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La mujer aparecía en la pantalla con pinzas en los pechos, dejando como centro de la imagen sus grandes pezones rosados. Su sexo estaba siendo atravesado por multitud de intrusos que sólo procuraban darle placer... pero Juan, mientras baja en el ascensor en dirección a la calla, no podría imaginarse, en caso de verlo, a quién pertenecía ese cuerpo, entregado y devorador, al que él debía tanto... |