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El jueves, día previsto para la subasta de ambas sumisas, Claudia se presentó a las seis de la tarde en casa de su dueña. Allí estaban ya Inés, que había ido para ayudar a Blanca en los preparativos de la reunión, y Laura, obligada por la señora a faltar a la veterinaria a fin de tener más tiempo para dejarla lista. |