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TODORELATOS » AMOR FILIAL » RELATO 27- TREMENDOS POLVOS CON MI SUEGRA CONCHI.
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Fecha: 11-Ene-18 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Relato 27- Tremendos polvos con mi suegra Conchi.

coitus23
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Tiempo estimado de lectura: [ 20 min. ]
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Salir con Esther tantos años, me facilitó poder disfrutar de su madre, Conchi, que con cuarenta y tantos años, era una hembra monumental, cachonda y folladora donde las haya, me encantan esta mujeres calientes, fogosas e insaciables, me ponen loco, pero sobre todo verlas gozar es de otra dimensión. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Conchi, la madre de mi novia Esther, una mujer caliente y fogosa que estaba abierta a todo.

Comencé a salir con Esther, cuando tenía 21 años, era una chica un año mayor que yo, muy guapa, unos ojos espectaculares y un cuerpo de infarto. Fue una relación magnifica y llegué a tener una confianza muy grande con sus padres.

Su padre Pedro, debido a un accidente laboral estaba jubilado con 46 años, padecía constantes achaques e incluso pasaba semanas enteras si salir de su dormitorio. Tenía mucho dolor, incluso a veces le di algún masaje en su espalda, para relajar la tensión muscular. Su esposa Conchi, es una mujer especial, luchadora, tranquila y muy simpática. Se adaptó a la situación con dificultades, incluso dejo su trabajo por atender a su marido, pero poco a poco admitió que la situación era irreversible.

Mi relación con ambos era muy buena, incluso cuando mi novia estaba en las clases en la universidad, Conchi, me llamaba para algún menester e incluso que le ayudase en temas domésticos. Hice muchas veces la comida para los cuatro, cuando ella debía llevar a Pedro a las revisiones médicas. Éramos como una familia, si estaba libre, colaboraba siempre.

En una ocasión, Pedro fue a pasar unos días a casa de su hermano Ramón, disfrutaban de la pesca, se acercaba el verano y era bueno para él disfrutar del sol y del mar.

Cuando llegué a su casa, Conchi, me informó de la ausencia de Ramón y de que mi novia tardaría, acompañaba a su abuela por un proceso catarral.

Estábamos solos en la casa, nunca había visto a Conchi como fruto de mi deseo, es más la respetaba y siempre colaboraba en todo para aligerar la carga que suponía su marido. Pero aquella tarde fue distinto.

Tenía puesta una bata, unas chanclas y llevaba el pelo recogido, era una mujer de 44 años, bien llevados, pelo largo negro, un cuerpo con curvas con algo de sobrepeso, si sabía de su enorme pecho, puesto que llevaba siempre jersey de pico y dejaba ver el canalillo.

Me dijo:

-Juan, cariño, estuve tomando el sol en la esquina de la terraza, pero me fue imposible ponerme crema en la espalda, si puedes me gustaría que me la pongas, quiero estar morena para el verano. ¿te apetece?.

-Claro suegra, lo que necesites…Contesté.

-Eres un sol, ya no hay chicos como tú, jajaja. Dijo, tomando un frasco de protector, y saliendo a la hamaca.

Salí detrás de ella, se sentó, sacó la bata y …………sorpresa, tenía las tetas al aire, sin sostén, me quedé boquiabierto, que tetas enormes, a esa edad todavía me parecían más, sería una talla 120, creo. Colgaban pero estaban rellenas, gordas y redondas, con unos pezones no muy grandes pero oscuros. Me miró y sonrió.

Se tumbó en la hamaca y comencé a poner crema en toda su espalda, muy suavemente, estaba nervioso por lo que acababa de ver y por la confianza que ponía en mí, la entonces suegra.

Después de poner la crema, me retiré a una silla y me quité la camiseta, mientras estaba observándola, sin levantar la cabeza, me dijo:

-Porque no coges la otra hamaca y te pones al sol, te vendrá bien un rato.

-No tengo bañador. Contesté

-Vaya hombre, tomas el sol en calzoncillos o desnudo, hay confianza y no voy a asustarme, venga, ponte cómodo.

-Bueno, me quedo con el calzoncillo y listo. Dije.

-Tranquilo como quieras y te pongo un poco de crema por la espalda. Comentó.

No se la razón, pero en ese momento, tomando la hamaca, miré de otra manera a Conchi, como una hembra madura, buen culo, piernas largas, unas tetas enormes y muy atractiva. No entiendo que sucedió, sería la primavera o la visión que tenía enfrente.

Coloqué la hamaca cerca de la suya, esa esquina estaba protegida y el sol calentaba. Me senté, puse crema en brazos, piernas, pecho y boca arriba me dejé caer. Me di cuenta que empezaba a fantasear con Conchi, que mi polla estaba empezando a responder a los estímulos cerebrales. Ella levantó la cabeza y me dijo:

-Cuando quieras poner la espalda hacia arriba me avisas.

-Vale, voy a estar así un rato pero no mucho. Dije.

Pasaron como 20 minutos, me apetecía cambiar de posición y aprovechar para mirar a Conchi de reojo, así era imposible.

-Conchi, me doy la vuelta. Dije.

-Si mi niño, te pongo crema y también aprovecho para buscar algo para beber, ¿te apetece una coca-cola?

-Si gracias, pero si quieres voy yo a por ella, ¿tú que quieres? Pregunté.

La pillé mirando el bulto de mi entrepierna, se sonrojó y dijo:

-Bueno pues trae otra para mí.

Salí hacia la cocina, lo prefería, con el slip tan pequeño mi paquete estaba bien marcado y abultaba lo suyo. Cuando estas delgado todavía se ve más grande.

Volví con las coca colas, ahora ella estaba sentada en el lateral de la hamaca, yo hice lo mismo frente a ella y le entregué la lata. Bebimos sin comentar nada.

-Venga, esa espalda, siéntate aquí a mi lado. Dijo.

-Voy. Respondí, pasando a su hamaca y poniendo mi espalda hacia ella.

Comenzó a masajear la espalda con el protector solar con delicadeza, sin dejar un solo rincón sin recorrer, desde el cuello hasta las nalgas, incluso bajo un poco el slip para pasar su mano, bajó por las piernas. Me estaba poniendo malo sus manos recorrían mi cuerpo y si ya estaba caliente comencé a hervir.

Pensé, tengo que echarme de frente, así disimulo el empalme. Jajajaj, que error.

-Date la vuelta, venga… Dijo sin que me diese tiempo a reaccionar.

Me giró un poco con su fuerza y sentada en la hamaca, tenía mi paquete a la altura de su cara. No hubo ni una palabra, se levantó y comenzó a poner crema por mis hombros, mi pecho, bajando poco a poco, al llegar al slip, empujo la polla hacia abajo un poco, metió los dedos y puso crema. Se volvió a sentar y puso crema en mis piernas, hasta llegar a los pies.

-Ni una palabra, ¿vale?  Escuche.

La miré y con su dedo sobre los labios me pedía silencio, su mano, tiró del slip hacia abajo quedando la polla al aire. La agarró.

-Dios, menudo pollón, mi niño, dios mío lo que tienes aquí. Dijo y besó la punta.

No me movía, ella hacia todo el trabajo, estaba petrificado por lo que estaba sucediendo, me vino a la mente mi novia, luego mi suegro, dios que lio, se complicaba la cosa. Pero con la lengua y las manos de Conchi, estaba aplicando sus conocimientos y eso me trasladó muy rápido al paraíso del placer. Me habían comido muchas veces la polla, pero aquella era distinta, lamia de abajo-arriba, paraba en el delta del frenillo, golpeaba con la lengua. Me mordisqueaba el escroto afeitado y con su mano lo apretaba para que mis huevos se juntasen y pudiese chuparlos una y otra vez. Estaba en la gloria, si existe esto era lo más parecido.

Fue muy despacio, haciendo un trabajo fino, fino, mi polla estallaba, me correría pronto, cuando quise sujetar su cabeza, me lo impidió, pero no dejó en ningún momento de lamer y chupar el capullo, el tronco y los huevos, una delicia de mamada.

Miré hacia abajo y vi como metía su mano entre la piernas y buscando el coño, lo frotaba, podía ver sus pelos entre los dedos, al separar el biquini, sus tetas enormes ya demostraban la calentura, los pezones ya apuntaban como los cuernos de un victorino en las Ventas. No creía que aguantase mucho y largaría la leche a chorros, abundante, llenaría medio vaso, seguro. Jode que placer me estaba dando la suegra, no dejaba de lamer, una y otra vez, mientras mis manos estaban sobre mi cintura, no podría tocarla. De repente paró y dijo:

-Ahora te toca, quiero que me comas el coño, y que lo disfrutes, con calma.

No dije ni palabra, se dejó caer de espaldas en la hamaca, quito el biquini y se abrió de piernas. Su coño, tenía pelo abundante, negro y rizado. No quedaba otra que aplicarme si quería contentar a mi suegra.

Me puse de rodillas, metí mi cabeza entre sus piernas y comencé a lamer los muslos por su parte interna, ella se estremecía a cada lamida, estuve buen rato acariciando sus piernas y luego con las dos manos aparte la pelambrera y metí mi boca en el coño.

Aquello chorreaba, sus jugos estaban mojando el pelo púbico, estaba salida como una perra en celo, estaba a cien. No tardó en apretar mi cabeza contra el coño y escuche:

-Come mi niño, come que hoy te voy a follar bien, come, come. Dijo mientras gemía.

Mi lengua rebuscaba cada rincón del coño de mi suegra (en aquel momento) lamí, chupe su clítoris enorme, le di lengüetazos una y otra vez, estaba jadeando como una perra. Mi lengua no dejaba de trabajar el coño, mientras mis dedos separaban el pelo. Hice presión, abrí los labios del enorme coño de Conchi y metí más profunda la lengua e incluso mi nariz, no respiraba, joder.

No dejaba de lamer una y otra vez el coño, deslicé un dedo de mi mano derecha al coño de mi suegra, luego dos, luego tres, entraban genial y ella movía hacia arriba su cadera, estaba gozando y muy salida, `pero como aguantaba la cabrona, experiencia, pensé.(Luego supe que se corría pocas veces con su marido, que le costaba y el no aguantaba.)

Ya llevaba un buen rato comiendo el coño, quería que se corriese la madre de mi novia y que disfrutase de una buena comida de coño como la que le estaba dando. En ese momento se me ocurrió buscar el esfínter de su trasero y ver como respondía, acerque el dedo de mi mano izquierda, lo puse en la entrada y no protestó, seguí metiendo y no dijo nada.

Tenía la lengua y los labios comiendo el coño, con tres dedos dentro mientras otro taladraba el culo. Salieron sus gemidos más agudos y dijo entrecortada:

-Sigue mi niño, clava los dedos y chupa, me voy a correr…

Seguí aguantando como puede, era más complicado que una inmersión en apnea, joder, que duro trabajar en esas circunstancias, y la muy cabrona aguantaba, pero no sería por mucho tiempo.

Soltó dos bramidos brutales y descargó toda la tensión acumulada como consecuencia de la caliente que se había puesto.

-agggg, aggg, aggggg.

-Siiiii, agggg, ahhhh, que buenooooo, ahhh, agggg, aggg, diossss, dioosss, aggg, ahhh, ahhh. Descargaba como una loca, mientras gritaba de placer, si hubiese alguien en casa sería un escándalo.

Cuando se relajó, me dijo:

-Ven vamos al dormitorio de invitados, quiero que te me folles bien y te corras.

-Conchi, no tengo preservativos. Dije.

-Te corres dentro, tranquilo, no pasa nada, tomo pastillas. Comentó mientras se dirigía al dormitorio.

Entramos, me empujó sobre la cama, mi polla miraba al techo como la lanza de Longino, tiesa, larga y lista para taladrar cualquier coño.

Dio dos lamidas a la polla y se subió a la cama, apoyó la rodilla izquierda y la otra pierna la mantuvo sobre su pie, tomó la polla con la mano derecha y comenzó a frotar la polla en la entrada del coño, separaba los pelos una y otra vez, estaban húmedos de los jugos de la anterior corrida.

Despues de frotar bastante, abrió con las dos manos los labios del coño y busco mi capullo con el coño, nada más lo sintió en su entrada se dejó caer sobre ella, entró un buen trozo, pero quería más, puso la otra rodilla en la cama y se dejó caer con todo el peso encima de mi polla erecta. La metió toda, estaba llenando el coño de mi suegra, ufff, empezó a subir y bajar, mientras con una mano agarraba los tetones de Conchi que saltaban a cada clavada y la otra agarraba su culo para moverla.

Tener toda la polla dentro del coño tan caliente de aquella hembraza, me hizo ver el cielo y no aguanté:

-Me corro, Conchi, me corrooo, ahhh, aggggg, ahhhh, ahhhh siii, asiii, agggg.

Descargaba mientras nuestros ojos se miraban, su cara de placer era total, estaba caliente como una perra y sintió los latigazos de mi polla a cada desgarga dentro del coño y me dijo:

-Cuanta leche, ufff, me encanta, descarga mi niño, descarga que me voy a correr. Decía ella, mientras movía las caderas adelante y atrás frotándose contra mi cuerpo. Bajo la mano al coño busco el clítoris, lo masajeó y cuando mis últimos chorros salían de mi polla, ella comenzó a respirar más fuerte y rápido y no aguantó:

-Mi niño, sigue, sigue, que me corro, sigue, sigue, dios que gusto, siiii,, ahhhh, agggg, ahhhh, aggg, ahhhh, Gritaba de placer y no se cortaba un pelo, seguro que escucharon los vecinos, seguro.

Sin salir, se dejó caer sobre mi pecho y me dijo:

-Gracias cariño, me encantó, hace mucho tiempo que no tenia dos corridas seguidas, me cuesta mucho, pero la verdad es que tampoco sentí tan lleno el coño, tu polla es inmensa. Gracias. Y nos fundimos en un beso, acababa de follar a mi suegra y ahora nos fundíamos en un besazo intenso y largo.

Fuimos a la ducha, nos vestimos y me dijo:

-Voy a ver cómo está la familia.- Llamó a mi novia, le dijo que estaba en casa y que dijo que tardaría hasta las diez de la noche, que fuese a dar una vuelta. Su marido, acababa de venir de pesca y estaba muy contento-.

-Bueno todo en orden, son las siete, si te apetece, vemos una peli y te hago algo para cenar, así cuando venga Esther salís.

-Perfecto, pero no te preocupes, cocino yo. Respondí.

Juntos nos fuimos a la cocina, preparé una ensalada, unos boquerones en vinagre, unos mejillones en escabeche, mientras ella cortaba unas lonchas de jamón y unos tacos de queso. Cogimos unas coca-colas y fuimos al salón.

Estuvimos merendando tranquilos, sin ningún remordimiento por lo que acabábamos de hacer, y le dije:

-Conchi,¿ puedo hacerte una pregunta?

-Claro mi niño, ¿dime? Respondió.

-Cuando estaba comiéndote, con los dedos en el coño y te metí el dedo en el culo te corriste enseguida, ¿te gusta el sexo anal? Pregunté-

Me miró sonriente y me dijo:

-Me encanta, mi primer novio y yo éramos adictos, pero con Pedro ni hablar de ello, sé que a muchos hombre no les gusta. ¿a ti te gusta?

-Siiii, me encanta. Respondí. Su mano se colocó sobre mi paquete.

-Vaya, vaya el niño, ¿te gustaría follarme el culo? Preguntó.

-Siiii, claro, pero no quiero que te duela. Respondí.

-Tranquilo, dilato bien y veras cuantas veces me corro si me clavas bien y yo froto el chichi, soy como un rio, jajajaja, me encanta.

-Qué bueno, pues ojala un día podamos hacerlo. Dije.

-¿Como que un día?, eso será ahora, esto caliente, me tienes a cien. Dijo,

Sin darme tiempo a más se lanzó sobre mí, me comió a besos, al rato estaba comiendo mi polla como una condenada, de morcillona a empalmada más rápido que un fórmula uno en hacer 100 metros.

Ella llevaba puesto un batín sobre su cuerpo desnudo y le dije:

-Sabes, me encanta la lencería, cuando tu hija se la pone me vuelve loco, muy loco. Jajajaj.

-Mi niño, que morboso, o sea ¿qué te gusta la lencería veras? Vengo ahora. Respondió, y salió hacia su dormitorio.

Tardo unos minutos mientras yo termine la coca cola y me desnudé, vería que sorpresa que me ofrecía mi suegra.

Cuando volvió me quedé boquiabierto, botines negros, medias con tiras a un corsé precioso, negro y granate, muy fino, los tetones enormes se salían por los lados del sostén del corsé, una diadema para sujetar su pelo, estab espectacular, increíble, que cuarentona más maciza iba a volver a follar, además de ser mi suegra en ese momento.

Mi polla saltó como un resorte y se puso de nuevo empinada, como una torre dura y venosa, estaba muy caliente, veía caminando semejante hembra hacia mí, despacio, luciéndose con unas piernas tremendas, caderas, cintura y unos tetones, con una toalla y un consolador grande en la amo,  jamás imagine a Conchi, mi suegra, de esta guisa y menos que me pusiese tanto, para mí era la madre de mi novia, mi suegra.

Se sentó en el sofá, abrió las piernas y me dijo:

-Levanta mis piernas y cómeme el coño, quiero otra comida buena para entonarme, quiero follar duro y disfrutar…

No tarde en comer el coño y repetir la maniobra que tan buenos frutos me había dado antes, comida de clítoris, tres dedos en el coño y dos en el culo, no me corté un pelo, al rato ya estaba como una loba gimiendo.

Separé un poco la cara, buscando el consolador, lo froté en la entrada de su coño y lo enchufe hasta el fondo, tenía un coño enorme, profundo y con los labios grandes. Una vez dentro comencé un mete-saca con ritmo y profundo, mientras mi lengua volvió a chupar el coño por fuera y buscar de nuevo el clítoris, estaba a cien, me encantaban los gemidos fuertes de Conchi, como se entregaba al placer y solo escuchaba:

-Que gusto, que gusto, ahhh, ahhh, que gusto, sigue no pares, ahhhh.

Estuve metiendo y sacando el consolador media hora, mientras mis dedos se introducían en su culo y lo iban dilatando. A veces, separaba la boca para ver la cara de zorrón que tenía mi suegra, entre las clavadas del dildo y mis lamidas. Gozaba como una perra, estaba a cien, no dejaba de jadear y en alto.

De repente, me dice:

-Para mi niño, quiero correrme, métemela en el coño a cuatro patas. Colocandose.

-Ufff, que buenísima estas, es una gozada follarte, me encantas. Dije.

-Si mi niño, pues me follas cuando quieras, me gusta tu polla y me tienes loquita amor. Respondió.

Me coloque detrás, lamí dos veces el coño, separando los pelo y endiñe el capullo en el coño ardiendo de mi suegra, bombeé para que llegase al fondo, mis huevos golpeaban sus carnes mientras ella gemía y jadeaba como una loba. La polla entraba y salía, a cada envestida veía el enorme culo de Conchi, una hembra potente que estaba recibiendo mis clavadas potentes y profundas.

La cosa prometia, la haría correr, pensé rápido y después de darle unos cachestas y motivarla con frases soeces, le di un cachete fuerte y le dije:

-Te voy a meter el consolador en el culo, hasta el fondo, perra, como gozas.

-Si,siiii, metelo, metelo todo, ahhh, agggg, me encanta. Gemía mientras buscaba la entrada del esfínter para clavar el consolador dentro.

Al rato estaba agarrando por las caderas a Conchi, mientras mi polla, entraba en el coño y mi estómago empujaba el consolador, cada vez más adentro. Estuve dando caña de esta forma, y cuando consideré que podía lograr su corrida, metí las manos por debajo y apreté su clítoris y lo froté con rapidez. No aguantó mucho, empezó a respirar fuerte, a empujar duro para que mi polla entrase más y así soltó un grito, que todavía está en mi mente:

-Ahhhhhhhhhh, ahhhhh, me corrooooo, no pares cabrón, fóllame, fóllame duro, no pares, agggg, ahhhh, ahhhh.

Jadeaba mientras entraba y salía de su coño con potencia para que notase mi poder, sin dejar de empujar el consolador y rozar el clítoris, y sucedió lo que me ocurría por primera vez: lograr el squirt con una hembra.

-Dios , que gusto, ahhhh, ahhhh, ahhh, agggg, me meo, me meo, uffff, dios, me derrito, aggg, ahhhh, que corridaaaa, sigueeee, siii, agggg, ahhh. Eran sus frases entrecortadas por jadeos y gritos inmensos, no podeís imaginar lo gritona que es.

Se dejó caer hacia delante, sin sacar la polla ni el consolador, me quedé quieto y me dijo:

-Dios esta es la mejor corrida de mi vida, dios, me mee y todo, dios que gusto, nunca me paso esto, mojamos todo el sofá, menos mal que se lavan los cojines.

-Me alegro que te haya gustado, pero quiero correrme en tu culo. Dije.

-Espera un poco mi niño, estoy muerta, ufff, fue un polvazo y quiero recuperarme para ordeñarte con mi culo, veras como te gusta. Respondió.

Pasado unos minutos, salí, quite el consolador despacio y mirándonos a los ojos, me dio un morreo, estaba eufórica, me dijo:

-Esto hay que repetirlo, muchas veces mi niño, que gozada tener un macho así en casa, mi hija estará encantada.

-Jajaja, si, lo pasamos muy bien, pero contigo soy más libre para follarte por todos los agujeros, jajaja, si tu quieres claro.

-Si mi niño, ¿Cómo no voy a querer esa polla dentro? Por dios ahora mismo.

Me lamió de nuevo una y otra vez el capullo, apretó mis huevos y cuando consideró me dijo:

-Me follas a cuatro patas, pero entra con cuidado después te aviso yo y ya me das duro, pero deja que dilate.

-Tranquila obedezco tus instrucciones, ponte a cuatro patas.

Se colocó, estaba impresionante, las tetas colgando fuera del sostén del corpiño, las medias negras, los botines y abierta de piernas para que le follase el culo. Un espectáculo, ve aquella hembra a mi disposición, eso marco mucho mi vida, me gustan las hembras potentes y grandes.

Agarré mi polla con la mano derecha, mojé con saliva el capullo, lo acerque a la entrada y jugué un poco con la entrada, para buscar poco a poco el camino al fondo de sus entrañas.

Me costó meter el capullo, casi era el doble del grosor del consolador, imaginaros el diámetro de un vaso de tubo reventando un culo, impresionante.

Empujaba mi capullo muy lentamente, se notaba abrir camino, me dolía de la presión que ejercía el agujero tan estrecho que pretendía invadir con mi polla, pero sabía que salvado el capullo lo demás sería más fácil.

No dejé de empujar muy suave, a pesar de dolernos a ambos, deseábamos terminar disfrutando del momento, tardé unos minutos en lograr que el capullo entrase, entre quejas y gemidos de Conchi, pero cada vez que metía un trozo, le daba un cachete, eso la relajaba, fue genial cuando entró el capullo dentro y agarrando su cintura fui deslizando poco a poco cada centímetro de los 22 que mide mi cipote, sorpresa, entró toda, era el primer culo que recibía toda mi polla, invadía hasta el fondo las entrañas de mis suegra. Poco a poco, fui tomando ritmo y no tarde en recorrer una y otra vez diez o doce centímetros de polla que entraban y salían del culo de mi hembra. Pasó de quejarse un poco a jadear. Al rato comprobé que metía la mano en el coño y le dije:

-¿Quieres el consolador?

-Siiiii, límpialo y dámelo. Dijo, mientras me estiraba, lo tomaba en mi mano y lo limpiaba con la toalla.

-Ten. Se lo entregué, no tardó en jugar con el en la entrada del coño.

Mi polla tenia ensartada a la tremenda hembra que era mi suegra, estaba sobre ella como un caballo follando a su yegua, estaba buenísima, ancha, potente, caliente y sobre todo una folladora, me encantan las hembras así.

No dejé de bombear con mas salero a medida que me ponía a cien, no aguantaría mucho a pesar de que me había corrido bien una hora antes, pero la manera de ordeñar del culo de mi suegra, era una sensación indescriptible, apretaba y soltaba como ordeñando el pezón de una vaca. Estaba en la gloria, le hablaba, de lo buena que estaba, lo que me gustaba follarle el culo, lo caliente que era, etc. Morbo por doquier, una situación de infarto, imagino la cara de mi suegro y mi novia si nos pillan así en esa fiesta brutal.

Mi polla entraba, salía, cachetes, jadeos, gemidos, todo entremezclado, metí mano a los tetones y los estruje, que suaves y grandes, uffff, una gozada, pellizque sus pezones y gimió, no dude que era su zona más erógena.

Mi polla iba a reventar no quedaba mucho para que mis huevos explotasen en la reproducción de la bomba Little Boy, que soltó el Enola Gay aquel agosto del 45 sobre Japón. Y creedme fue una de los mejores corridas de mi vida.

No aguante y le dije:

-Me corrooo, te voy a llenar el culo, suegra, te lleno el culooooo, agggg, ahhhh, ahhhh, agggg, ahhhh. Me agarraba con fuerza para que sintiese mis chorretones en lo más profundo de su ser.

-Si mi niño, lléname el culo, todito, todito y no pares me voy a correr prontito, mi cariño, no paresss, no pares.

Yo seguía envistiendo a toda pastilla las nalgas, era un ruido brutal el que producia cada envestida como correr con chancletas, un ruido brutal a cada clavada, aguanté lanzando leche bastante rato y a pesar de todo seguía empalmado. Volví a moverme, pero más suave, mano de santo.

-Siiiii, me corroooo, me coooooorrrrrrrrrrroooo, que bien me follas el culo, cabron, mejor jamassss, agggg, ahhhh, agggg, ahhhh. Gemía y jadeaba sin dejar de meter y sacar el consolador, su corrida fue larga e intensa.

Mi polla aguantó dentro, a pesar de que ella se dejó caer hacia delante, llevándome sobre ella, menuda hembra, estaba tremenda la suegra.

Cuando nos soltamos, volvimos a la ducha, nos vestimos, nos sentamos en el salón con unas coca-colas y al rato escuchamos abrir la puerta.

-Hola cariño, hola mamá, espero que no os hayáis aburrido, la abuela ya sabes cómo es, si no ceno algo con ella se cabrea. Dijo, le dio un beso a su madre en la mejilla y a mí un piquito.

-Hola cariño, me alegro de verte, aquí estuvimos bien. Dije.

-Con Juan una no se aburre nunca, jajaja, me estuvo contado historietas, jajaja. -Dijo mi suegra y le preguntó a mi novia-¿Te traigo algo para beber o quieres café?

-Café mamá, con un poco de leche. Respondió Esther.

-Me alegro de verte, estas guapísima. Dije besando a mi novia.

-Pues prepárate, que quiero que me eches un polvo monumental o varios, estuve pensando en tu polla mientras esperaba a la abuela y estoy empapada.

-Dalo por hecho. Respondí, pensando en que muchas veces hay que cumplir a pesar de haber descargado en el coño y el culo de tu suegra, pero recordar cuando venís de follar a otra, en casa hay que pedirlo y hacerlo, eso os libra del infierno, jajajaja.

Espero que os guste esta situación vivida hace años, con mi suegra, estuve casi cinco años de novio de Esther y otros tantos follando a Conchi, siempre me adoraron, a pesar de que Esther se casó con otro chico, la despedida de soltera la disfruto con mi polla, nos vimos varias veces más.

Un besazo a tod@s, por favor no solo comentar por privado, también en el público. Gracias.


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