|
Siento tu mano acariciándome las nalgas, perdiéndose en la raya de mi culo y presionándome hacia ti para hacerme sentir tu frontispicio erecto y de buenas dimensiones, pero estás conmigo y no con otra. ¿Cómo decírtelo? Tus dedos me aprisionan contra tu cuerpo y en mi ingle se calca tu ardorosa y endurecida antorcha. |