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recordó cómo su padre se lo tenía que mamar al peón de brega sudoroso y maloliente que se había casado con la sirvienta le había hecho dos hijos una chica y un chico y ahora yacía en una cama inválido y cerca de morir porque según comentarios de la gente la sirvienta y ahora propietaria de la tienda “La Playa” tenía “chupadera” y acababa con los hombres que se la comían. |