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Fecha: 10-Ene-18 « Anterior | Siguiente » en Transexuales

La historia de mi viaje por la vida

PamelaTs
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Soy Darina una mujer transexual, actualmente vivo en México y soy dueña de un café gourmet, pero no siempre fue así, ni era dueña de un negocio, ni era mexicana y tampoco nací mujer; esta es la historia de cómo llegué a ser lo que soy. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Hola mi nombre es Darina y esta es la historia de cómo me convertí en lo que ahora soy, soy de una familia de un país lejano, que se encuentra del lado contrario del océano atlántico, mi familia y yo viajamos desde allá hacia México para dejar atrás los estragos de la guerra en mi país, somos una familia común de 7 personas, mi padre Klement, mi madre Svetlana, mi hermano mayor Branko, mi hermana mayor Nela, Bronislava que también es mayor que yo, y  Danika que es menor por apenas unos meses.

¿Mi edad? No la recuerdo, ¿el año? No estoy seguro, solo recuerdo dos cosas importantes y que son las que me permiten ubicarme un poco temporalmente, nos cambiamos de país debido a según lo que papá decía, una serie de conflictos armados; lo segundo, es que llegué al segundo año de lo que en México se conoce como secundaria unos niveles por debajo del high school.

Yo no sabía hablar el idioma que ahora les escribo, era relativamente joven y debido a los conflictos bélicos que contantemente acosaban a mi país de origen, el aislamiento y la soledad me hacía demasiado crédula, ingenua y hasta se podría decir, tonta.

Mi padre, un hombre de familia militar sabía perfectamente lo que ocurría en nuestro país, pero era incapaz de explicarnos, contarnos o si quiera tocar el tema; creo que lo que llegó a ver fue demasiado cruel o violento y quizás simplemente no lo quería recordar.

Él logró entrar a México fácilmente pues por su carrera tenia todos sus papeles en orden, pero el resto de nuestra familia compuesta por mi mamá mis 3 hermanas y mi hermano el mayor era otra historia completamente diferente, pues el fuerte régimen de ese país nos impedía tramitar o ponía trabas infinitas en este tipo de documentos, por lo que así sin más, entramos de manera ilegal a este nuevo país.

No recuerdo mucho de nuestro viaje, pues la mayoría del tiempo lo pasé dormido, pues mi padre quería llamar la menor cantidad de atención y en la comida nos daban píldoras para dormir y así mantenernos callados a mí y a mis hermanos, lo único que recuerdo es que el viaje lo hicimos en barco, que tardamos cerca de un mes y que el lugar olía muy desagradable, hasta el día de hoy, la playa o cualquier lugar cercano al agua salada me es de muy poco interés.

Como éramos ilegales, no podíamos entrar de la manera normal y usual como todos lo hacen, el viaje ya en tierra lo realizamos de noche y en una camioneta bastante vieja con un camper en la caja trasera, fuimos por carreta asfaltada por bastante tiempo, pero eventualmente abandonamos la carretera y nos internamos en caminos de terracería, viajamos cerca de 3 horas en ese camino de piedras y tierra, quizá ña distancia no era mucha, pero lo agreste del camino nos hizo tardanos bastante.

Al llegar mi padre hablo con un hombre que vestía de sombrero y un overol, bastante alto, mi padre era alto, media 1.85 pero ese hombre era más alto que él, platicaron por un buen rato y le dio unas indicaciones en algo que imagino era un mapa, mi padre regresó y viajamos durante otro buen rato, yo me quedé dormido y no supe nada hasta la mañana siguiente.

Despierta, despierta es hora de levantarse, tenemos que platicar en familia, pero primero vamos a desayunar, ponte esa bata de tu hermana, más tarde buscare tu ropa.

La bata era una clásica bata de dormir, algo así como un camisón, sería la costumbre familiar o quizá del país de donde veníamos, pero la verdad es que no se diferenciaba mucho de la mía, salvo porque era más holgada en el frente, a la altura del busto y porque tenía decorados en encaje y bordados de flores, así que simplemente me la puse y me dirigí a comer, todo trascurrió normal, hasta el final del desayuno.

Bien familia, ha llegado la hora, necesito platicar con ustedes, creí que por primera vez mi papa estaba dispuesto a hablarnos de algo o explicarnos porque habíamos dejado nuestra casa, pero no fue así, sino algo totalmente diferente.

El señor que nos encontramos anoche es el líder de esta comunidad, él es el conocido de uno de mis antiguos compañeros del ejército, y creo que podemos confiar en él, sino es que es nuestra única opción. Nos permitirán vivir en estas tierras, ellos son una comunidad que a pesar de estar en México, no forman parte directa del país, tienen su propio gobierno, leyes y dirigentes, y solamente en casos extremos acuden a otras autoridades, se dedican a cultivar el campo y a crecer ganado, los productos que obtiene de eso los trabajan y los llevan a vender a las ciudades, ese me parece que es su único contacto forzado con el resto del país.

Esta tierra le pertenecía a un hombre pero por problemas con la comunidad su hijo fue expulsado y él decidió marcharse con él, aun a pesar de perder sus tierras y ganado; como les dije, es un buen amigo de un compañero mío del ejército y debido a su amistad con él y la confianza que le tiene, nos ha dado un permiso exclusivo y temporal de vivir aquí, con la condición de trabajar como el resto de la comunidad.

No han dicho nada sobre que formemos parte de ella, y todo parece ser totalmente temporal, pero mientras nos acomodados y buscamos una mejor forma de vida, creo que esto bastará para mantener nuestra familia a flote.

Hasta esta parte todo se escuchaba muy bien, yo había crecido prácticamente dentro de mi casa y lo único que podíamos hacer era leer, estudiar, jugar juegos de mesa y eventualmente cuando papa la conseguía, veíamos una película de cine americano, a decir verdad, solo era basado en américa pues eran de origen italiano, los famosos espagueti western, así que mis grade contacto con el exterior y con algo agradable era la vida de los vaqueros, claro que estaba emocionado por vivir en ese lugar.

-Solo hay una condición.

Vi en el rostro de mi padre la misma cara que ponía cuando estaba a punto de decirnos algo muy muy malo.

L a comunidad se rige por leyes muy estrictas, y las cumplen al pie de la letra, una de ellas es que solo pueden haber dos hombres por fracción de terreno, por lo general se refiere a un padre y un hijo, cuando llega un niño nuevo a la familia, esa es la señal de que el hijo es lo suficientemente mayor para trabajar su propia tierra y entonces debe mudarse a una nueva fracción, no sin antes demostrar que puede valerse por sí mismo.

Aquí la poligamia es permitida y por eso no tienen una regla sobre las niñas, y en eso estamos bien, pero por otro lado… (Volteó a verme con la cara llena de tristeza) No podemos dejar que sepan que eres niño, así que se los ocultaremos. A partir de ahora deberás vivir como una chica, usando la ropa de tus hermanas, pero no te preocupes mi hijo, solo será por unos meses en lo que podemos mudarnos de aquí a la ciudad, y entonces todo volverá a la normalidad.

Verás que rápido vuela el tiempo. Será casi como si aun estuviéramos en casa, si no quieres vestir la ropa de tus hermanas solo debes evitar salir de la casa, el terreno es grande y brinda privacidad, además, en este lugar la gente no se mete en lo que no les incumbe, así que no vendrán a visitarnos en lo absoluto.

Mi mamá me abrazó y escuché una frase que jamás olvidaré:

-Lo siento mucho DARINA.

No supe que hacer, me mamá acaba de llamarme por un nombre femenino y eso era algo raro, estaba temblando, mis manos estaban heladas y sentía que algo en mi vientre se retorcía, no quería hacer eso, yo quería ser un vaquero, no una niña…

-Ven debo enseñarte algunas cosas.

Me tomó de la mano y me llevó a uno de los cuartos.

-esta será tu habitación, la compartirás con tus hermanas, así aprenderás cualquier cosa que yo pase por alto, tú has exactamente lo mismo que ellas hagan, sin importar que sea ¿me entendiste?

-Si mamá, le entendí.

-será fácil pues también nosotras debemos adaptarnos a la vestimenta de este lugar, no varía mucho pero verás que es peculiar, anda quítate el camisón

-¿Mamá? Creo que también debe hacer algo con su ropa interior, es muy de niño

-tienes razón hija, Darina, también quítate esa trusa, ten ponte esto

Y me dio un montón de ropa perfectamente doblada.

-Esta ropa estaba aquí, quizá no nos quede pero en estos días iré ajustándola para que a todos nos vengan las tallas, solo sean pacientes niñas.

El conjunto era bastante simple, era imposible perderse, o no saber qué hacer; era un vestido completo color azul oscuro, de tela gruesa y que llegaba hasta media pierna, un sombrero grande y unos zapatos estilo wing tip.

-Pero, y abajo ¿qué me pongo?

-Toma, la ropa interior de Danika debería quedarte a la perfección, están casi del mismo tamaño.

Mi hermana Danika era apenas un año más chica que yo, pero ya estaba de mi altura, ambos éramos delgados y al parecer ambos coincidíamos en la ausencia de busto.

-El corpiño quizá creas que no lo necesitas, pero créeme es mucho más cómodo usarlo, piensa e le como una playera interior; también ponte estas calcetas y toma uno de los suéteres de Danika.

Me vestí con aquello que me proporcionaron y me senté en la sala de del comedor, sin hacer absolutamente nada. En ese instante apareció mi hermano mayor, él debía tener alrededor de unos 16 o 17 años, era alto, quizá un poco más que mi padre, era delgado y tenía una pequeña barba rojiza que comenzaba a ser más abundante.

A diferencia de mí, mi hermano Branko había conocido un poco más del país donde vivíamos pues tenía un pequeño trabajo como repartidor de periódicos y mandadero, y por eso ya había experimentado muchas más cosas que el resto de las chicas; y a decir verdad por la cara que tenía esa mañana, la idea de ser un vaquero no le agradaba en lo absoluto.

Los días pasaron, se convirtieron en semanas y las semanas en meses; ya había pasado casi un año de que habíamos llegado a aquella comunidad, y a diferencia de lo que mi padre había predicho, nuestra capacidad de producción se veía mermada por la falta de experiencia y eficiencia en los trabajos del campo.

Yo por mi parte ya me había acostumbrado a mi vestimenta, si bien no me sentía una chica, si actuaba como se suponía que dijera, sobre todo porque aquello de la privacidad de la comunidad que mi padre nos había prometido, había resultado ser una total mentira, desde el primer día, la gente buena de aquel lugar nos visitaba muy seguido, sobre todo para compartirnos de sus recetas, costumbres y de más formas, y para enseñárnoslas.

Todo iba tranquilo ni bien ni mal, yo aprendía a camuflarme y  la familia aprendía las costumbres, hasta que un día, mi padre, llegó muy serio a la casa, llevaba un frasco naranja repleto de pastillas, las puso en el centro de la mesa y me llevó tomada de la mano junto con mi mamá hasta ella.

-Tenemos que prever lo que sigue, hasta ahora creo que nadie se ha dado cuenta de lo de Darina, es más ni si quiera creo que lo sospechen, has desempeñado muy bien tu papel hija, estoy orgulloso de ti; pero estas casi en la edad de los cambios, y la producción requiere de más manos en el campo, por eso tu mamá y yo hemos decidido que detendremos tu pubertad.

Esto no significa que vayas a dejar de ser hombre, en lo absoluto, solo evitaremos que aparezcan los rasgos característicos de los niños de tu edad, es completamente temporal, solo mientras salimos de estos apuros, además tu hermana Nela ya nos está ayudando con el ganad y Bronislava comenzarán a ayudarnos en las labores diarias, si fuera posible que tu salgas con más confianza a trabajar con nosotros, tu ayuda nos caería de maravilla, reduciendo también el tiempo que tendrás que estar tomando estos medicamentos.

-Muy bien papá, haré lo que me pidas, todo sea por ayudar a la familia.

-Perfecto, tomate 1 todas las mañanas justo al despertar.

-Mañana aprenderás a montar a caballo, tu, tu hermano Branko y tu hermana Nela pueden  encargarse del ganado, mientras que Bronislava y tu mamá me asistirán a mí en el arado. Ve a dormir que mañana será un día largo.

A la mañana siguiente desperté como sintiendo mariposas en el estómago, no sé si por la emoción de aprender lo que tanto anhelaba o si por el miedo de experimentar cosas raras con aquellas píldoras que papa me había dado.

-Ya te tomaste tu píldora Darina?

-Si mamá ya lo hice.

-Oh no hija, quítate esa ropa, creo que serían muy incómodo cabalgar con eso puesto, ten, te he hecho esta falda yo misma, ponte esa blusa y trae tu sombrero.

El conjunto era completamente distinto a lo que había está usando en días anteriores, esto era algo más acorde a lo que alguna vez llegue a ver en los espaguetis western.

Estaba compuesto por una blusa corte jabot de manga larga color blanco con rayas verticales color beige, una falda de acordeón larga hasta el tobillo, unas calcetas largas hasta arriba de la rodilla para proteger las piernas del roce de la silla, un cinturón grueso, una banana color guinda, un sombrero corte stockman y unos guantes de piel de venado largos hasta medio antebrazo.

Salí aun usando aun los zapatos de wing tip, pero mi mamá me tenía una sorpresa, un par de botas color marrón, terminaban en punta, un tacón de aproximadamente 8 cm, un cinturón a la altura del tobillo y un pequeño moño hecho de listón grueso de tul.

-El listón se lo agregué yo corazón, creo que le da un toque más femenino aún

-Más femenino, esas botas son de mujer mamá, de cualquier modo eso no le durará ni un día.

Replicó mi hermano en tono bastante burlón.

-Póntelas hija, ya vamos a desayunar.

Todo transcurrió con normalidad, durante el desayuno, pero yo estaba bastante emocionada, sentía como mi corazón latía casi saliéndose de mi pecho, y me estomago estaba lleno de mariposas.

-Tienes que poner primero un pie en el estribo, sujetarte del pomo, jamás de las riendas, estas son como el acelerador y freno del caballo y él es muy sensible a ellos, si los jalas de más puedes hacer que levante sus patas y hasta que salta hacia atrás contigo arriba.

Yo me subí como se me indicó pero dejé de lado las riendas.

-Nunca olvides de acomodar las riendas primero, sino después podrías batallar para recuperarlas, apoya las puntas de tus pies en los estribos, para facilitar el taloneo y por si cualquier cosa pasa también sea fácil soltarte.

Bueno ahora para avanzar lo único que debes hacer es apretar un poco con tus piernas y el caballo comenzará a caminar, no le peques con los tacones, eso hará que camine más rápido o hasta que corra, despacio, ve despacio.

Con un poco de miedo apreté al caballo con mis piernas y este comenzó a caminar gentilmente.

-Perfecto ahora para detenerlo solo debes de tirar suavemente de las riendas, muy suave, muy suave; tira tu cuerpo para atrás y es muy importante que pongas tus pies hacia adelante, porque así dejarás suelta su barriga  y no le darás señales contradictorias al caballo

Lo hice y en efecto el caballo detuvo su paso.

-Recuerda que ambos lados de la rienda siempre  deben estar igual de largos, sino al tirar de ellas una se pondrá más tensa y hará que el caballo se vaya de lado.

-Bien, eso es lo básico, solo recuerda de no tirar de mas, no apretar de más y de hacerle caso a todo lo que tu hermano te diga, él y Nela ya saben bien lo que deben hacer, por ahora tu principal función es apoyarlos al arrear el ganado, y podrás hacerlo quedándote exactamente donde ellos te digan, ya será su trabajo moverse un poco más para compensar, pero no te apures, con el tiempo aprenderás como hacerlo tu misma. Cuídense chicos y n regresen a casa a tiempo.

Más que nunca yo estaba muy nervioso, emocionada y casi en shock, me gustaba lo que estaba haciendo, tanto que el llevar ropa de chica no era ningún inconveniente en absoluto. Arrear el ganado es algo bastante sencillo, no hay que hacer muchas cosas más que colocarte en el lado donde no quieres que vaya el grupo, se debe de chiflar mucho y de gritar a veces, pues los animales con todo el ruido que hacen necesitan un poco de guía.

La plática no es algo que se dé mucho, sobre todo por el constante movimiento, el ruido de los animales y en mi caso porque solo éramos tres personas haciéndolo, lo que implicaba que mi hermano se movía muchísimo más a veces me quedaba cerca de mi hermana Nela, y podíamos intercambiar algunas palabras pero mayormente, ella me trataba de tranquilizar o decir que lo estaba haciendo bien.

El moverlo es la parte difícil, pero una vez que llegas a un lugar con bastante alimento, por lo general solo debes evitar que los descarriados se salgan del grupo, sin embargo, tu presencia en todo momento es un limitante y hace que los animales cambien de lugar.

Al estar pastando, con todo ya más quieto mi hermano Branko se me acercó bastante, por como vi su semblante, un poco rígido y muy serio, pensé que me regañaría por algo que había hecho mal, pero para mi sorpresa era algo completamente diferente

-¿Qué tal te sientes? ¿Sí que te gusta verdad? Lo puedo ver en tu rostro, antes de que me digas nada solo quiero que mantengas ese semblante sonriente para que Nela no sospeche nada, lo que te voy a decir es algo muy personal ¿va?

Hoy por la mañana me percate de algo, y creo que quizá mi deber como hermano mayor es ayudarte con eso, noté un poco de rigidez... ya sabes… allí abajo.

-¿Rigidez? ¿Abajo?

-Vamos, no me hagas decirlo en voz alta

-No te sigo hermano

-Está bien solo porque tú lo pediste, noté que tenías una erección al salir de tu habitación, esa falda es bastante larga y abombada y creo que lo disimulaba un poco, pero no lo suficiente, no sé si nadie más lo notó o si solo no quisieron comentártelo.

-Oh, bueno yo si lo noté

-Jaja por supuesto, me lo imagino.

-Pero no sé cómo hacer que se vaya, la única forma que sé es esperar, ¿Cómo haces tú?

-No puede ser, que rayos, esta platica es muy incómoda; en fin, pues la única forma que sé es, ya sabes, “tic, tic” (escondiendo su mano de la vista de Nela tras el caballo, hizo un ademán)

-Ni idea hermano, no entiendo a qué te refieres.

-Vamos no puedes estar diciéndome la verdad

A esa edad yo aún era bastante joven e inocente, y nunca había tenido el contacto, la imaginación o siquiera la idea de que era masturbarse, si sentía agradable cuando por ejemplo me estiraba por las mañanas y empujaba mi erección, o a veces por las noches me agradaba acariciarme en la zona del vientre bajo, pero de ahí nunca había pasado.

-Pues bueno (Dijo mi hermano), no te creo al 100% pero igual te diré en las mañanas cuanto eso aparezca lo primero que debes hacer es ir al baño, llévate tu ropa para que ya salgas vestido, vestida, rayos esto es raro; en fin, adentro lo que harás será sentarte y comenzar a acariciarlo, luego harpas este movimiento, sentirás bien, y después de un rato un chorro saldrá, eso es semen, sabes que es el semen no? Solo trata de no ensuciar, mi recomendación es tener a la mano un poco de papel y tratar de que todo caiga allí, limpiar y no dejar rastro alguno, tira esos papeles al retrete, así no habrá rastro alguno. Bien he hecho mi labor, continua en este punto.

La tarde siguió su rumbo tal cual lo esperábamos, una que otra vaca logró salirse del grupo pero mi hermano las trajo a todas de vuelta, pasado un rato decidimos que era hora de volver a casa, aun teníamos que arrearlas de regreso y nos quedaba al menos otra hora de camino a casa.

Apenas llegando a nuestro hogar se apoderó de mi un deseo, una idea morbosa que creí que no haría ecos en mí, pero que al ya estar más cómoda en casa surgió poderosa y me controló por completo; la recomendación de mi hermano, que era a lo que se refería, ¿en serio podía sentirse tan bien como el decía? Tenía que intentarlo.

Me fui a mi cuarto, y tomé mi ropa de baño, era temprano, pero podía usar el pretexto de querer quitarme el polvo que se me había acumulado en el cuerpo por el movimiento de los animales, así que era la excusa perfecta, además… después de todo, si necesitaba una ducha.

Entré al baño, el cual era bastante amplio y contaba con repisas para poner la ropa limpia, un cesto para la sucia y un rack para los zapatos, que en mi caso eran unas botas muy polvosas;

-Rayos, Branko tenía razón, el listoncito no duro ni un solo día.

Uno de los moños con los que mi madre había adornado mis botas había desaparecido, el otro estaba bastante rasgado, quizá por el roce de los matorrales y la maleza del campo.

Bueno, ya habrá tiempo de limpiarlas después, por ahora tenemos una tarea que cumplir.

Sacudí la falda y también estaba tremendamente llena de polvo, quizá podría haber llenado una cubeta con toda la tierra que se había acumulado entre mi ropa, es increíble cuanto polvo levantan las vacas con solo moverse.

Me quité la falda pues era bastante grande y estorbosa y solo me quedé con las calcetas, unas pantaletas, la blusa y un pequeño corpiño debajo de ella.

Comencé por acariciar mi zona púbica como ya anteriormente lo había hecho, de inmediato sentí unas pulsaciones en mi diminuto pene, poco a poco se iba poniendo erecto, podía sentir las pulsaciones de mi corazón, y hasta podría haber jurado que podían verse una vez que estuvo completamente erecto.

Así como estaba por debajo de las pantis comencé a acariciarlo, una pequeña carpa se levantó, como si de un acto circense se tratara.  “¡Pasen! ¡Pasen a ver! ¡El pene más pequeño del mundo!”, pensé para mí misma y solté una carcajada, siempre había visto mi pene como algo normal, pero ese día, me pareció no ajustarse a los ademanes que hizo mi hermano, pareciera como si el suyo tuviera un tamaño descomunal, ¿Sería que exageraba? ¿O era solo parte de un ademán? El punto es que al cerrar mi mano sobre el mío, quedaba totalmente oculto.

“Bueno, usaré solo el índice y el pulgar, quizá eso cambien con el tiempo, después de todo mi hermano es mayor que yo y también es más alto.”

Bajé las bragas manteniendo la erección en el centro, hasta que en un punto la fuerza de esta fue más grande y logró liberarse de su prisión, dando un rebote graciosamente.

“Oh que bien se siente, esto realmente es magnífico, que rayos estuve haciendo todo este tiempo”

Podía sentir como un impulso de placer recorría todo mi cuerpo, me hacía retorcerme y estremecía todo mi cuerpo, desde los dedos de mis pies hasta la punta de mis cabellos.

“Esto es genial, es mucho más placentero, fácil de encontrar y duradero que acariciarte el vientre bajo, además parece no terminar nunca”

Pero en eso estaba equivocado, pues de momento el estímulo se incrementó tanto que exploté de placer y comencé a correrme abundantemente, e ese instante me pareció algo muy extraño, jamás me había corrido, y no tenía idea de que eso fuera así, era una cantidad muy abundante, y por desgracia me había dejado llevar por lo que sentía y no había preparado el papel de baño, además el chorro salió propulsado tan fuerte que la primera erupción alcanzó a darme en la mejilla, no sabía cómo actuar, me sentía un poco rara, como satisfecha y culpable a la vez, además el semen no dejaba de salir, era tanto que comencé a preocuparme de que me estuviera pasando algo raro

Ahora sé que eso no debió durar tanto como lo recuerdo, pero en ese instante me pareció que hubiera trascurrido minutos eyaculando, pero ahora sé que solo pudieron ser escasos segundos, y que por ser mi primer orgasmo real y mi primera eyaculación, mi mente guardó el recuerdo con algunas mejoras.

Una vez que la eyaculación terminó me di cuenta como poco a poco iba perdieron la erección, y entonces recordé lo que me dijo mi hermano, la razón por la cual había llegado hasta aquí en primer lugar.

“Con que así se encarga una de estas cosas”

En ese momento alguien toco a la puerta, era mi hermana Nela que al igual que yo estaba cubierta en polvo y deseaba bañarse, al parecer me estaba tardando más de lo normal.

-Déjala en paz, Nela!

Gritó mi hermano

-Cuando tú te tardas tus horas nadie te dice nada.

Al parecer mi hermano sabía lo que estaba ocurriendo dentro del baño y me estaba comprando algo de tiempo…. ¿Con que esta es la razón por la que Nela tarda tanto en el baño? ¿Pero? Cómo hacen las mujeres si ellas no tienen… ¡¡Que rayos!!

Había muchas cosas que no sabía de este nuevo mundo al que estaba adentrando, muchas cosas que ahora me intrigaban y que debía aprender, después de todo ¿se supone que soy una chica más de la comunidad no? Al menos debo saber cómo lo hacen las mujeres.

Me limpié el rostro, las manos y algunas partes de la pared y el piso donde había impactado aquel liquido con el papel higiénico y los tiré al retrete como dijo mi hermano, que no quede huella. Me metía a la ducha y limpié mi cuerpo para poderme ir a dormir, vaya que estaba cansada.

Continuará…



© PamelaTs

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