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Fecha: 11-Oct-17 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Crucero de luna de miel 1

juananscritor
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Tiempo estimado de lectura: [ 16 min. ]
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Una pareja pospone su luna de miel un año y coincide en ella con varios matrimonios con los que entablara amistad haciendo que el viaje y sus vidas sean mas animadas. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Mi nombre es Juan y el de mi mujer es Natalia. Nos casamos hace un año pero no ha sido hasta este verano cuando hicimos nuestro viaje de bodas. Mis padres murieron justo después de la boda y no estábamos para viajar en ese momento. Natalia y yo nos conocimos en la universidad y enseguida congeniamos y al terminar la universidad y conseguir los dos un trabajo estable pues decidimos casarnos y formar una familia.

Yo tengo 29 años y ella 28. Somos una pareja que se puede denominar normal. Ella es castaña con gafas y delgada. Su pecho no es muy grande ni pequeño y su cuerpo es tirando a delgado pero fibrado de hacer deporte. Yo también me considero normal en cuanto a físico se refiere. Tengo el pelo corto, barba de tres días mi nariz no es todo lo pequeña que quisiera pero no me considero feo y mi cuerpo sin ser fibrado tampoco tengo barriguita.

Como dije después de más de año de casados decidimos hacer el viaje de bodas y así nos serviría de relax ya que llevábamos un año en busca de tener descendencia y por ahora había sido infructuosa la búsqueda. Que mejor que un crucero de 10 días por todo el mediterráneo para distraernos y poder desconectar de la rutina y practicar para ver si nos traíamos a nuestro hijo de aquel viaje.

Embarcamos en Barcelona y fuimos a nuestro camarote a dejar las maletas. Tras inspeccionar el barco y ver que estaba llenísimo de gente salimos a cubierta para ver como salíamos del puerto. Normalmente en esos cruceros te ponen en mesas de 8 o 10 para cenar y comer y siempre con gente mas o menos de tu edad y de tu país para que al menos se tenga algo de que hablar. Pero a nosotros no, nos pusieron con una pareja alemana, otra italiana y dos parejas de americanos. Nos nos agradaba la idea y las horas de comida y cena era de trámite ya que apenas cruzábamos cuatro palabras en ingles con ellos. Por las mañanas  teníamos la opción de salir  a las distintas excursiones ya sea por libre o en grupo o nos quedarnos a disfrutar del barco que tenía mil actividades para hacer.

Pasaron un par de días o tres y una de las gerente que estaban en el restaurante nos dijo que si queríamos un cambio de mesa había sitio disponible con unos matrimonios españoles, que sentían las molestias y se disculpó tantas veces por la confusión que ya nos daba hasta vergüenza. Muy amables le dijimos que entendíamos que era muy difícil cuadrar a tantas personas y que todas estuvieran con gente de esos rangos de edad y nacionalidad, pero aun así ella siguió pidiendo disculpas.

El caso es que al cuarto día nos cambiaron con cuatro parejas españolas. En realidad tres parejas españolas y una alemana pero afincada en Murcia desde hacía años por lo que hablaba perfectamente castellano. Eran Jordi y Mónica, de unos 50 años al igual que Pablo y Marina y los cuatro eran de Valencia. Luego estaban Carlos e Idoia que eran de Salamanca y rondaban la cuarentena y por último los alemanes Edmund y Emma que rondarán los 60 y eran originarios de Alemania pero viviendo en Murcia como ya dije. Nos presentamos al sentarnos y como eramos los " recién " casados y más jovencitos de la mesa todo fueron bromas con que aprovechemos ahora, que si sabíamos lo que habíamos hecho, que si en casa seria yo el ultimo mono, que si la cerveza, que si el fútbol.....las típicas bromas de matrimonio. La cena fue muy agradable y enseguida conectamos. Natalia es mas abierta y enseguida conecta con la gente pero a mi me cuesta bastante coger confianza porque no soy tan sociable como ella a la hora de hacer amistades. Pero al llegar por la noche al camarote se lo comente que parecían gente muy agradable y que al menos el resto de viaje serian unas comidas más cómodas que con lo que nos pusieron al principio que apenas entendíamos 3 palabras cuando nos hablaban.

Por la mañana los vimos claro en el desayuno y nos contaron que se iban de excursión. A nosotros no nos apetecía mucho, ya que la piscina del barco nos llamaba más que estar todo el día andando y habíamos decidido quedarnos para descansar ese día. Los cuatro valencianos y los alemanes habían cogido uno de los paquetes del barco de excursiones mientras que Carlos e Idoia iban por libre a ver la ciudad, por lo que ese día comimos solos y el tema de conversación fue lo que se notaba su ausencia a pesar de apenas conocerlo y es que la verdad sea dicha, llenaban mucho la comida con sus bromas y sus charlas sobre cosas intrascendentes y sus razonamientos ilógicos que hacían que los demás nos troncháramos de risa.

Fue en la cena cuando volvieron de la excursión y nos estuvieron contando cada uno sus andanzas y lo bonita que era la ciudad y lo bien que se lo habían pasado. Después de la cena nos fuimos con Jordi, Mónica, Pablo y Marina a tomar algo a una de las terrazas.

Edmun y Emma se fueron al camarote a dormir porque estaban agotados después de todo el día andando y Carlos e Idoia iban un poco mas por libre y tampoco se quedaron ya que querían ir un rato al casino.

Nos sentamos en una terraza de uno de los mil bares del barco y empezamos a charlar sobre trabajo, situación de España, niños, familia, de todo un poco. Como cada uno pagó una ronda, en la tercera ya estábamos más alegres todos y la conversación fue subiendo de tono y se orientó a como se folla hasta que llega el primer hijo  y que tipo de posturas son mejores para la concepción, cuales nos gustan más a los tíos, cuales a las tías...En resumen que yo me quedé algo alucinado al ver a Natalia hablar de todo aquello con total naturalidad con los que hasta hacía 2 días eran unos desconocidos. Yo algo mas reservado asentía y me reía de las gracias que se hacían. Se hizo muy tarde y nos fuimos al camarote a dormir, comentando que menos mal que eran tan majos y que bien habíamos congeniado a pesar de tanta diferencia de edad.

Al siguiente día la cara de nosotros seis en el desayuno fue motivo de risas por parte de los demás. Entre la medio cogorza que cogimos y que apenas dormimos 5 horas nuestras caras reflejaban lo hundidos que estábamos. Ese día había una excursión a la cual tampoco fuimos y esta vez se quedaron acompañándonos  nuestros amigos de borrachera. Los demás bajaron del barco a la ciudad a comprar regalos para la familia y visitar algún sitio de interés.

Nos quedamos en el bar de la piscina mientras que mi mujer junto con Mónica y Marina se fueron a las tumbonas.

- Vaya cuerpazo que tiene tu mujer, Juan. - me dijo Jordi.

- Si, la verdad que tienes suerte cabrón -dijo  Pablo mientras me daba un codazo riéndose.

- Bueno...-dije yo algo avergonzado por lo que me tomé como un cumplido,- vosotros tampoco vais descalzos eh, que tenéis unas mujeres de bandera.

Y era verdad, Tanto Mónica como Marina tenían un cuerpazo a pesar de tener unos 50. Una era rubia y la otra era castaña, se notaba que se cuidaban y siempre iban muy bien vestidas y enseñando bastante pierna, cosa que podían hacer perfectamente con los cuerpos esculturales que tenían. En cuestión de pecho Monica tenia bastante mas que Marina.

-Supongo que ahora buscando el niño te estarás inflando a follar- me dijo Jordi mientras tomábamos unas cervezas.

-Si bueno... -dije yo algo avergonzado con ese tema ya que como dije no suelo coger confianza enseguida.

-Pues si yo desde que estoy en el barco lo he hecho con mi mujer 7 veces en los días que llevamos... tu debes haber mojado el churro al menos 12, ¿ o me equivoco?- me dijo Pablo entre risas mirando a Jordi y guiñandole un ojo.

-Bueno.... nose....si por ahí, - dije yo bastante avergonzado por el tema pero no quería tampoco parecer un insociable, así que les conté algún detalle de posturas, que si mirando por el ojo de buey, que si ella capitán y yo marinero, y esas cosillas que uno va contando sin querer y luego se da cuenta que debía haber parado de hablar.

Cuando ya llevábamos un rato de charla y unas cuantas cervezas, las mujeres nos llamaron y bajamos a la zona de la piscina con ellas. Allí estaban las tres tumbadas en tumbonas y Natalia entre las dos.

-¿ Que tal chicas, muchos cotilleos por la mañana?-preguntó Jordi.

-Ummm ni te imaginas de las cosas que se entera una en una tumbona, verdad Marina?-dijo Mónica mientras se miraban sonriendo picaras.

Yo mire a Natalia y vi que las miraba como pidiéndome que no dijeran nada y luego miraba al suelo evitando el contacto conmigo.

- ¿Ah si?,- dijo Jordi,- pues nosotros también nos hemos enterado de unas cuantas cosas. Tendremos que ponernos al día. dijo riéndose mientras buscaba unas tumbonas para tomar un poco el sol con ellas.

Olvidando un poco el tema nos bañamos, jugamos a las cartas y charlamos mientras tomábamos algo el resto de mañana hasta la hora de comer, que comimos en la parte de la terraza para no entrar a cambiarnos. Yo estaba muy curioso y quería preguntar a Natalia que cosas había contado para que Monica hubiera dicho aquello, pero no hubo oportunidad.

Comimos bastante animados y como no, no faltó el vino en la comida. Después de los postres hicimos sobremesa, chupito, café y luego nos trajeron unas copas para seguir en la terraza charlando muy animados. Natalia cada vez estaba más animada y charlaba distendida con los hombres mientras que las mujeres me sonsacaba cosas de nuestra vida sexual. Jugamos a las cartas y la verdad que fue una tarde muy agradable con ellos y cada vez teníamos más confianza. Empalmamos la tarde con la cena. Tras una ducha rápida y un polvo en la ducha fuimos a cenar. Ya todos allí quedamos que yo me iría al día siguiente con los chicos a una excursión que me apetecía mucho hacer y Natalia se quedaría con las mujeres en el barco, disfrutando de mas sol y alguna vuelta por las tiendas que tiene el crucero. Yo rezaba para que no les diera por ir al casino, pero bueno se quedaría en buenas manos.

Al día siguiente cuando desayunamos vi que no estaban ni Jordi ni Pablo. Habían remoloneando me dijo Mónica. Yo pensé que la excursión se anularía pero no fue así, incluso Natalia me animó a ir ya que tenía muchas ganas de ver una exposición en la ciudad y las dos mujeres Mónica y Marina si que estaban dispuestas a ir. Natalia se quedaría con Idoia y con Emma para dar una vuelta por las tiendas del barco, darse un masaje en el spa y luego tomarían el son en la piscina. Mientras los demás maridos comentaban que vaguearon todo el día en el bar o jugando a alguno de los deportes del barco, tipo dardos, cartas o alguna cosa así.

Después de desayunar me despedí de Natalia dándole un beso. Mónica y Marina de despidieron de sus maridos y me agarraron cada una de un brazo mientras saludaban riéndose al bar por las pasarelas al puerto. La mañana estaba siendo muy agradable. Mónica y Marina eran algo sobonas para mi gusto, ya que siempre me tenían agarrado por un brazo o me tocaban al hablar, pero me fui acostumbrando. Pasó la mañana y vimos el museo. Me recorrí el museo con ellas y les iba explicando un poco la historia de cada pieza que veíamos, ya que me encanta la historia, sobre todo la egipcia. Muchas fotos y en casi todas salia con una de ellas o con las dos. Haciendo poses como los ángeles de Charlie, besándome cada una en una mejilla, simulando que las daba un azote mientras se tapaban la boca con cara de sorpresa y muchas mas de ese estilo. Todo fue mas o menos normal hasta la hora de la comida.

Fuimos a comer a un restaurante muy cercano al puerto. Se lo habían recomendado a Marina. Allí nos sentamos y pedimos. Mientras esperábamos la comida me levante un segundo al baño. Cuando termine de hacer pis y me estaba lavando las manos entro Marina. Era uno de esos baños que tenia la zona de lavado de manos en zona común. La saludé y ella riéndose me agarro del brazo y tiró de mi.

- Pero Marina ¿ que haces?.- pregunté entre risas al ver como tiraba de mi. Pero no me contestó. Se sentó en la taza y haciendo un gesto de silencio con el dedo en su boca me desabrocho el pantalón. Me pillo tan de improviso que cuando quise darme cuenta tenía mi polla en su boca y me la estaba chupando. En ese momento no pude pensar en nada, si siquiera en Natalia. Notaba su lengua girar alrededor de mi polla metida en su boca, mientras con la mano me pajeaba. Dejaba salir la polla y se sonreía mirándome mientras relamía la punta para volver a metérsela entera en su boca. No aguante ni dos minutos y terminé corriéndome dentro de aquella maravilla de boca mientras me apoyaba sobre la pared. Mis piernas temblaron al notar como succionaba mi polla. Al terminar se relamió diciendo:

- Vámonos cariño, que Mónica nos echará de menos.- y diciendo eso se levantó y salió de allí como si nada. Yo me la guardé y me abroche el pantalón y salí detrás de ella con mi cara completamente colorada. Llegué a la mesa y via Mónica con una sonrisa malévola, mientras Marina estaba ya sentada trasteando con su móvil.

- Vaya carita traes Juan, ni que te la hubieran chupado en los baños.- dijo Mónica riéndose.

- Yo no, eh....no...yo...-digo balbuceando sin saber que decir. Estaba claro que lo sabía.

- No te avergüences cariño.- me dijo Marina. Era algo que llevaba tiempo queriéndote hacer, aunque la verdad me hubiera gustado que tardaras algo mas. Espero que luego con Mónica te tomes mas tiempo.

- ¿ Que? no no no....yo no..esto...Natalia....yo no....-seguía sin poder articular las palabras que estaban en mi cabeza bien ordenadas.

- ¿ Como que no?- dijo Mónica.- después de comer yo me tomare mi postre, así que espero que te recuperes pronto. Uy mira...los entrantes - dijo cuando llegó el camarero con los platos. A partir de ahí cambiaron de tema. Estuvieron hablando de la buena presentación de los platos, del vestido horrible que llevaba una mujer unas mesas más allá, del buen tiempo que nos hizo y de lo buen guía que había sido yo en el museo. Yo en cambio no abrí la boca en toda la comida. Mi mente daba vueltas a la mamada del baño. No sabía como decírselo a Natalia. Que decir, que hacer y mucho menos si ellas dirían algo a sus maridos. Mientras ellas charlaban alegres y en los postres Mónica me agarra del brazo y tira de mi.

- Ven Juan que tenemos que hablar de lo que has hecho con Marina.- me dijo algo seria. Yo estaba tan nervioso que me olvidé de lo  que me dijo al volver, eso de que no se quedaría si su "postre". La seguí de la mano al baño y cuando me percaté de sus intenciones era tarde. Estaba sentada en la taza y me estaba sacando la polla para chuparla. Yo miraba desde arriba sin hacer nada. Noté sus labios, noté su lengua y note como mi polla se envolvía de su saliva en el interior de la boca. No podía creer que estuviera repitiendo esa escena por segunda vez en apenas dos horas.  Mónica chupaba mas rápido mientras se desabrochaba su blusa dejándome ver su escote. Era un escote que para su edad estaba perfectamente colocado. Sin dejar de chupármela me agarro mi mano y la llevo a sus pechos. Estaban muy calientes. Su piel era muy suave y muy caliente y junto con su boca chupando sin parar no tardé en correrme. Mientras mi cuerpo convulsionaba de placer notaba como sus labios apretaban mi glande para hacer que saliera todo el semen hacia su lengua. Fue una corrida memorable. Cuando terminó de chupar me miro abrochándose la blusa y me dijo:

- Te dije que no me iba a quedar sin mi postre.- y se echo a reir. Se levantó, me dió un beso en los labios y salió

Yo me quedé como ido, en blanco, sin saber reaccionar. Ahora era realmente consciente que  había sido infiel a mi mujer, y dos veces. Volví con Mónica y Marina y estaban charlando y riendo mientras se tomaban una copa tras el postre. Me habían pedido una a mi y me senté y di un gran sorbo.

-  y ahora ¿ que?- dije interrumpiéndolas.

- ¿ Ahora? contestó Monica. Ahora a disfrutar que aun quedan 4 días de crucero.

- No, digo que ahora ¿ que le pasará a mi matrimonio? y ¿ vuestros maridos? ¿ como los miro yo al volver? ¿ como miro a Natalia?.- les dije tras beber otro largo sorbo a mi copa.

- Eres un catastrofista cariño.- me dijo Marina. No va a pasar nada. Ahora volveremos y veras como no llega la sangre al río. Relájate nene que la vida no es tan seria como tu la ves y hay que vivir la vida. O es que no te ha gustado como estas dos maduritas te la han chupado. Porque no he oído quejarte cuando te has corrido en nuestras bocas.

Las miré sin saber que decir. Estaba algo nervioso. No sabía que pasaría se Natalia llegara a enterarse. Bueno si que lo sabía y no me gustaba. No quería una vida sin ella. Me termine la copa y poco a poco mi mente fue reaccionado y volviendo a la normalidad. Después fuimos al barco. Yo ya podía hablar alguna frase corta, aunque tenia todo en mi cabeza. Nada más subir nos encontramos con Carlos y con Idoia.

- Hola chicos.- nos dijo Carlos mientras estaba agarrado de la mano de su mujer. Vaya comida que nos ha dado tu mujer Juan. Se puso bien contenta con el vino y luego se quedó con vuestros chicos a tomar una copa después del café. Lo que no se donde estarán ahora.

- En algún rincón escondidos seguro.- dijo Marina riéndose pícaramente.

Nos despedimos de Carlos y de Idoia y entonces Mónica me susurró al oído:

- ¿ Quieres saber donde esta tu mujer?.- me dijo mientras metía su lengua en mi oreja.

- Para Mónica. ¿ Estáis locas? ¿ Donde esta Natalia?.- deje nervioso.

- Vamos a mi camarote que tengo que coger una cosa y luego vamos a ver a tu mujer.- me dijo Mónica sin  parar de lamerme mi oreja y dándome pequeños mordisquitos en el lóbulo de la oreja mientras caminábamos dirección a su camarote.

Al llegar al camarote Marina me sujetó y empezó a morrearme. Escuche como Mónica abría la puerta pero Marina no paraba de sobarme y besarme. Tragué como pude su saliva y su lengua recorría mi boca.

-Te vamos a follar las dos.- me dijo susurrándome mientras apretaba mi bulto en el pantalón que cada vez era más evidente. Después me empujo sobando mi culo y me hizo entrar. No me había percatado que del interior se oían unos jadeos pero cuando entre lo vi perfectamente. Natalia a 4 patas encima de la cama, desnuda mientras que Jordi estaba detrás de ella agarrándola por las caderas y Pablo la tenía agarrada de la cabeza para llevar bien el ritmo de la mamada que le estaba haciendo. Me quedé paralizado. Toda mi mente se quedó en blanco. Admito que no supe reaccionar. Notaba como los gemidos se desvanecían y un pitido inundaba mi cabeza. Se que me saludaron todos menos Natalia que tenía la boca ocupada. Noté las manos de una de las mujeres como me empujaban hacia un sofá que había a un lado de la cama. Vi como Natalia giro un poco la cabeza para mirarme y pude ver una especie de sonrisa en sus labios mientras una polla se movía muy dentro y fuera de ella. Mónica y Marina me acercaron al sofá y me desabrocharon el pantalón. Marina se agachó entre mis piernas y empezó a chupármela, mientras que Mónica se puso detrás del sofá y acariciándome el pecho me susurraba cosas al oído. El pitido se fue disipando y empecé a notar de nuevo la lengua maestra de Marina en mi polla.

- Has visto como sabíamos donde estaba tu mujercita. Como esta disfrutando. Pero tu tranquilo que no serás un cornudito pasivo. Tu también vas a follar. Si te gustaron nuestras bocas, imagínate lo que te gustaran nuestros coños.- me decía susurrándome al oído mientras jugaba con su lengua por mi oreja y me daba pequeños mordiscos por el lóbulo de la oreja.

Yo no podía dejar de mirar a mi mujer. Seguía a 4 patas encima de la cama chupando sin parar y dejándose follar. Lo veía perfectamente. Chupaba que se oía el ruido de las babas y su boca al meter y sacar la polla de Pablo. También podía escuchar el ruido del cuerpo de Jordi pegándose a sus nalgas para meterla hasta el fondo. Y mientras tanto yo no era capaz de poner fin a esa situación. Estaba permitiendo que se follaran a mi mujer delante de mi. Pero qué podía hacer yo si tenia la boca de Marina en mi polla. Me gustaba aquello aunque me avergüenza reconocerlo.

De repente mi mujer empezó a gemir mas fuerte. Se estaba corriendo. Miré a Jordi y la tenia totalmente metida. Había parado en seco con ella muy dentro. Se estaba corriendo. Los gemidos de Natalia llenaron la habitación mientras Jordi empujó un par de embestidas mas muy secas mientras gruñía vaciándose completamente. Vi como la sacaba y me di cuenta de algo en lo que no había reparado. Me di cuenta cuando empecé a ver como del coño abierto de mi mujer empezó a salir semen. Se estaba dejando follar a pelo. Rápidamente Marina dejo de chupármela y se fue a lamer el coño de Natalia. Mi polla se quedó tiesa pero mi mente no estaba ahí. Mi mente no podía procesar todo lo que estaba pasando. Cuando terminó de lamer el coño a Natalia y dejarla limpia de semen volvió a arrodillarse ante mí, abrió su boca encima de mi polla y dejó caer todo el semen que había recogido con su lengua. Miré mi polla embadurnada de semen que no era mio y mire a Marina que me miraba sonriendo y me dijo:

- No podía permitir que mi marido metiera su polla en un coño lleno de semen, ¿ no crees?.- y diciendo esto se la metió de nuevo en su boca y siguió chupándola como si nada.

Cuando miré de nuevo a la cama vi a Jordi de pie a un lado bebiendo agua de una botella. Mi mujer estaba tumbada boca arriba con las piernas abiertas mientras Pablo se la follaba. Natalia me miraba sonriendo levemente mientras todo su cuerpo se movía por las embestidas de Pablo.

- Vaya coñito tragón que tiene tu mujer. ¿ sabías que era tan putilla?- me susurraba Mónica mientras pasaba sus manos por mi cabeza y pecho y me lamía la oreja.

- Tranquilo que ahora te toca follar a ti, ¿ verdad Mónica?- Dijo Marina dejando de chupar levantándose y dándome un beso en la boca. Pude notar un sabor extraño en mi boca y en ese momento no lo pensé pero era el sabor del semen de Jordi.

- Umm cariño....te voy a hacer disfrutar - me dijo y luego se giró y me susurro mas cerca: - y sin condón, como folla tu mujer.- y diciendo esto se giró dándome la espalda y la dirigió a su coño.

Entro fácilmente. Pude notar como mi polla abría las ardientes paredes de la vagina de Mónica. Puse mis manos en sus caderas y empezó a moverse arriba y abajo. No podía creer nada de todo aquello, pero estaba pasando. En unos minutos escuche a Natalia decir a Pablo algo así como "córrete muy dentro" y como Pablo gemía mas fuerte entre resoplidos. Eso tuvo en mí un escalofrío que hizo que mi polla empezara a soltar semen en el interior de Mónica. Gemí como nunca había gemido. Notar como mi polla palpitaba dentro del coño de aquella madurita hizo que me estremeciera a la par que soltaba mis chorros muy dentro de ella que al notarlo no solo no paró sino que se sentaba más fuerte en mi polla.

Cuando pude recobrar de nuevo el aliento note la mano de Marina que tiraba de mi y me decía.

- No voy a ser la única que no folle hoy, así que vente a dar un baño conmigo anda.- y me hizo levantar de la silla.

Yo no pude hacer mas que asentir y mientras tiraba de mi vi como Mónica acariciaba el pelo a Natalia y la decía " eres una buena putita". Natalia me miraba sonriendo entre viciosa y condescendiente. Mientras Pablo y Jordi sonreían mirando como Marina tiraba de mi hasta entrar en el cuarto de baño y cerrar la puerta.

 

 

 

 

Espero que les gustase el relato y siento que esta primera parte fuera tan larga, pero quería hacer algo especial después de tanto tiempo sin escribir. Espero sus comentarios tanto buenos como malos en mi correo que pueden encontrarlo en mi usuario. Espero ser del agrado de la mayoría y poder ir mejorando con las siguientes partes.Muchas gracias por sus lecturas.


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