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Fecha: 27-Nov-17 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

La ramera musulmana (Prólogo)

ZorritoPlateado
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David conoce a una musulmana diferente a cualquier otra chica. Es preciosa, con un cuerpazo y muy inteligente, además, encajan. Comete el error de presentarsela a su mejor amigo, el cual se encapricha de ella y decide emputecerla, excitándose con la idea de someter a una musulmana. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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La puta musulmana, prólogo:

 

 

 

1. Superando las expectativas de un desconocido (David):

 

Hace algún tiempo sentí la urgente necesidad de hacer nuevas amistades, así que me metí en una página con personas con mi misma necesidad con la intención de probar suerte. Mis expectativas eran muy bajas, pues de buenas a primeras esperaba encontrar gente rara o bien gente que usase ese mismo sitio para ligar.

   Tras varios intentos uniéndome a grupos creados por otras personas y que, debido a unos u otros motivos acababan siendo relegados al olvido, me animé a crear el mío propio: >>

<< Me anuncié en la página, dando una pequeña explicación de quien era y que buscaba; esperando que otras personas acudiesen a mí con la intención de crear ese nuevo grupo.

   Lo administré lo mejor que pude, poco a poco se fueron añadiendo chicos y chicas de mi misma edad y no tardamos en quedar todos en un punto de reunión céntrico: Barcelona.

 

Al conocerlos por primera vez y en persona, descubrí gente rara e incluso a una chica descapacitada que creaba más problemas de lo que aportaba. Aún así puse mi mejor esfuerzo y llevé la iniciativa en aquella primera quedada hasta que terminó el día y nos fuimos con la promesa de volver a quedar.

   A una de las dos chicas del grupo le caí tan bien que me propuso agregar a otra chica que había conocido en aquella misma página y que era muy maja. Me dio su número y la agregué, descubriendo que se llamaba Mara, era musulmana y tenía mi misma edad.

   No la prejuzgué por su raza, al contrario, me hizo interesarme por ella. Yo había conocido a muy pocas chicas árabes y comencé a preguntarle, hablando con ella de todo tipos de temas. Era una chica ocupada y nunca pudo quedar, pero aún cuando el grupo que yo hice se disipó yo continué hablando con Mara y le propuse de quedar. Encantada y con excesivo entusiasmo por su parte, me dijo que sí.

 

***

 

Yo no esperaba nada de quedar con ella, pero me había llamado la atención. No la había visto ni por imágenes, y solo había escuchado su voz -una muy dulce, por cierto- por las conversaciones de Whatsapp. Me parecía una chica muy lista y abierta de mente, y ya era mucho decir comparándola con cualquier otra chica de mi entorno, de las cuales ninguna me llamaba la atención.

    Me duché y me arreglé para estar presentable. No estaba nervioso, pues para mí no era ninguna cita pero, aún así, me aseguré de causar la mejor impresión posible.

 

Cogí el tren después de asegurarme de que ella no hubiese tenido ningún problema y pudiese quedar. Llegué al menos quince minutos antes de lo previsto, al contrario que ella que iba a llegar media hora más tarde debido a que se le había escapado el tren y vivía lejos.

  Yo estaba mirando un reloj gigante en la estación mientras intentaba imaginarme a la chica con la que estaba a punto de quedar. Me esperaba una chica tímida, con velo y muy pura y cauta. Era consciente de que había musulmanas libertinas, pero no creía que ese fuese el caso. Por lo que ella me había contado, amaba su religión por sus valores aunque no siempre siguiese sus reglas al pie de la letra. Mara se había criado en Cataluña, y por lo tanto había crecido con muchos valores de la nostra terra. Siendo musulmana, de todas formas, yo esperaba poca flexibilidad por su parte…

 

Y entonces tocó mi espalda, supe sin más que era ella. Me giré y vi a una preciosa veinteañera de tez mulata y ojos oscuros, con un pelo ondulado que caía tapando sus orejas y parte de su cuello hasta tapar sus hombros y parte de su escote.

   Fui cuidadoso al mirar justo cuando ella tenía sus ojos puestos en otro sitio. Había elegido un vestido de flores epilépticas que calcaba su figura a la perfección. Un escote enorme que terminaba donde empezaba el vestido, y cuya falda le llegaría a la mitad de sus muslos; estando las piernas desnudas sin medias ni mallas. Y, lo más importante, sin velo.

   Todo esto lo percibí en al menos dos o tres segundos como máximo, así que cuando me miró sonriendo aproveché para volver a mirar sus ojos, mirar su nariz, y mirar por primera vez esos labios naturales sin colores artificiales que los manchasen.

 

La musulmana resultó ser una chica que podría pasar por una europea, y aunque el color de su piel y el rasgo de los ojos pudiese marcar confusión, me costaba diferenciar que fuese una chica ``de fuera´´.

   Me incliné hacia ella para darle dos besos, sonriendo. Me acababa de dar cuenta que me había quedado parado y ella se había percatado de ello. Aún así no pareció importarle, porque tras saludarnos se disculpó como si tal cosa por llegar tarde y me propuso salir de aquella estación para dar una vuelta por la costa de Barcelona.

 

El primer contacto con ella, para mí, fue más que perfecto. Ella no solo evitaba llevar velo, tampoco llevaba las famosas cadenas que acostumbraban a portar los afines a sus religiones. Era una chica que creía en el Islam, pero sin atarse a sus reglas. Y su mente era abierta; abierta… y curiosa.

 

 

2. Conociendo a la chica detrás de su religión (David):

Hablar con ella era como hablar conmigo mismo. Era fácil y divertido, no había momentos de silencio porque si no hablaba ella, hablaba yo. No sentí que yo tuviese que llevar la iniciativa, porque el peso de la conversación estaba bastante bien repartido.

   Yo me interesé por su religión, y le pregunté sobre por qué no llevaba velo. Ella respondió divertida diciendo que no todo el Islam era represivo y que, como en la religión de cristo, había ramas más extremistas y otras más libertinas. Mientras que en unas se reprimía tanto a hombres como a mujeres, en otras se centraba más en promocionar la paz y el amor sin coartar las libertades individuales. En estas últimas, eran las propias mujeres las que elegían vestir el velo para no provocar deseos impuros pero ella, que se había criado en Cataluña, prefería evitar aquellas cosas.

   Para Mara, el Islam era un conjunto de valores más que un conjunto de creencias. Era lista, y no creía que la religión pudiese anteponerse a la lógica y a la ciencia. Sin embargo, sí confesaba que se sentía agredida emocionalmente por su gente al creer estos que ella renegaba de su cultura, de su religión y de sus costumbres.

 

Sus padres eran permisivos, y también se sentían occidentales. Pero tenían que lidiar con las opiniones de amigos y familias musulmanas que reprendían la descarada actitud de la joven.

   Por otra parte, confesó que hasta sus propias amigas musulmanas hablaban mal de ella a sus espaldas. Y los españoles, aunque no todos, la trataban con prejuicio y sin saber que podían esperarse de ella.

Se sentía sola, y lo repitió varias veces a lo largo de la tarde. Aparte de eso, congeniamos bastante bien; me hizo pensar que podría llegar a enamorarme de ella si le daba una oportunidad. Yo, que no creía en el amor y había tenido malas experiencias con las relaciones. Ella estaba soltera, y parecía estar en la misma situación.

   Terminamos comiendo en un restaurante pagando a medias, antes de que tanto ella como yo nos despidiésemos en la estación. Se forjó una bonita amistad que duró mucho tiempo.

 

***

 

Al ser una chica que estaba tan ocupada por temas de estudios y trabajo. No volvimos a quedar; hablábamos cada día dos o tres horas como poco tanto por mensaje escrito como por audios.

   En algún momento las conversaciones se tornaron más íntimas, permitiéndome conocerla mejor y saber cuáles eran sus intereses:

 

Fragmentos de la conversación de Whatsapp entre Mara y David:

 

* Mara: Te entiendo perfectamente. A mí, mi exnovio me fue infiel varias veces. Además era celoso y controlador, cuando él se iba con sus amigas sin darme siquiera explicaciones.

* David: Que bastardo.

* Mara: Piensa que en mi país hay otra mentalidad. Hay personas buenas, no se puede generalizar, pero también hay otras muchas que usan la religión como excusa para someter a las mujeres.

* David: Yo no te veo sometida.

* Mara: Ni pienso estarlo. Puede que sea por haberme criado aquí, por tener unos padres de mente abierta, por mi propio carácter… Pero no voy a ser propiedad de ningún hombre.

* David: Y… ¿Sobres los rollos?

* Mara: Me he liado con chicos, aunque sí lamento que durante mucho tiempo la religión me limitó mucho. Hay muchas experiencias que me he perdido por seguir ciertas doctrinas, por miedo a lo que podrían decir musulmanes más dependientes de la religión… Más cerrados de mente.

* David: No entiendo. ¿Cómo qué?

* Mara: Hubo una temporada en la que llevaba velo para no ``provocar´´ a los hombres. Me sentía sucia si me miraban de cierta manera, y mi exnovio, el que te decía, me trataba de una manera muy diferente cuando no llevaba velo… De una manera mucho más irrespetuosa. Más de una vez me dijo que yo misma me lo buscaba, y que si no quería que pasase no debería vestir como una occidental.

* David: Pues que idiota… A mí me encantó como ibas vestida el día que quedamos, estabas muy guapa.

* Mara: (Carita sonrojada) Muchas gracias, David. Tú también estabas muy guapo (Besos)

 

….

 

* Mara: ¿Te sorprende que no lo sea?

* David: Contigo no sé nunca que esperar (Carita riendo)

* Mara: Pues la perdí hace cuatro años, y fue con mi exnovio.

* David: Y… ¿Cuánto hace que no…?

* Mara: Hace al menos un año que no tengo sexo.

* David: Estarás que te subes por las paredes.

* Mara: Un poco sí, para que mentir. Pero eso no me condiciona… He estado de lio con chicos que se pensaban que porque llevase mucho tiempo iba a ser una chica fácil. Se equivocaban… Yo busco una relación seria aunque… el chico ideal nunca aparece. Y soy demasiado inconformista.

* David: Y tampoco tienes pinta de liarte en la primera cita…

* Mara: Ni en la segunda, ni en la tercera… Creo que las relaciones de verdad se crean a fuego lento. Cuanto más tardas y deseas a esa persona, más tiempo puede durar.

* David: Y si alguien te besase en la primera o la segunda cita…

* Mara: Las veces que me ha pasado me han perdido. Evidentemente no los rechacé si me gustaban, me liaba con ellos pero… Ya no podía tomármelos en serio.

* David: Que raro… Creía que directamente los rechazarías.

* Mara: A ver… Que tampoco soy de piedra. Yo también necesito mimos de vez en cuando jajajaja… Pero cuando se apresuran tanto, me ahuyentan. Así de simple.

 

Tras esa conversación por Whatsapp me alegré mucho. Supe que ella era exactamente lo que buscaba, no la típica chica fácil que te gusta y te lanzas a por ella. Había tenido ganas de besarla y confesarle lo mucho que me había encantado, pero había decidido que eso sería arriesgarlo todo y era mejor darse un tiempo antes de hacerlo. Cuanto más tiempo pasaba, más seguro estaba de que era ella.

   Me prometí a mí mismo que no la besaría ni en la segunda ni en la tercera cita, pero en la cuarta…

 

No me daba miedo a declararme, y mucho menos al rechazo. Quedar con ella y declararme aquel mismo día habría sido un alivio incluso si no era correspondido, porque habría descartado las esperanzas vanas.

   Lo que me costaba era esperar…

 

… Esperar.

 

 

 

 

3. Compartiendo una amistad (David):

Hay errores de los que no sirve de nada arrepentirse porque son inevitables; impredecibles. Otros, en cambio, son errores que solo se producen gracias a nuestra infinita arrogancia o ignorancia sobre algo evidente. Sin embargo, lo obvio no siempre reluce como tal y nosotros somos daltónicos ante una verdad que como color cualquier otro puede ver con facilidad.

Yo tenía un amigo llamado Adri con el cual tenía una relación especial. Teníamos mucha confianza mutua, y en innumerables ocasiones habíamos compartido hazañas y logros en el campo femenino. Alguna de sus exnovias se habían convertido en mis rollos, pero él nunca me había robado ninguna novia ni lo había intentado siquiera.

   Lo que sí que sucedía es que nuestra confianza nos permitía compartir conversaciones íntimas, incluso fotos y vídeos. Muchas veces él me había pasado grabaciones en las que, con la cámara oculta, registraba como había abordado y conquistado a algunos de sus ligues.

   Nunca había compartido sus aventuras sexuales, pero sí enseñaba como caían algunas chicas mientras yo por pura curiosidad miraba los videos.

 

Debido a esto, yo ya le había puesto día hacía tiempo explicándole que estaba conociendo a una chica que me tenía pilladísimo. Sin entrar en detalles, siquiera dar su nombre ni explicar nada sobre ella; el tiempo pasó sin que hablásemos más del tema hasta que un día salió de él preguntar por Mara. Yo, como un tonto, le hablé de ella… No sabía lo mucho tiempo después me arrepentiría de ello:

 

Fragmentos de la conversación de Whatsapp deAdri y David:

 

* Adri: ¡Hey, tío! ¿Cómo va todo?

* David: Genial. ¿Y a ti?

* Adri: De puta madre.

* David: Hace mucho tiempo que no sé de ti. ¿Ya tienes novia de nuevo?

* Adri: Que va, loco. Desde que corté con Eva nanai. Hablando de novias. ¿Qué tal te va con la chica esa?

* David: Sigo conociéndola.

* Adri: ¿Os habéis liado ya?

* David: Nop.

* Adri: ¿Y cómo es eso, tio? Si hace tiempo que me estabas hablando de ella.

* David: Solo pude quedar una vez con ella, siempre está ocupada.

* Adri: Pues razón de más, macho. Queda con ella y líate. Si vive tan lejos y encima no podéis quedar nunca…

* David: No quiero liarme con ella. Me gusta, pero aún la estoy conociendo.

* Adri: Pues como no te des prisa llegará otro y la conocerá mejor que tú.

* David: Me gusta y por eso no quiero cagarla.

* Adri: Tu verás, bro.

 

 

(Unos días después)

 

* David: … Y cómo se siente sola, he pensado que le motivaría un poco hacer una quedada con alguien más.

* Adri: ¿Has vuelto a quedar con ella?

* David: Sí, quedé ayer. Pero es lo que te digo, entre el curro y sus estudios apenas puede quedar con nadie. Y como nosotros vivimos cerca, puede que así se anime a…

* Adri: Por mí perfecto. Podemos crear un grupo de whatsapp y meterla, y así Dani y Nino también la conocen.

* David: ¿No les dirán nada sus parientas?

* Adri: ¿Qué les van a decir? Solo es un grupo para quedar de vez en cuando e ir hablando.

* David: Bueno, pues ya le diré haber que le parece.

 

 

* David: Adri, tío. Que me ha dicho que sí, que le molaría.

* Adri: Perfect. Pues nada, crea el grupo y métenos a los cuatro.

* David: Ok.

 

 

***

 

Nada más terminar de hablar con mi amigo, creé el grupo de whatsapp y los metí a los cuatro. Mara fue la primera en saludar y en presentarse, y ninguno pareció mostrar más interés por ella del que mostraría un simple amigo.

   Incluso Adri que era un mujeriego declarado, evitó abrirle por conversación privada e intimar con ella. Supe que lo hizo por mí, porque a ella me gustaba. O tal vez fuera porque ella no tenía imagen de perfil en su whatsapp y por lo tanto nadie supo cómo era físicamente.

 

Las horas siguientes del grupo, mis tres amigos eran respetuosos con ella y en ningún momento la trataron como una mujer. Y tras las presentaciones, la exposición de los gustos y hobbies de cada uno, propusimos entre todos quedar para aquel mismo sábado.

   Fue ese el punto crucial, donde acabó todo para mí dándome yo cuenta de la tremenda estupidez que había hecho.

 

La había cagado a lo grande con una chica de la que estaba enamorado.

 

 

4. Sentirme fuera de lugar (David):

 

Como las dos veces anteriores, Mara llegó en último lugar. Antes de que hiciese acto de presencia, llegaron Adri, Dani y Nino al punto de encuentro.

   Habíamos quedado muy cerca de donde ella trabajaba y vivía, pues con el poco tiempo del que disponía le hacíamos un favor enorme a la hora de evitarle realizar transbordos en el transporte público.

 

Estábamos los cuatro hablando mirando el mar desde una terraza, cuando ella llegó con el mismo vestido que llevaba el primer día -pero no el segundo- que quedó conmigo.

   No me fijé en las caras de mis tres amigos, pero a la hora de presentarse lo hicieron con total normalidad. Nino y Dani, los cuales tenían novia, evitaban tocarla pero Adri le tocaba la mano, la empujaba o la agarraba del brazo en broma sin más reacción por parte de la chica que risas y bromas.

 

Ninguno de los tres hicieron ni dijeron nada fuera de contexto, a pesar de que yo sentí estorbar en aquel grupo de cinco. Mara pareció darse cuenta de esto y se acercaba a mí siempre que podía intentando hablar conmigo sin dejar de lado a los otros tres, pero era inútil. No salía de mí hablar, como si la presencia de mis tres amigos me intimidase y ese fue el primer momento en el que me arrepentí de habernos presentado.

   A pesar de esto, no hubo más motivos que me diesen celos. Adri parecía mantener las distancias lo suficiente y no pareció interesarse por ella. No obstante era evidente que también había cierta cercanía entre los dos.

 

El día acabó y nos separamos entre risas, prometiéndonos todos volver a quedar lo antes posible. Yo me acerqué a Adri en el camino de vuelta, intentando controlar mis celos y que al preguntarle pareciese que la cosa no iba conmigo:

— ¿Qué te ha parecido?

— Es muy buena chavala.

— Parece que os habéis caído muy bien -dije sin ser capaz de callármelo. Mi amigo me miró, tardando en dar una respuesta clara.

— ¿Te ha sentado mal? Solo he intentado llevarme bien con ella.

— No -respondí sorprendido. Se me había notado más de lo que me habría gustado-. Solo digo lo que he visto.

— No te voy a engañar. Está muy buena, demasiado buena. Vaya tetas que tiene la tía. Y encima es guapísima. Pero si está por ti, está por ti. -Hubo un inciso de silencio antes de que el volviese a hablar-. ¿Sabes qué, tío? Borra el grupo. No te rayes más. Ya quedaremos cuando lo vuestro esté asentado. Nunca te robaría una novia… y lo sabes. Ahora: Si empiezas a salir con ella no cortes, porque como ex sí que me lanzaría. Está demasiado buena como para desperdiciarla.

 

No sé cómo lo hizo, pero consiguió tranquilizarme. Cuando llegué a mi casa lo primero que hice fue expulsarlos a todos del grupo, incluido a Mara y abrirle por privado. Sabía que ella me cuestionaría sobre el tema, así que me llamó.

— ¿Por qué has borrado el grupo? -Me preguntó desde el otro lado de la línea.

— Dani y Nino tienen novia, y les preocupaba que ellas les pillasen el móvil y viesen que estaban en un grupo con una chica.

— Pero volveremos a quedar. ¿No? Me lo he pasado muy bien.

— Sí, volveremos a quedar -me limité a decir-. ¿Tan bien te lo has pasado?

— Bueno… Adri toqueteaba bastante, odio a las personas que se toman la libertad de invadir el espacio vital de otros… Al menos cuando no hay confianza ni permiso. Estaba bastante incómoda -No me sentí culpable por alegrarme. Por eso lo hice y mucho, me encantaba pensar que Adri la había cagado y me aliviaba pensar que si había algún riesgo, acababa de desaparecer por completo. Pobre de mí.

— Que raro… Pensé que te gustaba -hubo silencio al otro lado de la línea, así que me apresuré a explicarme-. Quiero decir… Que no pareció importarte.

— Si él lo hubiese hecho con mala intención si que lo habría cortado al momento, pero se notaba que lo hacía de buenas y por eso no pasó nada. En fin, David. Me tengo que ir que yo madrugo mañana… Ha sido bueno desconectar por un día al menos. Me alegro mucho de haberte visto… Me gustaría quedar pronto contigo.

— Cuando puedas lo hacemos.

— Eso quería oír.

 

La llamada se cortó y yo fui feliz. Había recobrado la esperanza y me sentí estúpido por haber desconfiado durante aquella quedada. Sin embargo, Adri había comenzado a ver a Mara de una manera muy distinta…

 

 

5. Intimando por Whatsapp (Adri):

 

Sabía que no estaba bien haber guardado el número de Mara antes de que David cerrase el grupo, aún así lo hice. ¿Cómo podía renunciar a semejante mujer? Tenía la necesidad de conocerla mejor, saber de ella. No quería perder a David, y aunque sabía a lo que me exponía tampoco podía evitarlo.

 

Estaba estirado en mi cama, recordando a aquella mulata de ojos ligeramente rasgados vistiendo aquel vestido. No me hacía falta haberle visto el culo para saber que era de diez, al igual que sus pechos.

   Había estado con chicas guapas y chicas con buen cuerpo, pero nunca habían alcanzado la perfección en ambas partes y, si lo hacían, en el fondo eran unas sosas y unas aburridas. Pero no Mara, ella me transmitía mucho más. Tenía la sensación de que podía divertirme mucho con ella, y sin haberme enamorado ni sentir nada por la musulmana descubrí varios retos que podría suponer como mujer.

 

Desde el momento en el que la vi se había convertido en mi Everest. Tenía que escalarla hasta dominarla por completo, someterla y hacerla mía. Me daba igual lo que pasase luego si podía conquistar aquel cuerpo y disfrutarlo durante unas cuantas horas.

 

***

 

Fragmentos de la conversación de Whatsapp deAdri y Mara:

 

* Adri: Ey!

* Mara: ¿Quién eres?

* Adri: Adri.

* Mara: (Carita de sorpresa). ¡Ay! Perdona, no sabía que eras tú.

* Adri: No pasa nada.

* Mara: ¿Cómo es que me hablas ahora?

* Adri: Vi que David borró el grupo, y no quería acabar sin decirte que me has caído muy bien.

* Mara: Tú a mí también jajaja Me sabe mal que lo haya borrado.

* Adri: Es normal que quiera acapararte.

* Mara: No lo ha hecho por eso, además David no es así. Lo ha hecho por los otros dos.

* Adri: Que si, mujer. Que lo he dicho en broma jajaja

* Mara: Pues vaya broma, casi me lo creo.

* Adri: Pero es eso, me has caído tan bien que no quería perder el contacto contigo

* Mara: Pues no lo perderemos (Caritas sonrojadas)

 

···

 

* Adri: Tampoco es tan malo. No lo había hecho con mala intención.

* Mara: Ya sé que no. Si hubiese sido así te habría parado los pies rápido.

* Adri: Es que soy muy cariñoso y toco mucho a la gente, pero no solo con las chicas. También con mis amigos y mi familia.

* Mara: Ya, ya vi como lo hiciste con los otros.

* Adri: Entiendo que siendo musulmana no estés acostumbrada a esas cosas.

* Mara: ¿Quién dice que las musulmanas no estamos acostumbradas a que nos toquen?

* Adri: Lo del velo, lo reprimidas que estáis…

* Mara: ¿No es a todas las musulmanas?

* Adri: Pero sí a la mayoría. Estáis super reprimidas.

* Mara: Otro con prejuicios sobre las musulmanas, te sorprenderías.

* Adri: Venga va, si seguro que no te has acostado con un tío en tu vida.

* Mara: Pues sí, listo.

* Adri: Voy a creer en ti y que no lo dices por quedar bien.

* Mara: Listillo. Las mujeres no somos de piedra, ni en España ni en Marruecos.

* Adri: Ya, pero las costumbres si que son mucho más diferentes. ¿Me vas a decir que tu familia no te pondría peros a la hora de salir con un Español?

* Mara: Vale, no son tan tolerantes en ese sentido. Pero no es por racismo como se suelen pensar.

 

···

 

* Adri: Se me hace raro, es que no pareces una musulmana.

* Mara: ¿Por no llevar velo?

* Adri: Siempre he pensado que las musulmanas tenéis que ser muy masoquistas. Os tiene que ir muchísimo que os den caña.

* Mara: Jajajaj ¿Qué tonterías dices?

* Adri: ¿Y el rollo de la sumisión?

* Mara: Tal vez es a los musulmanes a los que les gusta controlar a las mujeres. ¿No crees?

* Adri: Pues revelaos.

* Mara: Como si fuese tan fácil.

* Adri: Vale, me has convencido. A las mujeres no os gusta que los hombres os dominen.

* Mara: Yo no he dicho eso.

* Adri: Sí que lo has dicho.

* Mara: Me refería a que no hay que generalizar.

* Adri: Entonces… ¿Hay a musulmanas que les gusta que las sometan?

* Mara: Si hablábamos de fetiches, sí.

* Adri: Entonces como tú no llevas velo y vas con vestiditos tan provocativos supongo que no te debe ir eso.

* Mara: Jajajajajajaja ¿Qué tienes contra los vestidos?

* Adri: ¿Yo? Nada. Pero se supone que las musulmanas llevan velo para no provocar deseos impuros.

* Mara: Aja… ¿Y el vestido?

* Adri: Hay algunos países árabes donde si la mujer fuese así la violarían porque ``se lo busca´´.

* Mara: ¿Querías violarme el otro día? (Carita sonrojada) (Carita sugerente)

* Adri: No voy a decir que no me molaría dominar y someter a una musulmana.

* Mara: Vaya, vaya… Eso no me lo esperaba. ¿Nos has salido facha? Supongo que eso es un sí, querías violarme.

* Adri: Yo no he afirmado nada, piensa lo que quieras. Igualmente no pareces musulmana… Ni hablas como una, ni vistes como una.

* Mara: Podría vestir así jajajaja

 

En ese momento lo supe… Había tenido mucha suerte de conocer a esta chica. Era una guarra de cuidado, aunque no lo demostrase. Me propuse no solo follármela, sino también someterla y hacerla mi puta personal.

   Se me pasó por la cabeza que también podría compartirla con Dani y Nino una vez la hubiese domesticado. Y sentí, justo en aquel momento, el irrefrenable impulso de compartir aquellas conversaciones con David. ¡Tenía que saber lo zorra que era!

   Yo sabía lo impulsivo que era, y que el irrefrenable impulso de compartir con mi amigo aquel tonteo con la musulmana iría en aumento hasta que lo hiciese, pero… ¿Cómo podía compartir aquellas conversaciones sin que se enfadase?

 

David no sabía que yo había continuado hablando con Mara, y mucho menos en ese tono. En ese momento se me ocurrió una idea…

 

¿Y sí pasaba a David las conversaciones con ``otra musulmana´´? Aspiraba a conseguir que Mara me pasase fotos picantes de ella, y si lo hacía, podía pixelar su cara con una aplicación del móvil. Podía hacer pensar a mi amigo que era otra chica, como tantas veces habíamos hecho antes… ¿Sería tan ingenuo para ver aquellas conversaciones entre nosotros dos y no darse cuenta de la verdadera identidad de la chica?

 

Estaba decidido: Iba a seguir tonteando con Mara e iba a compartir todo lo que me fuese posible con David antes de follármela… y compartirla con los otros dos. Me gustaban los retos, y la idea de que tres españoles sometiesen a una puta musulmana hizo que se me pusiese dura.

   Estaba impaciente por continuar.

 

<<<<<    Continua en ''La puta musulmana, parte 1''    >>>>>>

 

Relato escrito por Zorro Plateado, escritor con blog propio en www.losrelatosdezorro.blogspot.com.es

 

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