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Blanca dio por concluida la iniciación de Laura en el dolor y las lágrimas, le ordenó a Claudia que la soltara y la rubiecita se incorporó con esfuerzo, sintiendo que las nalgas le ardían como si se estuvieran quemando. Quedó de pie ante ambas mujeres, sollozando y frotándose el culo a dos manos en procura de aliviar el intenso dolor que sentía mientras Claudia la devoraba con los ojos y crecía en ella el deseo de echársele encima. |