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Él desataba en mí el deseo, y nuestra vida sexual era tan intensa que creo que nunca más volveré a sentir aquello. Tú eres tan dulce, tan meticuloso, tan cuidadoso conmigo, que cuando me tienes entre tus brazos me siento porcelana; crees que me romperé con solo tocarme. Más yo quiero que me rompas, que me saques de mis casillas y que inundes mi cuerpo de deseo y que cada día que pase, te me seas tan necesario como respirar. |