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Era un espacio cavernoso que se llenaba de los ecos acuáticos de un mundo lleno de sorpresas y que se mostraba displicente a ser inquirido con diligencia, incluso por su propio creador. La vastedad de la concavidad subrepticia y subterránea no menguaba el interés famélico de llegar hasta el final, aunque se requiriera de una infinita paciencia. |