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Fecha: 06-Oct-17 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Aprovechándome de mi amiga (III y final)

daniel
Accesos: 21.063
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Tiempo estimado de lectura: [ 12 min. ]
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Tras emborracharnos y seducirla, ahora me toca desvirgarle el culito... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Hola, disculpad el retraso. Aquí os dejo el relato del final del polvo que le eché a Candela… Desde esa noche me la he follado varias veces más, pero ya sin el morbo de la primera: además últimamente empieza a darle vueltas a la cabeza – que si en el fondo tu siempre me has gustado, que si podríamos separarnos los dos e irnos a vivir juntos ya que lo pasamos tan bien, etcétera- y, en fin, ya no me compensa seguir con esta aventura por no poner en peligro mi matrimonio. Pero antes, y  como despedida, ahí tenéis el relato del final de la noche – cuyas dos primeras partes podéis releer cuando queráis- donde le rompí el culo y algo más...

https://www.todorelatos.com/relato/135917/

https://www.todorelatos.com/relato/136857/

Nada más llegar a gatas hasta su cama Candela quiso subirse a ella, pero yo necesitaba una nueva dosis de morbo y juegos previos para ponerme de nuevo “a tono” – ni soy un chaval ni estaba puesto de viagra, por lo que necesitaba un rato para recuperarme-. Por ello la sujeté del pelo, me arrodillé a su lado y le susurré al oído

-          Tranquila perrita… veo que vas directa a la cama para que te sodomice, pero antes necesitaremos relajarnos y alguna ayuda. ¿Tienes algún bote de lubricante o crema que pueda ayudarme a preparar tu culo? Me muero por desvirgártelo, pero tampoco quiero hacerte daño, ya lo sabes.  Quiero que lo disfrutes para que repitas

Candela giró su cara y me dijo

-          Ya lo sé. Confío en ti, y por eso y por lo bien que me estás follando esta noche voy a dejar que me lo estrenes. No, no tengo ningún gel lubricante, pues a nadie le he dejado hasta hoy jugar con mi culo, y ni yo tampoco me lo he estrenado con mis juguetes, pero voy  al baño por un bote de aceite corporal hidratante y por una crema de manos de efecto suavizante. ¿Valdrá con eso?

Yo le repliqué

-          Será perfecto. Y como premio por tu buen comportamiento voy a dejar que te levantes y dejes de gatear para ir al bidé, que podrás usar además para asearte si quieres. Pero eso sí, no podrás limpiar los restos de semen que tienes en tu pelo y en tu cara, a  tu regreso deberás volver a tu rol de sumisa y harás todo lo que te ordene. A cambio te prometo otra serie de orgasmos antológicos, putita

Ella se abalanzó sobre mí para besarme – un beso guarro, con lengua, en el que el sabor al semen que acababa de tragar era notorio- pasándome una mano por el cuello y sobándome la polla con la otra, y tras comerme la boca y restregar sus tetas contra mi torso se acabó separando acalorada y me contestó

-          Joder, no sé que me pasa, pero estoy excitada como nunca en mi vida. Hasta que me hables así me pone a mil esta noche

Yo le nalgueé sin piedad, pero sin excederme - una única vez, ya que no quería dejarle marcas que el cornudo pudiese reconocer en días siguientes- y riendo le dije

-          Eso es que por fin estás dejando atrás todos los convencionalismos sociales, tus miedos al que pensarán de mí, etcétera, y te estás comportando como lo que en realidad eres: una guarra sexualmente sumisa, muy insatisfecha en la cama y con ganas de vengarte con creces del cabrón de tu marido… y ahora corre al baño y no tardes en volver, zorra

Candela no se lo hizo repetir y salió corriendo hacia el baño. Mientras esperaba su regreso, empecé a masturbarme lentamente y a urdir en mi cabeza un plan de acción para la segunda parte de la noche. Quería romperle el culo, sí, pero también la voluntad:  aprovechar su noche de alcohol, el resquemor para con su marido por su infidelidad y la tensión sexual de años entre nosotros que habían explotado y la habían desmelanado, para que en el futuro no fuese para mí más que lo que yo quisiera, mi amiga o mi esclava sexual, y para ello debía hilar fino para ni excederme ni quedarme corto en el trato a darle a continuación…

Cuando la vi regresar del baño, las tetas balanceándose con los pezones enhiestos, los pelos del coño mojados y la sonrisa en la cara, supe que venía más que dispuesta a obedecerme, que los remordimientos si los tendría serían mañana, no esta noche, y que con tal de seguir follando y corriéndose como hasta ahora la muy puta haría lo que le dijese. Así que nada más verla mi polla recuperó todo su esplendor – ella no pudo dejar de mirarla como atraída por un imán- y antes de que se tumbase en la cama a mi lado le ordené

-          Para la siguiente fase del plan necesitaré unas cuerdas o bridas para atarte a la cama. Seguro que el cornudo tiene algo en su cajón de herramientas, así que apura mientras yo acabo de prepararlo todo en el dormitorio

Candela salió corriendo hacia la cocina en busca de lo que le había pedido, mientras yo descolgué su retrato de boda de la pared y lo puse sobe la almohada, en el cabecero de la cama. Cuando volvió con las bridas de plástico que le solicitara – a dios y a los chinos gracias todos las tenemos en casa, como los cuelga fáciles o los desatornilladores – la coloqué a cuatro patas mirando hacia la pared y la até al somier dejando piernas y brazos bien abiertos y la cara pegada a su foto de boda. Acto seguido empecé a sobarle el coño y lamerle la cara interna de los muslos para calentarla de nuevo gradualmente hasta ponerla hirviendo: su respiración se iba agitando por momentos, veía sus tetas colgar agitarse más y más cada vez, sus muslos moverse a espasmos cada vez que los lamía, como si sufriesen una descarga eléctrica, y su coño empezar de nuevo a segregar flujos… Candela mantenía los ojos cerrados, como concentrada, pero su cara acalorada, su forma de morderse los labios y sus bufidos cada vez más seguidos daban buena cuenta de su excitación creciente. Con todo, para mí que se dejara hacer no era suficiente, así es que me puse detrás de ella y empecé a restregar mi glande por su coño, con el doble objetivo de lubricarlo para lo que estaba por venir y de ponerla aún más cachonda si cabe. Mientras lo hacía – ella meneaba sus caderas buscando ensartarse mi polla en el coño- le dije

-          Putita, quieres que te folle?

-          Siiii, me contestó con voz ronca

-          Pero tu coño ya ha sido saciado, tu boca ya ha sido desvirgada, y ahora le toca el turno a tu culo, lo sabes. ¿Quieres que te encule?

-          Haz lo que quieras, pero fóllame y hazme correr de nuevo, cabrón… me contestó ella cada vez más excitada

Yo empecé a comerle el culo con la lengua, abriéndole las nalgas con las manos y ensalivándoselo a cada paso, y sin dejar de bajar a su coño cada vez más chorreante de vez en cuando. Cuando su excitación fue mayor y su lubricación aceptable me unté un dedo en la crema suavizante y lentamente fui introduciéndolo en su ano mientras a la vez le mordisqueaba el clítoris. Ella contrajo instintivamente el esfínter al notar el intruso, pero yo dejé de comerla y le dije

-          Perra, si quieres gozar como nunca en tu vida, relaja el culo y déjate hacer, ya verás cómo al final acabarás agradeciéndomelo

Candela se relajó poco a poco, mientras yo retomaba mi trabajo en su chocho con mi lengua y empezaba a mover lentamente mi dedo índice en su recto dentro y fuera, lentamente pero un poco más profundo cada vez, hasta llegar al fondo. A continuación le embadurné el ojete de crema, unté un segundo dedo en la misma y pasé a introducir dos dedos simultáneamente en su esfínter hasta entonces nunca profanado. La muy puta no protestó, pero gimió quedamente cuando ambos dedos se abrieron paso dentro de ella hasta el fondo. Para evitar dolores innecesarios y rechazo por su parte, los dejé quietos en el fondo, para que se fuese acostumbrando, y aproveché para embadurnarme la polla de crema. Al cabo de un rato ya no se quejaba, así que aproveché para coger la cámara de fotos, situarme tras ella en posición de ataque y ordenarle

-          Venga puta, deja de gimotear y abre los ojos, quiero que mires a la cara al cornudo mientras te desvirgo el culo, le des un beso con lengua a su foto y le digas quien está montándote esta noche y cómo lo estás disfrutando, puerca

Ella giró la cabeza sobre sus hombros, me miró fijamente y me contestó

-          Eres un maldito cabrón, no te contentas con follarme de todas las maneras que además quieres humillarnos a mí y a mi marido

Yo solté una carcajada y tirando de su cabeza hacia atrás agarrándola por el pelo le repliqué al oído

-          Te recuerdo que tu querido esposo además de eyaculador precoz te pone los cuernos con otra, así es que respeto no se merece ninguno por tu parte, y en lo que se refiere a ti ahora mismo no eres más que una viciosa tragapollas, una guarra salida que goza de que la folle de todas las maneras posibles, que tiene los pezones duros, el coño encharcado y el culo abierto para su amante en su lecho conyugal… pero bueno, tú misma, yo me voy y aquí te dejo

Antes de que pudiese levantarme siquiera,  Candela sacó la lengua, lamió con lujuria la foto de bodas de Darío situada en  la cabecera de la cama y me dijo

-          Venga cabrón, déjate de cháchara y rómpeme el culo, a ver si consigues que me corra otra vez

Yo, en cuclillas tras ella, separé sus nalgas con una mano, enfilé mi glande y lentamente pero sin pausa empecé a metérsela en su culo, ajeno a sus quejas y a sus gemidos de dolor, diciéndole

-          ¿Querías polla,  puta? Pues polla vas a tener. Te voy a dejar el culo más abierto que el túnel del metro, y cuando acabe contigo le habrás cogido el gusto y serás tú quien me pida que te la meta

Tras girarme y dejar el teléfono sobre el aparador para grabarlo todo, agarre a Candela de las caderas, abrí sus nalgas con las manos y tras situar mi glande en la entrada de su culo comencé a presionar lenta pero firmemente introduciendo mi polla en sus entrañas. Aunque mi polla estaba de nuevo dura como una roca ante la vista de una casada de culito virgen jadeando de dolor y la abundante crema que previamente había puesto facilitaba un tanto el resbalar de mi miembro en su interior, el culo de la muy puta debía estar ciertamente sin estrenar, pues apretaba mi miembro con firmeza, como si quisiera ordeñarme la polla. Ella gruñía y apretaba los dientes aguantando el dolor, descuidando sus obligaciones, por lo que a medida que iba enterrando lentamente mi polla en su culo le dije

-          Venga guarra, dile a tu marido que es un pichacorta y un mierda, y detállale lo que le están haciendo a la puta de su mujer

Candela gruñó al notar mi polla enterrarse hasta los huevos – yo me quedé quieto unos instantes para que se acostumbrase a la situación antes de empezar a bombearla- y al cabo de un instante se encaró con la foto de su marido y dijo

-           Cariño, como además de pichacorta y eyaculador precoz eres un cerdo y me has engañado con otra, he decidido pagarte con la misma moneda. Pero además, me estoy follando a alguien que conoces, que es un auténtico semental  y que no sólo me ha hecho correr como tú nunca has sabido, sino que además le he comido la polla y le estoy dejando que me rompa el culo, convirtiéndome en su putita y a ti en el mayor cornudo de la ciudad…

A medida que Candela hablaba yo comencé a moverme dentro de ella, empezando un lento mete-saca desde el fondo de su culo hasta casi sacársela del todo, para a continuación volver a metérsela hasta el fondo. Sus gemidos de dolor fueron cesando lentamente, y al cabo de unos instantes fueron sustituidos por gemidos de placer. Para incrementar éste, deslicé mi mano izquierda de su cadera hacia su coño  - que se encontraba encharcado- en busca de su clítoris, que empezé a masajear con la llema de mis dedos primero y a pellizcar con sumo cuidado después-. Ella estaba cada vez más caliente y excitada, sus caderas empezaron a acompañar a mi polla para enterrársela sin parar, sus gemidos de gusto eran cada vez más audibles, y viéndola totalmente entregada me dejé caer sobre su espalda, me puse a sobar sus tetas con mis manos y a la vez que las amasaba le pellizqué los pezones le rozé el lóbulo de la oreja con mi lengua y le susurré al oído

-          Te gusta que te den por culo, ¿eh, putita? Hasta creo que quieres que te lo rellene de leche esta noche

Ella, con voz ronca, la mirada perdida y pasándose la lengua por los labios contestó

-          Estoy que me muero de gusto, me encanta que me lo desvirgues, que me lo folles,  y aunque me siento como una zorra  solo por pensarlo quiero correrme de nuevo y que me lo llenes de semen, cabrón

Yo, que cuanto más guarra y sometida la notaba más excitado me ponía, volví a concentrar mis dedos en su coño, que comencé a escarbar  mientras aceleraba mis embestidas y le decía

-          Pues he aquí la solución a tus problemas: sigue casada con tu marido, viviendo bien a costa de su dinero y gozando como una puerca a costa de mi polla. A partir de ahora serás mi putita, mi casada cerdita e infiel, y tus agujeros un depósito de semen a mi disposición cuando y como yo diga… no te dejaré marcas, no destruiré tu matrimonio, pero serás mi esclava sexual…. Venga dílo en voz alta, que yo te oiga, perra

Candela, roja como la grana, con la respiración casi entrocortada por la excitación, pero más caliente que el horno de un panadero, replicó sin dudar

-          Siiiiii, seré tu puta, tu cerda y tu sumisa siempre que me regales orgasmos como estos AGGGGGGHHHHHH….

Y vibrando como una poseída empezó a correrse de nuevo, inclinándose para morder la almohada y evitar escandalizar a los vecino. Yo, ante la visión de su cara encendida, sus tetas colgando y su culo roto no pude aguantar más y me corrí  en sus entrañas gritano

-          Síííí… toma puta, aquí tienes tu culo roto y preñado de leche. Te la he metido por todos tus agujeros, me he corrido en todos ellos, y tú has gozado como una puta… dios, que placer me has dado, perrita

A gusto me hubiese tumbado a su lado a descansar, pero agotado como estaba de seguro me hubiese quedado dormido sin poder evitarlo, y además me faltaba el punto final, follarme su mente. Así es que tras romper sus bridas – ella calló desmadejada sobre el colchón, sin importarle que estuviese mojado de sudor y semen- volvi sigilosamente al salón, me vestí, y regresé al dormitorio para despedirme convenientemente… Candela apenas entreabrió los ojos cuando la llamé por su nombre, pero en su rostro pude ver la sorpresa cuando le tiré un billete de 50 euros y le dije

-Yo a las putas que me follo las pago. Además, usa bien ese dinero porque la próxima vez que te folle quiero ver una tanga de hilo dental, un coño bien depilado y una mamada de rodillas nada más entrar por la puerta… espero tu llamada

Afortunadamente para mí, y aunque tardó unos días, Candela volvió a llamarme para quedar a tomar un café “y para hablar”, y desde entonces me la tiro sin piedad ni remordimientos por ninguna de las dos partes

FIN

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