|
No la dejé marcharse, le indiqué cual sería su habitación y yo mismo le compré las cosas que podía necesitar y algo de ropa; no demasiada ya que la hacía andar desnuda por la casa.
Me sentía como un coleccionista que ha conseguido una pieza rara, era como tener una obra de arte cuya belleza podía apreciar cuando me apeteciera. Además estaba siempre sexualmente dispuest |