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Tac, tac, tac, Siempre igual, todas las mañanas y a la misma hora, aquellos golpes de un bastón a intervalos sobre el techo de mi casa, suaves, inseguros, dirigiéndose hacia la puerta de salida. Esta se cierra y una voz de mujer que dice algo a alguien que nunca responde, luego nada. |