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Comencé mi tarea y lo sobaba lento, despacio, dejando que esa baba que salía de su pene me embarrara los dedos de mi mano. El sólo suspiraba y cerraba los ojos. Seguí moviendo mi mano a un ritmo lento, y le apretaba duro, como si fuera el de Pepe. Después de un rato mi molestia se fue acabando para concentrarme en lo que hacía, quería que viera que yo era buena haciendo eso. |