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Todos mienten. Todos los que predican la moral y la castidad se divierten causando la frustración de otros… pensaba Nancy, porque el sabor de esa tiesa pija en su boca era lo más exquisito de su vida, Nancy la sujetaba de la base y la pajeaba, mamando el glande, sacándoselo de la boca para lamerlo, para trazar círculos sobre él con su desenfrenada lengua… |