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En la búsqueda de condimentar nuestros años de matrimonio, tratando de no olvidar lo que se siente seducir y que me seduzcan, Roberto mi marido, me propuso un nuevo juego sexual que dejo muchos ratones en mi cabeza... Nunca imagine que la idea de ser cornudo lo excitaría al extremo, fue así que comenzamos una montaña rusa de experiencias enriquecedoras y excitantes. Y a decir verdad, esto provoco que mis hormonas se dejasen llevar por jóvenes llenos de testosterona y un abundante semen fresco y rico, alimento ideal para esos roedores que hacia un tiempo llevaba conmigo |