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Total, que aquí estoy, acomodada en el estudio del pintor sintiéndome casi un poquito modelo, cuadros por aquí y por allá, esculturas terminadas y otras, tan solo comenzadas y más allá, al fondo , un sinfín de dibujos de su novia, apenas esbozos de desnudos en posturas, digamos como poco que atrevidas, salpican la sala de trabajo cual calendario de ideas, advirtiendo en su trazo la buena mano artística del joven. |