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Fecha: 12-Ene-18 « Anterior | Siguiente » en Grandes Series

Sueños cumplidos C.19 Misión: conseguir grupo

Darek Defens
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Me dirigí sin desviarme hasta el herrero, cruzando los dedos; para que el herrero tuviera ya mi equipo. Estaba pensando un poco en todo, en Jack; como sería su grupo y en su viaje. En Fred y Luis, donde acabarían sus andanzas; si Luis alguna vez se daría por satisfecho con Fred. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Sueños cumplidos

Capítulo 19: misión: conseguir grupo

            Me dirigí sin desviarme hasta el herrero, cruzando los dedos; para que el herrero tuviera ya mi equipo. Estaba pensando un poco en todo, en Jack; como sería su grupo y en su viaje. En Fred y Luis, donde acabarían sus andanzas; si Luis alguna vez se daría por satisfecho con Fred. Si mi grupo de vagabundos, llegaría a poder autoabastecerse; haciendo misiones y heroicidades para los demás. Tambien empecé a pensar si Dorian con su pequeño grupo conseguiría hacer lo que planeaba, ya que su grupo tiene sus propios propósitos; son un grupo peculiar y además, con objetivos muy dispares.

Por ultimo antes de entrar, recuerdo que Emba quería decirme algo; y la actitud extraña de Melissa…

Entro en el herrero y me encuentro con la reina de roma, que al verme alegra su cara; y dentro se escucha la forja trabajar.

—     Ya sabía yo que vendrías, tarde o temprano – comento con su sonrisa

—     Claro, si tenéis mi armadura – bromee, haciéndola reír.

—     Oye, me gustaría hablar contigo a solas. – dijo tras mirar detrás, viendo que el marido no me veía; ni escuchaba nada.

—     No sé si deberíamos, Mel… - dije con tono culpable

—     Ya, pero necesito hacerlo. – confeso, lo que sentía.

—     Vale, lo haremos. – me resigne a su voluntad, sabiendo que no cejaría en su empeño hasta conseguirlo; y por ahora pareció darse por complacida.

—     Ahora sale mi marido y te da la armadura; ¿vale? – pregunta ella, para saber si tendré un poco de paciencia.

—     Si, tranquila; espero aquí. – me cruzo de brazos dispuesto a esperar.

—     ¿Qué tal te ha salido el plan? – me pregunta interesada, por saber más de mí.

—     Bien, voy a cambiarle la vida a once personas; solo espero que salga bien. – digo y tras decirlo, la forja se para y sale su marido con mi armadura.

La armadura tiene parches de hierro, ya no tiene boquetes; y parece algo más pequeña; además tiene algunas mejoras para fortalecer los puntos débiles.

—     ¿te ayudo a ponértela? – pregunta Melissa

—     Si, por favor – pido, viendo que el marido se queda allí para ver cómo me queda.

—     Le he puesto mi firma y algunas mejoras, espero no te importe; he usado el metal sobrante para reforzarla. – comunico el herrero.

—     No te preocupes, me parece totalmente genial – digo al notar, la armadura mucho más ajustada; parece un poco más pesada, pero al quedarme bien, lo compensa.

—     ¿Cómo te sientes? – pregunta Melissa

—     Genial – contesto, mientras que me muevo; ya me he acostumbrado un poco a la armadura y ahora me muevo mejor.

—     ¿Necesitas algo más? – pregunto el herrero

—     Si, necesito una armadura idéntica a mis medidas; de cota de escamas. Otro escudo pesado de acero, y otra espada como la mía. – le pido, pensando en cumplir la promesa con mi hermano gemelo; ya que tarde o temprano lo hare.

—     150 de oro por la armadura, 20 de oro por el escudo; y 15 de oro por la espada. En total…185 de oro. – pidió, el herrero.

—     Toma, aquí tienes – le solté las monedas que pidió.

—     En hacer la armadura tardare 1 mes, en hacer el escudo 1 semana y tres días en hacer la espada. Asi que vuelve a por eso dentro de 1 mes y dos semanas, ya que tengo otro pedido antes que el tuyo; ¿está bien? – pregunta tras comunicármelo

—     Esta perfecto, hasta dentro de cinco semanas; entonces. – me despedí

—     Pero ven a visitarnos antes – pidió Melisa

—     Sí, claro; ven cuando quieras – apoyo su marido

—     Hasta pronto – dije, saliendo al fin de la tienda con mi armadura.

Tras eso, empecé a ir hacia la taberna; para buscar el famoso tablón de misiones. Al llegar allí, efectivamente estaba en una pared; me puse a leer las misiones, que estaban por cumplir.

Misión: Acabar con los Morrock rojos

Requisito: un grupo de aventureros

Explicación: Unos Morrock han absorbido de un modo u otro fuego, como consecuencia de eso su color ha cambiado de verde a rojo; y ya no le temen. Por eso, atacan las granjas de Suren.

Recompensa: 50 de oro / cabeza.

Misión: Acabar con las ratas del sótano

Requisito: un grupo de aventureros

Explicación: Unas ratas se han colado en el sótano de la taberna y se están comiendo los suministros, deben acabar con ellas.

Recompensa: 1 día en la taberna con todo incluido y 3 de oro / rata.

Misión: Acabar con los perros salvajes

Requisito: por la noche

Explicación: Unos perros salvajes por el día se esconden, pero por la noche, atacan guardias; lo rompen todo y roban comida. Debéis acabar con ellos.

Recompensa: 10 de oro / perro

Misión: registrar las ruinas del norte

Requisito: traer algo interesante

Explicación: Suren se construyó al norte de unas ruinas, las ruinas están en la nieve; son de un templo a un dios de un panteón que ya no existe, esas ruinas están llenas de Goblin y están llenas de trampas. Pero se rumorea que hay artefactos especiales y un gran tesoro por descubrir.

Recompensa: depende de lo que traigas…

La misión que veía para comenzar era la de las ratas, pero me faltaba algo fundamental un grupo; sino la misión que me quedaba era arriesgarme contra los perros salvajes…aunque tampoco me hacía mucha gracia luchar contra una manada de perros a solas. Me acerco a Everon, lo saludo; por respuesta me hace un mohín con la cara.

—      Hola Everon, ¿puedo coger la misión de tu sótano? – pregunto, pensando que me haría el favor; de dejarme hacerlo sin grupo

—      Si, poder puedes; búscate tres compañeros y es tuyo. – contesto con frialdad

—      Pensé que como me conoces, harías la vista gorda. – comente, intentando convencerle.

—      No cuela, el mínimo son 4; ya me has oído. – negó con su cabeza, ahora entiendo la fama de los enanos; como comerciantes.

Me doy la vuelta suspirando y empiezo a examinar las mesas, entre todos los aventureros, comerciantes; nobles y burgueses que hay, busco aventureros solitarios y novatos. De entre todos, encuentro seis que pueden ser; ahora queda preguntarles y que al menos tres digan que sí.

Veo un encapuchado, pienso que puede ser el asesino de antes y por eso me acerco a él.

—      Buenas, necesito tres aventureros para hacer una misión; ¿te apuntas? – le pregunte, sin llegar a sentarme.

—      ¿Qué clase de misión? – dice por lo bajo, pero pronunciando muy bien.

—      Matar a unas ratas – le resumo

—      No me gustan las ratas – se estremece

—      No importa, solo tienes que matarlas – intento convencerlo

—      De acuerdo, está bien; consigue a los otros dos. – pronuncia

—      Vale, espera aquí. – pido, mientras me doy la vuelta y me dirijo hacia otros aventureros.

Lo intento sin suerte con un humano bajito, luego me acerco a un enano.

—      Maese enano, ¿le interesaría a usted matar unas ratas? – le dije con respeto, según cuentan las leyendas; los enanos valoran eso.

—      Sí, claro; ese maldito de Everon, no me ha dejado hacerlo solo. – protesto el enano

—      Pues ya tienes compañero – ofrecí, para ver si colaba.

—      Sí, pero no basta; necesitamos otros dos – contesto molesto, por requerir tanto; para tan poco.

—      Ya tengo a otro más, voy a por el ultimo. – anuncié, y me fui; siendo observado por el enano.

Pregunte a un elfo y a un mediano, pero a ninguno les intereso; pregunte a una semi orca.

—      Buenas, ¿quieres matar ratas? – pregunte, con la esperanza de que dijera que sí.

—      Quiero matar – asintió, aunque su frase me puso un poco los pelos de punta.

—      Me vale, ¿cuento contigo entonces? – ofrecí la mano

—      ¿para matar? Si – ella miro mi mano, me la apretó con fuerza y asintió.

—      Vale, sígueme – pedí, sin perderla de vista.

—      Voy – se levantó, con brusquedad; y se movía de forma brusca.

Reuní al grupo en una sola mesa.

—      Ya somos cuatro – comente, mire al encapuchado, al enano y a la semi orca.

—      Vale, coge la misión – pronuncia el encapuchado

—      Dile a Everon, que nos de esa mierda ya – exigió el enano

—      Corre, quiero matar – pidió la semi orca.

Niego con la cabeza, somos un grupo demasiado variopinto; pero somos cuatro y eso es lo importante.

—      ¡Eh! Everon, ya somos un grupo de cuatro. – llame a Everon y se lo grite, para que me escuchara.

—      ¿ah sí, y dónde están? – pregunto, desconfiado; mientras que se acercaba a mí.

—      Allí, en esa mesa. – los señale, el ambiente entre ellos parecía tenso.

—      ¿Ese grupo? Parece que en cualquier momento se van a matar – el no dejo pasar ese detalle, sin hacer uno de sus comentarios.

—      Sí, pero tú no pediste un buen grupo; pediste un grupo de cuatro y lo tengo – me cruce de brazos, dispuesto a discutir con él; si es que hace falta.

—      Si, allá tú; si quieres entrar en un sitio peligroso con un grupo asi. – estaba disgustado, pero los enanos no son mentirosos; asi que cumplió y me dio las llaves. — ¿Ves esa puerta? Entrad allí, pero cuidado con las ratas son como lobos. – aviso, a pesar de todo; no era mal tipo.

—      Está bien, chicos; vamos. – llame a mi grupo, ellos me miraron y se levantaron con desgana.

El encapuchado saco dos dagas, la semi orca un hacha orca y el enano un hacha enana; por ultimo saque mi espada y nos preparamos para entrar.

—      Ah una cosa más, cuando entréis cerrare la puerta – Aviso Everon

—      Está bien - asentí


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