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Carles está en Barcelona, ya no tiene esperanza de recuperar a su hija y marcha desolado rumbo a Kaiserlautern. Vanesa, por su parte, no deja de pensar en el catalán. Quiere volver a verlo porque es su razón de ser y, con sus amigos, regresa a Alemania, a los Mundiales que se están celebrando y donde España tiene un primer puesto bien merecido |