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Al sentir la sedosidad de mis pantimedias y las facilidades que ésta prenda le daban a sus dedos, se fueron recorriendo hasta tratar de tomarme la rodilla de manera completa y lograrlo; mis ojos voltearon a verlo de manera muy discreta y él se hacía el disimulado, bajé mi rostro para mirar fijamente los movimientos de sus manos. |