Mientras levantaba mi mirada, le sonreí diciendo: - ¡Vamos a ver el material que tenemos aquí!, bajé su cremallera y él mismo se la sacó, y entonces..... - ¡Oh Dios mío!, exclamé. Mi asombro lo intenté ocultar tapándome la boca. - ¡Madre del amor hermoso!, volví a exclamar.