mi atención principalmente porque enseñaban mucha piel, una de ellas, llevaba un short negro de mezclilla a la altura de media pierna, unos 15 centímetros por arriba de la rodilla, una blusa gris sin magas de tiritas, y una camisa algo grande muy colorida que dejaba destapado uno de sus hombros, llevaba unos tenis blancos, unas gafas oscuras, el pelo suelto y algo en su mano que pensé que era un celular, pero estaba muy decorado, era color dorado, con muchos brillantes incrustados.

Otra de las chicas, llevaba un vestido negro con un impreso de florecitas muy pequeñas, un cinturón delgadito, una chamarra de mezclilla muy ajustada,  un bolso negro, unos keds negros, y gafas grandes color café, su pelo era muy bonito, lo tenía lacio, color café claro y lo llevaba suelto y muy acomodado.

La que me pareció que era la más guapa y por lo tanto la líder del grupo y vestida muy sencillo, pero muy elegante a la vez, su seguridad irradiaba a kilómetros de distancia, llevaba un overol de mezclilla con las bolsas asomándose por debajo, le llegaba como a 30 cm por arriba de la rodilla, prácticamente llevaba las piernas totalmente descubiertas, debajo traía una blusa blanca muy ceñida, de manga corta,  unos keds blancos y unas gafas de aumento con el armazón cuadrada y de pasta. Su pelo era café y lacio, pero lo llevaba sujeto en una cola que se movía graciosamente junto con ella.

La ultima chica llevaba un blusa halter en color amarillo mostaza, unos jeans desgastados, a la cadera y rotos en las rodillas, unas balerinas color beige y una pequeña bolsa de piel color blanco, el pelo lo llevaba suelto y era ondulado y color negro, de todas ella era la que se veía más alegre.

Yo estaba perdida contemplando a esas chicas, todas se veían hermosas e irradiaban seguridad, se estaban riendo al parecer de mi o de mi hermano, pero sus movimientos eran tan hipnotizantes que no me di cuenta de que yo aún seguía con una rodilla en el suelo y apoyando mis manos en el piso después de haber dado aquel salto.

Mi hermano se acercó me tomó del brazo y me levanto tirando de un poco brusco.

-Que haces Darina, ¿Por qué te gusta llamar la atención así? Recuerda que eres una chica, no puedes andar imitándome en todos lados. Además me haces quedar mal con las chicas, no seas así.

Mi mirada seguía fija en aquellas chicas, pero de pronto reaccioné, y voltee a ver a Branko

-Lo siento hermano, no volverá a suceder.

Acompañamos a papá, nos presentó con su comprador y estuvimos platicando un rato antes de ponernos a halar de negocios, papá le dijo la cantidad y cuanto pedía por ella, el comprador le dijo que no podía pagarle eso, pero que le ofrecía un poco menos, papá rebajó su precio inicial y lo puso a medio camino entre lo que había pedido y lo que le estaban ofreciendo, el comprador dibujó una sonrisa en su rostro y estiró su mano derecha hacia mi padre:

-A que don Clemente, usted sí que sabe lo que hace.

Al parecer mi padre era bueno negociando, ese señor podría considerarme su amigo y Clemente era la forma mexicana de su nombre.

-Ya sabe don Alfaro, uno debe ver por los suyos, pero también estar dispuesto a ceder un poco, cuando dos con la misma mentalidad se encuentran y hacen negocio, ambos pueden salir beneficiados.

-Tiene usted toda la razón, ahorita le doy su dinero, ¿prefiere cheque o efectivo?

-Hágame un cheque por el 80 % y el resto démelo en efectivo, llevaré a mis hijos a la ciudad.

-¿Va a llevar a las niñas de compras? Llévelas al luxury mall, allí van a encontrar muchas cosas agradables. Y para su muchacho también hay cosas interesantes, al menos para ver.

Hizo un ademan con sus manos que en ese instante no entendí, pero Branko soltó una carcajada; había puesto sus brazos a la altura del ombligo, con amas manos bien abiertas pero apretadas, como apunto de cachar una bolsa grande y pesada.

Mi padre no se rio, pero tampoco hizo ningún gesto, casi como si quisiera permanecer neutral en la conversación; don Alfaro se metió a su oficina y se cerró su puerta tras de él.

-¿A qué se refería con ese ademán Padre?

-A nada hija, a nada.

Mi hermano se inclinó hacia mí y me susurró al oído:

-Traseros de chicas Darina, como las que había allá afuera.

El comentario fue raro para mí, pero imaginé que si a mí me había agradado contemplarlas, a Branko también tenía que pasarle lo mismo.

Salimos, y ya estaban descargando la camioneta, Branko buscaba a las chicas y yo también lo hacía pero ya se habían ido.

-¿Te quieres seguir yendo atrás Darina o te pasas al frente para que vayas viendo?

Preguntó mi padre, pero Branko me dijo que no con la cabeza y yo le seguí la corriente.

-Me voy atrás, gracias papi.

-Branko aun con sus manos en la chamarra subió de nuevo de un salto pero esta vez se giró rápidamente y me tendió la mano.

-1, 2, 3, venga Darina.

Tiró de mi mano y casi logré hacer lo mismo que él, pero con ayuda.

Ahora la caja estaba vacía y a pesar de que no podíamos ver nada, podíamos escalar a la parte de adelante pues había una caja de herramienta de esas que llevan usualmente las pickups, había estado tapada al principio por las cosas que llevábamos pero ahora nos servía de escalón para poder asomar la cabeza por arriba de los paneles y poder contemplar la ciudad.

-Eso de allí es el monumento a JUAREZ, es un señor muy importante para los mexicanos, creo que fue presidente; aquello que se ve allá es la glorieta de los mártires de la revolución, hombres que murieron en una revolución parecida a la nuestra pero que sucedió hace casi 100 años. Esto es el famoso parque, creo que es más grande que central park, pero tengo mis dudas

-¿Qué es central park?

-Un parque importante de estados unidos. Este edificio es muy antiguo la construyó un arquitecto francés creo, él tenía un perro que andaba siempre con él mientras supervisaba la construcción pero un día se rompió un soporte de esos que son provisionales y las estructura cayó sobre el animal, así que él decidió colocar esos rostros en memoria de su amigo, que curioso ¿no?; adentro está lleno de murales muy importantes.

-¿Qué es aquello de allá?

-Creo que es otro parque, en la punta del cero hay un edificio, pero allí aún no hemos ido, papá no siempre tiene tiempo.

Seguimos contemplando la ciudad y mi hermano continuaba dándome datos curiosos e importantes de aquel lugar, era como si se tratara de un guía de turistas, pero más informal, alocado y chistoso.

Llegamos a la plaza comercial que nos había recomendado el señor Alfaro y Nela me tomó de la mano.

-Papá nos dio $5000 pesos a cada una, pero te conozco y sé que te los podrías gastar todo en los libros que tanto quieres, pero no voy a dejar que desperdicies tu dinero, o para fines prácticos el mío, has estado usando algunas de mis cosas y como no teníamos en abundancia lo estaba permitiendo, pero ya no más, y menos si piensas comprar solo libros, te acompañaré a comprar las cosas que creo que más necesitas, seré tu guía de modas y ya después dejaré que te gastes el resto en tus tontos libros ¿me entiendes?

-Sí, está bien Nela, de cualquier modo no puedo comprar muchos libros, aquí todos están en español y aun no soy muy buena, o al menos no tan rápida.

-Muy bien, me alegra que entiendas, acompáñame.

Había toda clase de tiendas, pero en la mayoría la ropa de chica por lo general era demasiado corta, por lo que nosotras resaltábamos como una lámpara en medio de la noche, así que entramos a la primera tienda y Nela decidió que nos quedaríamos e resto del día con la ropa de allí, así que debíamos elegir sabiamente.

-¿Qué quieres ponerte? ¿Jeans, falda, o shorts?

-Estaba pensando en un vestido como el que trae…

-Nada de vestidos hermana para ese caso quédate con lo que traes puesto.

-No, no entiendes no es como el que traigo, se lo vi a una chica hace rato, era lindo.

-Mm.… bueno a ver ¿cómo era?

-Era negro, de tela volátil con muchas florecitas muy pequeñitas.

-¿Qué más llevaba puesto?

-Unos tenis negros de tela, y una chamarra de mezclilla

-¡Oh! Vaya haber sabido, esa chica tenía estilo, bien busquemos algo similar.

Me tomó de la mano, nos internamos en la primera tienda que nos vimos y Nela comenzó a buscar muy rápidamente ignorando todo lo que no se ajustara a lo que le había descrito.

-Mmm… ¡¡chamarra!! Ya la encontré y esta perfecta. Pruébatela

-¿Así nada más? ¿No nos dicen nada?

-No te apures, están acostumbrados además es algo para arriba puedes probártelo donde sea, para eso tienen las cámaras y esos espejos.

Tomé la chamarra de mezclilla y me la probé me quedaba perfecta, pero o sorpresa al ver la etiqueta, $650, era una Levi’s

-¿Cómo la sientes? ¿Te gusta cómo te queda? Yo creo que se te ve genial

-La verdad es que si, me gusta bastante y se ve muy padre, pero ¿ya viste el precio?

-No te preocupes, es de buena marca y va a durar, además es una prenda clave, le queda a muchos outfits y puedes usarla muchas veces, no es como si estuvieras comprando unos jeans o una blusa, a verás como el resto de las cosas es más barato. Tú llévatelo, confía en mí.

Le hice caso a mi hermana y seguimos en la búsqueda de mi outfit.

Pues no he encontrado tu vestid negro con florecitas, pero mira tengo ubicados aquel vestido azul marino, aquel negro y ese blanco de allá, ¿Te los quieres probar? ¡Oh! Unos keds, chécalos mientras veo estos.

El vestido era totalmente liso, era algo volátil pero también bastante corto, me llegaba a medio muslo, y me hacía sentir muy desnuda, así que deje ese de lado, el vestido azul era ligeramente más largo, miré a mi alrededor y me di cuenta de que todas las chicas que llevaban vestido lo llevaban a esa altura o algo parecido, quizá mi costumbre de las faldas de vaquera que llegaban hasta los tobillos era la rara y debía ajustarme, pero aun así decidí probarme el vestido blanco.

Era un vestido totalmente blanco de macramé con un fondo en satín blanco, este era el más largo de todos pero aun así estaba uno o dos dedos por arriba de la rodilla, aunque a diferencia de los otros, este no me hacía sentir desnuda, era algo holgado en se sentía muy cómodo.

-Se te ve perfecto, no se diga más pruébate estos keds, los negros se ven lindos pero creo que a tu outfit le van más los blancos, 5 y medio ¿correcto?

-Sí, estas bien, que observadora.

Me probé los tenis de tela en color blanco y me agradaron bastante, tenían un pequeño contraste pues las agujetas eran de otro color, eran como hechas de tela escocesa color rojo, con las puntas deshilachadas, me agradaban eran muy cómodos y bonitos. Nos dirigimos a la caja y mi hermana le dijo que queríamos llevarnos la ropa puesta, nos quitamos las etiquetas para que los marcara y nos preparamos para salir, pero aun llevábamos nuestra ropa en las manos y nos estorbaba un poco, en eso la señorita de la tienda nos dijo:

Todas las mochilas converse están en remate, tiene el 50% de descuento, vendrían pagando como 150 me parece, ¿quieren que les muestre alguna?

-Eh si estaría muy bien- dijo mi hermana- Escógela tu Darina yo no le daré mucho uso, quizá te sirva para tus libros.

Fui al área donde estaban las mochilas y escogí una de corte clásico tipo Jansports, pero en color blanco con la base de piel, para que hiciera juego con mi outfit, pues mie hermana siempre decía que cuando nos vistiéramos todo debería estar coordinado, aun la ropa interior aun cuando no se viera, “Una nunca sabe cuándo una vaca puede tirar de tu vestido” decía a manera de broma.

Justo en ese instante a través del cristal de la tienda en la que nos encontrábamos vi en el escaparate de la tienda de en frente unas botas vaqueras preciosas; debí quedarme viéndolas por mucho rato pues la chica dependiente me dijo:

-Deberías írtelas a probar, creo que le irían perfectas a tu conjunto de hoy, suelen ser un poco caras por la marca, pero verás cómo son una pieza vital de tu vestuario, además creo que son tu estilo.

-Creo que son el de cualquiera… -Dije casi con la boca abierta

-No me parece así, a mí me gustaría usar botas, pero no me veo muy bien, y no sé caminarlas, me parece que a tu hermana tampoco le van tan bien, pero a ti, con esas lindas piernas largas y delgadas, se te deben ver muy muy bonitas.

-Tienes razón, iré a verlas, ¿cuánto es de la mochila?

-Serían $155 por favor.

Entre a la tienda de enfrente, tenía un letrero grande con una palabra sin sentido para mí:

“Cuadra”, no sabía que significaba pero cuadra ahora era mi tienda favorita, no es que tuviera muchas, pero en definitiva allí vendía cosas que me gustaban al  cien por cien; botas, botines, tacones, sombreros, chamarras, blusas, cinturones, bolsas, carteras en fin, todo con un toque bastante western pero a la vez sofisticado; por desgracia, los precios eran los que no estaban a mi alcance; había unas botas de piel de venado (que es piel muy suave), color café claro, tacón cubano, con un pequeño cinturón adornado con grecas, él tuvo alto que cubre toda la pantorrilla, ideales para montar pero a la vez muy sofisticadas; precio… $4550 ya con un descuento del 20%.

Había gastado $1450 en la otra tienda y ya no tenía suficiente, estaba quitándomelas tristemente cuando mi hermano entró a la tienda.

-¿Que paso kiddo? ¿Por qué la cara larga?

-No tengo suficiente para comprarlas ya gaste bastante en otra tienda y no me alcanza.

Él tomo una de las botas y checó la etiqueta.

-A ver póntelas.

-No tiene caso.

-Si se te ven bien yo te las pago no te apures, he estado trabajando por mi cuenta y tengo bastante dinero ahorrado.

-¿Por tu cuenta?

-Si luego te explico, ¿las quieres o no?

Me las probé y las modelé para mi hermano, me sentía soñada.

-Se te ven muy bien kiddo, llévatelas.

Me dio el dinero y salió de la tienda para seguir en lo suyo. Me extraño saber que estaba trabajando por su cuenta, ¿en que podría estar trabajando si casi no teníamos tiempo de nada?

Pagué las botas y seguí comprando más ropa, me gustaba todo lo que veía pero sabía que no podía usar ese tipo de ropa en la comunidad, quizá podía tener un par de conjuntos para cuando saliéramos a la ciudad pero en general mejor prefería buscar cosas que me fueran a servir en mi vida diaria. Como faldas largas era casi imposible de encontrar allí, me dediqué a buscar blusas de manga larga que pudieran hacer juego con algunos de los vestidos que ya tenía y algunos abrigos que pudieran también pasar desapercibidos en la comunidad, estaba en eso cuando Nela de nuevo me alcanzó.

-Te me perdiste ¿dónde estabas? ¿Compraste unas botas cuadra?  ¿Ya te acabaste todo tu dinero verdad? Te dije que me esperaras.

-No, en absoluto, si he comprado otras cosas, pero estas las pagó Branko.

-¡Será cabrón! (De nuevo palabras en español a las que yo no les encontraba sentido, ¿que tenía que ver una cabra en todo esto?) a mí no me compra nada. Vamos hay una tienda de lencería que quiero que visitemos te va a encantar.

Entramos a la tienda, pero no era precisamente de lencería, había lencería entre sus productos, pero la mayoría de ellos más bien  eran juguetes sexuales. Desde afuera no se podía ver ni escuchar nada, entrabas y había una doble puerta, como la de los bancos para que así todo el ruido que había dentro no escapara hacia afuera.

-Qué es eso Nela? ¿Por qué me traes aquí?

Todos los productos estaban exhibidos en las paredes, había racks con películas, y pantallas que las reproducían, a todo volumen, esa era la razón de la puerta doble. En las pantallas había de todo y todos se reproducían al mismo tiempo, había una con dos chicas, una de un chico y una chica, una de dos chicos, una de una chica  varios negros, pero la que llamó más mi atención y en la que me perdí por completo fue en una donde había una chica, ella era rubia, de piel lechosa, muy femenina, llevaba ropa de porrista y estaba con un chico que al parecer hablaba portugués; pero nada de eso fue lo que llamó mi atención, sin más bien que la chica tenía algo de más entre las piernas al igual que yo se veía femenina, pero también al igual que yo tenía un diminuto pene, quizá inservible, casi imperceptible pero pene a final de cuentas. Ese día nació algo diferente en mí, me di cuenta que no estaba sola, que había más chicas como yo.

-¡Darina!, ¡Darina!

-¿Eh? ¿Perdón? Me perdí por un rato.

-Si me di cuenta, ¿qué estás viendo?

-No nada, que querías.

Pero mi intento por distraer a mi hermana de lo que estaba mirando fue infructífero.

-¡Oh ya veo! ¿A que no sabías que hay más personas en tu posición?

-No tendía idea.

-Por eso te traje aquí

-¿Para ver los videos?

-No tontita, para que encuentres accesorios diseñados especialmente para chicas como tú.

-¿Qué tipo de accesorios?

-Para empezar unos rellenos para tus bubíes, no creas que no te he visto poniéndote papel de baño.

-¿Eh? No, ya no, ya… eh…

-No te preocupes es algo natural, deberías tener el paquete completo. Ven vamos a ver que tienen aquí.

Nos acercamos a la dependienta,  era una chica muy alta  maquillada de forma llamativa, ahora sé que era una drag queen.

-¿Que tienen como para rellenos de pechos?

Con la voz bastante grave, sin intentar ocultarlo nos contestó:

-Para la chiquita ¿verdad? Te recomiendo una copa A, para que vayas poco a poco, pero queda a tu gusto, si quieres unas enormes te daré unas enormes.

-Una copa A esta bien. Dijo mi hermana.

-Estas se ponen por dentro del bra están hechas de tela y son 100% lavables, las puedes echar n la lavadora sin ningún problema; estas otras son de silicón, pero estas si ocupan una limpieza especial son muy delicadas, y estas son un modelo reciente, apenas nos acaban de llegar en estos días, también son de silicón, pero son 100% lavables, colocas este líquido a manera de ajustador que permite su fijación, con estas puedes nadar, correr, vamos hasta podrías entrar en una pelea sin tener miedo a que salgan volando. Estas son las que te recomiendo. Pero igual queda a tu criterio.

-Cuales te agradan más Darina?

-Comencemos con las de tela, luego ya iremos viendo qué más podemos agregar a la colección.

-Perfecto, ¿alguna otra cosa? Los vibradores y las balas están al 2 por uno.

Nos dijo la dependienta mientras nos cerraba coquetamente el ojo.

-¿Cuál es la sección de las balas?

-Esta por aquí síganme

A que rayos se refería con las balas. Las únicas balas que yo conocía en ese instante eran la que le poníamos al rifle que traía mi hermano en su silla de montar, y que usaba en caso de que nos encontráramos animales salvajes mientras arreábamos el ganado, pero como una bala de ese tipo podía venderse en un lugar como ese.

Llegamos a la sección y mi duda creció aún más, estaba llena paquetitos que tenían un huevo adentro, cada uno de los estuches estaba perfectamente sellado, pero había una muestra para cada uno para que pudieras encenderlos  sentir su intensidad. Mi hermana tomo uno, lo encendió y lo puso en mi mano.

-¿Qué opinas? ¿Te late?

-Las dejaré a solas para que platiquen más cómodamente.  Dijo la encargada.

-No entiendo que es esto Nela.

-¿No sabes qué es? ¿Dónde crees que va?

- No tengo ni idea y luego con esto, porque rayos se mueve, ni que fueras a…

Nela sonrió y asintió con su cabeza.

-Si hermanita exactamente para eso.

-¿Con esto te frotas…? ¿Cómo lo hacen ustedes?

-Ustedes, ¿quiénes? ¿A qué te refieres?

-Como se… acarician las chicas, como se complacen.

-Pues igual que tu pero ya sabes dónde.

-Eh… no, no creo, n tiene lógica

-¿Tú como lo haces?

La pena invadió mi cuerpo, sentí el rosto muy caliente y estaba segura de que estaba tan roja como un tomate, no pude decir ni una palabra, solo agaché la cabeza e hice el ademan con el cual mi hermano me había descrito muy figurativamente como hacerlo.

-¡¡Iuk!! ¿Así lo haces tú? Creí que ya habías cambiado tus modos, una chica no pude hacerlo de esa manera.

-Eso imaginé pero no sé cómo lo hacen ustedes.

-Pues, pues te frotas, o te introduces un dedo si estás muy prendida… ¿por qué me haces decir esto? Ten mejor ahora prueba con esto, se introduce ya sabes dónde, lo prendes, lo disfrutas, te corres y cuando terminas solo tiras de esta cuerdita, lo limpias y listo. Yo lo pongo, al cabo están al dos por uno.

Tomo la bala más pequeña que encontró, y me la dio, era rosada y tenía un controlito pequeño muy curioso.

-Deberas, Darina, jaja, por las situaciones que me haces pasar. Espera deja checo la puerta para que papá no nos vea salir de aquí.

-No se preocupen señoritas, para eso teneos esta puerta que las llevará a la dulcería de al lado. Igual para la próxima ya saben que pueden entrar también por allí.

La dependienta era una persona muy amable y a pesar de que su maquillaje y las cejas que tenía pintadas en este le hacían parecen de un semblante enojado, su actitud y su modo de proceder era totalmente lo contrario.

-Ya casi es la hora de ver a papá ¿ya compraste tus libros?

-No, no he tenido tiempo esto es muy absorbente.

-¿Cómo cuánto te tardas?

-Una hora por lo menos.

-Pues veremos a papá dentro de 45 minutos, dame $400 pesos y yo te compro las otras cosas que te hacen falta.

-¿Qué me hace falta?

-¿Qué, qué te hace falta? Huy, no preciosa, a ti  ¿qué no te hace falta?, dame el dinero, te daré tickets.

-Está bien, aquí tienes.

Nela, de fue prácticamente corriendo y yo hice lo mismo rumbo a la librería, 45 minutos no eran mucho tiempo y tenía que ideármelas para escoger libros, sobre todo me tomaría tiempo porque estarían en español y yo no sabía nada de autores en ese idioma.

Uno de mis favoritos, es Stephen King, así que por lo menos tenía un libro que podría escoger cualquiera de los libros de él que me faltaban por leer, escogí uno del que me agradó la portada, Stephen es un Genio así que cualquiera de sus libros es un éxito seguro.

Me topé con un libro de clasificaciones a profundidad de caballos, otro de láminas ilustrativas del viejo oeste y dejé el más importante para el final.

Me acerqué al encargado y le hice una pregunta que pintó una cara de desagrado en su rostro, había estado practicándola porque no quería que se notara mucho mi acento, lo que no anticipe es que con un acento perfecto eso más bien haría que la gente se disgustara.

-¿Cuál es el mejor libro de un autor en español que tengas? Dije con el acento más claro y perfecto que jamás logré imitar

El encargado levanto la ceja izquierda, apretó los labios y frunció la nariz, yo solo me limité a sonreír con la esperanza de que él me sonriera de regreso pero no fue así. Froté mis manos, bajé a mirada y dije con acento claramente extranjero.

Tengo muy poco en el país y no sé mucho de escritores en español.

-¡o! Así la cosa cambia, ya me estabas cayendo mal. Espera ¿Si puedes entenderme? ¿O quieres que te hable en inglés?

-En español  está bien, te entiendo muy bien, y el inglés no lo sé mucho, a menos no tanto como el español.

Desde que estábamos en México, mi padre había procurado que todos habláramos en español, para poder así facilitar nuestro mimetismo al término de nuestra estadía en la comunidad. Y a excepciones de cosas urgentes, accidentes y groserías de enojados, la mayor parte del tiempo lográbamos cumplir con aquel mandato de mi padre.

El encargado salió de su barra y se dirigió a toda velocidad a un pasillo, ignoró todos los libros que había en el camino y tomó bastante decidido uno de los libros de un estante que estaba por arriba de su cabeza.

-Este te va a encantar, no es nuevo y no es viejo, pero de Gabriel García Márquez y con es debería bastarte, él es mi autor favorito. ¿Cuál es tu nombre linda?

-Darina Balogová le contesté

Lo escribió en la parte interna del libro y me preguntó:

-¿Así está bien?

-Si solo lleva acento en la última á de mi apellido.

-Te refieres a la tilde, el símbolo se llama tilde, el acento es cuando lo pronunciamos.

-Oh vaya no tenía idea, gracias.

Me entregó el libro abierto, donde había escrito mi nombre, pero ahora tenía una dedicatoria:

“De Matt para Darina Balogová, porque no todo es lo que parece”… “Lámame” y colocó s número de celular.

-Esos debo cobrártelos porque si no me corren por andar regalando libros, pero este, mi recomendación, el pago yo, pues es mi regalo de bienvenida para ti, me pareciste una chica linda y muy hermosa, y ya veremos que nos depara el destino.

De nuevo me puse roja como un tomate y solo atiné a decir un casi inaudible gracias.

Me cobró y salí de la tienda con las mejillas sonrojadas.

-¿Qué pasó? ¿Volviste a entrar? Me susurró Nela

-¿Eh? No, ¿a dónde?

-No te hagas a la sex-shop.

-No en absoluto, pero creo que necesito un teléfono.

-¿Por qué lo “necesitas”?

Le mostré la hoja con la dedicatoria y Nela se rio pícaramente.

-¿Quién te dio esto hermanita?

-Voltea disimuladamente hacia la librería, quizá se pueda ver un poco.

-Oh vaya, sí que se ve.

Voltee hacia la librería descaradamente y sin cuidado y allí estaba él, Matt estaba parado sobre su pie izquierdo, con la pierna descansado sobre la otra, con los brazos cruzados y apoyando su hombro derecho en el marco de la puerta.

“Wow no me di cuenta de lo atractivo que era” pensé para mí misma.

-Y que lo digas Darina.

-¿Dije algo en voz alta?

En eso se acercó Branko.

-Bastante Kiddo, te he escuchado desde la isla de los cafés.

-Rayos, no era mi intención.

-No te preocupes, es algo normal

Dijo Nela con toda la tranquilidad el mundo.

Hasta ese dia yo no me había sentido completamente como una chica, creía que seguía siendo un chico que interpretaba el papel de una niña solo para evitar ser expulsado de la comunidad; pero al parecer algo estaba cambiando en mí, mis gustos, mis intereses e incluso mi orientación sexual ¿podían estar cambiado por efecto de aquellas pastillas pausadoras de la pubertad?, o ¿era algo meramente psicológico?



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