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La jornada laboral del lunes transcurrió para Claudia dentro de lo habitual. Salió vestida tal como le había ordenado Blanca. En la calle cosechó piropos y alguna que otra insinuación grosera. Entrevistó a seis comerciantes, dos de los cuales firmaron el precontrato de pautas publicitarias, y a las 5 de la tarde estuvo de regreso en la radio. Ernesto la estaba mirando desde su escritorio. Se le acercó y al saludarlo con un beso en la mejilla le dijo:
-Supongo que no comentaste nada.
-Quedate tranquila. -le respondió el joven |