|
Con el tiempo empecé a cansarme la situación, no había sorpresas y por tanto no había morbo. Estaba claro que era un juguete con el podía hacer lo que me pareciera. Al menos hasta el momento; pero ¿sería siempre así?, ¿había un límite a su aceptación? Tenía que forzar más la máquina y ensayar situaciones nuevas. |