El otro día tenía tantas de tí que lo único que deseaba era ser tuya. Te miré fijamente a los ojos y te pedí con un dulce susurro: Ven mi vida, abrázame, besa mi boca, acaricia mi piel...mi cuerpo es todo tuyo y al oírme, me diste todo el placer que sólo tú sabes darme...