|
Los siguientes relatos no son propios, me han sido confiados en larguísimas jornadas de chatear. Yo sólo he transformado el molesto formato del chat (ya saben, los mil holas-cómo-estás y las anécdotas intrascendentes del día a día, los emoticons, los errores de dedo, las interjecciones inservibles, mis preguntas que hurgaban pidiendo más detalles) en una prosa fluida, quizá con ciertos adornos de atmósfera que espero que Laura sepa apreciar. Ojalá, querida Laura, no traicione demasiado el espíritu original de tus relatos y pueda transmitir la emoción que me han dado (demasiada noche, demasiado café tibio y demasiados cigarros de por medio). |