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Tenia un par de años notando que mi hija menor Romina (de 18 años) entraba a nuestra habitación temprano los fines de semana con cualquier pretexto y observaba con atención la deliciosa erección de su padre; además estaba segura que cuando mis tres hijas mayores no estaban casa, mi esposo y yo éramos observados por Romina cuando teníamos sexo su padre y yo. |