|
La cortinilla no estaba del todo echada, así que no pude resistir la tentación de echar un vistazo al interior. Jaime tenía los pantalones bajados hasta mitad de los muslos, ligeramente vuelto de espaldas, pero lo suficientemente girado hacia el exterior como para que yo pudiera ver una impresionante perspectiva de un pedazo de rabo tremendo... |