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Fecha: 11-Ene-18 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Infiel por primera vez. (I)

Lolomanolo
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Tiempo estimado de lectura: [ 7 min. ]
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Aquí me dispongo a contar como fui infiel por primera vez a mi pareja de más de cuatro años. Habrá una parte que será totalmente real (todo lo que ha pasado hasta ahora) y cuando llegue a ese punto me inventaré el resto tal y como a mi me gustaría que pasase. Espero que os guste. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Presentación.

Soy Sergio, un chico de 25 años. Estatura media, pelo oscuro, un cuerpo ancho y fuerte pero no petado. Algo atractivo, vaya.

Llevo más de cuatro años en una relación (no voy a decir cuantos por lo que pueda pasar) y mi chica se llama Elena. Es de mi edad, algo más alta que yo, un cuerpo normal, rubia, de piel clara, con un culazo tremendo, redondo y carnoso, pero sin pasarse…espectacular. Sus tetas son normales y son preciosas.

Todos estos años con esta chica los he vivido un poco a distancia, no vivimos en el mismo sitio por lo que nos veíamos todas las semanas, pero solamente un día o dos. Por motivos de dinero, tuve que irme a trabajar a una ciudad que caía un poco lejos de la zona en la que más o menos los dos vivíamos, por lo que no veríamos aún menos (ya que no tengo coche ni dinero como para moverme todos los fines de semana). Ambos pensamos que no iba a suponer un problema por el hecho de que ya estamos acostumbrados a seguir nuestra relación “a distancia” así que sin problemas.

Ya que estáis puestos en situación, vamos con lo bueno.

-----------------------------------------------------------

Primer día de trabajo, llego nervioso a la oficina. Trabajo como informático, aunque este trabajo en realidad me sirve como practica para ampliar mi currículo, aunque están pagadas.

Al ser unas prácticas, hay más gente que las hace.

Llego a una sala parecida a un aula de universidad, solo que cada mesa tiene un ordenador particular para cada uno. Siempre he sido una persona que ha caído bien, aunque me considero un poco frío y desconfiado, quizás es por eso por lo que no le hablaba a la mayoría de la gente, creía que no me iban a caer bien.

Como podía ver, en esas prácticas había mucha gente de la ciudad a la que me había mudado, por lo que se conocían, había buen rollo entre ellos.

Nadie destacaba, hasta que entró una chica un año menor que yo, llamada Marta. Cuando la vi, me gustó mucho. Algo más bajita que yo, morena para rubia, guapísima, culo normalito y unas tetas enormes. Nunca me he caracterizado porque me gusten las tetas grandes, el tamaño de las tetas me suele dar igual, siempre he sido un hombre de culos grandes y bien puestos, pero esas tetas me volvieron (y vuelven) loco; pero cuando la vi hablar con la gente me cayó como el culo, me pareció prepotente y demasiado borde.

El trabajo/prácticas son cuatro años, por lo que me tocaría compartir cuatro años con ella. En la primera mitad del primer año de trabajo no tuve nada de contacto con ella y me juntaba con un grupo de pringados, hasta que un día no le quedó otra que sentarse a mi lado en la oficina y se quejaba de un tobillo.

Sergio: ¿Estás bien?

Marta: Sí, me duele el tobillo porque me lo lesioné jugando a tenis.

Sergio: Vaya, yo también tengo un tobillo lesionado, yo me lo hice practicando parkour.

Marta: Oh, como mola, lo siento por tu tobillo…

Sergio: Vaya dos, estamos en la mierda…

(AMBOS RÍEN)

 

Este fue mi primer contacto con Marta y a partir de ahí empecé a juntarme más con su grupo de amigos y con ella. Estando ya en ese grupo, me enteré de que Marta y un chico de ese grupo, llamado Raúl, habían empezado a salir. He de admitir que, aunque tuviese novia y no conociese a Marta nada de nada, me dio rabia, porque de verdad quería tirármela, ese punto de que no me cayese bien del todo, también me ponía.

La segunda mitad del año fue normalita, siendo amigos y siempre bordeándonos de buenas, porque ambos somos unos bordes. Acabó el primer año y volví a mi zona natal durante el verano. Durante el verano apenas hablé con Marta, solo de vez en cuando. Al final del verano empezamos a hablar más, ese rollo borde de me caes mal, pero en realidad me encanta estar contigo, empezó a salir a la luz y para el momento en el que tenia que volver, tenía muchas ganas de verla.

Durante todo este tiempo mi relación con mi chica iba perfecta, rodada.

Segundo año de prácticas, el actual. Al volver, Marta y yo estábamos genial, como si hubiésemos sido súper amigos toda la vida, pero añadiendo un matiz de tonteo por parte de los dos.

No me preguntéis como, pero nos tirábamos ficha todo el tiempo, incluso delante de su novio, no nos controlábamos un pelo.

Para este tiempo, mi chica y yo estábamos en un momento en el que no parábamos de discutir y ella nunca tenía ganas de sexo, cosa extraña porque no me considero malo en la cama, ella siempre solía querer y la verdad es que la tengo grande.

Vi a Marta y a Raúl un día más separados, como reñidos y le pregunté a Marta en un momento en el que Raúl no estaba. Marta se había cansado de Raúl, me contó un montón de cosas que básicamente decían eso. Yo, le conté lo mío, y pasó lo siguiente:

Sergio: En fin, entre lo del tobillo y esto, parece que estamos conectados.

Marta: Ya ves, con lo pasotas que somos ambos y tal, lo bien que estaríamos juntos, ¿eh?, no habría estos problemas.

Sergio: Pues la verdad es que llevas razón…

Se hizo un silencio incómodo y volvimos a nuestro lugar de prácticas.

Sé que parece una tontería, pero me sentía mal porque nunca había sido ni un poco infiel a mi pareja. Aun así, seguí y el tonteo llegó a tanto, que le envié fotos sin camiseta e intenté que ella lo hiciera, pero se negó, sí que me mandó algunas sexys y de su culo, e incluso me dejó verla en bragas por videollamada.

Ambos nos admitimos que nos teníamos ganas, y nos teníamos tantas que casi solo con vernos ya nos poníamos cachondos. Un día, nos dimos un pico, y yo me sentía como la mierda. Ella intentaba besarme, pero yo me negaba por mi novia.

Un día no pude más, y nos besamos, nos besamos muchas veces en un callejón cerca de nuestro trabajo. Me agarró la polla y casi lo hacemos allí, pero había mucha gente.

Antes de las vacaciones de semana santa de ese segundo año, organizamos una cena de la gente de las practicas a la que íbamos a asistir ambos. Diez minutos antes de que me recogiesen, me llama:

Sergio: ¿Sí?

Marta: Oye, ¿podría quedarme en tu casa a dormir? Es que llevo un tiempo quedándome en casa de Raúl y hemos discutido fuerte.

Sergio: Por mí no hay problema, pero si vamos a estar con él en la cena y después te vas a venir conmigo, ¿no es posible que se creen problemas?

Marta: Raúl no va a la cena…

--------Por dentro, yo estaba súper contento de oír eso--------

Sergio: ¿Por qué no? No pensaba que la discusión habría sido tan fuerte.

Marta: No, no, es que no se encuentra nada bien, está vomitando. Por eso, como vive muy lejos del centro y volveremos tarde, no podrá venir a recogerme.

Sergio: Vale, me parece perfecto, puedes quedarte sin problema, me bajo ya que está aquí Jose (un chaval de nuestro grupo de amigos) para recogerme, ¡chao!

Llegué al lugar de la cena y ella estaba esperando con más gente en la puerta, no iba muy arreglada en comparación a como iban otras chicas, pero estaba jodidamente preciosa…ya había pensado alguna vez que otra que quizás sintiese algo por ella, pero al verla en ese momento, esas dudas se convirtieron en realidad.

Al entrar, nos sentamos juntos. Durante la cena hablamos poco entre nosotros porque cada uno estábamos con más gente que nos caía bien, pero, aun así, nos sentíamos juntos. Tras la cena nos fuimos a un club a bailar y seguir bebiendo, y, como tonto que soy, no bailé mucho con ella porque me daba cosa que nos vieran la gente de nuestro grupo. Al terminar, nos fuimos a mi piso, al entrar en mi cuarto:

Sergio: Ponte cómoda.

Marta: ¿Voy a dormir contigo? No he traído ropa para cambiarme, pero como me la vas a dejar tú, pues ale…

Sergio: (Riendo) Tendrás cara…ahora te doy algo. Vas a dormir conmigo, pero a la vez no.

Marta: ¿Eh?

Sergio: Mi cama se puede poner doble con una que tiene debajo, también se pueden hacer dos pequeñas, si no quieres dormir conmigo…

Marta: Déjate de tonterías, ¿qué es eso de sí pero no?

Sergio: Pues que vamos a dormir juntos, pero mi compañera de piso conoce a mi novia, así que estaría bien que primero comprobase que vamos a dormir en camas distintas, después, cuando se duerma, las juntamos.

Marta: Uhhh…como te va el peligro…ya somos dos…me parece una idea perfecta.

Tal y como dije, mi compañera de piso, entró y vio las camas separadas, Marta se hizo la dormida. Mi compañera de piso me dio las buenas noches y se fue a dormir. Marta y yo juntamos las camas y se calentó la cosa…

CONTINUARÁ… 


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