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Luego de aquella noche en que María Luisa y Silvia intercambiaran pareja con nosotros sus hermanos que resultábamos ser Javier (yo) el esposo de Silvia y Rubén el esposo de María Luisa y que pasáramos gran parte de aquella noche deleitándonos en los placeres de un incesto compartido, las cosas por la mañana prometían cambiar el panorama que como nuevos matrimonios habíamos contemplado. Poco después habló por teléfono Fernando quien vendría acompañado de sus hermanas Laura y Ofelia, para ponerse de acuerdo con nosotros en la hora que llegarían para pasar una velada divertida. |