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Ese verano y aprovechando que Teresa siempre dormía en la cama de arriba sin sujetador ni camisón, me levantaba por las noches, me acercaba a su cama retiraba despacio la sabana y me masturbaba mirándole los pezones como subían y bajaban al ritmo de su respiración sin atreverme a tocarlos por temor a despertarla. |